Gatt: -¡NK! ¡No me vas a creer lo que tengo!-
NK: -¿Ahora con qué cosa extraña vas a destruir la casa…?-
Gatt: -No es una cosa extraña, ¡es un pangolín! ¡Mira!- *cargando un pangolín*
NK: -… ¿Qué estás haciendo con un pangolín?-
Gatt: -Voy a criarlo para que se convierta en el perro guardián-
NK: -Pero no es un perro, es un pangolín. Y además, tenemos dos gatos-
Gatt: -¡Pero los pangolines son lindos, míralo!-
Pangolín: *se enrosca en una bolita*
NK: -… Lo admito, es adorable. Pero no sirve como perro, los pangolines no tienen dientes-
Gatt: -¡No, pero tiene garras de topo! Y a éste le enseñé a ladrar-
Pangolín: -Woof-
NK: -… ¿Cómo hiciste eso?-
Gatt: -Qué importa, ¿puede quedarse?-
NK: -No Gatt, ya tenemos suficientes mascotas. Regresa a ese pangolín al África o a donde sea que pertenezca-
Gatt: -…-
NK: -… ¿Qué esperas?-
Gatt: -… ¡Pangolín ataca!-
Pangolín: *ladrando como animal rabioso*
NK: -¡PERO QUÉ RAYOS!-
*Pangolín persigue a NK*
Gatt: -¡Ve pangolín, ve! ¡Juntos, tu y yo dominaremos a NK, después F*ckFiction, y después EL MUNDO! ¡MUAHAHAHA!-
(Mientras el pangolín persigue a NK y Gatt sufre otras de sus crisis de dominar el mundo, un gran saludo a todos los lectores que han estado leyendo esto, y que han mantenido la esperanza con nuestro regreso. Les recomendamos que chequeen el capítulo cuatro, que originalmente era una nota para excusar la ausencia de los escritores debido a un accidente, y que fue actualizado con el verdadero contenido: al parecer, FanFiction ya no avisa a los seguidores cuando ocurre una actualización. Aquellos que ya hayan leído el capítulo cuatro, pueden proseguir tranquilamente y seguir leyendo este. De antemano nos disculpamos por el terrible atraso, pero aseguramos que este fanfic no será abandonado hasta que haya sido culminado en su totalidad. Sin nada más que anunciar, les deseamos una feliz lectura. Todo bajo control. Gracias)
Capítulo 5
Era uno de esos días soleados intensos, la luz del sol literalmente achicharronando a cada ser vivo como carbón en un horno, y el aire seco y caliente era como respirar fuego. Era bajo estas extremas condiciones que el equipo de natación entrenaba en una de las playas de Isla Outset. Tetra observaba con cuidado cada movimiento de sus compañeros, buscando y anotando mentalmente sus fortalezas, debilidades, ventajas y defectos.
-¡Niko, alza menos la cabeza al respirar! ¡Nudge, trabaja más en esa patada! ¡Gonzo, te estás torciendo hacia la derecha! ¡Senza, no pierdas el ritmo, suelta el aire!-.
A su lado, Mako y Zuko servían en calidad de asistentes y tomaban todos los tiempos con distintos cronómetros, mostrando una total y completa concentración. Finalmente, Tetra tomó su viejo silbato y lo hizo sonar con fuerza, indicando que ya era la hora de un merecido descanso. Los nadadores se detuvieron al instante y salieron del mar, chorreando agua salada y resoplando, con un ligero tambaleo a causa del oleaje y el cansancio.
-Lo están haciendo muy bien chicos. Si seguimos avanzando a este ritmo, solo tendremos que hacer prácticas de calentamiento diario y tendrán todo el tiempo que quieran durante estas vacaciones-.
El equipo de natación asintió esperanzadamente, ninguno de ellos capaz de articular palabras y respirando bocanadas de aire como peces fuera del agua. Tetra se sintió satisfecha con la respuesta y se alejó un poco de los cansados atletas, en busca de algo de sombra; cuando encontró un buen lugar, se sentó sobre la arena tibia y soltó un suspiro de alivio. El sol le estaba cocinando viva, y ya le empezaba a doler la cabeza.
-¿Estás pensando en algo?-. Zuko se había escabullido silenciosamente del grupo, y ahora descansaba tranquilamente en una de las ramas del árbol que le hacía sombra a ella. Tetra evitó mirarlo directamente a los ojos: sabía que si lo hacía no podría mentirle, menos aún ponerlo en su lugar si insistía demasiado.
-Nada de importancia Zuko…-
-Mis ojos nunca me engañan, Capitana. Algo te preocupa…-
-Tsk, ¿y qué si tengo algo en qué pensar? Mejor así, significa que uso el cerebro para algo. Si se la pasan ayudándome en todo, lo usaré tan poco que me volveré idiota-
-Tetra…-
-No quiero hablar de ello y punto, Zuko. No me fuerces a hacer algo que realmente no es siquiera de tu incumbencia-.
Zuko la miró en silencio durante unos segundos antes de asentir; con suma agilidad, el joven muchacho descendió del árbol, se sacudió las manos en la ropa, dio media vuelta y regresó caminando hacia sus compañeros, no sin antes mirar atrás hacia donde estaba Tetra, su rostro vacío de toda expresión.
Tetra simplemente recogió sus piernas y cruzó los brazos sobre las rodillas, apoyando el mentón suavemente y formando una especie de ovillo. La cabeza por fin le había dejado de palpitar, y no iba a causarse otra jaqueca pensando en lo injusto que podía ser el mantener a los muchachos fuera de sus problemas y pensamientos. Estaba demasiado ocupada como para complacer la curiosidad compasiva de otros.
-Odio esta Isla…- musitó en voz baja, sus palabras apenas audibles incluso para ella misma. Asomó la mirada para ver en dirección al mar: el oleaje se mantenía constante y bastante tranquilo, el sonido de la marea arrastrando y devolviendo la arena un golpeteo rítmico y tranquilizador. Quizás un pequeño chapuzón no haría daño… Si había algo bueno de estar en una isla, era estar literalmente rodeado de agua, y si había algo que a Tetra le gustaba, era el agua. La única cosa que realmente le pertenecía, que podía dominar, que sabía manejar. Se levantó lentamente de la arena, acomodó sus sandalias y se quitó la ropa: gracias a Din era precavida y tenía su traje de baño puesto, así que no tendría que buscarse un lugar para cambiarse. Después de eso echó a correr directo hacia el océano, la arena caliente quemándole los pies como ascuas en llamas.
El equipo de natación se percató de que su Capitana deseaba zambullirse a toda velocidad, así que mientras Tetra corría hacia las aguas, comenzaron a animarla: la última vez que la habían visto tan entusiasmada por nadar fue hace mucho, mucho tiempo.
-¡Capitana! ¡Capitana! ¡Capitana! ¡Capitana!- coreaban al unísono. Tetra les guiñó el ojo con complicidad y aceleró la carrera hacia el océano. La orilla con el mar estaba tan cerca, que las olas que rompían allí le salpicaban la cara con gotas saladas y espuma.
-¡COOON PEEEERMIIIISOOOO!-
-¿EH?-
¡BONK! Tetra voló por los aires y ¡SPLAT!, aterrizó de panzazo en el mar.
Los muchachos hicieron una mueca de dolor mientras coreaban un "Uuuugh…" en voz baja. Rápidamente se fijaron en el responsable, que seguía corriendo a toda velocidad en su gigantesco cerdo negro.
-Oye, ¿no es ese Link?- se atrevió a preguntar Niko.
-¿A cuántos idiotas conoces que cabalgan un maldito puerco?- respondió Senza.
Nudge se rascó la barbilla, pensativo -me pregunto a dónde iba con tanta prisa…-.
Tetra sacó la cabeza del agua boqueando desesperadamente por oxígeno. ¡Oh, quien sea que haya sido que la sacó por los aires de esa manera, la pagaría caro! ¡MUY CARO!. Nadó rápidamente hacia la orilla hecha una verdadera furia, el rostro rojo de indignación y los ojos chispeantes de pura ira. Ni el mismo diablo se habría atrevido a dirigirle la palabra en esos momentos…
-Hacia… Dónde…- preguntó entre dientes a su equipo. Aterrados, señalaron hacia donde Link había ido. Eso era todo lo que Tetra necesitaba. Ya sabía de antemano quién había sido el pobre desgraciado que se atrevió a humillarla de esa forma tan dolorosa: había reconocido la voz de ese… ese…
-Imbécil- masculló en voz baja mientras se ponía su ropa y sandalias, y proseguía a seguirle el rastro.
La dirección que tomó Tetra la llevó fuera de la playa, cada vez más lejana a sus espaldas, y en el lugar donde antes había arena empezó a surgir roca dura y limada por el viento. El terreno se empinó de manera un poco brusca para convertirse en un risco que extendía hacia el mar, desafiante e imponente contra el rugido de las olas.
-Hay un caserío en la cima…- se dijo a sí misma en voz alta, refugiando los ojos bajo la sombra de su mano. ¿Habría ido hasta allá su agresor?, porque parecía que no había otro lugar a donde ir… El sol estaba cada vez más insoportable…
-Bueno, arriba será- volvió a hablar consigo misma, y comenzó su ascenso por el escarpado terreno hacia la estructura construida en su punta. No hace falta mencionar que le llevó su buen tiempo llegar hasta allí, pero por lo menos fue recompensada: Ganny, el enorme cerdo negro, estaba durmiendo cerca de la entrada; indudablemente Link tenía que estar dentro del caserío.
Tetra se tomó sus segundos de descanso al arribar, pero no perdió mucho tiempo antes de mentalizar cómo sería su encuentro con el chico isleño: toda la rabia que había sentido al momento del accidente en la playa se había esfumado, pero todavía quedaba ese malsano rencor y deseo de venganza dentro de nuestra protagonista. Visualizó en su mente cómo lo enfrentaría, le diría sus cuatro cosas, y luego escucharía sus sinceras disculpas, que aceptaría solo cuando la humillación del pobre haya sido equivalente a la que ella había sufrido por su culpa. Sí, ése era el plan: bastante sencillo, pero efectivo, y no era la primera vez que lo ponía en ejecución, así que sabía qué tan infalible era.
Abrió la puerta del caserío enérgicamente, asegurándose que sólo llamase la atención pero que no fuera grosero, y entró. Se vio sorprendida por la cantidad abrumadora de Ritos que sobrevolaban por su cabeza o corrían de un extremo al otro con paquetes, documentos y cartas, ninguno de ellos prestándole particular atención.
-¿Pero qué rayos puede estar haciendo él en un lugar como este?- se preguntó Tetra en voz alta.
-¿Hacer quién en dónde?-
-¡HYLIA BENDITA!-
-No creo que Hylia trabaje aquí…-
-¡Me asustaste, tú…! ¡Tú…!-
-Komali, mi nombre es Komali-. El muchacho Rito que se presentó como Komali había salido de la reverenda nada. Tenía un aspecto orgulloso, aunque no parecía mayor que Tetra; es más, posiblemente tenían la misma edad, o quizás era menor que ella.
-Bien, Komali… ¡Casi me matas del susto!-
-Mira, lo siento mucho, pero no tengo tiempo para esto. ¿Se te ayuda en algo o no?-
-¡Encima de todo grosero! ¿Dónde rayos dejaste los modales hoy?-
-En la refri, así no se descomponen. No te esponjes y ya, solo dime si necesitas enviar algo-
-¿Enviar algo?-
-No eres de por aquí, ¿verdad? Estás en la oficina central de SPA-
-¿SPA? ¿Hacen faciales o qué?-
-Din, estos turistas… SPA es el acrónimo de Servicio Postal Aéreo, está disponible en todo el sistema del Archipiélago de Hyrule. Es la forma más segura de comunicación y envío por aquí: si tienes algo que enviar a alguna de las demás Islas o la costa, éste es el lugar indicado para hacerlo-
-Con razón, es un servicio exclusivo…-
-Obviamente, las grandes ciudades en Tierra Firme tienen otros servicios más avanzados, pero que por razones prácticas son inefectivas u obsoletas en estos lares. Ahora, dejando tu pequeño tour informativo, ¿vas a enviar algo o no?-
-No realmente, estoy buscando a alguien-
-Sí, parece que todo el mundo está buscando a alguien hoy…-. Tetra observó que Komali decía aquello con un cierto toque de decepción en la voz. Fuera lo que fuese, el chico Rito se reprendió rápidamente por su momento de vulnerabilidad, y volvió a su actitud segura y altanera: -¿a quién buscas? Si no es un envío, entonces no creo que sea a Quill-
-Busco a Link-
-Ah… eso explica todo… Está en su trabajo de medio tiempo, organizando el correo. Te acompaño, así me aseguro de que no estorbes a nadie-
-¿Siempre eres así de encantador, o nada más es un trato exclusivo para mí?-
-Sólo sígueme y ya-.
Komali avanzó hacia unas escaleras, que llevaban a un segundo y tercer piso. Tetra observó que todos los empleados, sin excepción, eran Ritos; todos caminaban con prisa de un lado al otro de una manera desordenada y ruidosa, como un montón de Cuccos en un corral, y sin embargo parecían saber lo que hacían, como si fuese una rutina caótica. Komali la llevó directamente al segundo piso, donde parecía haber menos gente, o por lo menos daba la impresión de ello gracias a que, en lugar de revolotear sin sentido, los empleados trabajaban sentados frente a pequeños escritorios, tecleando sin cesar en máquinas de escribir. No tuvo que buscar mucho con la vista para distinguir el cabello rubio de Link entre tanto pelo blanco: estaba en el segundo piso, frente a lo que parecía un mostrador, lanzando cartas con extrema habilidad hacia unos archiveros.
Lo más seguro es que Tetra habría corrido directamente hacia él, de no ser por la mano que Komali posó firmemente en su hombro. Se miraron fijamente, los ojos azul profundo de ella firmemente posados en los intensos ojos escarlata de él.
-¿Por qué lo buscas?-
-No creo que sea asunto tuyo-
-Aunque no nos llevamos bien siempre, Link sigue siendo mi amigo. Si estás aquí para causarle más problemas de los que tiene, por lo menos ten la educación de decirme: estas son oficinas de correo, no un ring de boxeo-
-…Me atropelló con su cerdo esta mañana. Me gustaría devolverle el favor-
-¿Qué, lo atropellarás con un cerdo también?-
-No creo, lo más seguro es que solo le dé un buen combo de zape con regaño para que se sienta culpable-
-¿Te tomaste la molestia de subir hasta acá, a pie, para esto? ¿Qué, te gusta o algo?-
-¡NO BROMEES!-
-Ajá, lo que digas-
-¡Lo conozco de un día!-
-Como sea… Solo… no te conviertas en un nuevo problema para…-. La voz de Komali se fue apagando hasta que quedó completamente callado, con la vista fija en otra cosa, el ceño fruncido. Siguiendo la dirección de su mirada, Tetra notó que estaba observando a una niña Rito que parecía conversar con Link mientras él trabajaba. Parecía también contemporánea a todos ellos, y hablaba muy amenamente con su interlocutor, como si fueran cercanos.
Tetra unió las piezas del sencillo rompecabezas y sonrió con un toque malicioso: -¿Celoso, Komali?-
El chico Rito no respondió; en su lugar, se limitó a lanzarle una fulminante mirada a Tetra, su piel morena adoptando un tono rojizo de vergüenza e indignación. Fue suficiente respuesta para ella: era obvio que estaba celoso. Rápidamente, Komali recuperó su compostura, pero ya era demasiado tarde: el daño ya estaba hecho.
-Te guuuuustaaaa-
-¡No sé de qué hablas! ¡Es solo una amiga!-
-¡Te guuuustaaaa!-
-¡Te digo que no!-
-¡Que sí!-
-¡Que no!-
-¡Infinitamente sí!-
-¡Doble infinitamente no!-
-¡No puedes multiplicar el infinito, te gané!-
-¡AGH! ¡No estoy celoso y punto! ¿Por qué rayos saliste tan fastidiosa?-
-No es como si tú hayas sido un encanto conmigo desde que llegué. Además, cualquiera se daría cuenta de que estás celoso-
-¡Claro que no! ¡Nadie se daría cuenta, porque NO estoy CELOSO!-
-¿Celoso de qué, Komali?- interrumpió un Rito. Tetra advirtió que era un adulto joven, y tenía una mirada seria pero gentil; llevaba un pesado bolso de correspondencia hacia algún lado de la oficina, por lo que era evidente que trabajaba allí.
Komali se relajó visiblemente con la presencia del Rito mayor: -Nada Quill… ¿Podrías por favor aclararle a Tetra aquí presente que no estoy celoso?-
-Depende, ¿celoso de qué?-
-…De Medli y Link-
-¡PPPFFFTTT!-. Quill tuvo que soltar el bolso rápidamente y taparse la boca con las manos para aguantarse la sonora carcajada que de otra forma habría soltado a los cuatro vientos. Zapateó varias veces contra el suelo, los ojos llenos de lágrimas de risa, y arqueó la espalda hacia abajo en un intento de ahogar sus resoplidos cómicos: era la escena que uno esperaría ver si le cuentas el mejor chiste del mundo a un amigo en medio de la clase de aritmética. Komali se quedó esperando a que se calmara, aunque le dedicó cierta mirada de antipatía.
Medli era la mejor amiga de la infancia de Komali, y la única Rito de su edad. Los dos habían sido muy unidos hasta la reciente muerte de la abuela de Komali: fue durante ese período en que el chico quería estar solo que Link hizo su aparición y pidió un trabajo de medio tiempo. Entre una cosa y la otra, Los tres se habían hecho amigos, aunque Komali generalmente se mostraba algo posesivo con la atención de la única integrante femenina de su círculo social.
Quill finalmente recuperó el aliento, y aunque estaba todavía sonriendo, se le quitó totalmente de la cara la expresión jovial cuando notó la fulminante y algo ofendida mirada del niño.
-Aaahh, ¿lo preguntaste en serio…?-. Otra vez esa mirada penetrante. Carraspeó la garganta, obligándose a darle un poco de seriedad a su tono de voz, tomó de vuelta el pesado bolso con una mano, y esbozó como pudo una sonrisa comprensiva: -Por Din Komali, no te pongas así: TODA la tribu sabe que Medli y tú son cercanos y, bueno, tiendes a ser algo posesivo con ella. Link no es la excepción… Es más, creo que te pones peor con él y… La estoy regando, ¿verdad?-.
Nuevamente, la mirada de Komali lo decía todo. El joven adulto se rascó la nuca nerviosamente y desvió su atención como pudo a otra cosa, evitando contacto visual con su interlocutor.
-Como sea… Err… Yo tengo que… entregar esto a… ¡Nos vemos luego!-. Y como pudo, salió a paso apresurado de la pequeña escena que había montado.
-¿Entonces?- inquirió Tetra con un tono de superioridad.
-¿Entonces qué?-
-¿Admitirás que estás celoso?-
-… Eres imposible…-.
Los ojos de Link revisaban velozmente los sellos postales y organizaba las cartas en sectores con suma habilidad, repartiendo los sobres a una velocidad vertiginosa que hacía que pareciese un juego. La pila de cartas acumuladas en el mostrador frente a él decrecía rápidamente, mientras Medli se dedicaba a observar la actividad fascinada.
Con la última pieza de correo en su lugar, Link suspiró aliviado: -¿Qué tal? ¿Rompí el récord?-
La chica Rito revisó rápidamente su cronómetro -Tardaste el mismo tiempo que la vez anterior, ¡pero acabaste con toda una bolsa! Definitivamente vas más rápido- sonrió entusiasmada.
-¡Aaw! Creí que lo lograría… ¿Estás segura de que sincronizaste bien esa cosa?-
-Link, haces el trabajo de cinco oficinistas de correo en dos minutos y siete segundos, creo que eso ya de por sí es un gran logro-
-Bueno… ¿Hay más correspondencia?-
-Creo que esa era la última bolsa…-
-¿Entonces terminé por hoy? Ya qué, de todas formas me toca ir a las porquerizas hoy: Ganny y los otros cerdos necesitaban que fregara los pisos-
-Si sigues trabajando así, te enfermarás- lo regañó Komali. Tetra caminaba justo detrás de él.
Link esbozó su característica sonrisa, llena de despreocupación -¡Komali! ¡Tetra! ¡Hola!-
-Hey. Así que este es tu otro trabajo. Organizar correo. Uno creería que repartir el diario a horas inhumanas sería suficiente papel por un día- comentó Tetra como toda respuesta.
Komali se sorprendió al ver que Tetra no buscaba problemas con la conversación: después de lo que le había dicho que haría, el joven Rito se esperaba que la fastidiosa turista creara un pequeño escándalo. Lo que no sabía era que Tetra quedó satisfecha con molestarlo a él y no a Link, pero técnicamente fue para mejor, considerando los resultados.
-¿Viniste hasta acá para visitarme?-
-No realmente…-
-¡Oh! ¿Turismo?-
-Algo así…-
-¡Perfecto! ¡Si estás turisteando, entonces puedo darte un recorrido! ¡Solo tenemos que pasar por las porquerizas primero, pero si salimos ahora terminaré antes!-.
Antes de que nadie pudiera decir nada al respecto, Link tomó a Tetra de la mano y prácticamente la arrastró por la oficina de SPA hasta la puerta. Medli parpadeó un par de veces para asimilar lo que fuera que hubiese sucedido hace unos segundos.
-¿La conoces, Komali?-
-Se llama Tetra y vino por Link, no es de Outset. Es todo lo que sé-
-¡Vaya! ¿Viene de Tierra Firme?-
-Al parecer: si fuera del Archipiélago, habría sabido qué es SPA-
-Sigo pensando que alguien debería cambiar ese nombre, el acrónimo confunde a los turistas todo el tiempo-
-Pfft, turistas…-.
Sheik estaba preparando emparedados, envolviéndolos cuidadosamente en servilletas de papel y acomodándolos en su mochila de tal manera que no se aplastasen. Su intención era llevarle el almuerzo a Tetra y los muchachos, algo que hacía a menudo cuando el equipo se encontraba en entrenamiento. Muchas veces se quedaba a observar o a hacerles compañía a los muchachos, y convencía a su protegida de darles un merecido descanso en el que todos iban a comer helado o conversaban un rato.
Había comenzado a calentar algo de té para servírselo en un termo y llevárselo cuando Daphnes entró a la cocina, una taza de café en la mano y una copia del diario local en la otra.
El viejo le dedicó una mirada a Sheik, los ojos rojos como la sangre cruzándose con los dos trozos de hielo que eran las pupilas de Daphnes durante lo que pareció una eternidad, si bien no duró realmente más que unos segundos.
-Buenas, Nohansen- saludó cortésmente, su sonrisa característica adornando su rostro, y sin embargo dando a entender que eran de todo menos "buenas" en su presencia.
Daphnes pareció ignorar el toque hostil en la voz del joven adulto, respondiendo también con una frialdad disfrazada de educación: -... Buenas tardes, Sheik-.
El breve intercambio fue suficiente para ambos. Sheik continuó preparando su té, y Daphnes tomó asiento para disfrutar de su lectura mientras daba cortos sorbos a su taza de café. Una vez más el tiempo se extendió por una eternidad hasta que el más viejo habló: -¿Dónde está Tetra?-
Sheik interrumpió su actividad una vez más; sabía que el anciano no estaba interesado en el resto de los muchachos, pero por lo menos podría haber disimulado un poco. También sabía que debía tener cuidado manejando sus palabras junto a Daphnes, pues todo lo que dijera podría convertirse en combustible para alimentar la chispa de una discusión. Si había algo que Tetra había sacado de su abuelo, era la facilidad con la que podía iniciar y ganar una pelea verbal. Sheik podía ser condescendiente en sus batallas, pero jamás perdería la guerra contra el viejo, no si podía evitarlo.
-Dijo que quería salir con los muchachos a la playa, así que se fueron hace un rato a entrenar como equipo. Les estaba preparando el almuerzo y luego saldré inmediatamente para allá, así que no te preocupes-
-¿Otra vez con esos torpes ineptos? Creí que ya lo habíamos discutido, Sheik: no quiero que Tetra se encuentre ni un momento sola sin la supervisión de un adulto-
-Nudge y Senza son mayores de edad, Gonzo, Mako y Zuko son mayores que ella y Niko sabe cómo captar la atención de otros en caso de emergencia, así que no veo el problema. Está segura con ellos-
-¡Eso es aún peor! ¿Me estás diciendo que dejaste a mi nieta con seis muchachos mayores que ella?-
-En realidad son cinco, Niko es unos meses menor que Tetra-
-¡Lo que sea! ¿Estás mal de la cabeza?-
-Estoy diciendo que está en manos de dos adultos responsables, tres chicos que saben cuidarse y uno que sabe cómo reaccionar rápidamente en caso de que todos los demás fallen en detectar un peligro. Todos y cada uno de esos jovencitos conoce a Tetra desde hace años, algunos incluso desde que estaba en el vientre de su madre, y sienten por ella un cariño y respeto que muy difícilmente ves más de una vez en la vida. Está segura con ellos Nohansen, no hay nada de qué asustarse-
-Eso es algo que yo mismo tengo que juzgar, Sheik. Dijiste que irías a llevarles el almuerzo, ¿no? Iré contigo. No quiero escuchar objeción alguna-
-Si quieres acompañarme, por mí está bien. Pero te repito, no tienes nada de qué preocuparte: son los alumnos de tu hija, después de todo-. Por la mirada que le dedicó Daphnes, Sheik supo que al viejo realmente no le importaba si los muchachos fueron pupilos de su hija o no. "Incluso después de la muerte, todavía dudas de ella y cuestionas su legado. ¿Acaso alguna vez la amaste, Nohansen? ¿Alguna vez te importó que la perdiste?".
El equipo de natación de Tetra disfrutaba de un alegre día en la playa sin su querida Capitana: definitivamente estar bajo el radiante sol y chapotear con las olas era muy distinto de entrenar duramente y nadar contra el oleaje.
-¡Va para ti, Gonzo!-
-¡Remate!-
¡SPLASH! La pelota de playa salpicó al impactar con el agua de mar. Niko hizo un puchero y señaló al equipo contrario acusadoramente:-¡No es justo! ¡Senza y Gonzo son más altos y más fuertes!-
-La vida no es justa Niko-
-Tienes razón. Si la vida fuera justa, ¡pobrecito no serías tan feo!-
-¡…Tú! ¡Sardina! ¡Te atraparé!-.
Senza suspiró mientras sus dos compañeros iniciaban su clásico juego del gato y el ratón, abandonando el partido de voleibol. -¿Quieres jugar otra, Zuko?-
-No. ¿Crees que estará bien?-
-¿Quién, Niko? Recuerda que es el más rápido de nosotros, Gonzo se cansará antes de siquiera estar cerca-
-No Senza. Hablo de la Capitana. Ya debería haber regresado para esta hora-
-Estará bien, Zu. Deberías relajarte un poco más, te hará bien. Después de todo estamos de vacaciones-
-Supongo que tienes razón…-
-¡Yo siempre tengo razón!-
-Claro, como cuando dijiste que había un extraterrestre en tu patio y resultó ser el gato perdido de la vecina-
-Para que sepas, "Peludito" en realidad no tiene un solo pelo en su cuerpo. Es uno de esos horribles gatos calvos con ojos saltones y orejas enormes, ¡hasta tú lo habrías confundido!- (todas las razas de gatos son bonitas a su estilo)
-Lo que digas-.
Niko seguía escapándose efectivamente del furioso Gonzo que lo perseguía sin piedad. Estas persecuciones ya eran cosa rutinaria y ambos sabían que sólo podía haber dos finales para esta actividad tan extravagante que los dos compartían a diario: o Gonzo terminaba atrapando a Niko por un descuido de éste y la hacía pagar por su travesura, o Niko saldría impune con éxito una vez Gonzo cayese rendido al suelo y sin aliento.
Esta vez fue Gonzo el ganador de turno. Niko se había detenido en seco y miraba hacia la orilla detenidamente, con una expresión en su rostro que oscilaba entre asustado y sorprendido. Aprovechando la aparente distracción de su rival, Gonzo se abalanzó sobre Niko y lo inmovilizó rápidamente.
-¡No, espera Gonzo!-
-¡Ruega todo lo que quieras! ¡Eres hombre muerto!-
-¡Nos están viendo! ¡Para!-
-¡Que miren todos, qué me importa!-
-¡Gonzo! ¡Es el- *GLUBLUBLUBR*. Gonzo no esperó a que Niko terminara de decir quiénes eran, sino que hundió la cabeza de su compañero en el agua, produciendo un sonido ahogado por las burbujas que subían a la superficie.
-¡Ha! ¿Decías?-
-¡Gonzo por favor n- *GLUBRUBLRB*
-¡No te escucho Niko!-
-¡En serio pa- *GLUBRUBLUBR*
-¡Sufre, pequeña sanguijuela!-
-¡Sheik y el viej- *GLUBRUBLUBLURG*
Espera… ¿Qué?. Con los ojos como platos Gonzo miró hacia la orilla y confirmó con pavor que Sheik estaba allí… ¡Junto con el viejo! ¡El Señor Daphnes se estaba gozando todo el show en primera fila!.
-¡Bu-buenos días, Señor Daphnes, Sheik!- tartamudeó rápidamente, su voz quebrándose ligeramente por el pánico. ¿Cuánto tiempo llevaban observándolos?.
Sheik movió los labios mecánicamente, su rostro impasible: -…Gonzo, saca a Niko de allí-
-¿Eh?-
-Saca a Niko del agua-
-¡Ah! ¡Niko!-. Gonzo alzó el brazo y sacó a Niko del agua, el pequeñajo boqueando por aire y tosiendo.
-¡MALDITA SEA CASI ME MATAS!-
-Niko, no ahora-
-¡CÓMO QUE NO AHORA, ME OLVIDASTE ALLÁ ABAJO! ¡PEDAZO DE ANIMAL!-
-¡Si sigues haciendo un escándalo, te voy a-
-¡SILENCIO!- ordenó Sheik, su tono severo e imperativo. Pocas eran las veces en que perdía la paciencia y alzaba la voz, así que tenía que estar BIEN enojado para haber interrumpido tan bruscamente. Definitivamente no había sido un buen día para él, o habría sido necesario mucho más que un simple juego brusco entre amigos para hacer que se pusiera así.
-¿Dónde está mi sobrina?-
-Ah, la Capitana fue a buscar a Link. Tienen un pequeño asunto pendiente y...-
-Va a regresar para almorzar, lo más seguro- completó Niko velozmente, notando la mirada cruel de Daphnes.
-Gracias. Ahora, quiero que los dos se disculpen en este mismo instante, se den la mano, y se vayan a pasar sus vacaciones como los buenos amigos que son. Ya-. Sheik no tuvo que hacerse repetir dos veces.
Niko y Gonzo cumplieron rápidamente con sus instrucciones y salieron disparados hacia el resto de sus compañeros, tropezándose un par de veces en el camino. Sheik no les quitó la mirada de encima hasta que finalmente se habían reunido con el resto del equipo de natación. Hubo un momento de silencio en el que sólo los sonidos del océano eran todo lo que se escuchaba.
-¿Y se supone que estos son los alumnos de mi hija en los que tanto confías?-
-No empieces, Nohansen…-
-No pueden mantenerse fuera de problemas ni siquiera cuando están en grupo y sin nadie a su alrededor. ¿Cómo esperas que sean un buen ejemplo para Tetra?-
-Son buenos muchachos. Admito que no siempre parecen tener la cabeza en su lugar, pero significan mucho para Tetra y han demostrado en más de una ocasión que son de confiar. Por respeto a la memoria de tu hija, Nohansen, ten más fe en nuestro criterio-
-La fe es para los ilusos-
-La fe es lo último que se pierde-
-Entonces ya he perdido todo. Sheik, nadie en su sano juicio permitiría que una niña de doce años ande por allí rodeada de seis varones, casi todos mayores que ella. Esta situación es inaceptable, y más aún cuando todos ellos muestran este nivel de incompetencia-
-Ya te he dicho que en más de una ocasión han demostrado ser de utilidad. Estos jóvenes sienten un gran respeto por Tetra, y no solo por la memoria de su madre, sino porque ella misma les ha enseñado que es perfectamente capaz de arreglárselas sin ellos y defenderse sola-
-Pues hasta ahora todo lo que he visto es un montón de torpes inmaduros, incapaces de cuidar de sí mismos-
-Si hubieses estado presente todo este tiempo sabrías que no es cierto en lo más mínimo-
-No te atrevas…-
-No es sino hasta hace poco que comenzaste a mostrar interés por la única familia que te queda, Nohansen. No creas que nos hemos olvidado de eso-
-Tetra es MI nieta, Sheik. Los sentimientos no son NADA contra la sangre-.
El anciano se dio media vuelta y caminó hacia el pueblo, lejos de la playa. Sheik se quedó allí, inmóvil, observando como el viejo se alejaba más y más hasta que solo era un punto en el horizonte de arena que guiaba de vuelta a la civilización. El adulto dirigió su mirada al cielo, sus ojos escarlata posándose en la infinidad azul del verano.
Sheik había apagado su sonrisa, aquella que siempre adornaba su boca. Su rostro se veía agotado y lleno de angustia, pero no había nadie que lo consolase en esos momentos. Estaba tan solo…
-Por favor… Ayúdame a no perderla…-.
Fin del Capítulo
NK: -Ahora sí que nos tardamos una eternidad ¡Nos van a matar!-
Gatt: -Estoy segura de que entenderán si les explicamos bien qué pasó-
NK: -¡Tardamos un año entero, Gatt! ¡NADIE perdona eso!-
Gatt: -NK, tuvimos un año de mierda en el que no teníamos ni para pestañear, ¡pero ahora estamos de vacaciones hasta mayo, así que podemos recuperar el tiempo perdido!-
NK: -Solo espero que no nos intenten asesinar por desaparecer así por tanto tiempo-
Gatt: -Tranqui, por si acaso puse minas en el perímetro e instalé una guillotina láser en la puerta que solo se desactiva al reconocer nuestro ADN-
NK: -Ah, eso me hace sentir más seg… Espera ¡¿QUÉ?!-
Gatt: -¡Así es locos psicóticos, ya me oyeron! ¡Si quieren entrar tendrán que pasar primero por mi infierno asesino de furia!-
NK: -¡Gatt no! ¡No amenaces a los fans!-
Gatt: ¡SÓBENME LA BARRIGA ALFEÑIQUES!-
NK: -¡Si los provocas rodearán la casa y no nos dejarán salir!-
Gatt: -¡Que intenten eso también si quieren, compré un rifle de caza que te babeas! ¡Y todo el mundo sabe que mi puntería es la de un francotirador entrenado en Afganistán!-
NK: -¡Ni se te ocurra dispararle a los fans! ¡¿Quién rayos leerá nuestro trabajo!? ¡Y quién demonios te vendió un rifle!-
Gatt: -No cuestiones el poder del capitalismo y la crisis económica mundial-
(Mientras NK procura convencer a Gatt de que no le cause ningún daño serio a nuestros lectores más… fanáticos, les pedimos unas sinceras disculpas por el terrible atraso. Nuestros escritores procurarán que no vuelva a ocurrir en los meses que quedan hasta mayo y retomarán el hábito de actualizar los domingos, martes o jueves por lo menos una vez cada dos semanas. Gracias por su cooperación y disculpen sinceramente las molestias causadas, pero siendo el 2014 el último año de secundaria para nuestros escritores, fue especialmente tedioso. Después de mayo iniciarán la universidad, así que hasta entonces aprovecharán su tiempo al máximo).
Gatt y NK: -¡Heil FRIKI!-
