Gatt: -Bueno, oficialmente somos unos cretinos-
NK: -Que tú eres una cretina, estoy de acuerdo-
Gatt: -NK, ¿llevamos sin actualizar esta porquería, qué, un año?-
NK: -De hecho, van como tres. Somos personas de palabra, pero también estudiantes universitarios, metidos en una carrera que consume mucho tiempo-
Gatt: -Ok, pero no podemos continuar así, bro… hay que establecer algunas cosas-
NK: -¿Empiezas tú o yo?-
Gatt: -Yo primero. NK y yo podemos tomarnos años en terminar este fic, pero será culminado. Tan sencillo como eso: no importa cuánto nos tome, no dejamos nuestras creaciones incompletas y escribir no es la excepción-
NK: -Sé que no vale mucho nuestra palabra si cada vez que subimos un capítulo prometemos apurarnos y no lo hacemos, pero terminar lo que empezamos en una regla de oro-
Gatt: -Los reviews, mensajes privados y lo que sea que nos envíen van a parar a nuestro correo; incluso si también nos toma meses en responder, SIEMPRE contestamos-
NK: -No hemos abandonado el mundo de la escritura, y agradecemos cualquier apoyo que nos brinden: no tenemos derecho a exigirles lealtad en estas circunstancias y cualquiera que quite este fic de su lista de alertas por actualización, lo puede hacer con toda confianza-
Gatt: -Mi verdadera pasión está en dibujar. Me gusta escribir, me encanta leer, adoro ambas cosas con todo mi corazón, pero tengo una prioridad mayor ahora relacionada a mi único amor-
NK: -Y esa prioridad consume más tiempo y energías de lo que se puedan imaginar-
Gatt: -Básicamente ha arruinado casi por completo mi vida social y me convirtió en una ermitaña que duerme un máximo de cinco horas por día y sobrevive de arroz congelado y mortadela-
NK: -Excepto los lunes, los lunes a veces ni dormimos-
Gatt: -Es indispensable que entiendan lo intenso que es todo esto. NK y yo nos esforzaremos para terminar lo antes posible. Los que tienen la paciencia de un santo tienen nuestro más sincero cariño… y los que no, también-
NK: -Finalmente, para contactarnos pueden dejarnos un review en cualquiera de nuestros fics (preferiblemente uno que no hallamos terminado todavía) o mandarnos un PM. Contestaremos lo más pronto posible-
Gatt: -¡Recuerden que no nos dejaremos vencer!-
NK: -¡Y deséennos buena suerte!-
(Así es, queridos lectores: nuestros intrépidos escritores continúan su eterna cruzada para culminar su trabajo, y desean traerles más contenido en el futuro incluso si es lejano. Invitamos a los nuevos y viejos lectores a dejar sus PMs y reviews, que serán contestados tarde o temprano: incluso el más sencillo de los mensajes los inspira y empuja a continuar, así que no pierdan el ánimo. Todo bajo control. Gracias)
Capítulo 6
Daphnes estaba hecho una furia. ¿Cómo se atrevía Sheik a siquiera insinuar que no había hecho bien lo que tenía que hacer? ¿Cómo se atrevía a tirarle la indirecta de que había cometido un error? ¿Acaso era tan difícil entender que era un hombre importante que tenía que sacrificarse, como todo adulto debe hacer en algún momento? ¡Con qué derecho venía un niñato inexperto como él a decirle que era el culpable de nada y cuestionar si había hecho lo correcto, si tenía razones perfectamente lógicas y comprensibles para sus acciones y palabras!.
-El mocoso no sabe ni la mitad de lo que significa ser un hombre responsable…- musitó en voz alta. Cuando finalmente la arena de la costa se transformó en el camino de tierra y grava del pueblo, Daphnes ya había recuperado la compostura. Seguía siendo un hombre importante y ocupado, por lo que no podía perder el tiempo encapsulado en sus sentimientos. La ira y la indignación eran un lujo que se debía reservar para cuando pudiera descansar, y eso no ocurriría hasta que hubiese salvado toda Isla Outset de lo que era una cada vez más creciente y preocupante crisis.
El problema era que su plan dependía de otros. Si tan solo el asunto estuviese en sus manos, entonces ya habría dado todo y más para arreglar las cosas; para su desgracia y frustración, la única opción que le quedaba estaba encadenada a la suerte y a la habilidad de alguien que no era él. El solo hecho de que tuviese que dejar en la capacidad de otra persona el trabajo que debería ser suyo… No, no era únicamente eso. Incluso si su plan tenía éxito, incluso si Link lograba convencer a Tetra y la guiaba correctamente, las probabilidades de que ella los salvase eran ínfimas…
"Ella lo habría logrado, o por lo menos habría tenido más oportunidad de hacerlo. Pero no está más entre nosotros, ¿verdad? Ahora solo queda su hija…". Daphnes tragó saliva, el mismo pensamiento cruzándole por la mente una y otra vez: estaba convencido de que no se había equivocado en su decisión de apartarse de su familia, pero en momentos como éste sentía que había fracasado, aunque no por un error suyo. Después de todo, no era su culpa que su única hija se hubiese marchado al otro mundo. Si había alguien culpable de todo esto, era la muerte misma: era como si el destino quisiera poner a prueba a la Isla entera de la manera más cruel posible.
No, Daphnes jamás había fallado en su vida. Incluso si el resultado era completamente independiente a sus deseos, todavía podía hacer todo lo que tenía en sus manos para guiar e incluso manipular a los que le rodeaban y de esa forma asegurar su objetivo. Y eso era lo que iba a hacer.
-¡Don Nohansen! ¡Don Nohansen!- escuchó que le gritaban con urgencia. El hombre mayor despertó de su pequeño transe y dirigió sus ojos de hielo azul hacia quien sea que lo hubiese llamado. Era uno de los pescadores de Outset, que venía corriendo y vociferaba angustiado: -¡Llegan los de Windfall! ¡El Helmaroc está viniendo!-.
El marinero tropezó estrepitosamente y aterrizó de bruces a los pies de Daphnes; las personas que hasta entonces no habían prestado mucha atención a la escena definitivamente estaban pendientes ahora. El viejo ayudó al pescador a ponerse en pie.
-Gracias…-
-No hay de qué. Dígame entonces, ¿está seguro?-
-¡Segurísimo, Don! ¡Otro pesquero avisó por radio mientras mis chicos y yo atracábamos en el puerto; vieron el Helmaroc a unos 20 nudos de ellos, con proa hacia Outset!-
-¿Para cuándo calculan la llegada del Helmaroc?-
-¿Por lo que me dijeron? Tres horas para tocar muelle-
-Bien, entonces hay tiempo; preparen todo para que atraque sin contratiempos, como siempre-. Daphnes se dispuso a marcharse. La llegada del infame barco que se dirigía hacia la Isla era otra pieza en su tablero con la que sabía que podía contar si la manejaba bien; no iba a ser fácil, pero podía arreglárselas para que todo encajase en su lugar.
-¡Don Nohansen espere!- le pidió el pescador con voz suplicante. Deteniéndose en sus pasos, el anciano miró nuevamente al humilde personaje, enarcando una ceja a modo inquisitivo. El marinero tragó saliva antes de preguntar con voz temblorosa: -Esta vez… ¿Tenemos alguna oportunidad?-
-… Tenemos un quizás. Asegurar más sería imprudente-.
Lo importante era que, en ese momento, un quizás era mucho más de lo que Outset jamás había tenido. Una oportunidad contra Windfall y su tan temido Helmaroc. El "quizás" que salió de la boca de Daphnes fue suficiente no sólo para iluminar un poco el rostro del pescador, sino de todos los que por casualidad estaban pasando por allí y escucharon tan dichosa palabra. Había esperanza para la Isla.
Link había arrastrado a Tetra fuera de las oficinas de SPA, la subió velozmente al lomo de Ganny el colosal cerdo negro, y puso a su montura a trotar colina abajo. Para cuando Tetra logró procesar lo que había pasado en menos de un minuto, el porcino animal ya había descendido la loma por completo y avanzaba diligentemente hacia los bordes del bosque de la Isla.
-¡Te van a encantar las porquerizas! Bueno, no tanto en este momento porque tengo que fregar los pisos y por eso huele un poco, ¡pero cuando termine de limpiar te van a encantar!-
-Link…-
-Mucha gente cree que los cerdos son animales sucios, pero es mentira: el problema es que no pueden limpiarse la piel y no tienen mucho pelo, así que se meten en el lodo para que luego se seque y se caiga con toda la basurilla que llevan encima-
-Link-
-¡Es más, creo que los únicos animales más limpios que los cerdos son los peces, porque ya están en el agua! Excepto el pepino de mar, ese come excremento. ¿El pepino de mar es un pez? También diría que las ostras no son mejores, pero esas definitivamente no son peces-
-¡Link!-
-Hay un montón de animales que viven en el mar y no son peces, ahora que lo pienso. Las estrellas de mar, las almejas, los camarones, las focas, las ballenas me han dicho, las-
-¡LINK!-
-Ah perdón, me dejé llevar. Ya sabes que me pasa a menudo, pero la gente dice que está bien porque significa que estoy lleno de entusiasmo y-
-¡Con un demonio, cállate y escucha por un momento! ¡Necesito que des media vuelta y me lleves a la costa!-
-¿Quieres ir a la playa? Pero ya te veo bien bronceada, no creo que haga falta-
-¡Link, no tengo tiempo ni ganas de lidiar con tu verborrea y menos aún visitar un corral! ya es mediodía y mi tío debe estar esperándome para almorzar-.
Link detuvo la montura inmediatamente y volvió la cabeza para mirar a Tetra fijamente a los ojos, un deje de tristeza asomándose en sus facciones normalmente joviales: -… ¿No quieres venir conmigo?-
Para su propia sorpresa, Tetra se sintió ligeramente culpable.
-… Ay Din bendita, Link, no te sientas así… Es que… Si no me aparezco a tiempo podría meterme en problemas, ¿entiendes?-
-¿Por qué? Tu tío no parecía del tipo estricto, ¿pasa algo malo?-
-No es él realmente el problema, sino el viejo-
-¿El señor Daphnes? Sé que puede ser un poco imponente, pero-
-Un poco, dices. Link, no estoy en esta Isla porque quiero, el viejo literalmente se rebuscó un asunto legal para obligarme a venir-
-… Eso no me lo esperaba… Creí que…-
-¿Que era una visita familiar? No. Tío Sheik y yo estamos aquí para convencerlo de que nos deje en paz; mis compañeros del equipo natación vinieron por apoyo moral y para colaborar en lo que pueden, aunque no son de mucha ayuda que digamos…-
-… ¿Tan malo es el señor Daphnes?-
-Esto es algo muy personal Link, no quiero meterte en medio. Solo tienes que saber que el alma de ese viejo no vale ni medio. Es un maldito-
-Pero… el señor Daphnes se preocupa por todos en la Isla…-.
Por primera vez, Tetra notó que Link hablaba con la seriedad absoluta de un adulto. De forma sincera y leal él creía en su abuelo… más que ella misma. Creía que el mismo anciano que se separó sentimentalmente de su única familia y la había forzado a presentarse con el descaro de una amenaza era un buen hombre que tenía algún interés en el bienestar de sus cohabitantes. ¿Acaso era más ingenuo de lo que parecía, o de verdad Daphnes todavía tenía un semblante de gentileza en ese inerte corazón suyo? Tan rápido como se asomó el pensamiento, lo empujó al fondo de su mente: si existía algo comparable a un monstruo, su abuelo era horrorosamente parecido a la descripción del diccionario.
Justo cuando se disponía a decir algo al respecto, Link hizo un ademán para que hiciera silencio. Algo estaba abriéndose paso por el bosque hacia ellos, un grupo de pisadas retumbando con el crujido de las hojas en lo que de otro modo sería un silencio sepulcral. El chico se tensó visiblemente, los ojos fijos en la dirección del ruido y con los talones listos para indicarle a Ganny cuándo y a dónde echar carrera. Link era en esos momentos un león agazapado, intimidante y noble, algo que Tetra nunca se hubiese esperado de su personalidad alegre e hiperactiva como un cachorrito juguetón. Pero así como se asomó de repente, la fiera volvió a su cueva igual de rápido, y Link retomó su característica sonrisa curiosa: -¡Buenas tardes, señora Rose! ¡Hola chicos!-.
A unos metros de ellos, una mujer corpulenta y dos niños pequeños caminaban por el bosque hacia ellos. La señora estaba visiblemente sorprendida, con un deje de preocupación en su voz.
-Link, por el amor de Nayru ¿Qué haces en el bosque?-
-¿Hoy me toca limpiar las porquerizas, no? Estaba de camino a su casa y-
-No, quiero decir… ¿Uff, no te enteraste? Ya no tienes que trabajar hoy, tenemos que ir al puerto-
-No trabaj… Espere, ¿puerto?-
-Gabe acaba de avisarme por radio, el Helmaroc está por atracar. En una hora debería estar allí. Los niños y yo vamos de camino, tú también tienes que venir-
-¿¡El Helmaroc?! ¡Pero todavía faltan cinco días para que inicie la temporada de corriente cálida! ¡El bote no está listo!-
-Lo siento mucho Link, pero parece que se ha adelantado. Créeme, no eres el único al que no le entusiasma la idea… Si quieres, tómate unos días libres para arreglar esa vela que-
-¡NO!-. Todos se sorprendieron del tono de voz que Link había usado, incluso el mismo: una mezcla de indignación con angustia, semejante a una súplica desesperada. Hubo unos segundos de silencio en los que sacudió la cabeza, como si necesitase revolver los pensamientos en su mente antes de ponerlos en orden, y con una sonrisa melancólica continuó: -No… no necesito que me den tiempo libre señora Rose, estoy bien con trabajar para usted como siempre, gracias. Me las arreglaré como todos los años. Yo… necesito el dinero en primer lugar si quiero comprar el material…-.
La señora Rose asintió en silencio, tomó a sus dos niños de la mano y con un susurro de "buena suerte, corazón", continuó su camino. Link esperó unos minutos, distraídamente esperando a que el sonido de las hojas crujiendo bajo pisadas desapareciese por completo; el silencio volvió al bosque, el aire denso y húmedo de la costa extrañamente más pesado de lo habitual. Link dio dos golpecitos a los costados de Ganny, y el gigante negro avanzó hacia la playa en un trote moderado. Tetra tragó saliva; abrió la boca para decir algo, pero solo se le escapó el aire. ¿Cuánto peso estaba cargando Link sobre sus hombros, exactamente? ¿Qué era lo que lo tenía tan asustado?.
Ver el semblante del muchacho en esos momentos era sinónimo de un mal sueño, una de esas pesadillas bizarras que te exaltan con un pensamiento implícito más que una amenaza tangible. Puede que no llevase mucho tiempo en Outset, pero a estas alturas no se necesitaba ser un genio para entender que su expresión, o más bien, la ausencia de, no era la norma para Link; Tetra estaba genuinamente preocupada por el intercambio que había presenciado, pero no se sentía en posición de interrogar a nadie; dijera lo que dijera, no existía la suficiente confianza en la extraña y corta amistad que había entablado con el isleño… Había algo íntimo en la pequeña crisis que vio desarrollarse unos minutos atrás, y no tenía idea de cómo consolarlo. No era su problema.
-El Helmaroc es el barco del Gobernador: todos los años viene con el cambio de corriente cálida desde Isla Windfall. Es una tradición que se ha llevado por siglos. El velero más rápido de Outset debe salir a recibirlo y escoltarlo al muelle. El velero más rápido es de mi familia, el Mascarón Rojo- explicó de repente el muchacho, rompiendo el silencio.
-¿…Está dañado?-
-Solo la vela, la tela ya está muy vieja y necesito cambiarla. También diría que un retoque de pintura no le vendría mal, pero no es tan urgente mientras el aislante resista-
-¿No es peligroso salir al mar con un velero sin vela y con el aislante desgastado? Si se hunde-
-El gran Rojo no se hunde. Nunca lo ha hecho desde que tocó el agua. Es el mejor velero del Archipiélago-
-Link, no sabes nadar… si tienes un accidente, te ahogarías-
-No sería la primera vez que ocurre. Mi papá se ahogó tripulándolo. Mamá murió unos meses después, de tristeza-. Lo dijo de una forma tan casual, como si estuviese comentando lo que desayunó esa mañana, que Tetra necesitó verificar por un segundo que realmente estaba frente a ella un ser de carne y hueso: ninguna persona debería hablar así de sus desgracias, como si fuesen algo tan natural… aferró el hombro de él y respiró profundamente. Todavía no sentía que podía decir algo para ayudarlo, pero deseó que por alguna extraña forma de telepatía, él pudiese entender que contaba con su apoyo; Tetra podía entender muy bien el dolor de la pérdida.
Link hábilmente se dio media vuelta y quedaron frente a frente, sus intensos ojos avellana y su sonrisa inocente manchados con melancolía una vez más: -Perdón. A veces olvido que hablo demasiado y puedo sonar mal-
-Link, ¿qué te dije de pedir disculpas por tonterías?-
-Cierto… entonces, quizás un "gracias" sea más adecuado-
-¿Por qué darme las gracias?-
-Porque escuchas. Y porque te preocupas. Nos conocemos de apenas tres días, Tetra, pero sé que te preocupas. Eso es invaluable para mí-. Sus manos viajaron a la de ella, que todavía seguía aferrada a su hombro. Era sorprendente con qué delicadeza la tomó y la llevó a su pecho, donde Tetra pudo sentir el latido rítmico pero intenso su corazón. Por alguna razón, el gesto le pareció especialmente privado, como un secreto que debía guardar de todos. En su mente, decidió que podía omitir este momento en futuros relatos, incluso a Sheik.
-Entonces SÍ estás consciente de que nos conocemos de muy poco, y que no tiene sentido- soltó de repente, como si la revelación hubiese tenido que ser recitada en voz alta para que fuese real. Link parpadeó un par de veces antes de soltar una pequeña risa.
-¡Claro! ¡Soy encantador, no estúpido! Le caigo bien a la gente rápido, ¿pero tú? Tú eres especial. Te lo dije antes, ¿no? Eso, y que iba a ser el comienzo de una hermosa amistad. Lo dije de verdad, Tetra-
-… Eres un cursi total, ¿lo sabías?-
-También te lo dije, me pongo nervioso con las chicas. Sobre todo si son lindas-.
De repente, Tetra se sintió DEMASIADO consciente de las manos de Link rodeando la suya. ¿Acaso le estaba coqueteando adrede o de verdad era así de zopenco?. Retiró rápidamente su mano y giró la cabeza en otra dirección, carraspeando nerviosamente para disimular el ligero rubor que se había formado en sus mejillas. Podía sentir sobre ella esos sinceros y cálidos ojos avellana, observándola con genuina curiosidad y quizás un poco de tristeza por la pérdida del contacto, pero no duró mucho: Link se dio media vuelta y dedicó su atención al camino, que ya había pasado de ser la tierra y las hojas del bosque a la arena y el sol de la costa.
Sheik comía lentamente el emparedado que se había traído para almorzar, pero no lo estaba disfrutando. Contraria a la sonrisa que normalmente llevaba en la cara como una máscara perenne, su expresión en estos momentos era de angustia y preocupación. Los muchachos también comían en silencio, demasiado aterrorizados como para comentar algo a esas alturas: no serviría de nada afirmar que Tetra estaba bien, cuando ninguno de ellos estaba siquiera seguro de dónde se encontraba la niña en primer lugar.
Sabían que podía cuidarse sola, pero era poco decir que su actitud hacia ella los últimos días en la Isla no habían sido precisamente admirable. En solo tres días ya la habían dejado abandonada a su suerte en varias ocasiones. Qué asco de apoyo moral resultaron ser, los seis sintiéndose absolutamente repugnantes en el departamento de amigos y personas responsables.
Se supone que habían venido para ayudarla en todo lo posible y a entrenar, pero la habían dejado tirada a cada mínima oportunidad para divertirse, como si estuviesen de vacaciones y nada más; como si no existiese la amenaza de que el viejo Daphnes les arrebatase a su querida Capitana, la que para ellos era una amiga, camarada, guía, líder, hermana… Lo único que les quedaba de su amada entrenadora. Estaban perdiendo a su único retazo de verdadero y genuino cariño, más allá del recuerdo, la última parte de una persona que ya no estaba ni estaría con ellos nunca más. Y todo por comportarse como idiotas egoístas. Qué porquería de equipo.
De repente Zuko se levanta de la arena, los ojos como platos y una sonrisa mientras exclama con entusiasmo: -¡La veo, allí viene la Capitana!-.
Es todo lo que necesitaban oír. Es todo lo que Sheik necesitaba oír. Su expresión angustiada se transforma en puro y verdadero alivio, y los muchachos confirman entre ellos con alegría que sí, verdaderamente esa personita montada en un puerco negro gigante junto a un muchacho isleño es definitivamente Tetra.
Como una jauría de perros juguetones, el equipo de natación sale a su encuentro entre saltos de alegría y saludos; incluso Sheik, normalmente calmado y tranquilo, apresura el paso en su dirección. Tetra no tuvo tiempo de prepararse para los seis pares de brazos que se extendieron hacia ella y la secuestraron en un abrazo grupal lleno de palabras de cariño:
-¡La Capitana ha vuelto!-¡Nos tenías preocupados!-¡Te tardaste mucho!-¡Nunca más te dejaremos sola!-¡Te guardamos un emparedado!-¡No tiene mayonesa porque Gonzo se la acabó!-
-¡Pero bueno! ¡¿Desde cuándo tan cariñosos, hicieron algo estúpido mientras no estaba?!-.
Link observó la escena con curiosidad: Tetra podría parecer irritada a simple vista por el excesivo júbilo de sus compañeros, pero con algo de observación era posible notar que en realidad apreciaba la muestra de afecto.
El equipo de natación parecía demasiado ensimismado por el retorno de la niña, o por lo menos no tenían ningún problema en ignorarlo. Eso es, hasta que Gonzo se separó un segundo del abrazo para señalarlo con un dedo acusador y una mirada de indignación: -¡TÚ!-
-… ¿Yo?-
-¡No creas que nos olvidamos de lo de esta mañana!-
-¿Pasó algo?-
-¡¿Que si pasó algo? Mandaste a volar a la Capitana!-
-No capto, ¿a volar?-
-¡Pero qué descarado, no creas que hacerte el inocente te va a-
-Gonzo, déjalo ya- interrumpió Tetra. El aludido la mira incrédulo, pero no insiste más. Hay cosas más importantes que hacer, después de todo. Como si tuviesen telepatía, los muchachos se llevan a Tetra con ellos hacia una hielera, donde habían mantenido y guardado el santo emparedado.
Para Link, esta fue su señal de retirada: él también tenía cosas que hacer. Tenía que preparar el velero, remendarlo lo mejor posible, revisar que no tuviera fugas y tenerlo listo para zarpar y recibir al Helmaroc antes de que éste tocara muelle. Después de eso… necesitaba un descanso para poner sus pensamientos en orden. Demasiadas cosas estaban ocurriendo al mismo tiempo.
-¡Link!-. Su nombre fue lo que le hizo regresar a la realidad; sin darse cuenta se había perdido en su cabeza y había comenzado a avanzar a lomos de Ganny, pero la voz de Tetra lo sacó de sus pensamientos antes de que llegara muy lejos.
-¿Necesitas ayuda? Con tu bote, digo-.
Le tomó unos segundos procesar a qué se refería, pero cuando Link capta que es la primera vez que Tetra le ofrece ayuda con algo tan importante, no pudo evitar sonreír con entusiasmo. Porque es en ese momento en que Link se percató de algo nuevo: sus esfuerzos estaban rindiendo frutos y ella comenzaba a confiar en él, sí, pero con cada momento que pasaba, Tetra también se estaba ganando su lugar en la lista de gente importante en su vida.
Link asintió con entusiasmo, y eso es todo lo que necesita hacer para que ella llame a sus muchachos a la acción.
Daphnes se abrió paso educadamente entre la multitud que se había reunido allí, frente a los atracaderos más grandes del puerto de Outset. No era difícil determinar que casi todos los habitantes de la Isla se encontraban presentes, con la excepción de los Rito de la oficina de correos, aunque algunos de ellos habían logrado escabullirse del trabajo para presenciar el arribo del Gobernador.
Entre ellos, Daphnes pudo distinguir a Komali y Medli, y se dio por satisfecho: quizás no estaba el jefe de la tribu, pero la presencia del príncipe era suficiente como para satisfacer las demandas sociales del evento. Ahora solo faltaba que llegase el elemento principal, y ese era el mismísimo Helmaroc... y Link con su velero. ¿Dónde estaba ese niño?.
Casi como una respuesta de la providencia a su pregunta, Daphnes divisó a nada menos que el equipo de natación, que afanosamente cargaba sobre sus hombros el fácilmente reconocible bote. Incluso Sheik estaba ayudando, transportando el mástil junto con Tetra y Link. Al parecer no fue el único en percibir su llegada, pues el resto de los presentes comenzaron a dar gritos de ánimo y a vitorear.
El atolondrado grupo finalmente llega al muelle y con todo el cuidado del que eran capaces, depositaron la embarcación en el agua; Link saltó dentro, revisó velozmente que no hubiera fugas y midió el viento con cuidado, como hacen los marineros expertos, antes de recibir el mástil e instalarlo para luego extender la vela.
Entonces Tetra también saltó dentro del velero, y por un segundo el impasible corazón de Daphnes dio un vuelco. Se acercó con paso veloz hacia el bote, pero ya era demasiado tarde: ambos se habían alejado lo suficiente del atracadero como para que pudiera detenerlos. Ciertamente, el Mascarón Rojo era el velero más veloz de todo el Archipiélago. Daphnes estuvo a punto de gritar para que regresasen, pero se mordió la lengua. De ninguna forma se humillaría armando un escándalo frente a tanta gente.
Así que ahora solo le quedaba observar, impotente, cómo su último familiar de sangre se alejaba a considerable velocidad de la seguridad de la tierra. Debería estar satisfecho: de cierto modo, las piezas del rompecabezas se estaban ajustando solas; sin embargo, en algún rincón de su petrificado corazón, no pudo evitar sentir las frías garras del miedo sujetándolo. Daphnes tragó saliva, respiró hondamente, y exhaló. Ese aire fue suficiente para matar toda duda en su cabeza, ahogar cualquier rastro de pena en su pecho, extinguir toda emoción, y devolverlo todo a su estatus quo. Todo esto ocurrió en un segundo.
Un segundo en el que un único par de ojos escarlata lo vieron todo desde el atracadero del muelle. Y ese segundo fue más que suficiente como para convencer a Sheik de que Daphnes estaba tramando algo.
La mano de Link guiaba expertamente el timón para mantener el curso fijo: estaba nervioso, pero podía sostener el rumbo gracias a la memoria muscular, casi como andar en bicicleta. En pocas palabras, no necesitaba pensar mucho en lo que estaba haciendo, pero definitivamente estaba preocupado.
-Todavía podemos regresar, Tetra-. La chica había abordado de forma impulsiva, completamente a última hora y sin dar demasiadas explicaciones. Quién sabe lo que se le pasaba por la cabeza.
-Primero, no tendría dificultad en nadar hasta la orilla desde aquí, así que si deseara irme, ya lo habría hecho. Segundo, vine porque no me voy a arriesgar a que caigas al mar y te ahogues-
-…Ah-
-¿Eso es todo lo que tienes que decir? ¿"Ah"? Vaya, debe ser la primera vez que te quedas sin palabras-
-No, digo, yo… Gracias por el gesto, aunque no tienes que preocuparte por mí. Sé que nuestro primer encuentro no te dejó una muy buena impresión de mi relación con el agua, pero te aseguro que nunca me caeré al mar-
-Sigo sin confiarme. En caso de una emergencia, puedo salvarte; ni siquiera tienes salvavidas en este bote, no creas que no me di cuenta ¿No sabes que es reglamento básico de seguridad?-
-Le quería dar prioridad a la vela. De nada sirven salvavidas si el velero no navega-.
Se sintió un poco mal por hablarle así. Link no estaba acostumbrado a ser cortante, o a dejar que los nervios lo tomaran por sorpresa. ¿Debería disculparse? ¿Debería sonreír y reafirmar que estaba bien? ¿Siquiera estaba bien en primer lugar?.
-Link, respira-.
Ni siquiera se había dado cuenta de que estaba conteniendo el aliento. Pudo sentir la mano de Tetra sobre la suya, la que sostenía el timón, pero hasta allí llegaron sus sentidos. Algo le aplastaba el pecho, como si todo el peso del mundo se le cayera encima; sintió que le zumbaban los oídos, y no podía fijar la vista en nada particular. ¿Qué debía hacer?.
-¡Link, cálmate, estás hiperventilando!-.
Una cierta cantidad de agua le mojó la cara como una bofetada fría, pero fue lo que necesitaba para escapar de su trance. Finalmente podía ver, realmente ver, la cara de Tetra: decir que estaba preocupada era subestimar la situación; las manos de la muchacha estaban mojadas después de salpicarlo, y ahora lo tenían firmemente asido por los hombros.
-Link, jamás pensé que diría esto, pero necesito que me hables. ¿Qué te sucede?-
-… Lo siento-
-¡No te disculpes! ¡Por el amor de Nayru, ¿acabas de tener una crisis nerviosa y sólo se te ocurre disculparte?!-
-Perdóname-
-Tiene que ser una broma. ¿A qué estás jugando?-
-¡Es la primera vez que voy SOLO!-. El muchacho se tapó la boca inmediatamente. Era como si hubiese dicho una aberración, como si hubiese roto un tabú. Tetra aflojó el agarre de sus manos, y ahora más bien acariciaba rítmicamente los hombros del muchacho para tranquilizarlo; sus ojos azules no tenían lástima por él como había temido en un principio, sino la más profunda comprensión que Link jamás había visto en nadie.
-El segundo día después de conocerte, me dijiste que las personas buenas a las que les pasan cosas malas tienen siempre una marca, que es difícil de explicar, pero está allí y yo la tengo. Tampoco puedo explicarlo, pero sé que tú también la tienes-
-Tetra…-
-No tienes que explicarme nada si no quieres, pero necesito que hagas un esfuerzo para que los dos terminemos con esto y regresemos de una pieza. Sé nadar, pero no tengo ni idea de botes. Después de eso, tienes permiso de desmoronarte-
-… Tengo miedo-
-Lo sé, y está bien. Pero te equivocaste en una cosa que dijiste antes-. Con cuidado de no caerse, Tetra se sentó junto a Link, y puso nuevamente una mano sobre la suya. Lo estaba ayudando a mantener el curso del timón.
Con una sonrisa de seguridad, Tetra le guiñó el ojo: -Estoy aquí contigo, así que no estás solo-.
Y por primera vez en esos tres días de conocerse, fue el turno de Link de sentir los latidos frenéticos de su corazón enviando sangre directamente a su cara para formar el más espectacular de los rubores en sus mejillas. Pero no tenía tiempo de concentrarse demasiado en eso: frente a ellos, al horizonte, se distinguía el barco del Gobernador.
El Helmaroc aguardaba a su escolta mientras se acercaba tenebrosamente a Isla Outset.
Fin del Capítulo
Gatt: -¡Bueno! ¡Ésa fue toda una experiencia! ¿Cómo se supone que das excusas para un capítulo que llega tres años y dos meses tarde?-
NK: -Supongo que con sinceridad. Como ya dijimos antes, nunca pensamos en abandonar nuestros fics-
Gatt: -Digo, técnicamente no están abandonados, solo se actualizan cada muerte de Papa-
NK: -Eso no significa que no nos esforzamos-
Gatt: -Lo peor es que todavía no podemos garantizar que actualizaremos pronto, solamente que no dejaremos esto sin terminar-
NK: -Ha pasado tanto tiempo que se puede notar la diferencia entre éste y los demás capítulos, sin mencionar que decidimos cambiar un poquito la trama-
Gatt: -Gracias a la Nutella que decidimos releer todo el documento y el fic no estaba tan avanzado de todas formas. Sin embargo, recomendamos que revisen los capis anteriores porque realizamos algunas modificaciones a ciertas líneas de diálogo con puntos clave en la trama-
NK: -Puede que no parezcan importantes, pero lo serán a futuro. Por si acaso, nos referimos a modificaciones hechas en febrero del 2018. Si alguien está leyendo esto después y está recién llegado, no tiene de qué preocuparse-
Gatt: -Como regalito hicimos este capítulo extra largo, para compensar todo el tiempo perdido de alguna forma. ¡Nos vemos en el siguiente capi en algún momento del espacio-tiempo!-
(Y así, nuestros queridos escritores vuelven nuevamente a la acción. Los que recuerdan la campaña del Gato Interdimensional siguen teniendo nuestro agradecimiento, aunque probablemente después de tanto tiempo habrá que reiniciar el conteo de participantes. Invitamos a los viejos lectores a dejar un review o a enviar un PM si es que todavía siguen activos en la plataforma para saludarlos si así lo desean, e invitamos a los nuevos a hablar con los autores tanto como deseen: cualquier recomendación, duda o sugerencia será bien recibida. Un cariñoso saludo a todos los lectores).
Gatt y NK: -¡Heil FRIKI!-
