Holi, gracias por los comentarios y vistos. Me alegra que este gustando la historia, así que les traigo otro capítulo, espero que les guste!

"Comienza la aventura"

Naruto

Voy corriendo por los techos, hasta que siento que ya nadie me sigue. Miro alrededor y luego bajo hacía la calle.

Comienzo a caminar por la aldea viendo a las personas llevar su vida normal. Algunos conversando, otros comprando o comiendo, pero en sí, la aldea estaba en paz. Desde la cuarta guerra, las cosas estaban tranquilas.

Los sacrificios habían valido la pena.

"Entonces, puede ser que traer un niño a estos tiempos de paz, puede que no sea tan malo…", me muerdo el labio.

"El problema no es tener un hijo, el problema es que es MI hijo dattebayo. Un hijo que va a nacer directamente de mis entrañas… algo que no podía ser más antinatural. Todos lo van a mirar raro, incluso, puede que no pueda tener amigos…", pensar en esa horrible posibilidad, me hace recordar los días tristes y solitarios de mi infancia.

Antes de darme cuenta, las lágrimas comienzan a caer por mi rostro. Confundido y sorprendido, me llevo la mano a mi cara.

"Yo no soy tan llorón, ¿qué me ocurre? ... ¿será por el bebé?, ¿estoy más sensible por eso?", no puedo evitar sentir miedo.

Estaban las náuseas y ahora que estaba más sensible. Tenía entendido que, a medida que avanzara el embarazo, más inconvenientes físicos tendría.

"Así no puedo ser un ninja combatiente... tendría que renunciar a eso… ¡¿qué estoy pensado?!, ¿cómo voy a ser padre? ... ¿o madre?... ¡mierda, como sea!, ¿cómo voy a ser padre, teniendo sólo 19 años?, yo aún era un adolescente, me siento como un adolescente dattebayo… ¿y ahora qué?, ¿tendría que casarme con Sasuke y tener al bebé juntos, todo a los 19 años de edad…?"

Sigo caminando y comienzo a sentir que me ahogo. Tengo que detenerme y sentarme en una banca, me obligo a que el aire llegue a mis pulmones. Cuando comienzo a recuperar el control, me quedo en blanco.

Me quedo mirando al suelo y soy consciente de que alguien se sienta a mi lado, pero lo ignoro. No es hasta que escucho un gorjeo de bebé, es que levanto la cabeza de golpe.

Al mirar a mi lado, veo una señora joven, quien deja las bolsas de las compras en el suelo y se sienta. Ella se pone a arrullar al niño en sus brazos, el bebé parecía de pocos meses.

Me quedo estático viendo la imagen. El bebé medio reía, medio chupeteaba el dedo de su madre y esta lo arrullaba.

"… ¿Yo podré hacer eso? ... no, no puedo", me levanto rápidamente y casi salgo corriendo de la banca.

"¿Qué estoy pensando?, claro que no puedo actuar como esa señora. La dulzura de una madre es algo propio de las mujeres, ¡yo soy hombre, este embarazo está mal!, es una abominación... y tengo que ponerle fin dattebayo", me detengo.

Trago saliva y mordiéndome el labio, comienzo con la frenética búsqueda de mi objetivo.

Al doblar una esquina, la veo, una pequeña farmacia. Entro y busco entre los distintos remedios.

-Disculpe joven, ¿lo puedo ayudar? - escucho una voz atrás mío.

Al darme vuelta, un viejito de rostro amigable me sonríe. Noto que el señor me mira curioso y luego parece reconocerme.

- ¡Pero si usted es Uzumaki Naruto, el héroe de la cuarta guerra! – exclama el Ossan. Intento sonreírle.

-Ho-Hola- me remuevo un poco incómodo.

Estaba medio acostumbrados a estos encuentros, pero hoy no me sentía con ganas para afrontarlos.

Decido ir al grano- umm, disculpe ossan, pero estoy buscando... umm, busco remedios abortivos... los necesito para una amiga- me invento. Este ladea la cabeza y hace una mueca.

-Lo lamento mucho joven Uzumaki, pero no puedo darle esas pastillas, así como así. Se requieren de un permiso y una receta médica. Además, lo mejor es que su amiga venga directamente- no puedo evitar suspirar, derrotado.

Le agradezco y salgo de la tienda.

"Genial, ¿y ahora qué hago?", sigo caminando, apenas fijándome en el camino. Es por esta razón que cuando siento algo estrellarse contra mis piernas, salto sorprendido y miro hacia abajo.

- ¡Itai! - exclama un niño pequeño. Noto que debe tener uno años. Me agacho sorprendido.

-Hey niño, ¿estás bien? - lo alcanzo y lo ayudo a ponerse en pie. El niño me mira con lagrimitas en sus ojos, se me queda mirando curioso - ¿estás bien dattebayo? - este abre sus ojitos sorprendido.

-... ¿Tú? ... -antes que pueda seguir hablando, aparece un señor con su rostro preocupado.

- ¡Hiro!, ¡no vuelvas a salir corriendo de esa manera!, me dejaste muy asustado- el señor mira al niño, entre enojado y aliviado.

- ¡Papi, papi!, ¡mira, mira!, ¡es él!, ¡el héroe de la aldea! - grita el niño emocionado, apuntándome frenético.

El padre del tal Hiro, me mira asombrado. Vuelvo a removerme incómodo- hola, su hijo chocó conmigo, lo estaba ayudando a levantarse- le explico rápidamente. El mayor parpadea confuso y luego niega con las manos.

- ¡No, no!, lamento las molestias, gracias por ayudarlo -intento sonreír y quitarle hierro al asunto.

El niño emocionado, comienza a tirar de mi pantalón. Lo miro curioso- ¡nee, nee!, ¿eres muy fuerte verdad?, ¿cómo lo hiciste? ... ¿yo también podría ser como tú? - me mira ilusionado.

Abro la boca asombrado, la ternura me gana y me agacho a su lado, sonriéndole.

- ¡Claro!, tienes que estudiar y entrenar mucho... -simulo que le estoy susurrando un secreto, el niño se inclina hacia mí emocionado - entre nos, yo odiaba estudiar, pero tuve que esforzarme y entrenar mucho, mucho, pero lo logré, tú también puedes- el niño me mira con un brillo en sus ojitos.

- ¡¿De verdad?!- se acerca emocionado. Le sonrió.

- ¡Claro que sí! - le revuelvo el cabello. Este se ríe feliz.

-Escuchaste Hiro, tienes que estudiar y entrenar- le sonríe su padre, el niño asiente feliz. El ossan me mira y me sonríe.

-Es usted un buen hombre, gracias- me sonrojo, pero le asiento.

Mientras se alejan, el niño de la mano de su padre, se voltea y me despide sonriendo.

No puedo evitar quedarme observando al niño... "¿el bebé sería como este niño?", no puedo evitar preguntarme.

Mientras observo al niño alejarse, no puedo evitar imaginarme a un niño rubio o peli negro.

Siento el corazón en mi boca. Confundido otra vez, salgo corriendo y mientras lo hago, salgo de la aldea y me pongo a correr a través de las ramas de los árboles.

Cuando me agoto, me dejo caer en un pequeño claro en mitad del bosque.

"… No puedo tenerlo... no puedo... no sólo porque soy un hombre y no sé cómo criar a un bebé, sino porque... no será normal."

"… ¿Por qué dudas tanto?", escucho la voz de Kurama, desde mi interior.

Me muerdo el labio, dudoso, pero le comparto mis miedos. …"¿qué dirá la gente? ... lo van a discriminar... lo van a tratar como a mí en mi infancia... no quiero eso", le cuento, sintiendo una opresión en el pecho.

"¿Por qué piensas que lo van a discriminar?", me vuelve a preguntar.

Bufo, entre sarcástico y enojado. "¿Puede ser por qué tiene dos padres hombres?, ¿por qué va a nacer directamente de un hombre?", aprieto los puños.

"... Entonces... ¿vas a ponerle fin?", este se sacude el lomo. También me estremezco, perofrunzo el ceño.

"… ¿No es más misericordioso? …", vuelvo a morderme el labio.

"... Tal vez, es tú decisión, pero... creo que… sí aplicamos una gran cantidad de chakra, ese bebé no lo va a poder asimilar…", trago saliva, dándome cuenta de lo que significa eso.

"…. ¿Lo matará? ...", siento como se me revuelven las tripas.

"Así es", intento respirar, pero no puedo hacer que el aire pase por mis pulmones.

Comienzo a sentirme mal.

Me pongo de rodillas, pero, aunque tengo ganas de vomitar, no tengo nada en mi interior para hacerlo.

"... Lo siento…. lo siento dattebayo... no puedo traerte al mundo... tú mereces más, yo no puedo ser una madre para ti", contraigo los puños. Aprieto mis ojos, intentando que las lágrimas que me queman no salgan.

Intento tomar aire, "hazlo", le digo a Kurama.

Lo escucho suspirar, pero notó que está reuniendo una gran cantidad de chakra.

Comienzo a sentir mi cuerpo bullir. El calor del chakra me desborda y toda esa energía, Kurama comienza a dirigirla hacía mi abdomen bajo, al punto exacto en que sé que se encuentra el bebé desarrollándose.

Cierro los ojos, decidido.

El calor aumenta, hago una mueca incómodo, no era enteramente doloroso, pero sí a mí me afectaba, a algo más pequeño…no lo iba a poder tolerar.

"Esto es lo mejor dattebayo…. esto es…"

"¿Yo también podría ser como tú?", se me viene a la mente el niño de antes.

Contraigo las manos, aplastado el césped bajo de mí.

"¡KURAMA!", alcanzo a gritar. Siento como este se detiene.

El calor se detiene, respiro fuertemente, todo mi cuerpo siendo azotado por temblores. Siento como el sudor baja por mi cuerpo y por mi rostro.

Al mismo tiempo, noto como las lágrimas caen por mi cara.

Me siento lentamente en el césped, abrazándome a mí mismo. Me abrazo a mi abdomen.

"No lo mates... no lo mates…", me ahogo en mis lágrimas.

"Ay mocoso... ¿lo vas a tener verdad?", suspira el zorro.

"... No puedo matarlo…", vuelvo a bufar, sin poder creerlo. Miro al cielo, pero no puedo detener mis lágrimas. No tenía claro si iba a criarlo, pero no podía matarlo, simplemente no podía.

"... De todas maneras, ya viene en camino... el mundo quiere que este niño nazca", intento respirar y relajarme.

Aprieto los dientes, pero ya no había marcha atrás, me había decidido.

Casi sin darme cuenta, me acaricio el abdomen, "te voy a proteger... voy a hacer todo lo posible para que vengas al mundo, no pienso dejar que nadie te haga daño dattebayo", miro hacía lo que ahora, va a hacer mi vientre y donde va a crecer mi bebé.

Vuelvo a tomar aire, intentando recuperarme. Pasados unos minutos, sintiéndome listo, comienzo a hacer el camino de vuelta a la aldea de forma pausada.

Cuando salgo del bosque noto que, en uno de los árboles, estaba apoyado Sasuke.

-... Teme- lo llamó, este levanta la mirada. Nos quedamos viendo por un minuto entero, sin decir nada.

-Dobe…- dice este finalmente. Me revuelvo el cabello nervioso, trago saliva.

- ¿Cómo me encontraste? - le pregunto, para ganar tiempo.

-Seguí tu chakra, me lo sé de memoria- se encoge de hombros. Pasan otros segundos en que ninguno dice nada, este mira hacía la aldea, cerrando los ojos.

Transcurren más segundos y sigue reinando el silencio, pero, finalmente, este suspira y me mira- ¿qué decidiste? - lo miro, desvío la vista.

Me muerdo el labio-... intenté abortarlo con remedios- este se separa del árbol, frunce el ceño- no me dieron los remedios, requerían de una receta -me encojo de hombros- intenté matarlo con chakra, Kurama podía hacerlo, pero... -exhalo. Me meto las manos a los bolsillos.

Miro al cielo, pensando en todo, y a la vez en nada.

-… ¿Pero? ... ¿Naruto? - insiste Sasuke. Cierro los ojos.

-... Pero no pude... no puedo matarlo... no puedo dattebayo- abro los ojos. Este parpadea, me mira sorprendido.

-… ¿Tú lo quieres? - me pregunta firme.

Lo miro - no estoy seguro, sólo sé que no puedo matarlo y no voy a dejar que nadie lo haga dattebayo- este vuelve a parpadear confuso, me mira sorprendido.

-… ¿Qué te hizo cambiar de opinión? – dejando escapar todo el aire que estaba reteniendo, me dejo caer sobre un tronco caído.

-Yo... tenía miedo de que lo miren mal, por tener dos padres hombres. No quiero que sufra lo que nosotros pasamos en la infancia. Pensé que era mejor que no naciera... pero, no puedo matarlo.

Así que…- me remuevo- le voy a pedir a Kaka-sensei que esparza el rumor de que yo estoy enfermo y que está enfermedad no sé sabe si es contagiosa. Por seguridad, me quedare aislado, muy pocos sabrán de mi embarazo y de cómo llegó al mundo este bebé- me acaricio el abdomen.

Sasuke frunce el ceño, dispuesto a hablar, pero algo parece detenerlo. Al mirarlo de vuelta, me doy cuenta que el moreno mira mi gesto, acariciándome el abdomen.

Enrojezco un poco y aparto mi mano.

Este suspira y se sienta al lado mío. Pasan otros minutos en silencio, donde este se muerde el labio, mirando al suelo. De repente, este alza la mirada - ... de acuerdo... nadie sabrá de tu embarazo. Yo te cuidare mientras te decides, sobre si quieres criarlo o darlo en adopción- frunzo el ceño y me giro a mirarlo.

-… ¿Tú que quieres hacer? ...- este se muerde el labio, pero niega con la cabeza.

-No lo tengo claro, pero esta es una decisión que te concierne a ti… es mucha responsabilidad y mucha de esta, va a recaer en ti, porque tú vas a ser la madre Naruto -vuelvo a removerme incómodo, pero este parece dudar.

Sasuke vuelve a suspirar y con delicadeza, me apoya su mano en mi abdomen, lo hace un poco dubitativo, pero a la vez, decidido.

Me quedo boca abierto y lo miro paralizado -... aun así, de alguna forma milagrosa, hay un bebé aquí dentro y ese bebé también es mi hijo. Lo que decidas te apoyare y si lo quieres criar, yo te ayudare- no puedo evitar que, nuevamente, las lágrimas caigan por mis mejillas.

- ¿Estás llorando, usoratonkachi? - este me limpia las lágrimas. Me río, con las mejillas enrojecidas.

-No sé qué me pasa, he estado llorando todo el día, creo que es por el bebé dattebayo- me sorbo mis mocos.

Este se ríe- claro que es por eso, te está alocando las hormonas- intento respirar, trago saliva.

-… ¿En serio no saldrás corriendo? - lo miro. Este vuelve a fruncir el ceño.

-…. Sé que te fallé en el pasado, pero no pienso volver a dejarte, no en esta situación- me muerdo el labio, pero me apoyo en Sasuke. Este me abraza de forma automática.

Nos quedamos así por varios minutos, hasta que siento que me recompongo lo suficiente.

Con las fuerzas recuperadas, comenzamos a caminar de vuelta a la torre Hokage.

- ¡Naruto! - gritan Sakura-chan, Kaka-sensei y Tsunade-obachan, una vez que me ven entrar.

Trago saliva, nervioso- yo... decidí que voy a tener a este bebé, pero no quiero que nadie más de los aquí presente se entere…- me muerdo el labio- yo… no sé si quiero criarlo…voy a pensar seriamente durante estos meses, sólo sé que no puedo matarlo - todos me miran sorprendidos, parpadeando sin poder creerlo.

El silencio perdura por unos segundos intensos, siento a Sasuke atrás mío, dándome apoyo. La situación continua hasta que, por fin, es Kaka-sensei quien rompe el silencio.

-…. Claro Naruto, estás en todo tu derecho -este asiente, mientras piensa rápidamente- vamos a considerar este embarazo como uno de alto riesgo y dejaras tu puesto de combatiente, inmediatamente. Te quedaras en la casa de Sasuke, en el barrio Uchiha, así estarás aislado y protegido de miradas indiscretas- me indica el peli blanco. Le asiento.

-Nosotras te atenderemos exclusivamente y estaremos, constantemente, monitorizándote… y tomate todo el tiempo que necesites para pensar que quieres hacer con el bebé. Es una gran responsabilidad y debes pensar en su futuro - me dice Tsunade-obachan, con tono serio. Vuelvo a asentir.

Es así como con Sasuke, vamos a mi departamento y empacamos toda la ropa y demás cosas que tengo.

Suspiro, viendo mi departamento ordenado y casi vacío. Sería un largo tiempo en que, no pisaría lo que ha sido mi modesto hogar desde hace años.