Holi, en serio, ¡gracias por los vistos y comentarios! Bueno, creo que hay un momento en la vida, en que vemos que nuestros padres se van a trabajar y nos gustaría que se quedaran con nosotros.
Personalmente, cuando era pequeña, me dolía mucho cuando mis padres no iban a las actividades de mi colegio, porque estaban trabajando, pero con la edad, fui entendiendo mejor porque no podían ir, es algo que viene con la madurez. A muchos les disgustaba la actitud de Boruto, pero yo lo entendía, le dolía que Naruto se fuera y no pudiera estar con él.
Quise poner un poco de eso en este capítulo, y a la vez, recuperar la esencia de Naruto y su sueño que lo impulsó a lo largo de todo el manga/anime.
En fin, espero que les guste.
("No Boundaries", Adam Lanbert), (música de fondo capítulo), (hay un amv muy lindo de Naruto con esta canción, búsquenlo plis).
Naruto
Al despertar me desperezo y cuando me remuevo, me topo contra el calor de Sasuke. Me giro un poco sorprendido, pero al verlo dormir, me relajo.
No puedo evitar sonreír, me había desacostumbrado, pero ahora volver a tener a mi moreno conmigo durante las mañanas, era increíble.
Habían pasado un mes desde que conversamos y comenzamos otra vez, un mes que había servido para ir curando heridas en nuestros corazones, pasar malos sabores y para volver a reencontrarnos en todos los sentidos; amorosos, de compañerismo y amistad que teníamos antes.
Me acurruco contra su calor. La desnudez de su piel contra mi propia piel desnuda, me pone los vellos de punta y al mismo tiempo me tranquiliza.
Este se remueve y al despertarse, también se acurruca contra mí.
Puedo sentir como este se apega a mí y puedo sentir su paquete contra mi trasero. Me muerdo el labio, pero apego mi cuerpo contra el suyo.
Puedo sentir como este también se excita, al sentir una firmeza en mi trasero. No puedo evitar el sonrojo que me colorea mis mejillas.
Sonriendo travieso, decido jugar un poco y muevo mi trasero contra su miembro endurecido. Este gruñe y me pasa su mano por sobre la cintura, haciendo que me apegue más a su recién despertada erección.
No puedo evitar jadear, volteo mi cabeza y Sasuke me mira con sus ojos rojos sangre, su sharingan observándome profundamente.
- ¿Estás excitado? - no puedo evitar molestarlo. Este gruñe y me devora los labios, yo lo sigo y hago chocar nuestras lenguas.
Este me muerde mi labio inferior sexymente y siento como su mano se traslada de mi cintura, a mi ...
Vuelvo a jadear, separo un poco mis piernas, dándole más acceso -sigue …- le susurro.
- ¿Estás excitado?... - me susurra, mordiéndome mi oído.
Su voz grave viaja por todo mi cuerpo, me hace temblar todas mis terminaciones nerviosas y provoca que mi pene se endurezca en su mano.
-... Tal vez ...- susurro contra sus labios. Le acaricio su musculosa espalda, marcándolo un poco con mis uñas y le desordeno sus cabellos con mis manos.
De seguro de haber continuado, habríamos terminado como anoche, teniendo sexo desenfrenado y delicioso, pero a pesar de haber mejorado mucho nuestra relación íntima, había una razón por la que era un poco inevitable que nuestras sesiones sexuales quedaran interrumpidas …
- ¡Papi, papi! - escucho una vocecita a lo lejos, que comienza a acercarse.
Y esa razón, era ser padre de un niño de dos años y medio.
No puedo evitar maldecir en mi cabeza, pero al mismo tiempo, me divierte y me llena de amor su vocecita.
Aparto la mano de Sasuke de mi erección, pero continúo besándolo. Este gruñe un poco molesto, pero me sigue besando mientras me acaricia los cabellos.
- ¡Iu!, ¡ño hagan eto!, ¡ño se besen! - escucho su vocecita. Con Sasuke nos miramos y no podemos evitar reírnos.
Por lo menos las sábanas nos cubrían la desnudez, además, de forma natural, al escuchar la voz de mi bebé, la erección se me había bajado al instante.
A pesar de ello, intento disimuladamente alcanzar mi ropa interior y ponérmela.
- ¿Por qué dices 'iu' dattebayo?, no tiene nada de malo que los papis se besen - le comento, mientras hago verdaderas maniobras ninjas para ponerme los calzoncillos, por debajo de las sabanas.
Sasuke también de forma imperceptible, ha puesto una de las almohadas de la cama sobre su regazo. De seguro para ocultar su gran erección.
-Sin manchar la almohada dattebayo- le susurro, molestándolo. Este me manda una patada por debajo de las sábanas.
Me río entre dientes. Cuando por fin logro ponerme mi ropa interior, le sonrió juguetón a Daiki.
-… Es raro, parechia que papá te estaba comiendo - comenta este.
No puedo evitar enrojecer hasta las orejas. Sasuke se revuelve los cabellos, también incómodo. "No estás tan mal Daiki", no puedo evitar pensar.
Intento reírme forzadamente - no digas tonterías campeón, es sólo un beso …- lo miro, exagerando mis gestos- ¡ya sé que está pasando aquí dattebayo! - acentuó con mis palabras, sonriéndole.
Comienzo a levantarme y a caminar hacia él.
Daiki me mira confuso - ¿qué cosa? - dice este, jugando con sus manitas.
-... ¡Que alguien está celoso y quiere besos dattebayo! - antes que pueda reaccionar, lo atrapo entre mis brazos y comienzo a soplar en su guatita, haciendo ruido.
-... ¡Ñ-Ño!, ¡papi, ño! ...- se ríe a carcajadas, intentando escapar de mis besos y cosquillas.
- ¡No, te voy a dar muchos más besos dattebayo! - le beso la carita, sus cabellos y le beso su guatita.
Era un poco idiota, lo sé, pero típico que los niños pequeños tienen una barriguita más marcada y, a mí me encantaba besársela y hacerle cosquillas ahí. Daiki siempre se reía a pleno pulmón cuando lo hacía.
- ¡Papi, ño, hace cosquillas! - se sigue riendo. Dejo de besarlo y veo que llego a llorar de la risa. Le sonrió enternecido.
Lo tomo de sus axilas, elevándolo y lo dejo a la altura de mi rostro. Le beso su naricita.
-Bueno, ese es el último dattebayo - le sonrió. Este se ríe y me besa mi propia nariz.
- ¡Bueno días papi! - me sonríe. Me siento derretir de ternura y amor.
-Buenos días Daiki … aunque por tu comentario anterior, tengo que castigarte - a este se le cae la sonrisa y me mira con sus ojitos de cachorro- no me mires con esos ojos, entraste y dijiste 'iu' a los besos - lo acomodo contra mi cadera y comienzo a avanzar hacia la cama.
Sasuke me mira divertido, le guiño el ojo.
- ¡Ño!, ¡ño lo hago más!, ¡ño castigo! - me mira temeroso.
-No, como hombre hay que afrontar las consecuencias de nuestros actos - lo deposito en la cama- por ello ...- este me mira temeroso, con su labio tembloroso- tu castigo será ... -se encoge sobre sí mismo- ¡ser devorado a besos dattebayo! - exclamo, mientras Sasuke y yo lo atacamos, repartiéndole diversos besos y cosquillas.
- ¡Ño, papá!, ¡ño, papi! - se contorsiona, riéndose a carcajadas.
Cuando lo dejamos por la paz, este nos mira haciendo un puchero. Verlo haciendo eso, sólo logra derretirme mucho más.
Se parecía a Sasuke cuando pequeño, este me había mostrado un álbum de fotos que conservaba, para enseñarme a sus padres. Mientras ojeaba las fotos, había encontrado una del moreno, con unos 6 años, haciendo esa mueca.
Se veía tan tierno que no pude aguantarme y guardé la foto, y aunque este me amenazó con el Rinnegan, si no se la devolvía, no me importó y salí corriendo. La foto está totalmente guardada entre mis cosas personales.
No pudiendo refrenarme, me recuesto cargando a Daiki entre mis brazos y con todo el cuidado del mundo, lo lanzo suavemente hacía arriba. Este levita por unos segundos y luego cae contra mis brazos.
Este se ríe - ¡ma, ma!, ¡ma arriba! - grita emocionado. Me río con él y lo lanzo con el mismo cuidado, pero haciendo que lo disfrute.
-Desastre puedo ver- comenta divertido Sasuke, recostándose a mi lado. Vuelvo a atajar a Daiki y lo dejo apoyado en mi estómago.
-Está todo fríamente calculado dattebayo- le comento. Este rueda los ojos, deposito a Daiki en la cama, al medio de los dos.
- ¿Cómo dormiste remolino? - Sasuke le golpea suavemente la frente, con dos de sus dedos. El menor lo mira con una sonrisa.
No puedo evitar sonreír, el moreno me había contado lo que significaba ese gesto para él, su lazo con Itachi. Me alegraba que pudiera dejar sus demonios de lado y, compartir ese bonito y especial gesto con su hijo.
- ¡Bien papá!... nee nee, ¿adivina que soñé? - lo mira ilusionado.
- ¿Qué soñaste? - le sonríe Sasuke. Los miro, con mi corazón hinchándose lleno de amor por estos dos.
Sasuke realmente había cumplido con su palabra. Durante estas semanas, había comenzado a acercarse a Daiki, a jugar con él y a mostrarle su amor.
El menor al principio, lo trataba con respeto y distancia, igual que podría haber tratado a un extraño, pero a medida que pasaban los días, Daiki fue suavizándose y ya en un punto, se colgó de Sasuke cómo un monito, riéndose con él.
- ¡Soñé que volaba!, ¡y podía ver toa la aldea dede muy muy arriba! - exclamaba, acentuando con sus manitas.
- ¡No!, ¿en serio dattebayo? - le hago teatro. Este se gira y asiente emocionado.
- ¡Si!, ¡era genial! - nos mira, con sus ojitos celestes brillantes.
Sasuke se ríe y nos observa- ¿qué tal un desayuno en la cama? - pregunta. Con Daiki nos miramos y sonreímos.
- ¡Sí! - exclamamos juntos. El moreno se ríe, pero se levanta con dirección a la cocina.
Es así como nos quedamos flojeando los tres en la cama. Me sentía tan en paz con los dos amores de mi vida ... "me estoy convirtiendo en un cursi", no puedo evitar reírme en mi cabeza.
Cuando por fin nos levantamos, me voy a mi armario por ropa y es ahí cuando veo mi chaqueta naranja.
Me quedo estático y la acaricio, recordando todas las misiones, todas las personas que había conocido, a todos los enemigos que les había gritado que yo iba a convertirme en Hokage.
Sigo acariciando la chaqueta casi en un trance.
-... ¿Naruto? ...- me sobresalto y me giro a mirar a Sasuke.
-... Hey...- no puedo evitar avergonzarme un poco, pero Sasuke se acerca y acaricia la chaqueta junto conmigo.
-... Yo te apoyo Dobe... sé que no lo hice por un tiempo, pero ... la aldea te necesita …- me mira y como pocas veces ocurre, me aparta mis cabellos rubios con una delicadeza y amor, que me sobrecogen el corazón - sé que la aldea será mejor si estás tú como Hokage, sé que todo por lo que peleó Itachi, estará a salvo contigo … lo sé yo y muchos otros- me sonríe.
Bufo, entre divertido y tembloroso - a veces puedes ser muy tierno dattebayo- me abrazo a este. Lo veo sonrojarse, pero me abraza.
-... Sólo contigo y Daiki- comenta. Bufo divertido.
-Descuida, tu secreto está a salvo conmigo dattebayo - me besa y se lo devuelvo suavemente, pero con intensidad.
Luego de eso, me pongo ropa cómoda y me dirijo a la entrada de la casa.
- ¡Yoshh! -exclamo, golpeando mi puño contra mi mano, dándome ánimos.
Doy pequeñas vueltas por el vecindario Uchiha y luego corro de un lado a otro, calentando.
Luego de una media hora, regreso a la casa y me lanzó al suelo del patio a hacer sentadillas, abdominales y demás.
A los pocos minutos me siento fallecer, "¡diablos!, mucho tiempo sin hacer ejercicio dattebayo", me lamento, pero me fuerzo a continuar.
Si iba a regresar a hacer misiones y a ser un ninja combatiente, tenía que volver a ponerme en forma.
Cuando ya llevo unos 40 minutos entrenando y, el sudor corre por mi cara y cuerpo, escucho la vocecita de Daiki llamándome.
Dejo las pesas a un lado y me volteo. Este se acerca tambaleante y dispuesto a venir en mi dirección.
- ¡Daiki, con cuidado! - no puedo evitar preocuparme.
El patio tenía una pequeña fuente y piedras como camino, pero todo eran obstáculos que podían, fácilmente, hacer caer a un niño pequeño.
Me acerco a este, antes de que le pase algo. "Tal vez estoy siendo muy sobre protector", me freno un poco, pero cuando lo veo corriendo, corriendo tambaleante cómo un niño de su edad hacía, se me aprieta el corazón.
"¡Al diablo dattebayo!", me acerco rápidamente a él y lo cargo en brazos, "cuando crezca y salga de misión, se me van a romper cada uno de mis nervios", me lamento. Ante ello, lo aprieto más contra mí.
- ¡Papi, hueles mal!, ¡estás to mojado! - me acaricia la cara. Le beso su manita.
-Sí, papi está entrenando - le digo, depositándolo en el suelo y limpiándome el rostro con una toalla.
-… ¿Entenando? - gira su cabecita, confuso.
-Así es - me siento a su lado. No puedo evitar morderme el labio, pero me fuerzo a seguir- yo ... volveré a combatir… saldré de misiones, igual que hace papá- lo miro- nos vamos a ir turnando dattebayo, para cuidarte - le aseguro.
Este me mira confuso, pero parece que algo le entra, porque abre sus ojos en pánico.
- ¿Ya no estarás comigo?, ¡¿te vas?!- comienzan a aguárseles sus ojitos. Me sujeta la polera- ¡ño!, ¡ño te vayas papi! – llora. Se me aprieta el corazón, otra vez.
Lo tomo y lo abrazo- ¡ño me dejes papi! - llora contra mi pecho.
-No me iré campeón- le sobo la espalda- me ausentaré por unas cuantas horas, habrá uno que otro día en que no me verás, pero volveré, siempre volveré contigo dattebayo - le susurro.
-... ¡Ño quero! - grita este, entre temblores.
Exhalo, sabía que iba a ser duro para Daiki, pero esto me estaba destrozando más de lo que pensé.
Yo tampoco quería dejar a mi bebé, me sorprendo a mí mismo sintiendo, todos mis instintos protectores activados, pero ... era tiempo.
Daiki estaba más grande, el primer paso era relevar un poco de responsabilidad en Sasuke, su padre. Luego, ya me atrevería a dejarlo en la guardería.
"Aunque todavía no", no puedo evitar pensar un poco egoísta. Vuelvo a sorprenderme de mi mismo, me daban ganas de que Daiki no siguiera creciendo.
Bufo, entre divertido e incrédulo de mí mismo. Mira que me estaba portando sobre protector con él, pero tenía que obligarme a soltarlo un poco, era lo natural a hacer.
"Supongo que todos los padres tienen que pasar por esto", me obligo a separarme del pequeño y a verlo firmemente.
-Daiki...- con mi manga le limpio su carita de lágrimas y moquitos- no me iré para siempre. Volveré todos los días y los días en que me ausente más tiempo, te avisare con tiempo dattebayo- este me mira triste.
-... ¿Po qué? ...- pregunta y yo exhalo largamente.
Me revuelvo los cabellos y finalmente, me siento a su lado en el césped. Este se acerca y lo subo sobre mi regazo. Me quedo mirando al estanque de agua, pensativo.
-A ver ... yo ...- lo miro y le acaricio sus cabellos oscuros. Aunque su cabello era negro con detalles azules cómo el de Sasuke, era disparatado cómo el mío. Me intento enfocar -… mi infancia no fue muy feliz que digamos dattebayo... fue... un poco solitaria- intento aligerar mi dolor.
Este me mira callado y fijamente- ¿y tus papis? - miro un poco a la nada.
-Ellos ... no pudieron estar ahí ... se fueron al más allá cuando nací dattebayo- este parpadea y me mira triste.
-... ¿Murieron? – asiento, este parece quedarse pensativo. Daiki era muy inteligente, cuando le hable sobre la vida y la muerte, este lo acepto bien- … ¿los papis de papá... también murieron, ne? - me muerdo el labio, pero le asiento.
-Sí ... tanto mis padres, como los de Sasuke, murieron hace muchos años atrás dattebayo. Por eso es que no tienes abuelos - le digo amargamente.
"Me hubiera encantado que mis padres te hubieran podido conocer Daiki. Mamá hubiera alucinado contigo dattebayo y papá te hubiera podido enseñar muchas cosas. De seguro los padres del Teme, aunque no los conocí, también te hubieran consentido mucho", no puedo evitar lamentarme.
Intento recomponerme - la cosa es que mi infancia fue dura dattebayo, la gente me ignoraba, por eso me juré que iba a llegar a ser importante, iba a ser Hokage. Así, todos me reconocerían - el pequeño me mira un poco confuso.
-Hoka...ge... ¿qué es eto? - parpadeo confuso y luego me termino riendo.
-Es verdad, no te lo he enseñado dattebayo - le apunto al cerro, donde se ven los rostros de los Hokages.
- ¿Ves esos rostros gigantes, esculpidos en la montaña? - guio su mirada con mi dedo.
- ¡Sí!, ¡chiempre quite saber que eran! - me mira emocionado.
Le sonrió, recordando mi propia emoción infantil, cuando era tan pequeño como Daiki.
-Esos rostros representan a los seis shinobis más fuertes que han existido desde que se creó la aldea de Konoha- le comento- son los seis más fuertes y que se han convertido en los líderes de la aldea ... es un gran honor dattebayo ... fueron muy poderosos- me quedo mirándolos, sintiendo crecer mi emoción.
Daiki tuerce la cabeza y frunce el ceño confuso- pero, papi ...- se voltea a mirarme, elevo una ceja- umm...- me río y le toco su cabecita.
-Si la sigues usando, te va a doler- lo molesto. Este me hace un mohín, me río.
- ¡Papi! - me pega. Bueno, hay que aclarar que sus puñitos eran tan poderosos como el algodón, pero le hago teatro y simulo que me dolió.
Este hace otro mohín, sabiendo que es mentira que me haya dolido, pero luego nos reímos ambos.
-A ver, ¿qué no te cuadra dattebayo? - le pregunto.
Este mira al monte y parece quedarse mirando uno de los rostros-... la última…-parece concentrarse- ¿es el tío Kakashi, ne? - asiento.
-Así es, Kaka-sensei es el actual Hokage, Rokudaime Hokage- le digo con orgullo y cariño- luego de la cuarta guerra mundial shinobi, Kaka-sensei fue quien asumió el puesto hasta el día de hoy- el pequeño parpadea sorprendido.
- ¿Es tan fuete? - me mira asombrado. Asiento.
-Así es, cuando tu papá y yo lo conocimos, cuando teníamos 12 años, él ya era un Jounin muy fuerte y respetado ... aunque es un pervertido con sus libros dattebayo- no puedo evitar decir más bajito.
- ¡Wow! - vuelve a mirar el monte. Luego parece concentrarse y se queda quieto, estoy por llamarlo cuando este me observa, luego vuelve a mirar al monte. Gira la cabeza, confuso.
-... Se parechen…- me inclino más cerca suyo.
-Lo siento, no te escuché dattebayo - se voltea a mirarme, señala al monte.
- ¡Mira!, ¡una cara se pareche a ti papi! -señala la cuarta cabeza, me siento temblar. No puedo evitar el morderme el labio y lentamente, voy dejando escapar el aire-... ¿papi? ...- me mira preocupado.
Siento unas ganas horribles de llorar, pero parpadeo rápidamente y sonrió. "Es tiempo que los recuerde con una sonrisa, ellos así lo hubieran querido", me doy ánimos.
-Esa cabeza pertenece al Yondaime Hokage, Namikaze Minato … mi papá- miro a Daiki, quien me mira asombrado, le sonrió- tu abuelo dattebayo- vuelve a parpadear confuso.
-... ¿Mi abuelo? ... ¿él era... fue... Hokage? - asiento.
Tomo aire y le cuento- cuando era un niño no lo sabía, me enteré cuando tenía 16 años. Ahí supe quienes habían sido mis padres y cómo murieron- me giro a mirar al pequeño- ellos murieron protegiéndome, murieron salvando a la aldea. Son héroes dattebayo - este me mira asombrado y luego parece quedarse pensativo.
-... Por echo... ¿tú quieres cher como el abuelito? - sonrió, pero asiento.
-Es una de las razones, pero sí ... era mi sueño cuando niño. Era mi meta que me impulsó a lo largo de todas las batallas que tuve, todas las pruebas que superé... incluso, lo que me dio fuerzas para recuperar a tu padre dattebayo- me atrevo a contarle.
-… Y aunque en ocasiones me hubiera gustado que no fuera tan cabezota...- me giro de golpe, al escuchar a Sasuke atrás mío.
Este me sonríe y se sienta a nuestro lado, Daiki lo mira curioso - el sueño de tu papi nos dio fuerza a todos lo que luchamos a su lado ... siempre- me mira sincero y yo sólo puedo verlo con el corazón en la boca.
No aguantándome, me inclino sobre él y lo beso. Sasuke me lo devuelve con ganas, pero me separo de él cuando no escucho reclamos de mi pequeño.
Al observarlo, este estaba mirando al suelo un poco triste.
- ¿Daiki? ...- lo llamo. Este se levanta y se acerca a mí. De forma automática, abro mis brazos y lo estrecho contra mi cuerpo.
-... Yo te apoyo papi ... quero ver tu cara ahí arriba, junto al abuelito- lo miro boca abierto.
No puedo evitar sentir, como las emociones me hacen bailar el estómago. Sasuke me golpea el hombro suavemente, al voltear a verlo, este me sonríe.
Se me escapan unas lágrimas rebeldes, producto de la calidez que siento. Estrecho a Daiki más fuerte entre mis brazos.
-... Gracias campeón ... significa mucho para mí dattebayo- le susurro, besándole sus cabellos alborotados y oscuros- te amo- noto como este me agarra más fuerte.
-... Y yo a ti...- susurra.
Sabía que venían muchos desafíos más, pero me sentía tan bendecido por tener el amor de estos dos peli negros. Por ellos, por mis padres, por mis amigos y enemigos, iba a seguir luchando por mi sueño.
"Porque yo voy a convertirme en Hokage, ese es mi camino ninja dattebayo", pienso con resolución.
