Holi, ¡gracias por los vistos y comentarios! Sorry, esta vez me retrase en la actualización y aprovecho de mencionar que la próxima semana no voy a poder actualizar, porque me voy de vacaciones, pero no es que no voy a terminar esta historia. De hecho, estuve organizando y este fanfic va a tener 24 capítulos.

Y bueno, en este capítulo sigo jugando, desafiando a Naruto y Sasuke, en esta nueva vida de padres y, a la vez, que tengan que arréglaselas con los desafíos de un shinobi. Eso, espero que les guste.

"Adaptación"

Naruto

- ¡Vaya!, ¡regresaste con mucha energía!, completaste súper bien la misión ...- Kaka-sensei resopla divertido - mi estudiante cabeza hueca está hecho un ninja infalible- me felicita.

Me llevo la mano atrás de mi cabeza, riéndome encantado - no fui sólo yo dattebayo, me salvaron en varias ocasiones. Akira-san y Hoshi-san, me ayudaron mucho- me volteo y les agradezco a ambos shinobis.

Estos me hacen un pequeño asentimiento con la cabeza.

-Es cierto, buen trabajo a todos. Pueden retirarse- les dice Kaka-sensei a mis dos compañeros. Estos me despiden y se retiran.

- ¿Qué tal?, ¿cómo te sentiste peleando? - me pregunta Shikamaru.

- ¡Genial dattebayo!, ¡diablos, había extrañado esto! - flexiono mis brazos- aunque esta ya es mi quinta misión, no tienen que seguir preguntándome dattebayo- los miro.

-Sabemos que eres el héroe de la cuarta guerra, pero estuviste tres años y medio inactivo, y nos importas, claro que te vamos a preguntar- me sonríe sensei.

-Sí, además que, si te dejamos lastimarte, el emo vengador va a venir a por nosotros - se ríe Shikamaru, le dirijo una mueca. Ellos se ríen.

-Tal vez le insinuare algo a Temari, a ver si te sigues riendo dattebayo - lo miro amenazante.

A este se le cae la sonrisa- ¡ni se te ocurra!, en su estado me va a destripar, aunque le digas una tontería, como que la engaño con Choji- no puedo evitar reírme ante el comentario.

- ¿En qué mes está? - le pregunto.

-En el octavo, parece que Shikadai la está tensando, su humor es de temer- se estremece este.

Me río - tenle paciencia, se siente incómoda, son muchas humillaciones juntas dattebayo- le digo de paso. Shikamaru parpadea y es ahí, que me doy cuenta lo que acababa de decir.

Me masajeo el cuello, de repente muy incómodo.

-Lo tendré en cuenta ... gracias- me dice este. Le sonrió, aunque no puedo dejar de sentirme incómodo.

Toda la experiencia de mi embarazo, lo tenía en lo más alto secreto, muy pocos lo sabían y yo quería que siguiera así. Había sido un momento muy crucial y delicado en mi vida, uno muy vulnerable, si la gente llegara a enterarse, era una situación que de sólo imaginarla me daba pavor.

El sólo pensar que mis enemigos pudieran enterarse y usarlo contra nosotros, contra Daiki, me dejaba tembloroso.

-... Naruto, tú sabes que puedes confiar en nosotros, sólo queremos lo mejor para ti y Daiki- asiento.

-... Lo sé... lo hago por los dos, pero por sobre todo por Daiki- me quedo mirando al suelo.

-Lo comprendemos ... ¿todavía no le han dicho nada? - niego con la cabeza.

-Todavía es muy pequeño ... este ya fue un primer paso importante, no tenerme con él todo el tiempo - me encojo de hombros.

-Bueno - sonríe Kaka-sensei- ya cumpliste con la misión, regresa a casa, juega un rato con Daiki, debe extrañarte-.

Sonrió más amplio- ¡sí!, eso haré dattebayo, nos vemos mañana- me despido.

Al caminar por la aldea, algunas personas me saludan con cariño y respeto, les sonrió de vuelta.

Si yo era conocido como el héroe de la cuarta guerra, era porque todos pelearon a mi lado y me ofrecieron su fuerza.

Sintiéndome feliz y ligero, me apresuro a llegar a casa.

Habían pasado tres días desde que había visto a mis pelis negros, eso fue la duración de la misión y ahora, lo único que deseaba era abrazar a mi hijo y jugar un rato con él.

Aprovecho de comprar comida en el supermercado, compro un ramen para llevar y me apresuro a casa.

"Casa ... realmente me gusta cómo suena eso", sonrió en mi mente. Me sentía reconfortado, y por primera vez en mi vida, ahora realmente sabía lo que era vivir en familia.

Cuando llego al barrio Uchiha, reduzco la velocidad y me acerco tranquilo hasta nuestro hogar.

- ¡Estoy en casa! - exclamo dejando las bolsas en el suelo y cuando voy a sentarme para sacarme las sandalias, me fijo en un detalle de la sala, uno de las sillas de la mesa estaba caída en el suelo.

Frunzo el ceño y me enderezo lentamente, me aproximo dentro de la casa y siento un retorcijón en mi estómago al ver como toda la sala de estar estaba patas arriba.

Las sillas estaban volcadas, los sillones manchados con alguna sustancia que, al acercarme, me doy cuenta que es comida. El suelo estaba sucio con restos de cereales, tierra y algo pegajoso, porque cuando piso en ciertas zonas, mis sandalias quedan pegadas.

Distingo las paredes rayadas con crayones, me doy cuenta que son los crayones de Daiki. Alcanzo a distinguir que la cocina está en las mismas condiciones, mi angustia comienza a crecer.

"¿Qué ocurrió aquí?, ¿un ataque sorpresa?, ¿alguien quería hacernos daño?", pienso frenético.

Miro a todos lados y comienzo a correr hacía las habitaciones.

- ¡Sasuke!, ¡Daiki! - grito con un escalofrío y un miedo en mí interior, que casi me tiran al suelo de la angustia.

"Si fue un enemigo, Sasuke podría haberse hecho cargo, él es tan fuerte como yo, pero podrían haberle hecho daño a Daiki en un sólo segundo, en algún momento en que Sasuke podría haberse distraído", me apresuro.

- ¡Sasu...ke! ...- me freno de golpe. Frente a la habitación de Daiki, Sasuke estaba inconsciente, echado contra la puerta-... no ... ¡no, no!, ¡Sasuke Teme, responde! - me agacho a su lado y le golpeo suavemente el rostro.

Comienzo a asustarme, pero me enfoco en despertarlo- ¡amor, vamos, despierta! -lo sacudo un poco más fuerte.

-... Arg ... ¿por qué metes tanto ruido? - comienza a removerse el moreno. Exhalo, dejando que el alivio recorra mi cuerpo.

- ¡Me asustaste dattebayo! - me abalanzo y lo abrazo. Este jadea sorprendido ante mi arrebato, pero me devuelve el abrazo.

-Tranquilo, estoy bien, sólo me quede dormido - frunzo el ceño y me separo de él.

- ¿Durmiendo? ... ¿no te atacaron? - comienzo a analizarlo y a tocarlo en todos lados, pero este decía la verdad, no tenía ninguna herida- no entiendo… ¿qué pasó entonces en la sala? ...- de repente me levanto asustado- un momento, ¿¡dónde está Daiki!?- me exalto e intento ingresar a su cuarto, pero me sorprendo cuando Sasuke me agarra del brazo y me detiene.

Lo miro confuso, ese niega con la cabeza- ven, necesito un café - tira de mí, pero me suelto.

- ¡No hay tiempo para un café dattebayo!, ¿¡qué pasó aquí!?, ¿¡dónde está mi hijo!?- mi ansiedad va creciendo.

Este levanta su mano, pidiendo calma- Daiki está bien, debe estar durmiendo - apunta a la puerta de su cuarto- necesito un café y luego te explico todo - este me guía a la cocina y yo me dejo arrastrar.

Cuando observo la destrucción de la cocina, me giro hacía Sasuke- me puedes decir, ¿qué mierda pasó aquí dattebayo? - el moreno se sirve una taza de café, le da un sorbo y suspira cansado.

-Daiki- dice este, lo miro confuso.

- ¿Qué pasa con Daiki?, ¿¡está herido dattebayo!?- pregunto con mi ansiedad alcanzando nuevos niveles de preocupación.

- No... - este suspira y se masajea el cuello- no quería decirte para no hacerte sentir mal, pero Daiki fue quien hizo todo esto ayer- me quedo boquiabierto, miro el desastre a mi alrededor.

-... ¿Qué? …- Sasuke se acomoda en una silla de la cocina y se sienta, me siento a su lado.

-... Cuándo te vas de misión, él suele estar más triste, no te lo dije para no preocuparte- vuelvo a quedar boquiabierto, pero antes de poder replicarle, Sasuke me frena - pero, ayer fue peor que otros días, tuvo una pataleta horrible ... fue tu misión más larga hasta la fecha y, él se enojó mucho e hizo todo este desastre - se masajea la frente.

Nos quedamos en silencio, no puedo evitar quedar para dentro, me sentía fracasar en mi papel de padre. Mi hijo quería estar conmigo y yo estaba luchando lejos, sin saber nada.

-Naruto, no te culpes - levanto la mirada hacía Sasuke, este extiende su mano y me sujeta mi propia mano - sé que te estás culpando, pero no es tú culpa. Sabía que te ibas a sentir mal, por eso no te dije nada - me muerdo el labio, apretando el puño debajo de la mesa.

-Yo... voy a ir a verlo- el moreno suspira, pero asiente.

Me levanto y me dirijo a la habitación de Daiki. Al tocar a su puerta no escucho nada, así que la abro un poco y asomo mi cabeza.

- ¿Daiki? ...- veo que hay un montículo sobre la cama, tapado entero con las sábanas.

Suspiro y me aproximo, hasta sentarme en la orilla de la cama.

-Hey campeón ¿qué ocurre? - intento hablarle, este se tapa más con las sábanas y no me responde.

Vuelvo a revolverme los cabellos, pero intento acercarme y sacarle las sábanas de encima.

-Daiki ¿qué ocurre?, háblame hijo - le descubro su carita, este frunce el ceño y se da la vuelta, mirando hacía la pared.

Vuelvo a exhalar, harto de su actitud, pero me recuerdo que él estaba haciendo una pataleta, sólo quería atención, así que me siento más cerca suyo y comienzo a acariciarle los cabellos.

Noto como el menor se tensa, pero luego se va relajando ante mis caricias. Me muerdo el labio, pero me recuesto a su lado y lo abrazo atrayéndolo hacía mi cuerpo.

-Lamento no estar aquí, no puedo llevarte a las misiones, son peligrosas dattebayo ... pensé que entendías porque regresé a combatir- le susurro.

El pequeño se queda en silencio por un rato, luego se da vuelta entre mis brazos y apoya su carita en mi pecho.

-... Sí te apoyo papi ... es sólo que... -este aprieta mi chaqueta- te extraño…- se le humedecen sus ojitos.

-Lo sé Daiki, yo también te extraño mucho - lo abrazo más fuerte- créeme que me dan ganas de llevarte dentro de mi mochila dattebayo - se ríe un poco, ahogado por el llanto.

También me río un poco - es un poco tonto, pero es verdad, no me hace ninguna gracia separarme de ti …- me muerdo el labio- pero sé que tengo que ir soltándote un poco, tienes que crecer. Algún día serás un gran hombre y un poderoso shinobi, no puedes tener a tus papas sujetándote la mano toda la vida dattebayo - le comento, mientras le sobo la espalda, tranquilizándolo.

-... Entonches ño quero crecer- hace un puchero, me río un poco.

-Uno crece igual Daiki, todos los años crecemos, todos los meses, todos los días, es inevitable, pero depende de nosotros el cómo crecemos. Yo puedo guiarte, protegerte y enseñarte, pero depende de ti el usar toda esa guía y hacer algo con eso ... ¿se te ocurre que quieres hacer?, ¿algún sueño para cuando seas grande dattebayo? - intento tentarlo.

"Tal vez igual no me entiende, acaba de cumplir los tres años, todavía es muy pequeño", no puedo evitar preguntarme.

Este juega con el cierre de mi chaqueta y se queda callado, cuando ya estoy por decirle que no importa, que lo olvide, este mira hacía la pared.

Miro confundido en la dirección donde está mirando y veo un mapa de las naciones ninja. "¿Qué está mirando?", lo miro confuso.

- ¿Qué pasa Daiki?, si no entendiste mi pregunta, descuida, no importa dattebayo - intento aliviarlo, pero este niega con la cabeza.

-Eso quero hacher cuando gande ... -frunzo el ceño, "¿hacer mapas?"- quero viajar por las aldeas ninjas y hacherme tan fuete como tú y papá- dice con sus ojitos brillantes. Lo miro con un profundo orgullo en mi pecho.

- ¡Eso es genial Daiki!, ¡es un sueño estupendo dattebayo!, hay mucha gente y lugares por conocer- lo miro emocionado, este me sonríe ampliamente de vuelta. Luego parece quedarse pensativo y comienza a limpiarse su carita.

-... Lo siento papi, ya no lloraré más - se sigue limpiando- ¡quero ser fuete!, llorar ño es de hombe- me río y le ordeno los cabellos oscuros.

-Está bien llorar dattebayo, está bien enojarse y hacer pataleta, lo importante es no quedarse ahí de brazos cruzados y no hacer nada al respecto, sino que tener la fuerza de atreverse a hacer un cambio para mejor- le sonrió.

Este me mira un poco boca abierto, pero luego me dirige una gran sonrisa- ¡sí papi! - grita emocionado.

-Y otra lección, cómo hombres que somos, cuándo nos equivocamos tenemos que tener el temple para dejar nuestro orgullo de lado y admitir nuestros errores dattebayo - este parpadea confuso - le debes una disculpa a tu papá, por tu comportamiento de ayer- le digo firme. Este agacha la mirada avergonzado, pero asiente.

Le sonrió y le extiendo mi mano, este la toma y lo guio a la cocina donde Sasuke sigue comiéndose su desayuno.

-Hey Sasuke, Daiki quiere decirte algo - le doy un empujoncito, animándolo.

Sasuke parpadea y me mira interrogante, le indico que mire a Daiki.

El menor se retuerce las manitos y se hace aún más chiquitito, pero finalmente levanta decidido la cabeza y mira a su padre- lo siento papá ... te grité y dije cosas feas ... no eran verda, yo los quiero a los dos - nos observa y luego vuelve a mirar al moreno mayor- lo siento ...- Sasuke sonríe de lado y se acuclilla frente al menor.

-Descuida Daiki, te perdonó ... a la próxima háblame, háblame de lo que te molesta, yo siempre intentaré ayudarte- le acaricia la mejilla. El menor le sonríe y luego corre hacía su regazo, Sasuke apenas tiene tiempo de abrirle su brazo.

Los miro enternecido y le guiño un ojo a Sasuke cuando me mira, este modula un 'gracias' y sigue abrazando a nuestro pequeño.

xxxxxxxxxxxxxx

- ¿Mochila? - lo miro, emocionado y temeroso al mismo tiempo.

- Sí - este me muestra su nueva mochila. Veo que se está aguantando un poco la risa, Sasuke está en las mismas.

- ¡Bien!, al medio día te vamos a ir a buscar, pero cualquier problema, si no te sientes cómodo, sólo dile a Hinata, ella te va a ayudar dattebayo - le vuelvo a acomodar su ropa y a tratar de peinar sus mechas disparatadas.

-Dobe, sólo va a la guardería, no va a la guerra, tranquilízate - Sasuke me mira rodando los ojos.

Daiki se ríe- estaré bien papi, quero conocher a otos niños- me dice el menor.

Suspiro, pero le asiento. Vuelvo a mirarlo, ya tenía tres años y medio, pero, aun así, yo lo veía muy pequeño, "vamos idiota, tienes que confiar en tu propio hijo", me reprendo.

-De acuerdo, de acuerdo, no me hagan caso dattebayo. Son sólo mis miedos de padre primerizo - comento de paso.

-Mejor dicho, miedos de madre primeriza - me susurra Sasuke. Le dirijo una mueca, este se ríe- bueno, mejor vamos, no queremos llegar atrasados- continua el moreno.

Frunzo el ceño confuso- ¿para qué te apuras tanto?, falta todavía dattebayo - reviso la hora y se me cae el alma al suelo- ¿¡ya es tan tarde dattebayo!?- exclamo.

Sasuke sólo se aprieta el puente de la nariz, se agacha y le comenta a Daiki- espero que no se te haya pegado lo idiota de tu papá- le golpeo en el hombro. Daiki sólo se ríe entre dientes.

Luego de eso nos apresuramos a la guardería. Odiaba admitirlo, pero si no hubiera sido por Sasuke, de seguro llegamos tarde.

Cuando nos vamos acercando, veo a otros niños con sus padres, la mayoría deberían tener la edad de Daiki, pero los veía mucho más pequeños, algunos se mostraban más enanos por el miedo y los nervios que sentían.

Mi hijo los mira curioso y parece hacer una mueca disconforme - no se ven divertidos – infla los mofletes, Sasuke tiene que aguantarse la risa.

- ¡Oh no puede ser!, ¡va a ser un emo creído como tú! – me lamento. Esta vez, es Sasuke quien me golpea- ¡ay Teme! -lo miro molesto.

-Tú empezaste, además Daiki tiene razón, todos estos niños lucen patéticos- se encoge de hombros.

- ¡No pueden pensar así, son niños pequeños!, ¡Daiki! - me agacho frente a él, este me observa- ¡no juzgues a la gente por su apariencia!, la gente cambia, se supera. Puedes encontrarte con alguien que te vaya a sorprender dattebayo, ¿cierto Teme? - lo miro alzando una ceja, pensando en toda nuestra historia.

Este vuelve a rodar los ojos, pero luego suspira - sí, sí, de acuerdo … -vuelve a suspirar, pero luego mira al menor - tú papá tiene razón, eres un Uchiha, parte del clan más fuerte de Konoha, pero… -se masajea el cuello y luego se agacha también frente a Daiki- pero eso nos lleva a volvernos arrogantes muchas veces … aprende de los demás y sé feliz- parpadeo asombrado.

Me quedo mirando a Sasuke, este ante mi mirada enrojece un poco, pero luego le sonrío orgulloso, "cuanto has madurado Teme" - hazle caso a tu papá Daiki … él sabe de lo que habla dattebayo - Daiki nos observa, parece notar que algo pasaba entre nosotros, este vuelve a inflar los mofletes.

-Chiempre hacen eso, ño se digan cosas secretas - se queja el menor. Volvemos a enfocarnos y nos reímos.

- Lo siento Daiki, recuerdos, no nos hagas caso - le sonrío. Antes de que pueda decir más, sale una de las profesoras y comienza a llamar para que entren todos los niños.

Por primera vez, Daiki parece notarse intimidado y un poco temeroso, le sonrío - descuida, sólo sé tú mismo y diviértete, espero que hagas muchos amigos … aunque recuerda, con que hagas sólo un amigo, un real amigo, es más que suficiente - me encojo de hombros.

Noto como Sasuke sonríe de lado, pero lo oculta un poco con su cabello. Daiki parece mirar la guardería como si lo mandáramos a una misión rango S, pero luego toma valor y nos observa con resolución en sus ojos cielo.

- ¡Sí!, ¡nos vemos en unas horas! - nos abraza y luego corre con energía, aunque un poco tambaleante, hacía la entrada.

No puedo evitar morderme el labio, un poco nervioso - estará bien- me volteo hacía Sasuke.

- ¿Tú crees? - este rueda los ojos.

-Te lo vuelvo a recordar, va a la guardería, no a la guerra Dobe - exhalo, sacudiendo la cabeza.

- ¿Estoy exagerando?... puede ser dattebayo - comienzo a caminar, el moreno me sigue.

-Hay que confiar en él, algo me dice que va a llegar emocionado y con hartas historias nuevas - me río.

Daiki era bueno para imaginar historias y las cosas que vivía, lograba contarlas y darles una emoción muy propia de un niño de su edad.

-Es cierto, hay que confiar en él- es así como nos dirigimos a la torre Hokage.

-Hey Kaka-sensei, ya estamos aquí- abro la puerta de su despacho, como si ya fuera mi oficina. Yo no servía para sutilezas.

-Oe Dobe, se toca la puerta- me apunta Sasuke. Me encojo de hombros.

-A veces creo que ha crecido mucho y otras veces ...- suspira Kaka-sensei.

- ¡Oh vamos!, que son exagerados dattebayo - me siento al frente del escritorio del mayor.

Este sólo suspira y se reclina en su asiento- ¿para qué nos llamaste Kakashi? - le pregunta sin adornos Sasuke.

-Y tú me dices maleducado dattebayo - ruedo los ojos.

-Bueno, los necesito en una misión de escoltas, vienen unos representantes del país del rayo y no les puede ocurrir nada durante su estadía- nos explica el peli plateado.

Sasuke hace una mueca- ¿y quieres que YO los escolte? - todos nos quedamos un poco de piedra.

Habían pasado años de eso, pero estaba la posibilidad de que la gente de la aldea de la nube, todavía recordará y guardará rencor por el episodio donde Sasuke intento raptar a Bee-san.

-Umm... creo que mejor no, Naruto, tú te encargarás - me sobresalto.

-Pero ¿cuánto dura esa misión?, quiero ir por Daiki a la guardería, hoy es su primer día dattebayo - le cuento un poco ansioso.

- ¿Hoy empezaba en la guardería?, umm ... siento que está creciendo muy rápido - comenta sensei.

- ¿¡Verdad!?- le digo con lagrimitas - no puedo perderme su primer día dattebayo- le intento convencer.

-De todas maneras, ¿por qué tienes que ir?, Sasuke puede recogerlo - el moreno suelta un resoplido divertido.

-Olvídalo Kakashi, Naruto es cómo una mamá osa, tuvo que usar todo su autocontrol para dejarlo en la guardería - se mofa Sasuke.

Siento que enrojezco un poco- ¡no puedo evitarlo!, ¿de acuerdo?, ¡me preocupo! - me cruzo de brazos, inflando los mofletes.

-Veo que sigues siendo el ninja número uno en sorprender a la gente - se ríe el mayor- ¿quién diría que Naruto iba a salir tan sobre protector con su hijo? - se ríen, los miro molesto y avergonzado.

-... Me cuesta controlarme, es cómo un instinto - me intento explicar.

-Supongo que será ese don de madre - vuelvo a enrojecer. Cada vez que decían madre, me hacían sentir cómo una mujer.

-Bueno, lo dejaré pasar, pondré a otros como escolta, aunque sólo por hoy y lo hago por Daiki- lo miramos sorprendidos - ¿qué?, es cómo mi sobrino o mi nieto, aunque no sé si me siento tan viejo la verdad, para decir nieto - resoplo divertido.

-Dejémoslo en sobrino, él te dice tío Kakashi de todas formas - me encojo de hombros.

-Bueno, pero a cambio, realmente te necesito la próxima semana, a los dos la verdad-asentimos.

Luego de conversar otro poco y acordar los detalles de la próxima misión, nos retiramos.

Al salir de la torre, me doy cuenta que sólo han transcurrido un par de horas - oe Teme- me volteo a mirar al moreno. Este me observa, elevando una ceja aburrido - ¿qué pasa? - le sonrió.

-Ya que ambos estamos libres y no tenemos que cuidar a Daiki, ¿te interesa entrenar juntos? - este me mira más interesado.

-Eso no lo hemos podido hacer en varios años … suena interesante - me sonríe, le sonrió de vuelta emocionado.

Casi como si volviéramos a ser genin de 12 años, corremos por la aldea, intentando rebasar al contrario y riéndonos emocionados.

Cuando ya nos encontramos bastante alejados, nos ponemos frente a frente - eso sí, peleemos en baja escala, no uses el Susanoo y yo no usare el manto de Kurama- le digo, este eleva una ceja.

- ¿Por qué quieres que nos limitemos? - comienza a estirar los brazos.

-Tampoco quiero hacer tanto desastre en la zona, hagámoslo divertido dattebayo - sonrió excitado.

-Hmpf, como quieras - este se pone en posición también. Nos observamos por un par de segundos que parecen horas, luego, cómo si alguien hubiera hecho una señal, nos abalanzamos sobre el contrario.

Intentamos darnos con las shuriken, aunque estas chocan entre sí, cuando nos alcanzamos, sacamos los kunais y comenzamos un duelo de taijutsu. Era como un baile, con Sasuke nos conocíamos cada detalle, cada movimiento y cada sensación del cuerpo contrario.

Me agacho para evitar una patada y este logra evadir mi puñetazo. Si él daba un paso al frente, yo daba uno atrás, si él saltaba, yo lo esquivaba por debajo. Comienzan a transcurrir los minutos y ninguno daba tregua, finalmente, Sasuke logra colarse entre mis defensas y me golpea el costado.

- ¡Teme! - doy una voltereta alejándome y aterrizando a su espalda, con un movimiento de mis piernas, le golpeo sus propias piernas y lo derribo, aunque este logra levantarse rápidamente.

Sasuke sonríe y sus ojos se iluminan con un rojo sangre, mostrándome su Sharingan – ¡ven! - me reta, me abalanzo sobre este.

Salto y alcanzo a darle tres patadas rápidas, este se protege con su brazo apenas y luego logra agarrarme el pie, está apunto de azotarme contra el suelo, pero alcanzo a girarme y apoyar mis manos en el suelo. Giro mi cuerpo, liberándome de su agarre y le golpeo en el rostro.

Cuando vuelvo a estar sobre mis pies, me doy cuenta que, mi patada sólo le rozo el mentón. "Algo es algo", le sonrió prepotente. Sasuke rueda los ojos.

El moreno tira una bomba de humo y en el segundo en que lo pierdo de vista, es el fin, lo noto a mi espalda, mientras me apoya suavemente su kunai en mi espalda baja - perdiste-me susurra.

Me giro un poco y le sonrió - tú también - le señalo que yo también tengo mi kunai apuntándole el costado. Si él me apuñalaba en la espalda, yo también lo iba a apuñalar, pero en el costado.

-Tsk… tuviste suerte - esta vez, yo ruedo los ojos, pero me giro y quedo frente a Sasuke.

Me acerco a su rostro, este entrecierra los ojos, pero noto como guarda el kunai y me agarra el costado. Cierro un poco los ojos y rozo, medio acaricio, sus labios con los míos. Es un toque suave, como la caricia de una pluma, es un toque muy íntimo, muy sensual entre nosotros.

Cuando ya no soportamos este roce, continuamos besándonos derechamente. La pelea nos había dejado un poco sin aire y ahora estábamos medio jadeantes, mientras devorábamos la boca del contrario.

Noto como Sasuke me va tirando de la mano y terminamos dejándonos caer sobre el pasto.

Comenzamos a enredarnos, nuestras piernas se enredan, nuestras manos se enredan en el cuerpo del contrario y seguimos colisionando nuestras bocas.

Noto como la mano del moreno intenta abrirme la bragueta de mis pantalones - oe ...- intento detenerlo, pero no puedo dejar de besarlo - ¿lo vamos a …? - me muerdo el labio, bufo irritado conmigo mismo, me intento separar- ¿lo vamos a hacer aquí dattebayo? - finalmente me aparto un poco.

Sasuke sólo se encoge de hombros - ¿algún problema? - me aguanto el suspiro y miro a todos lados frenético - si alguien nos ve, va a disfrutar de un buen espectáculo - no puedo evitar enrojecer un poco.

Me muerdo el labio, pero no podía engañarme, estaba excitado por la lucha y ahora por poder tener sexo con Sasuke, aquí en mitad del bosque.

-... ¡Hagámoslo dattebayo!, yo no soy un miedoso - este se ríe, pero continúa devorando mis labios.

Noto como su cálida mano se cuela dentro de mi ropa interior y me acaricia el miembro.

Ahogo mi gemido y me apego más a él.

Sasuke presiona mi punta y no puedo evitar comenzar a enrojecer.

Siento como hace círculos con su dedo, mientras va presionando – umm ... sigue ...- me acomodo y dejo que haga lo que quiera.

Este sonríe y sigue masajeando mi extensión, hasta que comienzo a sentir como la sangre se dirige a mi miembro y comienza a elevarlo.

Cierro los ojos y, sólo me concentro en la sensación de calor y éxtasis de la mano de Sasuke atendiéndome.

Antes de darme cuenta, dejo salir mi pre-semen que el moreno usa para humectar mi glande y sigue su masaje.

-Ahh ... apúrate ...- el moreno le aumenta el ritmo. Siento el calor devorando mis mejillas y antes de darme cuenta, se me tensa mi miembro mientras dejo salir mi esencia en la mano de Sasuke

Me dejo caer sobre el pasto y mientras intento normalizar mi respiración, Sasuke me baja un poco el pantalón y los calzoncillos, noto como va tanteando mi entrada.

-Te-Teme ... deja ... ahh ... recuperarme ...- jadeo ante un movimiento de su dedo.

-Sólo disfruta ...- me baja un poco más los pantalones y siento como hace movimientos de tijera con los dedos, agrandando mi entrada.

Le desabrocho los pantalones y comienzo a masturbarlo. Este jadea, pero yo lo dejo bien erecto.

Cuando ya ninguno aguanta más, Sasuke reemplaza sus dedos con su pene, el cual comienza a presionar y a llenarme mis entrañas.

-... Lento, lento, ¡lento! - lo freno un poco, intentando acostumbrarme.

-Tal vez te falto un poco de saliva- no puedo evitar enrojecer.

- ¡Arg!, ¡sólo cállate! - este sonríe prepotente, noto como me besa y muerde un poco mi cuello, mientras me cabalga suavemente.

Sasuke era muy frío e impenetrable con todos, pero yo había logrado que cuando follábamos, bajara la guardia y hablara conmigo.

Recuerdo que las primeras veces que lo hicimos, todo fue horrible y a la vez, muy cómico.

El ir probando y tener que adecuarme a la extensión de Sasuke, no fue muy sencillo. Había dolido como el infierno la primera vez, pero él me tuvo una paciencia increíble y así nos fuimos conociendo íntimamente.

Yo me había dejado ser por Sasuke, esa fue la primera pelea, quien iba a ser el sometido, aunque tenía que admitir en mi fuero interno, que no me sentía sometido o débil por abrirle las piernas al moreno.

No, me sentía querido. Tantos años persiguiéndolo, tantos años queriendo que el más popular de la clase me mirara y viera algo de valor, tantos años buscando su amistad y luego su amor ... y ahora, lo tenía. Cuando me llenaba, podía sentir que sólo nosotros dos importábamos.

Nuestro lecho era el pasto del bosque y, la visión del cielo infinito y del hombre que amo, me hacen tener uno de los más placenteros orgasmos de mi vida.