Holi, ¡gracias por los vistos y comentarios! ¿Me extrañaron?, brevemente les cuento que salí de vacaciones con mis amigas y la pasé muy bien, por eso no pude actualizar, pero estoy de regreso con este nuevo capítulo, espero que les guste. Esta es la continuación directa del capítulo anterior.
Pequeño resumen cap anterior: Daiki entró a la guardería por primera vez, tiene 3 años y medio, N y S tienen 23 años. N y S entrenaron juntos y tuvieron su momento privado en el bosque.
"Vida de padres"
Naruto
Luego de vestirnos y arreglarnos, nos apresuramos a recoger a Daiki a la guardería.
Al llegar, veo salir corriendo a una fila de niños, alzo la cabeza ansioso, buscando una cabellera negra azulada como la de su padre, pero no la encuentro.
Mi ansiedad va creciendo. Mientras observo a los niños reuniéndose con sus padres, no puedo evitar recordar cómo había sido mi propia infancia, viendo y deseando poder tener ese encuentro con mis padres o con cualquier persona, alguien.
- ¡Papá, Papi! - su vocecita me trae al presente. Parpadeo, alejando los recuerdos tristes y me enfoco en la llegada de mi pequeño.
- ¡Hey campeón!, ¿qué tal tu primer día dattebayo?, ¡quiero que me cuentes todo! - me agacho y lo recibo con los brazos abiertos, este corre y me abraza.
Sentir su cuerpecito contra mí, aleja todo lo malo de mi infancia y me hace sentir tremendamente cálido.
Cuando nos separamos, este saluda a Sasuke y le comienza a tirar de su mano, me río, Daiki estaba muy emocionado. Sasuke igual se ríe mirando a nuestro hijo.
-Parece que estuvo divertido el primer día - le comenta entretenido Sasuke. Daiki asiente efusivo.
- ¡Los sensei me felicitaron!, me dijeron que había contestado bien en toas las clases - sonríe este- ¡y conochi a dos niños divertidos! - sigue contando.
Le sonrió enternecido - ¡eso es genial Daiki!, ¿están por acá? - miro curioso a los demás infantes, preguntándome quienes eran los posibles nuevos amigos de mi niño.
Daiki le suelta la mano a Sasuke y comienza a mirar a todos lados, de seguro intentando encontrar a sus nuevos amiguitos, pero este parece detenerse y me mira curioso.
- ¿Qué pasa Daiki?, ¿no nos ibas a presentar a tus nuevos amigos? - lo miro confuso. Este se me acerca y me toquetea el cuello.
-Es que tienes algo aquí, ¿te picó algo papi? - me sigue toqueteando el cuello.
Lo miro aún más confundido, pero alcanzo a notar como Sasuke enrojece. Nuestras miradas conectan y en menos de un segundo logro entender que, el moreno mayor me dejo una marca en el cuello con tanto beso que nos dimos en el bosque.
Mi rostro flamea muerto de vergüenza, comienzo asentir rápidamente frente a Daiki- ¡sí, sí, luego de dejarte me picó un bicho gigantesco dattebayo!, ¡descuida, no es nada! - me intento reír, aunque casi me estoy ahogando- ¡pero anda, enséñame a tus amigos, eso es más importante! - intento distraerlo, al parecer funciona, porque se voltea y comienza a buscarlos, de nuevo emocionado.
Cuando ya no ve me, dejo salir una exhalación cansado, miro mal a Sasuke - ¿qué? - me dice este ante mi mirada.
- ¡Me dejaste una marca imbécil!, ¡te lo juro Teme que, si Daiki comienza a comprender, tú vas a ser el que le dé clases de sexualidad! - lo amenazo, pero todo susurrándole frenético.
El moreno empalidece un poco, pero asiente- de acuerdo, nunca más, me controlaré... aunque no es cómo si hubiera sido sólo yo - no puede evitar soltar entre dientes.
Ruedo los ojos, pero lo dejo pasar. Me intento acomodar mejor mi chaqueta naranja, de hecho, pese al calor, me la abrochó hasta el mentón, para que no se vea ninguna evidencia.
-... ¡Ahí están! - nos vuelve a gritar Daiki emocionado. Observamos que nos apunta primero a un niño rubio casi platinado, casi podría parecer alguien del clan Yamanaka, pero sabía que no tenía nada que ver con ellos - él es Haru - nos cuenta mi hijo.
Veo que el niño, efectivamente era refrescante y bonito como la primavera, como bien decía su nombre.
Estaba al lado de una mujer mayor, de seguro su abuela- me contó que sus papis estaban fuera, en una michion - sigue Daiki, eso tenía sentido - y el otro es Takeshi- nos apunta en otra dirección, a un niño moreno de piel y con un pelo más oscuro que el de Sasuke o el de Daiki.
El tal Takeshi estaba al lado de una mujer también de piel morena, parecían extranjeros, casi podía apostar que venían de la Aldea de la Nube.
El niño lucía fuerte, miro al tal Haru, parecía muy ágil, no puedo evitar sonreír. Los tres podían volverse muy fuertes juntos.
- Se ven simpáticos, ¡espero que la pasen bien juntos!... aunque no hagan muchas travesuras dattebayo - se me ocurre pedirle de repente.
Daiki me mira curioso - ¿hachias travesuras papi?, ¿cuándo eras chico cómo yo? - me aclaro la garganta y me pongo la mano en el pecho.
- Claro que no campeón, ¡yo era el ejemplo de rectitud y buen comportamiento dattebayo!, ¡todos los sensei me felicitaban! - le digo sonriente.
- ¿¡En serio!?- Daiki me mira asombrado. Sonrió con suficiencia, pero antes de poder hacer algo, recibo un golpe de Sasuke.
- ¡Arg Teme! - me quejo, sobándome la zona del impacto.
- No le mientas - me regaña el moreno - no le creas Daiki, tu papá se metía en problemas a diario. Los sensei lo pescaban cómo gato del pescuezo, cada vez que hacía una travesura - vuelvo a resoplar.
- ¡Oh vamos!, quería darle una buena referencia - me intento defender.
- Para eso me tiene a mí- me contesta Sasuke, vuelvo a rodar los ojos.
Daiki me infla los mofletes, pero se ríe por la situación- ¡papi eres un mentirocho! - se sigue riendo el pequeño.
Esta vez, yo hago un puchero - eran bromitas inofensivas - comento de paso. Sasuke sólo se aprieta el puente de la nariz.
-Bueno, sólo vámonos - comenta el moreno mayor. Le extiendo la mano a Daiki y este la agarra comenzando a caminar.
Cuando pasamos cerca del tal Haru y de su abuela, este mira a Daiki y le sonríe, despidiéndolo con su mano.
- ¡Hata mañana Daiki! - mi niño le sonríe y con su mano libre, también lo despide.
No puedo evitar sonreír enternecido ante la escena. Daiki extiende su otra manito y hace que Sasuke se la agarre, este se sorprende, pero se la sujeta.
Es así como vamos caminando por la aldea, Daiki al medio de ambos, mientras lo íbamos elevando y balanceando de sus manos.
- ¡Ma, ma, arriba! - nos reímos y con cuidado, lo seguimos balanceando, como si fuéramos un columpio.
Cuando vamos pasando por un parque camino a casa, Daiki nos tira a ambos - ¡nee, nee, juguemos aquí!, ¿sí? - nos mira con sus ojitos de cachorrito.
Sasuke se encoge de hombros, le sonrió al menor- de acuerdo, juguemos un rato dattebayo- este sonríe emocionado y sale corriendo hacía los juegos.
- ¡Vamos papi! - sacudo la cabeza divertido, pero voy por él.
Durante la siguiente hora y media, es jugar a perseguirlo, vigilarlo mientras se trepa a las barras de los juegos, tirarme con él en el resbalín unas 15 veces, darle vuelo en el columpio por 20 minutos enteros y más.
Cuando ya no doy más, me dejo caer en el pasto frente a los juegos, donde el maldito del Teme había estado tomando una siesta.
Al pasar a su lado, le doy una patada despertándolo.
- ¡Arg!, ¿qué te pasa idiota? - se queja este, despertando de golpe.
- Es tu turno, ¡yo ya estoy exhausto dattebayo!, ¡tiene demasiada energía!, ¿nosotros teníamos tanta energía cuando pequeños? - no puedo evitar preguntarme.
Sasuke se ríe entre dientes - recuerdo que tú sí que tenías energía Dobe - exhalo cansado, viendo como Daiki sigue riéndose y correteando por los juegos.
- Me siento viejo, ya no tengo la energía de antes dattebayo - Sasuke vuelve a reírse entre dientes.
- Sólo tenemos 23 años Dobe, ni que fueras un anciano - me río.
-... ¡Oh!, ¡Naruto-kun!, ¡Sasuke-kun! - nos volteamos y vemos a Lee saludándonos, a su lado, en una silla de ruedas, se encontraba Gai-sensei.
- ¡Hey, cejas pobladas!, ¡cejas pobladas sensei! - los saludo, contento de verlos a ambos.
Los dos parecen caerse un poco ante mis apodos - sigues siendo alguien muy jovial Naruto-kun- me saluda Gai-sensei- Sasuke-kun, ¿qué tal todo? - Sasuke le sonríe y les hace una señal con la cabeza.
-Vine a acompañar a Gai-sensei, para que saliera un poco, al parecer luego se van a juntar con Kakashi-san para comer- nos cuenta Lee.
-Eso es bueno, Kaka-sensei ha estado con mucho papeleo últimamente - les cuento, riéndome. El mayor el otro día estaba, literalmente, ahogándose en papeles.
-Escuché el otro día que la misión estuvo peligrosa Lee, pero que te las arreglaste muy bien - le comenta Sasuke. Al otro se le enrojecen un poco las orejas, pero se ríe encantado.
No puedo evitar sentirme orgulloso de Sasuke, había madurado mucho, dejando de lado todos los complejos que alguna vez había sentido con Lee.
Efectivamente, Lee era unos de los mejores ninjas combatientes que tenía la aldea, era algo de lo cual nadie dudaba.
-Oigan, por cierto…- volvemos a mirar a Gai-sensei- ¿cómo les va con el pequeñito?, recuerdo que era una monada - se ríe este, pero con Sasuke se nos cae el alma al suelo.
Nos miramos por un segundo y luego nos volteamos a máxima velocidad- ¡DAIKI! - gritamos buscándolo.
No lo podía creer, unos pocos segundos en que nos distraíamos y el menor se nos perdía.
- ¡Miren, papi, papá! - alcanzo a escuchar su vocecita. Busco frenético en todos lados, hasta que lo diviso y nuevamente siento un ataque al corazón.
- ¡DAIKI!, ¡quédate ahí, vamos por ti! - le grito preocupado.
El menor se había subido a una de estas estructuras con fierros metálicos y había escalado hasta lo más alto. El juego en altura, no era superior a mi propia estatura, tal vez una cabeza más, pero para alguien pequeño como Daiki, era una ida segura al hospital por fractura o peor.
- ¡Daiki quédate ahí! - le grita Sasuke también corriendo.
- ¡Daiki-kun quédate ahí, ahí van tus papis por ti! - alcanzo a escuchar que grita Lee.
-Oigan... ¡te-tengan cuidado, va a saltar! - grita Gai-sensei.
Nos quedamos de piedra, cuando nos damos cuenta que el mayor tiene razón. Daiki sonríe travieso y conozco bien esa expresión, es la misma mirada que yo ponía cuando hacía alguna travesura.
El menor parece tomar impulso - ¡NO DAIKI! - corro más rápido, pero el menor no me hace caso porque salta y hace, para mi gran asombro, una voltereta en el aire y cae con gracia depredadora sobre sus propios pies, totalmente intacto y sonriendo triunfante.
Todos lo miramos con la boca abierta. Este nos mira sonriendo altivo, pero pese a mi innegable orgullo que sentía por su acrobacia, mi enojo y preocupación ganan más.
Me agacho frente a este y con una buena palmada, le golpeo su trasero. Daiki me mira asombrado y con los ojos brillantes, yo no solía pegarle, jamás, pero no podía dejar pasar esto.
- No quiero que vuelvas a hacer eso, ¡es peligroso dattebayo!, cuando decimos no, es no, ¿está bien? - este asiente con su labio tembloroso, suspiro, pero le acaricio sus cabellos.
- Lo siento Daiki, no me gusta levantarte la mano dattebayo, pero nos preocupaste, ¿entiendes? - este asiente, jugando con sus manos triste.
Cómo no puedo verlo así, suspiro y le susurro -... aunque no puedo negar que, ese salto fue impresionante dattebayo - este levanta su cabecita de golpe, me mira todavía con sus ojitos inundados en lágrimas, pero me muestra una sonrisa tan grande y brillante como el sol.
- ¿De verda? - exhalo divertido y cansado, le asiento.
Escucho exhalar a Sasuke a mi lado - eres un malvavisco - no puedo evitar revolverme el cabello cansado, pero luego siento a Daiki acercarse.
-Lamento habete asustado papi, y a ti papá- lo miramos asombrados, pero luego sólo sonreímos.
-Está bien campeón, tema superado - me levanto.
- ¡Vaya!, este niño es un gran prodigio - frunzo el ceño y me doy vuelta, Gai-sensei observa a Daiki jugar en el resbalín.
- ¿Prodigio? - pregunta Sasuke, también frunciendo el ceño.
-Así es, he estado por mucho tiempo en compañía de Kakashi y también con Neji, que en paz descanse. He aprendido a reconocer a los niños prodigios y este pequeñito, puedo asegurar que es uno de ellos - parpadeamos confusos y nos volteamos a ver, cómo Daiki ríe y corretea de un lado a otro.
- ¿Nuestro hijo es...?, ¿un genio? - no puedo evitar preguntar asombrado.
- No me extrañaría- comenta Lee divertido.
Cejas pobladas sensei, también se ríe- es cierto, es un Uchiha después de todo... tal vez termina siendo tan impresionante cómo su tío Itachi - siento saltar un poco a Sasuke a mi lado.
No puedo dejar de pensar en cómo Daiki había comenzado a hablar un poco antes de tiempo, a caminar antes de tiempo y su innegable inteligencia -... creo que tiene razón cejas pobladas sensei... lo tendremos vigilado dattebayo, gracias- le agradezco al mayor.
Este nos sonríe y nos muestra su pulgar en alto, en su típica pose. Cuando ambos ninjas verdes se marchan, comenzamos a regresar a casa.
Daiki iba un poco por delante, aunque no le quitábamos la vista de encima- ¿tú crees que sea un prodigio? - me pregunta Sasuke.
- Es una posibilidad, Itachi es su tío y tú eres su padre, tiene los genes para ser un genio - le comento.
-... Tú tampoco eres un tonto, por mucho que te moleste con eso, también podría haber salido listo gracias a ti- me río un poco, pero le sonrió agradecido.
- Gracias Teme... sí es un prodigio, ¿hay que subirlo de grado en la academia?, ¿qué hicieron con Itachi? - le pregunto.
Sasuke frunce el ceño y se queda mirando al suelo por un rato - no hagamos eso...- lo miro confuso - mi hermano se graduó de la academia con 7 años y se convirtió en chunin a los 10 años... ¿tú a los siete te hubieras sentido capaz de afrontar lo que vivimos con Zabuza y Haku? - me muerdo el labio, niego con la cabeza.
-Pero, yo no soy un genio como lo era Itachi- Sasuke niega.
-No hablo de habilidad, sino psicológicamente. ¿A esa edad, podrías haber enfrentado lo que hicimos?, ¿haber tenido la fuerza mental para resistir y aceptar las muertes? - vuelvo a morderme el labio y niego con la cabeza.
-No lo hubiera entendido... de seguro hubiera quedado paralizado y hubiera muerto... de hecho, si quedé paralizado, tú me salvaste…- me río recordando - aunque lo odié... no quería sentirme menos que tú dattebayo - le cuento.
-Lo sé... sí resulta un genio, quiero que disfrute su infancia - señala con la barbilla a Daiki, que corre tan feliz e inocente delante nuestro - nii-san tuvo que cargarse sobre los hombros muchas responsabilidades- frunce el ceño.
- Lo cargaron con ellas, a un chico de 13-14 años... eso no puede ser, por muy shinobis que seamos, eso no puede ser... - veo resolución en los ojos del moreno.
Lo pienso un poco y luego asiento - podríamos darle clases particulares dattebayo, más avanzadas... entrenarlo nosotros, pero que siga compartiendo con niños de su edad... que no se sienta diferente como le ocurrió a Itachi- le comento.
Sasuke lo piensa un poco y luego asiente - me gusta ese plan- asentimos de acuerdo.
- ¡Papi, papi! - llega corriendo el pequeño. Me agarra el pantalón y comienza a tirarlo, exigiendo mi atención.
- ¿Qué ocurre Daiki? - este sigue tirando de mi ropa- ¡oe, ten cuidado remolino, que me vas a bajar los pantalones! - Sasuke se ríe.
- ¡Ups!, lo siento- se ríe el menor.
Niego con la cabeza ante su energía, supongo que era mi castigo divino. Todos esos años de travesuras durante mi infancia y ahora mi niño era igual que yo hace años atrás, con la misma desbordante energía.
- ¡Papi!, lo que te iba a dechir es que, ¿me compras un helado? - este me mira emocionado.
Miro el pequeño negocio, donde un señor de edad vendía distintos tipos de helados y chocolates a las personas. Observo que tiene un grupo de niños ansiosos, reunidos a su alrededor.
Me río divertido - de acuerdo, ven, compremos el helado - lo tomo de la mano y vamos navegando entre todas las personas reunidas.
Cuando por fin llegamos donde el señor, este nos sonríe y luego parece reconocerme- ¡pero si usted es...! - niego frenético frente a su cara, e intento pasar desapercibido entre todos los ahí reunidos.
- Por favor, no hagamos revuelo en una tarde tranquila como esta, sólo quiero un helado para mi hijo y yo dattebayo - le sonrío. Este parece entenderme y asiente.
- Entiendo, ¿qué le puedo ofrecer? - miro todas las opciones.
- Deme...- estoy por decidirme por uno de menta en barquillo, cuando me fijo en otros helados de envoltorio. Los recuerdos me inundan y no puedo evitar sonreír un poco triste.
- Deme ese - se lo señalo. El viejito parece un poco confuso, pero me lo vende.
- Gracias ossan, suerte con los clientes - me despido. Al salir de entre el cúmulo con Daiki, alcanzo a divisar a Sasuke esperándonos.
-Pero papi, ño pude elegir mi helado - hace un puchero, yo le muestro lo que compré- ¿es para mí? - se abalanza emocionado, pero lo detengo.
-Para los dos - saco el helado del envoltorio y lo divido a la mitad, entregándole una mitad y yo quedándome con la otra.
Este mira decepcionado su mitad -pero esto es poco, ¡yo quero un helado de adulto! - infla los cachetes.
-No, no, al llegar comeremos la cena, no puedes llenarte con helado. Además, yo ya estoy comiendo mi mitad, te la estás perdiendo dattebayo, ¡sabe genial! - le comento, comenzando a avanzar.
De forma disimulada, veo como Daiki comienza a caminar atrás nuestro y luego le da una mordida a su mitad de la paleta, el pequeño sonríe y sigue comiendo feliz.
Me demoro un poco caminando y luego este me alcanza, ya que me agarra la mano.
- ¿Está rico? - le comento sonriendo.
Este asiente- ¡sí, sabe muy rico! - exclama el menor, feliz.
No puedo dejar de sonreír mientras me como mi helado, Sasuke me eleva una ceja - no entiendo, en verdad ¿tan bueno está? -niego con la cabeza.
- No es eso…- el moreno me mira insistente, me encojo de hombros - era una cosa con Ero-sennin…- este parpadea. Muerdo el palo de helado, mientras los recuerdos me siguen inundando - una vez, mientras entrenábamos, él me estaba enseñando el Rasengan, llegamos a un pueblo turístico - comienzo a contarle.
- Su método era, mostrarme cómo se hacía y luego dejarme solo para que lo llevara a cabo, era un poco pesado, a veces sentía que realmente no le interesaba entrenarme… ahora sé que no había otra manera, tenía que descubrir el truco por mí mismo dattebayo- exhalo, mirando al cielo.
- Un día, no pude evitar fijarme en un padre con su hijo, en la feria del pueblo. El papá le dio un helado a su hijo y lo dividió en dos… yo quería eso…quería saber cómo se sentía ese sentimiento…- muerdo más mi palo - cuando logré el primer paso para hacer el Rasengan, Ero-sennin me compró ese mismo tipo de helado y lo compartimos… durante años hicimos eso…-parpadeo rápidamente.
Noto como Sasuke me toma mi mano y la aprieta- no sabía eso… por lo menos, ahora puedes compartirlo con Daiki- asiento, le devuelvo el apretón agradecido.
"Te extrañó Ero-sennin… me gustaría poder presentarte a Daiki, sé que se hubieran llevado bien…", cierro los ojos y dejo ir ese momento de tristeza. Cuando vuelvo a abrirlos, mi familia me devuelve todo a su lugar, me sentía en paz.
