Holi, ¡gracias por los vistos y comentarios! Bueno, aquí comienzo a jugar con el poder latente en Daiki y como le afecta el Sharingan. También como Naruto tiene que lidiar con tomar decisiones como Hokage y ser padre al mismo tiempo. Espero que les guste.
Naruto
Siento algo extraño en mi cara … "ugg, de seguro Sasuke me está tirando su aliento sobre la cara", esto de dormir con otra persona, no lograba acostumbrarme totalmente. O era él o yo, que nos dábamos vueltas dormidos y terminábamos aplastando al otro.
Cuando abro los ojos con fastidio, listo para apartar al moreno, un rostro distinto me estaba mirando.
- ¡MIERDA DAIKI! - pego un bote por el susto. Me hijo también salta asustado y se aparta un poco de mí.
- ¡Lo siento!, no sabía cómo despertarte - se rasca la cabeza, nervioso. Luego parece tomar nota de algo - dijiste una mala palabra - exhalo, dejando caer mi cabeza en la almohada.
-Ya tienes 10 años campeón, creo que a estas alturas ya puedo decir malas palabras frente a ti dattebayo - comento, cerrando los ojos.
- Que buen ejemplo le das - escucho removerse a Sasuke. Abro un ojo.
- ¿Y tú desde cuando estás despierto? - este bufa.
- Pues desde que alguien dio un bote en la cama y casi pensé que nos estaban atacando - suspiro, volviendo a cerrar el ojo - ¿y qué ocurre Daiki?, es muy temprano, nos tomaste muy de sorpresa - vuelvo a abrir los ojos.
Noto como el pequeño se retuerce las manos - es que ... yo … ¿podemos entrenar? - frunzo el ceño.
- ¿Entrenar? - le doy un vistazo al reloj - ¡ugg, son las 7 de la mañana!, campeón, es sábado y muy temprano dattebayo, estoy muerto. Si quieres entrenamos más tarde - este se muerde el labio.
- ¡Pero papá!, ¡así no tendré suficiente tiempo! - se acerca y me sacude el hombro - tengo que ser más fuerte - vuelvo a fruncir el ceño.
- Daiki, ya eres muy fuerte, los resultados tampoco pueden ser de la noche a la mañana. Es todo un proceso, lleva años, debes ser paciente -intento apaciguarlo. Este hace un puchero.
- ¡No!, ¡debo ser más fuerte! - sigue con su pataleta. Vuelvo a exhalar, cerrando los ojos.
"Demasiado temprano para esto", me masajeo las sienes.
Me irgo y me siento sobre la cama, mirando de frente al pequeño - a ver, ¿por qué de repente esta ansia por entrenar dattebayo?, ¿qué ocurre? - lo observo.
Este desvía su mirada y se retuerce las manos - por nada ... sólo quiero entrenar- escucho a Sasuke soltar su 'Hmpf'.
- Entre tú y tu papá, no sé quién miente peor Daiki - comenta burlesco contra la almohada.
Ruedo los ojos y le pego con mis dedos en su frente. Me manda un manotazo.
- Hijo, enserio, ¿por qué ahora te sientes presionado? ... ¿alguien te ha dicho algo? - se muerde el labio, pero parece atreverse a hablar.
- Es que ... quero ser himno ...-frunzo el ceño.
- ¿Qué?, no te entendí - vuelve a retorcerse.
-... Qué quiero ser digno … digno de ser su hijo, del tío Itachi y de ser un prodigio …- se queda mirando al suelo - sino sólo soy un inútil para la aldea …- frunzo más el ceño.
Me acerco y le apoyo una mano en el hombro - ¿de dónde sacas esas ideas?, tú no debes demostrarle nada a nadie, ni siquiera a nosotros, sólo a ti mismo - este parece enfurruñarse, pero podía ver como sus ojitos celestes se iban inundando en lágrimas, que luchaba por retener.
-... Algunos de los sensei me lo dicen ... lo susurran ... pero los escucho - patea el suelo - que estoy siendo algo perdido ... desperd ... n-no puedo …- le limpio sus lágrimas.
- Desperdiciado - lo ayudo, pero en mi interior comenzaba a enojarme bastante.
- De seguro es ese estúpido sensei joven - comenta Sasuke enojado. Daiki aprieta los puños.
- Por eso quiero ser fuerte, ¡tan fuerte como ustedes! - exhalo largamente.
- No Daiki, tú eres un niño dulce de 10 años, yo quiero que disfrutes tu infancia. Que salgas con tus amigos, si quieres duérmete durante una clase ... sigue haciendo tus travesuras, aunque me metan en líos - le hago cosquillas en sus costados, este se contorsiona, pero comienza a sonreír- ríe, ¡mucho! Eso es lo que quiero dattebayo - le limpio con delicadeza su rostro.
Este hace un puchero, pero se queda pensativo - pero papá, podría ayudar, hacer misiones …- niego y antes de que termine, lo interrumpo.
- No ... antes, en los tiempos de tu tío Itachi, incluso en los tiempos de tu tío Kakashi, puedes preguntarle si quieres. Antes se requería que los shinobis fueran a temprana edad a la guerra ... muchos morían Daiki- le acaricio sus cabellos - no es algo divertido, no es un juego - dudo, pero decido seguir.
- Si no eres lo suficientemente fuerte o no vas a poder soportar ver las muertes de tus camaradas, no vale la pena que tú vayas a combatir... porque sólo serás un estorbo - el labio de Daiki tiembla.
Exhalo, le acaricio su mejilla - ¿sabes?, en nuestra primera misión iba muy emocionado, quería que ocurriera algo emocionante dattebayo y cuando ocurrió, no pude reaccionar, me congelé - el pequeño parpadea confuso.
- ¿En serio? - asiento, señalándole a Sasuke con mi cabeza.
- En ese momento lo odié, pero tu padre me salvó, él y Kaka-sensei - este vuelve a parpadear asombrado.
- Lo que quiero decirte es que, no importa cuánto entrenes, es distinto estudiar algo de un cuaderno, que vivirlo. Y vivirlo, como shinobis que somos, es duro ... no quiero que apresures las cosas, disfruta tu infancia y nunca pienses que estás solo dattebayo - se retuerce las manos.
- ¿Por qué están ustedes? - pregunta.
Asiento - sí, nosotros siempre velaremos por ti y te protegeremos, pero piensa también en que tienes a tu tía Sakura, a tus tíos Kakashi e Iruka, a Haru- kun y Takeshi-kun, a tu abuela Tsunade y a mucha gente más - le sonrío.
Este sigue jugando con sus manos, pero finalmente asiente.
-... Entonces ... ¿puedo quedarme con ustedes? - lo miro confuso. Este se acerca y se sube en la cama, metiéndose justo al medio de los dos.
Me río y asiento - sí, puedes quedarte con nosotros - al mirar a Sasuke, este sólo se encoge de hombros y es así como nos acomodamos los tres.
Ya cuando estoy por quedarme dormido otra vez, noto como Daiki se acurruca contra mí y cierra sus ojos.
Sonrío internamente, recordando cuando este se abrazaba a mí, cuando tenía sólo dos años. "Puede que esta sea de las últimas veces que me va a abrazar así", lo estrecho contra mí, protegiéndolo.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
Dejo caer el papel sobre mi escritorio - lo siento Naruto, todos los sensei de la academia están de acuerdo. Es el mejor de la clase, superó todas sus pruebas y logró hacer el examen final ... lo van a graduar - me dice Shikamaru.
Me reclino sobre mi silla -... no está listo - el moreno exhala.
-Tal vez sí …- suspira - Naruto, con todo respeto, creo que no estás pensando de forma arbitraria, porque es tu hijo - niego, aun mirando el rollo.
Casi me daban ganas de volver a ir a la academia a reclamarles, pero no podía.
Ya habían pasado unas semanas desde que hablamos con Daiki, pensé que todo estaba solucionado y ahora, esto.
No podía usar mi cargo como Hokage contra la academia, porque Daiki había superado todas sus pruebas y como padre, ¿qué más iba a pelear contra los sensei?, ya les había dicho todo en la otra ocasión.
Vuelvo a suspirar - justamente como su padre, conozco a mi niño ... no está listo - me enderezo - puede que tenga las habilidades. Él es un prodigio, igual que Itachi, eso lo sé muy bien, pero mentalmente, no está listo - hago una mueca.
El de coleta suspira, encogiéndose de hombros - no hay nada más que hacer, la academia no puede seguir reteniendo a alguien que ya aprendió todo. Daiki es un buen activo para la aldea - chasqueo la lengua, molesto.
- ¡Odio que digan eso! - me levanto, dando vueltas por la oficina - no somos activos, no somos carne de cañón, somos shinobis y todos importan - Shikamaru exhala largamente y se sienta.
Levanta las manos al aire - eso es muy bonito Naruto y sabes que te apoyo, pero estamos con las manos atadas, el consejo nos ve como soldados. Daiki es un buen recluta, no van a soltar esta oportunidad. Con mayor experiencia, puede volverse un ninja formidable - bufo molesto.
- ¿Sí?, pues dile al consejo que, si algo le llega a pasar a mi niño porque no estaba preparado, juro que me los cargaré a todos. ¡Y no lo digo como Hokage, sino como Uzumaki Naruto dattebayo! - golpeo la pared.
Este se queda pensativo -... ¿estás preocupado como padre ... o cómo madre? - me tenso. Lentamente, me volteo hacía Shikamaru.
- ¿Qué significa eso dattebayo? - este traga medio tenso.
- Esto es problemático …- se lamenta como siempre, me irrito más - mira, el consejo te va a presionar, van a querer saber tus razones. No van a entender ese miedo y preocupación, cuando debería ser lo contrario, sentirte orgulloso - me revuelvo mis cabellos.
- ¿Sentirme orgulloso? - asiente.
- Así es, tu hijo es un prodigio y se está graduando de la academia a los 10 años. Cualquier padre estaría pavoneándose de ello - frunzo el ceño -... tiene más sentido tu reacción ... sabiendo tu verdadera relación con él - me vuelvo a sentar pesadamente sobre mi silla.
- Eso es una idiotez ... ¡y también sexista dattebayo!, ¿cómo si los padres no se preocuparan? Dime, si Shikadai se graduará a los 10 años, ¿estarías feliz y presumiendo de ello? - le pregunto.
- ¿Presumiendo?, no, ¿orgulloso?, sí – exhala -... confiaría en él, en todo lo que le enseñé y lo que le seguiré enseñando - trago saliva.
- Naruto … esto realmente es problemático …- se masajea el cuello - seamos sinceros, estamos los dos solos, dime. Toda esta preocupación ...- me señala de arriba abajo - ¿es porque no quieres que le pase nada, como cualquier madre que teme por su hijo? - vuelvo a enojarme.
Bufo, negando con la cabeza - sí Shikamaru - me volteo a mirarlo - ¡luego de nueve putos meses dattebayo!, donde lo sentí moverse en mi interior, donde tuve que lidiar con vómitos, engordar como ballena, donde se me astilló una costilla y mi pelvis, para poder darlo a luz -voy enumerando con mis dedos, cada vez más exaltado.
- Donde tuve que estar dos años cambiándole sus pañales, casi sin dormir, alimentándolo y limpiando sus vómitos, todo eso para que él viviera una vida plena. ¡Una vida larga y feliz! - me echo hacía atrás. Levanto las manos al cielo.
- ¡Así que sí!, discúlpame si no salto de alegría ¡al saber que mi hijo de 10 años!, ¡lo van a graduar y transformar en genin! – bufo, rodando los ojos - ¡es decir, nosotros teníamos 12 años Shikamaru!, ¡y no estábamos para nada listos dattebayo! - exploto, dejando salir todo afuera.
-... Diablos …- es lo único que logra exclamar el de coleta. Luego de eso, quedamos en silencio.
Tras el paso de los minutos, donde el silencio se hace aplastante, vuelvo a voltearme hacía mi consejero, exhalando cansado -... lo siento Shikamaru ... no mereces que me desquite contigo dattebayo - este se encoge de hombros.
Se levanta, abre una ventana y enciende un cigarro. Lo observo en silencio.
Toma una larga bocana y cuando suelta el humo, comienza a hablar - no, tú discúlpame. Estuve junto a Temari durante su embarazo y fue muy problemático ... - le da otra calada a su cigarro - no puedo imaginarme haber experimentado todo eso de primera mano, a ver sido yo el embarazado. No debería burlarme o hablar sin saber - exhalo largamente.
-Descuida ... dejemos el tema atrás - vuelvo a observar el rollo. Suspiro, tomo un sello y lo plasmo en el documento - entrégalo al consejo y a la academia ... los alumnos mencionados ahí, podrán graduarse y serán promovidos a genin. La ceremonia se hará este sábado, avísale a todo por favor- le extiendo el rollo.
Este tira lo que queda de su cigarro afuera y toma el documento - como ordene Hokage-sama - ruedo los ojos. Este sonríe y se va.
"Ya no puedo hacer nada más. Sólo confiar en que podrás con ello mi niño", cierro los ojos.
xxxxxxxxxxxxxxxxx
Vuelvo a observar el discurso. Shikamaru lo había pulido y estaba listo. Al observar cómo se había acomodado un escenario, justo afuera de la entrada de la academia y diversas sillas para los familiares de los graduados, sabía que no había forma de evitar dicha situación.
"Tal vez es el destino", no puedo evitar pensar. Hace poco me había enterado, justamente por todo lo que ocurría, que papá también se había graduado a la edad de 10 años.
"Él, al igual que Daiki, era un prodigio desde el principio, igual que Itachi", suspiro.
Al echar un vistazo al público, alcanzo a notar a Sasuke. Este me manda un asentimiento con su cabeza.
Cuando todo está listo, espero que Iruka-sensei diga unas palabras como director. Cuando escucho que me presenta, me acerco al escenario.
Luego de agradecer y hacer señales para que les bajen a los aplausos, me acerco al podio - buenos días, este es realmente un día muy especial para todos dattebayo. Nuestros queridos hijos, sobrinos, nietos, etc, se están graduando de la academia - la gente vuelve a aplaudir emocionada.
-A partir de hoy, serán reconocidos como shinobis de la aldea, como genin – más ovaciones - quiero felicitar a todos los graduados, felicitar su esfuerzo y su perseverancia por haber llegado hasta acá - observo a los pequeños, no pudieron evitar observar a Daiki y sonriéndole.
Este me saluda de forma imperceptible, también muy emocionado.
Dudo unos segundos, pero decido hablar con el corazón y no leyendo el discurso preparado - pero quiero decirles, que dicho esfuerzo no termina aquí dattebayo. Ahora comenzarán a ser genin y los peligros que vivirán, podrán hacerlos dudar. Quiero decirles que pase lo que pase, confíen en ustedes mismos, aférrense a sus sueños, a sus metas - digo con vehemencia.
- Aprendan de sus sensei, de sus nuevos compañeros de equipo, aprendan de sus enemigos y por, sobre todo, aprendan de ustedes mismos dattebayo - observo las caritas de cada uno de ellos.
- Puede que algunos deseen ser más fuertes, pero sientan que no pueden, a ellos les digo ¡esfuércense!, ¡nada es imposible! Otros pueden ya ser extraordinarios, a ellos les digo que no menosprecien a los demás o se dejen llevar por el ego, ¡siempre se puede mejorar o ayudar a otros a mejorar! - exhalo. Se produce un silencio y luego vuelven a estallar los aplausos.
- Cuando los llame por su nombre, recibirán su diploma y su nueva bandana, esta bandana es el signo de ser shinobis de la aldea. Primero ...- comienzo a llamarlos.
Eran varios, 15 de un curso entero y otros casos especiales. Entre esos extras, Daiki.
A medida que pasan, Iruka-sensei les otorga un pergamino, que acreditaba su graduación, y la bandana. Luego yo les estrechaba la mano y les palmeaba el hombro.
Cuando llega Daiki, me fuerzo es ser arbitrario y le doy la mano, como a cualquier otro niño, pero de forma imperceptible, le giño un ojo. Este sonríe.
-Yo, Uzumaki Naruto, Nanadaime Hokage - exclamo, una vez todos tienen sus diplomas y bandanas - los declaro oficialmente, genin de la aldea de Konoha. Será un placer poder trabajar con esta nueva generación dattebayo - todos se levantan, aplaudiendo emocionados.
Daiki
Me observo en el espejo. Me acababa de bañar y me sentía listo, aunque nervioso, dormir se había hecho difícil por eso.
Me agarro mi pelo y me hago mi coleta baja habitual. Rebusco en mi armario y saco mi chaqueta preferida. Papá me había preguntado si estaba seguro de comprarla, pero a mí me gustaba mucho.
Era distinta a muchas, por un lado, era morada y por la otra mitad, tenía un diseño a cuadros. El resto de mi ropa era negra, mi chaqueta era lo más vistoso de mí.
- Bueno, yo usaba mi chaqueta naranja, las sigo usando de hecho, no puedo decirte nada por querer algo más vistoso - se río papá.
- No puedo negar que se te ve bien Daiki - padre también había sonreído.
Sonrío con cariño. Mis papas me apoyaban, no necesitaba más que eso.
Para terminar de vestirme, tomo mi nueva bandana y me la quedo acariciando un rato. Esta era el símbolo oficial, con esto era un verdadero ninja.
Me muerdo el labio, pero me la abrocho en mi brazo derecho. Al levantar mi mirada, no puedo evitar sonreír dichoso.
- Se te ve bien - me volteo sorprendido. Papá estaba en el marco de la puerta, sonriendo.
- Me asustaste - me sonrojo, pero me atrevo a preguntarle - ¿de verdad se ve bien? - este me observa pensativo.
- A ver, voltea - le sigo el juego - ahora al otro lado - lo hago – umm ... todo un shinobi - siento como un calorcito cálido me recorre.
- Gracias papá - este me hace una seña.
- Tomemos desayuno, te espera un día importante dattebayo - asiento emocionado.
Al llegar a la cocina, padre me saluda, estaba preparándose su café. Papá me sirve mi desayuno.
Mientras como, escucho como estos conversan sobre trabajo. No puedo evitar observarlos, puede ser que, a vista pública, el tío Shikamaru sea la mano derecha de papá, pero yo sabía bien la verdad, sobre quién era la mano derecha de papá y su apoyo, y ese era padre.
Sonrío, comiendo mis cereales. Al terminar, me despido de ellos y emprendo el camino al lugar dónde me citaron.
Se supone que íbamos a conocer a nuestro sensei, el líder de equipo. El otro día también me habían mencionado los nombres de mis nuevos compañeros, pero no los conocía, ellos eran de cursos superiores, tenían 12 años.
Comienzo a sentir los malestares que experimenté durante toda la noche.
No le había mencionado nada a papá, pero sabía que mis nuevos compañeros no me iban a tener en buena estima. Era dos años menor a ellos, me había podido graduar siendo un prodigio y eso, siempre me había traído problemas.
Cuando respondía bien algo, algunos compañeros del curso, siempre resoplaban molestos. "¿Es que acaso nunca puedes callar el hocico?"
"No les hagas caso, sólo están celosos. ¡Hey, Izuku!, puede que él tenga el don natural de conocer todas las respuestas, ¿tú acaso tienes el don de no saber ninguna?, ¿por eso siempre obtienes cero puntajes?", me había defendido Takeshi.
A Izuku se le habían enrojecido las mejillas y se había ido, pero a pesar de eso, siempre iba a tener esa animadversión por parte de algunos.
Con el tonto de Izuku, desde el primer día ya había tenido problemas, pero me había dejado guiar por los consejos de papá.
No caer en sus juegos e intentar golpearlo, por muchas ganas que me dieran, si no que demostrarle con mis acciones, quien era mejor.
"A nosotros no nos importa eso, sabemos que eres alguien muy generoso. Si no fuera por ti, jamás podría haber hecho bien el 'Henge no jutsu'," también me había apoyado Haru.
Suspiro, "ojalá pudieran estar hoy conmigo chicos. Ya los extraño", pienso en Takeshi y Haru. Desde que los conocí el primer día, habían sido mis mejores amigos.
Inspiro lentamente y me atrevo a acercarme al prado. Noto que está otro equipo graduado, reconozco los rostros.
Cuando me acerco a mis nuevos compañeros de equipo, uno de ellos al notarme, parece apiadarse y me saluda. Lo saludo, sintiendo que el nudo en mi estómago se desenreda un poco.
El otro compañero hace una mueca y eso es todo, no me saluda ni me dice nada. Me dan ganas de ir a esconderme, pero me obligo a permanecer firme.
-Y …- me fuerzo a hablar- ¿los sensei no han llegado? - le hablo al compañero que me recibió mejor.
- Pues claramente no enano, ¿acaso los ves? - me tenso. Al voltearme, un chico del otro equipo se mofaba de mí.
- No estaba hablando contigo - frunzo el ceño. Este me observa con un tick en el ojo, comienza a acercarse.
- ¿Así que el enano tiene bolas grandes? - abro los ojos ante su lenguaje. Este se ríe - ¿qué?, ¿no te gusta cómo hablo? - gira el rostro y escupe. Lo observo consternado.
-Vamos Renji, déjalo - se acerca una chica, al parecer, de su mismo equipo. Este se voltea a mirarla con disgusto.
- Puede que estemos en el mismo equipo, pero no te dirijas a mí como si fuéramos amigos - vuelve a dirigir su vista a mí - no respondiste, ¿no te gusta cómo hablo?, pues así soy yo-.
-Yo no nací en una cuna de oro como tú, ni me dan beneficios como tú, ¿tú eres el hijo adoptivo del Hokage cierto? Bueno, yo me gané el derecho a ser un genin, por mis propias habilidades - aprieto los dientes.
- No tiene nada que ver que mi papá sea el Hokage, yo también me gané el derecho a estar acá, por mis propios méritos - no puedo evitar responderle.
Este bufa, antes de poder procesarlo, me da un empujón con su mano - si claro, estoy que te creo - noto como alguien se adelanta.
- Hey, ya déjalo Renji, él es más pequeño que nosotros - me doy cuenta, que es el compañero de mi equipo que me recibió bien.
- ¿Y tú por qué te metes Katsuki? - se planta frente a este.
- Porque es mi compañero de equipo - abro los ojos, impresionado. "Me está ... defendiendo".
- Uyy, me conmueves - comienza a acercarse a Katsuki, que se mantiene firme, pero antes de que pueda procesar que ocurre, Renji le manda un fuerte puñetazo a Katsuki y lo tira al suelo. Este le aplasta la cabeza con su pie.
- A ver si eso te enseña, a no meterte donde no te llaman - sigue presionando. Noto que todos se mueven inquietos, pero como estoy más cerca, soy el primero en actuar.
Le dirijo una fuerte patada en la espalda a Renji, quien trastabilla lejos de Katsuki.
- ¿Acaso tú ...?, ¿me pateaste? - ayudo a pararse a Katsuki, pero antes de poder levantarlo por completo, siento que me quedo sin aire.
Me doblo sobre mí mismo, sujetando mi estómago. Noto como me agarran de mi cola de cabello y me levantan la cabeza.
-Enano de mierda, ¿te atreviste a patearme? - se acerca a mí - créeme que he digerido mierdas más grandes que tú en el orfanato - vuelve a golpearme.
Cuando lo escucho seguir burlándose de nosotros, cuando lo veo volver a patear a Katsuki; él, que sólo quería ayudarme, no lo soporto más.
"Suficiente", antes de poder reaccionar mucho a lo que hago, uso mis piernas y derribo a Renji sobre su trasero.
En un fluido movimiento me pongo encima suyo, inmovilizándolo con mi cuerpo y lo observo.
- ¿Qué mi-mierda ...? - alcanza a balbucear este, pero no pienso ser suave con él. Ya no estoy pensando.
Este me mira y lo atrapo en mi genjutsu – no ... no, no, no …. ¡PARA!, ¡HAZ QUE PARE! - comienza a retorcerse. Fuerzo mi sharingan y este comienza a gritar otra vez, tapándose los oídos.
-… Da …- sigo haciéndolo ver sus pesadillas. Noto un extraño cosquilleo por mis venas, por mi mente, un poder que me desborda. Nadie podía frenarme con mis ojos.
Mi Kekkei Genkai era imparable. La sangre de los Uchiha, era más o igual de fuerte que el de los Hyuga.
"Este idiota no es nada", me dejo envolver y sigo lastimándolo en su mente.
- ¡DAIKI! - alguien me echa hacía atrás, fuertemente. Volteo, listo para defenderme de alguien más, pero me quedo helado cuando veo al tío Konohamaru - ¡DAIKI, DETENTE! - lo miro en shock, este también me observa en shock.
Parpadeo y desactivo mi sharingan. Cuando observo a mi alrededor, noto como todos me observaban, los del otro equipo se encuentran alejados ... como si fuera alguna especie de monstruo.
Me llevo una mano temblorosa al rostro. "¿Qué hice?", Konohamaru-san suspira y parece endurecer su expresión.
-Moegi - le llama a alguien. Noto que es una joven shinobi, de la edad del tío - lleva a Kirishima a que lo revisen en la enfermería, el genjutsu era poderoso. ¡El resto!, las presentaciones serán mañana - despide a todos los demás.
Me quedo sentado, mirando a la nada. Cuando noto que alguien se hinca frente a mí, levanto la mirada - iremos con tu padre Daiki ... tranquilo, no llores - lo observo perdido.
Al tocarme de nuevo la cara, me doy cuenta que, realmente estaba llorando.
Casi como en un trance, hacemos el camino hacia la torre Hokage.
-Entren - me estremezco. No quería ver la decepción en los ojos de papá.
Este al vernos, frunce el ceño. Luego cuando me observa en detalle, se levanta al instante - Daiki, ¿qué ocurre?, ¿estás bien? - me limpia mis lágrimas. Sentir su calidez y su cariño incondicional, me hacen romperme.
- Lo ... ¡L-Lo si-siento! ...- me dejo caer al suelo. Papá al instante, me envuelve entre sus brazos. Estrujo su chaqueta con mi puño, escondiendo mi cara en su pecho - ¡lo si-siento! -me estremezco por la fuerza de mi llanto.
- Shu ... tranquilo Daiki, estoy aquí dattebayo ...- me susurra papá. Me consuela como hace desde que tengo memoria, siempre entre sus brazos, sentía una calma especial y un lugar seguro.
Me fundo en su abrazo y vuelvo a tener 2 años, vuelvo a ser un niño que lloraba en la noche por haber mojado la cama y papá estaba ahí para consolarme. "Lo siento", es lo que le decía en esas ocasiones, este se reía y le quitaba lo grave al asunto.
Luego que ha transcurrido una hora, donde me he logrado tranquilizar y el tío Konohamaru ya le ha explicado todo a papá. Este miraba serio al horizonte.
-Es un joven con serios problemas, así es cómo ha sobrevivido. Todos los sensei en la academia, están de acuerdo que merecía la expulsión por ser un abusador, pero lograba obtener buenas notas y dejaron que se graduara - le explicaba tío Shikamaru a papá, sobre quien era Kirishima Renji.
Papá exhala largamente y luego se gira a verlo - quiero que los gastos médicos por el recién incidente, me los cobren a mí. Segundo, quiero ayuda profesional para este niño, tiene que ir a terapia, si se rehúsa, le voy a revocar su derecho a ser un shinobi - ordena.
- Pero Naruto, los programas públicos no tienen mucho dinero - papá lo frena.
- Ponlos a mi cuenta también - Shikamaru-san asiente.
- En cuanto a mi hijo, yo me encargo de su castigo y reforzaremos su entrenamiento dattebayo - "soy un monstruo", es lo único en que puedo pensar.
xxxxxxxxxxxxxxxx
- No ... no ...- veo en el suelo los cadáveres de Takeshi y Haru, distingo también a Katsuki.
Cuando levanto mis manos, las veo rojas. En mi reflejo, tenía sangre en mi cara y mis ojos escarlatas por el sharingan, eran como si me pidieran más sangre - ¡NOO! -.
- ¡Daiki! - despierto de un tirón. Abro los ojos como platos y cuando me observo mis manos, las noto limpias. Estaba empapado en sudor, las sábanas se me apegaban a mí y papá me observaba preocupado.
Siento temblarme mi barbilla, las lágrimas otra vez cayendo por mi rostro. En estas dos semanas desde el incidente, es todo lo que podía hacer, llorar.
- Daiki - este me abraza y contiene mi llanto.
-... Los asesino papá ... los mato a todos …- escondo mi cara en su pecho - s-soy un monstruo ...- me atrevo a decirle, por fin, mi miedo.
- No Daiki, no eres un monstruo - me limpia mis mejillas, este se había acostado a mi lado - yo he conocido monstruos de verdad y tú no lo eres. Sólo tienes mucho poder, que tienes que aprender a controlar dattebayo - me soba la espalda, intentando tranquilizarme.
-… ¿Sabes? ... por mucho tiempo me llamaron monstruo, un niño demonio, porque me habían encerrado un demonio dentro dattebayo - detengo mi llanto y levanto la cabeza, confuso.
-… ¿Un demonio? - este asiente.
- El Kyubi - frunzo el ceño, pero recuerdo lo que me había dicho padre.
- ¿Qué es eso? - este niega.
- Es un quién. En el mundo existen nueve poderosas criaturas de mucho chakra, los biyūs - este suspira - cuando nací, alguien estaba atacando la aldea -me cuenta.
- Mi padre, tu abuelo, el cuarto Hokage; venció a esta persona, pero él sabía que volvería, así que me encerró en mi interior una de estas criaturas, el Kyubi. Eso me convirtió en su Jinchuriki - lo observo boca abierto.
Ahora todo me hacía sentido. Ese expediente que había leído de papá, que mencionaban que él había sido el único en poder domar al Kyubi, nunca lo había entendido, pero ahora sí.
- Dicho poder, intentar controlarlo ... muchas veces no pude ... me transformaba y perdía la razón. El Kyubi quería escapar, así que usaba mi odio a su favor ... una vez llegué a hacerle daño a tu tía Sakura - me quedo boca abierto - nunca pude perdonármelo dattebayo … me sentía un monstruo - trago duro.
-… ¿Cómo lo superaste? - este sonríe, pero no a mí, al pasado.
- Entrené duro, busqué la forma de controlar ese poder tan aterrador e hice las paces con el Kyubi, nos volvimos amigos. Su nombre es Kurama - parpadeo confuso.
Me volteo a ver mi peluche. Ya estaba viejo y lo habíamos tenido que lavar varías veces, pero yo no quería botarlo.
Al tomarlo, lo acaricio - se hicieron famosos entre los niños, luego de la cuarta guerra. Tu abuela Tsunade te lo regaló de bebé, porque sin el chakra de Kurama, yo siendo un hombre, no podría haberte concebido en mi interior- lo observo. Luego me quedo acariciando mi peluche.
-... ¿Puedo ... dormir con ustedes? - este sonríe y asiente.
Me acomodo en medio de mis papas, como he hecho en varias ocasiones, forzándome a dormir. Soy consciente que padre me tapa y papá me acaricia el pelo, hasta que logro dormirme.
Cuando vuelvo a despertar, escucho las voces de ellos conversando. Me hago el dormido, escuchando a escondidas.
-... ¿Será lo mejor?, ¿dejar las cosas así? - preguntaba padre.
- Hay que confiar en él, sigamos entrenándolo, pero lo más importante es confiar en él dattebayo …- silencio, papá parece estar pensando.
-Tenía miedo que una situación así ocurriera, por eso no quería que lo hicieran genin tan joven, pero ahora que ocurrió, ¿qué más vamos a hacer?, ¿lamentarnos?, ¿no dejar que sea un shinobi? No, hay que seguir adelante dattebayo-.
- Conocemos a nuestro hijo, lo hizo por proteger a otros, sólo que su poder le superó ... confiemos que, en la próxima oportunidad, será distinto dattebayo - la calidez vuelve a mí.
-... De acuerdo, confiemos en él - lo apoya padre. Noto como todos los nudos en mi estómago se desenredan, todo vuelve a su lugar.
"... Ellos confían en mí, tengo que confiar en mí también. No quiero volver a fallar... haré que estén orgullosos, lo prometo", esta vez, puedo dormir en paz.
