Capitulo 4

Oficina Fascinante

- Vamos antes que me arrepienta y desee quedarme aquí contigo. Salieron, se fueron en su auto, subieron al estacionamiento, le tomo la mano, ambos sonreían, ella se veía divina, además que se veía ahora más mujer, eso de ya no ser una señorita, empezaba a notarse en su mirada, muy provocativa hacia su esposo, él la disfrutaba como nadie. Subieron el elevador, todo mundo lo saludaba, entraron a una oficina hermosa, el padre de Tanya Timothy Robson estaba ahí, veía a la dama que llegaba con William, después se topo al padre de Sofía el señor Sebastián Legaren, se quedaba con la boca abierta, se topo con Steve y Archie, ambos lo saludaron efusivamente

– Tío ¿Cómo estás?, el amenamente les dijo

– Les presento a su tía Candy Andrew, mi esposa, ambos se quedaron con la boca abierta, Archie dijo

– Candy ahora serás mi tía, con cara de sorpresa, no lo esperaba, es verdad que los habían descubierto juntos en la cama, pero de ahí a casarse, debe estar embarazada, pensaba Archie. -Te dije que eran novios y me lo ocultaste, eres una tramposa, la abrazaba. Alister que no la conocía dijo

– Eres muy hermosa tía, serás mi favorita, lo decía muy sonriente, la abrazaba, cuenta con nosotros para lo que necesites, ella se empezó a dar cuenta que sus sobrinos trabajaban con él, en eso por la espalda llegó Anthony,

- Hola tío, este lo abrazó, lo cargo,

- Cómo es que te andaban secuestrando te dije que no salieras sin seguridad, pero no, el hombre tenía que salir sin guardias, que no entiendes, que eres el mejor tío del mundo, no debes andar sin guardia. Ahora Candy estaba sorprendida. Anthony al ver a la bella dama se quedo asombrado, casi con la boca abierta, sus ojos brillaron de emoción al verla.

– ¡Que hermosa dama! es usted la mujer más bella del mundo, Albert al ver que tenía razón, su sobrino compartía el mismo gusto dijo

– Anthony te presento tu Tía Candy Andrew, mi esposa, este se quedo de una pieza, dijo

– ¡Perdóname Tío! cuando te casaste que no me avisaste, no me invitaste, pensé que soy tu familia, Alister dijo

– A ti tampoco te invito, vamos Tío que él es sobrino directo a quien invitaste a la boda, Candy asombrada dijo

– Nos casamos ayer, dos de mis hermanos estuvieron en nuestra boda.

Albert sonrió por como ella les había contestado pero noto que estaba muy sorprendida, eso era un regalo de bodas muy planeado, se caso con el líder de las cuentas millonarias de América y Europa. Ella era la mujer más hermosa del mundo. Suspiraba Albert de ver la cara de sus sobrinos, estos que pensaron que jamás se casaría porque las damas no cumplían los requisitos… Anthony acababa de decir que era la más hermosa del mundo.

-Bueno sobrinos míos, Candy y yo nos casaremos en Escocia por la iglesia, creo que sería bueno que estuvieran presentes, porque se encargarán de que todos los hermanos de mi esposa vayan a nuestra boda. Candy al escucharlo sonrió, él se imaginaba si se ponían a buscar a todos los hermanitos de Candy, de cómo conocerían a su esposa, Candy lo miraba sonreía sin dejar de enlazar sus ojos a los de su esposo.

-Amor, acompáñame a mi oficina, te la voy a mostrar, se retiraron dejando a tres guapos jóvenes con la boca abierta, llenos de envidia al ver a su flamante tío casarse sin aviso alguno, Alister dijo

– Que dirá la Tía Elroy cuando se dé cuenta. Archie contestó

– No lo sé, pero créeme no estaré presente y se reía. Anthony agregó,

- Debemos buscar a la familia de esa princesa, en un descuido cuenta con una hermana gemela, es hermosa mi nueva tía, se reía embobado, los otros que lo veían, le dieron un fuerte golpe y le dijeron,

- Bájate de esa nube y se reían los tres.

Candy vio a la secretaria de su esposo, la saludo, una señora muy guapa mayor, muy lista, su jefe se la presento, ella sonrió muy feliz, felicitándolos,

-Que hermosa es su esposa, hacen una excelente pareja señor Andrew.

-Lucy estaré ocupado con mi esposa, favor de que no nos molesten, mientras hablamos. Candy se sorprendió pensó, tal vez ahora me explique todo esto, porque no me dice a que se dedica realmente.

Entraron a la oficina, Candy vio que su esposo, cerró con llave la puerta, ella se sorprendió, lo vio a los ojos, de inmediato sonreía con él,

-Vaya que buen trabajo tienes Albert, ahora sí que debo venir a trabajar aquí, sonreían ambos, mientras el abrazaba de su cintura, la atraía hacia él, la elevó, la puso en su escritorio, se sentó frente a ella y le dijo

– Mi Amor estamos de luna de miel, lo olvidas, sonreían, de cómo le levantaba su falda, le bajaba sus medias, su ropa, con una facilidad, que se apenaba, se acercaba a ella, le besaba sus piernas subiendo, desabrochando su hermosa blusa después de que ella se quitará el saco, Albert se acomodo en su silla, la atrajo a él, haciendo de su oficina un hermoso lugar de placer, ambos, estaban muy entregados, Candy se sentía muy feliz, todo mundo le decía que era muy hermosa, ahora él se lo hacía sentir, más sus respiraciones agitadas, ella se acercó a su oído, le dijo

– Señor Andrew, desea algo más, el sonrío al escuchar a Candy muy complaciente como si fuera su secretaría le dijo a su oído

– Contigo aquí, nada me falta, lo tengo todo mi amor, ambos se deleitaban en besos, agitaciones, la tomaba de sus caderas, ayudándola a moverse, gozando de cada movimiento, ella lo abrazaba, le quitaba su camisa, besaba su pecho, lo abrazaba, estaba enamorada, apasionada con él no pensaba en todo lo que la turbaba, solo quería sentirlo, gozar de sus caricias, estaba haciéndose adicta a su roces, a su pasión, lo acariciaba sentía sus besos en su cuello, cerca de su oído, la hacía vibrar, subir al cielo, soñar que ella era perfecta para él hasta que después de mucho tiempo de agitaciones llegaban al clímax ambos.

Él le ayudaba a vestirla, ella lo arreglaba a él, lo seguía acariciando, le dijo

– En nuestro hogar seguiremos si deseas amor, ahora hay que trabajar en otras cosas decía Candy juguetonamente para hacer creer que ese es su trabajo favorito, ambos sonreían, se miraban enamoradamente Albert le dio un beso, le dijo,

-Por el trabajo bien realizado que hemos hecho. Ella lo beso de nuevo, le acomodo su corbata.

– Candy, te amo, sé que no sabías quien soy, pero ahora lo sabes, soy tu esposo el hombre que se enamoro como un loco desde que te vio por primera vez,

- Albert, no me digas eso, tú no eres como yo, ahora que voy a hacer si tu familia se molesta por esto que hicimos,

- Mi amor, soy un hombre que te puede mantener, créeme nada me importa lo que los demás digan, no me casaría con una dama que solo se interesa por mi dinero, no se interesa por mí, en eso estoy seguro que tú me aprecias más que cualquiera, pues sabías que soy un veterinario o tal vez un oficinista, pero jamás, un empresario dueño de este edificio,

-En eso tienes razón, no me interesa este edificio, me interesa este monumento, ambos se reían por como ella le había dicho, él le dijo

– A mí me interesa la mujer más hermosa del mundo, mira que mi sobrino Anthony también lo dijo. Qué bueno que me apure, antes que me ganarán a la mujer maravillosa que veo en ti.

-Tienes mucha razón, ¡estás loco! Ambos se reían muy enamorados, le dijo,

-Candy, de verdad quieres casarte conmigo por la iglesia en Escocia,

-A caso soy quien elige el lugar, el día o la hora, sonreía pícaramente,

-Lo siento mi amor, sacó un anillo hermoso, se lo puso en el dedo, sé que me dijiste que nos casáramos cuando desee formar una familia contigo, quiero ser tu familia, que formes parte de mi vida todos los días, me dijiste que cuando lo desee, lo desee cuando me desperté en un cuarto de servicio acurrucado con una hermosa mujer en mis brazos.

- ¡Albert… te amo! lo beso muy apasionadamente, agregó, de verdad la culpa la tuvo tu sobrino Archie, por andar de romántico con su novia, no me quedo de otra que esconderme en la habitación. Lo decía de nuevo apenada por la situación aquella en la que lo había puesto.

-Me estás diciendo que debo darle un aumento de sueldo a Archie, ambos se reían por lo que le contestaba, el por desear premiar a su sobrino de ser un "romántico" a altas horas de la madrugada con su novia.

Albert, realizó muchas actividades, Candy fue visitada por sus sobrinos, los tres estaban muy emocionados preguntándole muchas cosas, se iban de una oficina a otra, estando en la oficina de Alister le dijo

– ¿Candy cuantos hermanos tienes?

-Bueno de mi grupo, con quienes nos queremos como hermanos somos nueve, este abrió los ojos y dijo

– como que se quieren como hermanos a caso eran más, Candy le contesto éramos en total veintitrés, catorce fueron adoptados cuando éramos muy pequeños, quedamos nueve y nos hicimos hermanos para siempre, después cuando crecimos un poco adoptaron a cuatro más y seguimos cinco juntos, sin que nos adoptarán, nos queremos como hermanos.

Alister estaba conmovido, ella era huérfana, su tío se había casado con ella haciéndola tener una familia. Para no entristecer le dijo

- ¿Como se llaman todos?

-Bueno, Thomas Stevens, Jimmy Connor, Lisa White, John White, Daisy White, James Quinn, Britany Bennett, Minzy White y Candy White.

- Jimmy Connor, me suena y James Quinn, es un jugador ¿no? ¿Donde están ellos?

- Thomas y Jimmy están en Lakewood, John esta aquí en Chicago, Lisa y Minzy están en New York, James en Florida y si es un jugador, Daisy en Kansas, pero debe estar con Minzy ahora y Britany se acaba de mudar a New Orleans

- No fuiste adoptada Candy,

- No, solo James, Thomas, Jimmy y Britany fueron adoptados, los demás nos dieron un apellido y nos adaptamos a la sociedad, Lisa, John, Daisy, Minzy y yo.

- Bueno Candy ahora eres Andrew, ya no eres una White y sonreían,

- Alister, no creas, para mí eso es fácil, cuando tenemos a alguien que nos acepta como somos, con defectos y virtudes pero sobre todo por ser quienes somos, es muy normal, el apellido no importa uno mismo hace al apellido valer.

-Candy, ahora sé porque mi tío se enamoró de ti, ¡eres maravillosa!

Entró Archie y Anthony, se llevaron a Candy, ahora Archie dijo

-Anthony es mi turno, sigo después de Alister.

-No Archie, tu ya conocías a Candy, es mi turno, se la llevó a su oficina, Alister se quedo serio, sin darse cuenta lloraba, en silencio, se encerró en su oficina, apreciando a su Tío, él es el mayor de los tres sobrinos entre él y su tío solo había una diferencia de tres años, era su amigo, su mentor, su consejero, pero esto definitivamente, salía de todo su alcance y comprensión.

- Candy, ¿te gustan las rosas? Preguntaba Anthony, muy interesado en ella, esta se preocupaba de pensar que sus sobrinos supieran más de ella que su marido.

- Me encantan, tú Tío me regalo un hermoso ramo de flores exóticas la primera vez que nos conocimos, es muy romántico y detallista.

-Y cuál es tú favorita,

- Muy fácil, tendrás que preguntarle a tu Tío, el sabe cuál es mi favorita, esa será tu investigación, se reía.

- Eso no se vale Candy,

- si, es tu Tío quien me conoce muy bien, no te parece que sería muy grato que él te dijera algunos detalles. Y cuál es tu favorita Anthony

- Las rosa blancas de mi madre, ella tiene muchas en nuestro hogar en Lakewood. Desde que murió es lo que más me hace recordarla. Tus ojos son iguales a los de ella.

-Anthony, gracias, ella debe ser un ángel, mira que comparar mis ojos con los de ella, eso es un halago muy hermoso, gracias.

-Archie, ya estás aquí, dijo Candy muy sonriente, Alister se les unió, dijo

-Donde están viviendo, no los hemos visto en casa.

-En nuestro hogar, tenemos un departamento cerca, es muy bonito y acogedor.

-¿De verdad? Dijo Anthony - Pero si mi tío tiene sus cosas en nuestra casa.

- Pues en la nuestra también.

En eso llegó Albert y la abrazó por la espalda,

-¿Cómo te han tratado estos niños tuyos? Imagínense, que le dije a Candy que tenía tres sobrinos y dijo ¡que lindos! que edad tienen. Y los tres sonreían.

-Hay, nuestra tía nos va a cuidar dijo Anthony, Albert dijo

– Le dije que uno de mis sobrinos era el novio de su amiga Ann, dijo, entonces no te ayudo a cuidar a ningún sobrino tuyo, soltaron las carcajadas. Candy, se dio la vuelta, beso amorosamente a Albert frente a sus sobrinos, quitando alguna duda o pretensión, le dijo

- Mi Amor, dicen que todavía vives con ellos, que yo sepa, vives en nuestro departamento, pero no se los has presentado, sonrieron, que te parece si los invitamos a cenar mañana por la noche, haré algo digno para pasar una velada agradable. Alister de inmediato dijo

–Es una fabulosa idea, porque mi Tío no nos querrá decir donde vive, para que sus sobrinos consentidos no lo molesten. Candy dijo

– Tienes razón, la cena será en la casa de estos nuestros sobrinos, querido. Todos regañaron a Alister. Albert abrazó levanto, girando a su esposa, por haber tomado tan brillante decisión frente a ellos.