Capitulo 6

Porque eras para mí

- Me tiene a mí de compañía es como si tuviera con ella a su esposo, soy quien la cuida, la respeta, la ama y sabe que nadie le puede faltar teniéndome a su lado Terry.

– No lo dudo Anthony, en eso sonó el celular, Anthony salió un momento dejando a Candy con Terry conversando,

- Candy cómo es posible que de estar sin novio en una semana estés casada,

- Yo tampoco puedo creerlo, la verdad de ser huérfana, enfermera y que alguien como Albert se enamorará de mi así, como para convertirme en su esposa, parte de una familia a la que nunca tuve Terry, es un milagro, crecí en un orfelinato, con muchos niños, nunca tuve nada, jamás aspire a ser la esposa de un empresario, de hecho no lo sabía, me dijo que trabajaba en unas oficinas, pero no me dijo que como dueño, sin embargo me siento muy feliz de que por fin tenga una familia, después de no haber sido adoptada, ajustarme a una sociedad, donde el dinero suele ser la carta de presentación , realmente Terry, es muy halagador que alguien te tome en cuenta.

-Candy, porque corriste aquella vez que te besé,

-Tuve miedo de lo que sentí Terry, lo siento mucho, realmente no quería ofenderte, me daba pena que supieras que solo era una empleada, no una amiga de Ann.

Terry sonrío—Candy a mi no me importa quién eras, solo sabía que me gustaba mucho tener la oportunidad de que me conocieras, como es posible que me hayan ganado a una dama a la que le entregaría mi corazón sin pensarlo,

-Terry, gracias, tenía un concepto muy diferente de ti, no me di la oportunidad de conocerte, pero eso ya no es posible, ahora soy una mujer casada, pero siempre contarás con mi amistad.

-Puedo hacerte una pregunta más

- Claro Terry

- Que sentiste que te dio miedo cuando te bese,

- La verdad, que subía al cielo y que bajaba al infierno después. Al cielo, porque alguien como tú se fijará en alguien como yo, y al infierno, por la sensación que sentí dentro, que me quemaba, me dio mucha pena, que lo notaras.

Terry sonrío y sabía que no se había equivocado con ella, el sintió lo mismo cuando la beso, jamás había sentido eso con nadie, ella con solo un beso, hizo que sus corazones explotarán con tal pasión que ella en su ingenuidad jamás pudo decirlo. Ahora lo sabía, tal vez por eso mismo Albert, se apuró a casarse con una dama tan bella como Candy, ahora sabía porque estaba casada, él sabía se sentía privilegiado de haberlo aclarado, ya no era libre, pero Albert lo vio cuando estaba visitándola ese día en la playa, pensando Terry, cuando regreso Anthony, quien se sentaba y ya servían el desayuno.

-Terry nos acompañas, para que de una vez traigan tu desayuno,

- Si, gracias, los acompaño, estaba tan feliz de haber resuelto el misterio que hacía en su pecho ahogándose, sonreía veía a Candy, desayunando.

-Anthony, se desocupará Albert o me regreso a la casa,

- No, me dijo que te llevará a la oficina después de desayunar, el saldrá de la junta, estaremos hablando con él en un rato más.

- Me preocupa que no haya desayunado, por salir tan temprano, pediré algo para llevarle, así desayune muy rico, cómo nosotros.

- Como gustes Candy.

Terry al escucharla, se sentía muy feliz, ella estaba procurando a su esposo como hubiera deseado estar en su lugar. Jamás la dejaría por una maldita junta de negocios, no me alejaría de mi esposa de esa manera, desayunaría con ella todos los días y solo por trabajo, estaría a mi lado, pensaba Terry y sonreía.

-Terry, estarás trabajando aquí en Chicago, algún tiempo pregunto Anthony

-No. Voy a Inglaterra, mi padre me mando llamar, tengo que presentarme con urgencia, pero regresaré pronto si es posible.

- Cuando sales de viaje dijo Anthony.

- Mi avión sale, en unas horas, estaré allá un tiempo.

- Te deseo un excelente viaje Terry dijo Candy este sonrío, al escuchar su voz, su atención para con él.

Llegaron a las oficinas Andrew, había un descontento en los socios, dos de ellos estaban muy molestos, Albert no quería darle importancia, la verdad por su casamiento, nadie debía relacionarlo a sus negocios, el nunca descuido nada como para que las inversiones salieran dañadas. Candy llegó en ese momento, entró a su oficina al verlo molesto. Cerró la puerta con llave, llevaba empaquetado el desayuno, mientras Albert miraba hacia el ventanal tratando de olvidarse del problema que había surgido, sabía bien porque, ella lo sorprendió, se sentó sobre sus piernas, se sorprendió de manera muy agradable, sonreía y la besaba

-Te traje algo para desayunar, no me gusto mucho que salieras sin comer nada, giro su asiento para que viera el empaque de su desayuno, sonreía, se levantaba, le preparaba un café dentro de sus oficinas, para que desayunará, mientras le comento de su encuentro con Terry y que Anthony la había acompañado, le dijo algo leve de la plática con Terry y este de inmediato supo porque, de que sentía mucho pero ella estaba felizmente casada, Albert comía, sonrió, pues ya había descubierto su amigo, la magia que en Candy su encantó habían sido robados de inmediato antes que alguien más se los ganará.

El fin de semana llegó, Paty saludaba efusivamente a Candy y Alister dijo

– Vaya apenas conoces a mi tía y ya la quieres tanto,

- No Alister, como crees ella vivió conmigo seis meses y mi abuela la adora, si se entera que Candy está aquí en Chicago, vendrá a visitarla todos los días. Dijo Patricia, Candy sonreía, se retiraba dejándolos solos, en los jardines.

Entraba muy misterioso James con Britany abrazados, Candy los recibió ¡James! cargo a Candy por lo alto, dijo

– Mi hermosa pequeña, aquí estas, que linda te vez, los Cornwall Andrew se quedaban boca abierta, Albert sonreía, ese hombre es un jugador de futbol Americano de las ligas mayores de Miami, al cargar a Candy parecía traer una niña en sus brazos, Albert se acercó, este lo abrazo muy fuerte,

- Gracias Albert, ella es lo mejor que tengo en mi vida, que este contigo, es genial. Lo volvía a abrazar. Archie y Alister se acercaron a presentarse, Albert dijo

– Ya conocen a James Quinn, pero lo que no saben es que es el hermano mayor de mi esposa, Alister sonrío lo saludo, le dijo

– Candy me había hablado de ti. Archie, saludo después a James, previniendo que no le fueran a abrazar como a su tío Albert, se reía de pensarlo, James de inmediato aclaro que Britany, también era como una hermana,

-Porque mañana, la sacarán en las revistas diciendo que es mi novia, la abrazaba. Candy dijo

—Es verdad, a mi no me dejaba respirar ni salir de la casa cuando estuve con él para que sus compañeros no me conocieran. Britany dijo

– Fui por James al aeropuerto ya sabes cómo es, de inmediato sentí todos los flash, lo bueno es que Tom me advirtió, pero con tal de que no le digan que Tom es su novio y es gay. Todos saltaban de la risa a lo que Tom lo abrazaba, decía

– Hermano como estas, Jim también se acercaba,

-Que gusto, por fin se termino la temporada, te irás con nosotros a Lakewood, descansaras de todo este lio de la publicidad. Archie les dijo

– Tengo nuevos métodos para que no te molesten, soy abogado, créeme no te tomarán ninguna fotografía sin tu autorización, James sonrió, dijo,

- Pertenezco a los Andrew, si gustas puedes hablar con Albert, el sabe todo de mí me puso mi representante, creo que estoy entre tus clientes, dijo sonriente.

– No lo sabía, es que no me avisa ni cuando se casa. Mucho menos de si estas en nuestro corporativo. Candy que los escuchaba pensó, yo tampoco.

Llegaban dos damas muy hermosas, con lentes obscuros y sombrero, una de cabello obscuro corto y con rasgos muy elegantes era Minzy y la otra de cabellos castaño claro muy jovial muy delgada y hermosa Lisa sonreían a lo que Archie de inmediato las reconoció y Ann las saludo,

- Hola chicas que gusto, no sabía que las habían invitado a venir. Archie las saludaba y Minzy hablo

—No estamos trabajando, venimos a visitar a nuestra familia, Candy es nuestra hermana y Lisa agregó,

-Y todos los que están aquí también, ella corrió quitándose los lentes, el sombrero y la gabardina abrazando a Tom,

- Ya llegue papito, se reían, se abrazaban. Lisa adoraba a Tom como a un Padre, él la había rescatado de varios hombres en muchas ocasiones hasta que se fue a vivir con Minzy, quien cuidaba de ella. Minzy, hizo lo mismo pero sin correr y abrazo a James,

-James, mi bebito lindo le decía Minzy pues ella era la mayor de las damas y cuidaba de sus niñas , son sus hermanitas y adoraba a Tom, James había sido muy debilucho, ella lo vio crecer, cuando lo adoptaron, ella lo extrañaba, le decía eres mi hermanito, mi bebe. Sonreían, ahora James estaba enorme, la adoraba, todos estaban con la boca abierta ellas eran modelos internacionales, John lloraba al verlas, las abrazaba. Jim se reía porque Lisa le hablaba al oído y lo divertía.

– Jim, con voz seductora, eres mío…le hacía enchinarse la piel, - eres muy guapo, eres mío y sonreía por lo que le hacía Lisa, este la abrazaba, le hacía cosquillas. Candy las abrazó, le dijeron

– ¡Para que te casabas!, si te habíamos dicho que trabajarías con nosotras, mírate, eres hermosa, toda una White. Minzy regañó a James, le dijo

– Es tu culpa que Candy se haya casado con Albert, le daba pequeños golpes con los puños cerrados. Te dije que no debías dejarla trabajar, te debiste quedar con ella, porque la dejaste ir, te prometí que vendría por ella pero que hiciste, presentársela a tu jefe, casarla, eres un egoísta. Albert se reía a carcajadas, abrazaba a Candy. James sonriendo dijo

– Espera para mi es una sorpresa, como para ustedes, pero todo el equipo de Fut bol quería quedarse con Candy, creció mucho, llamaba mucho la atención si me la quedaba me mataban y se la llevaban mis compañeros, que no la vez, no puede estar conmigo, me matarían. Tom y Jim se reían. Por lo que escuchaban. Jim decía

– Todos somos hombres muertos por las White. Se abrazaban a John, sonreían. John dijo

–Yo tengo la culpa, debí quitársela cuando vino por Clean, pero ya conoces a Candy ella es muy independiente, con tal de que no vaya a terminar como cuando la encontré en el centro de rehabilitación, mejor la deje con Albert. Britany se molesto, dijo

—como que Candy en rehabilitación. Albert se sorprendió, la miro. John de inmediato dijo

– Si estaba haciendo prácticas de enfermería en un centro de rehabilitación, como crees que me puse cuando la vi ahí, si ella es mi responsabilidad, soy el único que estuvo con ella, por mi culpa es enfermera, le pague la bendita carrera, pero es lo que ella deseaba, no le iba a imponer nada, además ella es mayor que yo, no la vez. Candy sonreía, abrazaba a Albert. Britany es escritora, muy prestigiada, hermosa, muy distintas todas, las cinco eran diferentes de carácter, pero sobre todo muy hermosas.

Llegó Daisy muy sonriente Minzy y Lisa la abrazaron,

- Tú no te vas a casar, te irás con nosotras a New York. Lisa agregó

– Si porque a ti te casan estos caballeros como si fueras un peligro hermanita. Todos se reían.

En eso salió Elisa embobada por James, todos se quedaron en silencio de inmediato, sabiendo cómo era, Britany lo salvo

– Señorita Elisa, le presentó a mi prometido James Quinn, de inmediato James abrió los ojos, guardo una sonrisa, ellas eran sus hermanas, sabían lo que hacían.

– Es un placer James, lo dijo con voz chillona y Jim se volteo para que no vieran que se aguantaba la risa.

Y en eso salía Neil a lo que de inmediato Tom intervino, dijo

—Señorita Elisa, Neil, ella es mi prometida Minzy. La señorita Lisa es la prometida de Jim. A lo que ahora ya estaban guardadas, Alister y Albert cerraron los ojos aguantando la sonrisa de cómo los hermanos se protegían de inmediato de este par, Jim se quedó asombrado y Lisa, se acercaba más a su oído, este de inmediato, la abrazó, ahora él quien la puso ahora en el filo de la excitación al acercarla y darle un beso en la mejilla mirándola, haciendo que ella se pusiera toda roja, se reían.

– Eres mía Lisa. Con voz muy seductora de Jim que estaba muy alto y atractivo.

Entraron a la casa era sábado, Anthony todavía no llegaba, se iban Neil y Elisa de compras, pues no había mucho con quien platicar ambos eran ignorados, a los minutos llegó Anthony, de inmediato se acercó a entregarle los papeles a Albert y abrazó a su tía, juguetonamente y sonriendo con ella. James lo vio, se acercó,

- ¿Que le haces a mi hermana? Y este se sonrió,

-tu ¿hermano de mi tía?

– ¡Tu tía! se reía, Candy cómo es posible que tengas sobrinos tan grandes, se reían los cuatro. Albert les dijo

– Vayamos a comer, seguimos platicando después.

El fin de semana fue muy placentero, estuvieron en la mansión pasearon a Lakewood. Tom conversaba con Minzy para llevarse a Daisy, quien vivía sola, no era bueno para ella, pero Candy le ofreció que se quedará con ella, Minzy dijo,

-No, tienes a Anthony tu sobrinito ahí, muy guapo, soltero, solito y libre, de imaginar que vea a mi Daisy, es una locura, se reían. Britany jugaba con James, quien la cargaba, la llevaba por el aire, este le dijo

– Eres divina Britany, nunca cambies linda, esta se enternecía por James. Ella se hizo muy solitaria, se convirtió en escritora, muy seria, prestigiosa, su madre adoptiva, estaba internada en un hospital y su Padre le dejo una fortuna, que ella utilizaba para cuidar a su madre. Lo único que tenía eran sus hermanos. James lo sabía, le dijo

– Siempre me tendrás a mí, esta lo abrazaba, su soledad hacía que de repente sintiera nostalgia. Lisa, era muy famosa, sus fotos habían dado la vuelta al mundo sus facciones eran muy delicadas, su cuerpo muy hermoso, se cuidaba de que no se le acercaran los hombres, pues ya había sido muy difícil, en una ocasión Tom, la salvó, de un intento de violación. Desde entonces, no se separaba de Minzy. Pero no podía evitar querer a Jim, el siempre le atraía y este lo sabía, se divertía con ella a lo grande. La adoraba, era su pequeña, la cuidaba como nadie.

Los Andrew se regresaron a Chicago, mientras los White se quedaban en Lakewood, con sus hermanos una semana, para regresar después a sus actividades.

Candy retomaba sus actividades en casa, se ponía al día leyendo algunos libros mientras preparaba alimentos, así encontró un diario de negocios de su esposo, con claves de cada tipo de negociación, se reía, vaya, hasta jugar con la gente puede convertirse en una negociación, santo Dios, lo bueno es que no tengo dinero para que negocien conmigo, mira nada más. Realizaba detalles para la comida, Albert llegó, Candy conversó con él de su diario de negocios, este sonreía muy apenado,

-Lo siento mi amor, pero todo lo mío es tuyo, en ocasiones las negociaciones requieren cosas muy drásticas,

- Albert has utilizado tus técnicas de negociación conmigo, verdad.