Capitulo 9
Trampa conveniente
Mientras que Terry quedaba como heredero único de los Grandchester, se publicaba en América el nuevo Duque de Grandchester donde Susana sorprendida ante aquel hombre a quien ella seducía creyendo solo un actor, se había casado con un truhan.
Una ocasión Candy fue perseguida, ella la enviaron a refugiar, en otra salía vestida con una gabardina de caballero, esto la ponía en un mal comentario, todo esto ahora lo escuchaba Terry Grandchester sabía de los romances que le habían inculcado con su propia familia, pero el futbolista besándola y abrazándola, este no lo conocía, lo cierto es que él no la había olvidado y ahora era el Duque de Grandchester no el actor, su prestigio y fortuna era de las más elevadas en Europa. Quería conquistar el corazón de Candy, Terry tenía su propio sequito de investigadores, encontrando a Candy en Irlanda. Cuando este se dirigía a buscarla.
Terry se entrevistó con Candy en una ocasión que ella estaba en Irlanda con George y su esposa, este con un sequito de administradores, le ofreció su apoyo y su amor, ella se quedo seria, muda ante tal ofrecimiento, después fue llamado vía celular y escucho cuando le reclamaban que una mujerzuela no podía ser la esposa de un Duque, ella escuchaba y guardaba silencio, George llegó Candy cubierta con un abrigo, se retiraba el actor corría tras ella, abrazándola por su espalda, esta se detuvo, un fotógrafo los vio y vendió la foto, ella se paró en seco. George advirtió a Grandchester de no poner una mano encima a la dama este se disculpo, Candy llorando le dijo
– Un duque no debe estar tras una mujerzuela. Ella sabía que él no pensaba así, pero su situación la colocaba en un punto donde no le importaba lo que los demás pensaran de ella, además ella estaba casada y su fe por creer que Albert estuviera vivo y saliera sin problemas disminuía, sin embargo existía esa esperanza, después volaba a América al refugio de Albert para cuidar de su embarazo, ver a su familia en un tiempo más.
Empezaban a buscar a Candy pero ahora como buitres para casarse con ella ya que ahora ella era multimillonaria, a lo que ella se entendió de maravillas con George, le dijo,
- La fortuna les pertenece a sus sobrinos, a mi no me interesa, George hágase cargo de todo, pero no quiero que nadie me encuentre, ni me busque con esas intensiones, aceptaré solo su protección, como habíamos quedado, manténgame al tanto para saber si Alister encontró el chip, porque no quiero que mis sobrinos me vean llorar, Albert me dijo muchas veces que usted era como un padre para él, sé que no me conoce bien, que estaba en Escocia, nos vio solo en la boda pero le juró que aceptaré refugiarme donde me diga, no quiero ver a nadie en absoluto ,tras de mí como pretendiente, siento que mi esposo vendrá, acabará con todo esto estoy segura. Una ocasión llegó George y dijo
– Sabemos dónde lo tienen, Candy llorando lo abrazó, le dijo
–-Estamos listos, lléveme a mi departamento desde ahí comenzaré, realizó unas llamadas a sus hermanos. Salió de su departamento, las cámaras de televisión la siguieron, la acorralaron ella iba con lentes obscuros, una gabardina grande de talla mayor, el logotipo de los Andrew en la gabardina, pero eso casi no se veía en la televisión por el dobles de lo grande que le quedaba la misma.
Fue entonces que acorralada, se detuvo, estos la llevaron a una televisora muy importante, la fueron induciendo a que entrará, a una entrevista, ella sin poder negarse, mostraba susto y acorralamiento, las televisoras lo veían como estaba muy asustada. Lejos de ahí un hombre secuestrado y encerrado tras las rejas de una cárcel, veía la televisión junto a sus captores, mientras escuchaban muy atentos a la viuda Andrew.
Una joven, le ofreció un vaso con agua, Candy se retiro los lentes obscuros.
-Señora Andrew, se siente mejor.
-No. Quiero irme de aquí. Contesto simplemente. Sabía que todo lo tenía planeado.
-Está usted de acuerdo que enlode el apellido de su esposo muerto.
-Porque dice que enlodo el apellido de mi esposo.
-Y en la pantalla empezaron a aparecer fotografías de todos sus amantes, declaro la dama de la televisora, acorralando a la viuda Andrew.
-Por estar junto a ellos, significa que enlodo el apellido Andrew.
-Claro, sus amantes, cuando todavía no cumple usted un año de luto.
- Y usted dice que todos ellos son mis amantes
-Este último el Duque Grandchester, la abrazó por la espalda mientras usted se alejaba.
En la cárcel del secuestrado, golpeaba su mano con la pared fuertemente pues estaban hablando mal de su mujer.
-Mire señorita, todos esos caballeros cuentan con un lazo hacia mi persona y son conocidos por mi esposo. Cada uno de ellos.
- Por favor, ahora un lazo con ellos, frente a su esposo, tenía usted amantes.
-Los caballeros que puso usted en la pantalla son mi familia, ustedes deberían investigar que todas esas fotografías, son vetadas por mi familia, y canceladas por comentarios amarillistas.
- También el amor de Grandchester por usted. Dijo la entrevistadora.
-Pues bien, mi esposo, no está muerto, no para mi, actualmente la tecnología Andrew es la más avanzada de forma mundial, contamos con satélites y esto, mostrando una pulsera, como podrá ver esto es un localizador visible, contamos con otros no visibles que se activan con una sola gota de sangre derramada, como podrá ver soy portadora no solo del mejor instrumento para vigilancia y se intervino la imagen, pasó el video de Candy cuando la acorralaron y como ella dijo que no quería estar allí, después Candy agregó
– Mi esposo cuenta con un chip especializado, sabemos dónde encontrarlo en cuanto se active, él lo activará, téngalo por seguro de ser necesario, el FBI al igual que la CIA, estarán tan cerca de él que si solo intentan herirlo, serán capturados de inmediato.
Los hombres que tenían al secuestrado, lo vieron, la mano de Albert estaba por sangrar al haberse golpeado contra la pared, al verlo, aventaron las llaves, salieron corriendo de inmediato antes de ser capturados, pues la sangre brotaba por los nudillos de Albert. Este de inmediato tomó las llaves, salió de su prisión tomando un teléfono y llamado para ser localizado de forma inmediata. Sonreía por cómo se enlazaba Candy en la televisión, como había intimidado a esos hombres.
Miró el televisor y escucho a su mujer
-El señor Grandchester, es amigo de mi esposo, no es mi familia y estaba muy enternecido, por haberse enterado de que pronto el nuevo dueño de esta televisora William Albert Andrew, estaría con nosotros.
- La dama que la entrevistaba la considero loca, dijo
– Como es que un muerto va a ser el nuevo dueño de esta televisora, acaso perdió la razón.
Candy se levantó, se quitó su gabardina diciendo,
-Esta gabardina es de mi esposo, nos protege a mi hijo William Albert Andrew y a mí. Mostrando su embarazo ella lucía un embarazo de casi nueve meses, en su mano un ecografía demostraba que, el bebe era un niño, en eso aparecieron barras de colores en la pantalla, eliminando a la televisora.
Candy salió, estaban James y Tom afuera esperándola, los fotógrafos tomaban cuando ella salía junto a ellos y subía al auto, la llevaron a su mansión en Chicago, para que de ahí, planear la forma de que no fuera perseguida, la recibió George donde la Tía Elroy la amenazó diciendo,
-Ese niño, es de los Andrew y por tanto mío, tu no podrás conservarlo a tu lado, el deberá estar aquí con los Andrew. No con una mujerzuela barata como tú. Candy miró con lágrimas a George, se salió, de la mansión junto a él. Ignorando a la dama que un día había dicho que era muy hermosa, una dama parecida a las Andrew.
Al decirlo la tristeza la invadía, todo indicaba que Albert jamás volvería el mismo George ya no se escuchaba tan confiado, podían encontrar el chip en un cadáver, la única que deseaba volver a verlo era ella, su hijo la hacía no perder la fe, caminaba por las tardes, veía los amaneceres, leía libros, se acercaban a ella los animales, estaba tranquila meditando, su vientre pesaba y el bebe sería grande, se reía de soñarlo se imaginaba un niño con los ojos de su esposo y sus labios, eso la hacía olvidar su pena, en el fondo deseaba un bebe igual a su esposo, que le diera ganas de seguir adelante, cuando le daba tristeza por recordar a la tía de su esposo, hasta sentía su corazón enfurecido, buscaba desesperada a Tom se escondía con él y Minzy , hablaba largas charlas con ellos, muy preocupada les comentó su angustia por su bebe, por la tía Elroy y por su nacimiento, se dio cuenta que ambos ya estaban casados, se enternecía , Tom hablaba con ella
-Candy, la verdad estoy preocupado por como lo tome James, sabes que siempre las hemos cuidado y protegido ahora que se entere que Minzy es una Stevens, me preocupa mucho, no lo quiero perder, sabes bien que nosotros siempre nos hemos querido.
-Tom, hasta yo me hubiera enamorado de cualquiera de mis hermanos, no solo son hermosos, sino muy honorables y respetuosos, quiero que sepan que si Albert no dice otra cosa ustedes serán los padrinos de mi bebe. Tom sonreía Candy lo había aceptado, lloraba la abrazaba y ella agregó.
-Tom también quiero pedirte la mano de Britany,
- ¡Cómo!, ¡de Britany!, porque, quien la pide. Candy sonríe, le dice
- Es para mi hermanito James. La cara de Tom estaba de mudo a susto y Minzy se sonreía muy suave. Tom brincaba de la risa tomando a Minzy, ambos se reían, a Britany y James les había pasado lo mismo que a ellos, Minzy estaba muy contenta, ella no era una White, pero en definitiva, con eso quedaba muy claro que Candy nunca estaba con James como todo lo anunciaba, todo aquello era felicidad.
-Candy porqué no me lo decías,
-Pues por lo mismo que tu, así empezó a hablar James y lo escuche, hasta que le dije que vendría a hablar por él contigo para que no lo fueras a matar, se reían.
Tom tomó el teléfono y hablo con James, ambos se reunirían en Lakewood en su rancho. Después le habló a Jim para contarle, este decía
-Tom somos hombres muertos por las White
-Porque lo dices Jim, ¿pasa algo?
-Si, Lisa y yo nos casamos, está aquí conmigo, no deberían andar las mujeres en lencería al público verdad Tom, este se reía por como Jim se había salvado de darle una buena tunda, pues sus hermanos mayores le pusieron el ejemplo, le contestó
-Jim, no sabes la alegría que me da, Minzy y yo estaremos más tranquilos pues bien sabes que Lisa siempre nos ha preocupado mucho. Minzy sabe bien que te ama desde niña que siempre te ha querido de la forma que te ama ahora, todos lo sabemos no es nuevo para nosotros sabes bien que tienes cuñados. Más te vale hacerla feliz. Jim le contestó
-Si Tom, de igual manera Minzy me tienen cerca, ella sabe que puede contar conmigo si te pasas, ambos se reían.
Candy estaba muy tranquila, ella los comprendía y ahora veían la unidad de todos, Tom y James no la dejarían sola, vigilarían de su hijo, de ella y eso la tenía muy tranquila.
Una tarde llegó John, muy preocupado, quería hablar con los hermanos, pues al parecer ya estaba confirmándose la muerte de Albert y se escuchaban rumores fidedignos, le preocupaba Candy, este le dijo a Tom que alguien podía aprovecharse de ella que lo mejor es que estuviera casada, Tom se molesto, le dijo que nadie la obligaría a nada que ella estaba protegida por él. John no sabía que Tom y Minzy estaban casados, le dijo,
- En todo caso seré su esposo y listo. John se quedo serio, Minzy lo escuchaba, sonrío, ella salió, dijo
-Tom te apoyo, solo a ti aceptaré cerca de Candy. John sonrió con tristeza, la abrazó, le dijo, a Minzy
-Me siento mejor que Candy sea una Stevens a que un loco se le acerque, nadie la cuidará mejor como Tom, si estás de acuerdo, me voy tranquilo.
Daisy fue vigilada por Anthony con el permiso de Candy ellos vivían juntos, ella no podía decirles a los demás pero amenazó muy bien a Anthony de que fuera muy discreto y que cuidará la reputación de su hermanita, Anthony ahora apreciaba más a Candy pues dejo que Daisy viviera con Anthony siempre y cuando la cuidará, si algo le pasaba, Candy acabaría con él, este se reía.
Regreso al refugio, se lo mencionó a George, este se fue con ella para esconderla hasta que diera a luz y que ni la Tía Elroy lo supiera, pues deseaba quitarle a su bebe, para criarlo ella y eso no lo permitiría Candy. Habló con Tom y James que si ella moría ellos se encargarían de su hijo, estos estaban en secreto con ella, George, le dijo que llevará a su esposa para que atendiera a Candy, después la traslado antes de dar a luz a Escocia con un médico, tuvo un Baroncito al que de inmediato George registro con el mismo nombre que su padre. Tom estaba con ella, por si ocurría algo escondería al bebe.
Tom se llevó a Candy y George los acompañaba, este le dijo
-George, estos son los papeles del hijo de Candy, este sus papeles de tutor legal en falta de Albert y Candy, no negaremos que les pertenece los Andrew, pero la señora esa no podrá contra todos nosotros si se acerca a Candy, los sobrinos de Albert nos respaldarán si es necesario. George estaba serio, Candy estaba bien protegida, él no quería mayores problemas, solo esperaba que Candy no se separara de Anthony, con el todo estaría arreglado. Así que fue para hablar con Candy.
-Disculpe, necesito hablar con usted,
-Dígame George
-Ya habló Tom conmigo, no hay ningún problema por su hijo, pero le ruego que si siente presión por la Sra. Elroy, no se separe de Anthony, es quien puede autorizar cualquier detalle de su hijo, nadie se lo quitará, solo Anthony pudiera hacerlo, con todo lo legal, pero solo si usted se volviera a casar. Anthony viera si su hijo corre algún riesgo, solo en ese caso.
-Gracias George, no pienso contraer matrimonio, mi esposo está en mi corazón, en este pequeño, mi William.
- ¿Su William? Candy
-Si, mi pequeño William, ya sé que así le diré a mi hijo. Ambos sonreían.
Terry se dio cuenta de Albert ya pronto sería declarado muerto oficialmente. Pensaba en todo, no quitaba la idea de que Candy sería libre y la quería conquistar a como diera lugar, eso fue una estupidez de decirle mujerzuela, ella me conoce.
