Los meses pasaron y a la primavera le siguió el verano y con eso terminó el año académico, dando inicio a las tan anheladas vacaciones, pero Sakura no pudo viajar a Hong Kong ni tampoco Syaoran se pudo ausentar de sus muchos deberes del cargo que acababa de asumir como Líder de su clan.

La castaña había rendido su examen para continuar con sus estudios universitarios, se había preparado bajo la estricta supervisión de su impaciente hermano y esperaba noticias de los resultados. Además, había continuado trabajando los fines de semana con el apoyo de Touya que la alentaba a continuar con su vida lo más normal posible, por lo que se turnaban entre los tres con el atento Yukito para asistir a su padre en casa y llevarlo a terapia.

El señor Kinomoto por su parte había superado el invasivo tratamiento y se encontraba en recuperación, empezando a cumplir turnos en la universidad para retomar sus funciones académicas.

Nada extraño había vuelto a ocurrir desde que el moreno encontrara a ese sujeto en el dormitorio de su hermana.

Por su parte, a Syaoran se le hacía imposible moverse de Hong Kong ya que el nuevo cargo demandaba la presencia del Joven en la ciudad para presidir las reuniones del clan, que parecían haberse multiplicado en los últimos meses. Aumentaron las solicitudes de protección y cada semana se presentaban nuevos emisarios llevando noticias de sucesos inexplicables que reclamaban la atención del jefe del clan y los jerarcas del concilio de hechiceros.

Syaoran dirigía las sesiones con gran autoridad, se hacía escuchar y era claro al plantear sus ideas, tenía competencia en todos los temas tratados y su apuesto rostro hacía un conjunto muy atractivo con el traje ceremonial, arrancando más de algún suspiro en las mujeres jóvenes. El por su parte le agradecía a su madre por su excelente formación, tratando de dar lo mejor de sí. Era un ambiente de alta exigencia, donde los magos al ser mayores de edad y experimentados en artes obscuras no le hacían fácil la tarea, pues no le perdonaban su juventud y les fastidiaba tener que obedecer a un chico con poca experiencia.

Sin embargo, a pesar de la reticencia de los ancianos, el joven Li mostraba gran autoridad y conocimiento de las leyes del clan, su conducta era irreprochable por lo que sus detractores sólo podían murmurar a sus espaldas y admitir su equivocación, ya que estaba más que calificado para hacerse cargo.

Las reuniones con los clanes aliados le tomaban gran parte del día, las largas descripciones de los diferentes líderes para exponer sus puntos le parecían eternas, interrumpidas en ocasiones por verdaderos enfrentamientos verbales, debido a las posturas antagónicas de los oradores. Era una suerte que no se pudiera utilizar magia en la sala de sesiones para prevenir las arremetidas de algún imprudente hechicero.

Esto hacía que los días del joven Li duraran pocas horas, sus semanas pasaban muy rápido y sólo en las noches al encontrarse solo en su habitación se permitía pensar en el amor que sentía por cierta chica japonesa. Claro que estaba al pendiente de las noticias, pero hasta ahora nada había ocurrido aparentemente porque nada le habían informado. Y los informes que le llegaban indicaban que no había presencia aún de sombras obscuras en las tierras donde nace el sol.

Por supuesto que él convenientemente había ocultado a Sakura todo el lío que se desarrollaba en las reuniones de clanes con la única intención de no preocuparla, demostrando así que el joven Syaoran tenía algo en común con el sobreprotector Touya. Al joven Tsukishiro le había pedido que Yue estuviera alerta y le informara si algo extraño ocurría, pero tuvo reservas con pedírselo a Kerberos porque nunca se habían llevado bien y desconfiaba en que se lo dijera igual a Sakura.

La joven Yuhuan acompañaba al joven Li a las asambleas en que no podía asistir la señora Ierán, reemplazándola en las reuniones no oficiales para ocupar su número en el escaño. A la joven le gustaba mucho hacerse ver con el apuesto líder, se vestía con costosos trajes ceremoniales que resaltaban su voluptuosa figura y solía soñar despierta imaginando que ella era su prometida o que la señora Ierán la honraba con ese nombramiento. Algo parecido a los antiguos sueños de otra chica, la alegre Mei Ling.

….…..

En un salón con cubierta de piedra negra, se encontraban tres poderosos hechiceros. Y uno de ellos que lucía mayor increpaba a un hombre alto y delgado que permanecía con una rodilla en tierra y el rostro inclinado en señal de servidumbre.

-"Cuándo terminarás tu misión,… te has tardado demasiado"!

-"Lo lamento padre….perdón, señor", - dijo ante la cara de ira del anciano- "usted lo dijo…, usted lo sabía.., no ha sido fácil, la chica es muy poderosa."

-"Ya es tiempo de que la traigas… así la misión no puede avanzar…"

- "Le prometo que sólo necesito… una semana más."

-"Sólo tienes 24 horas o me habrás fallado" - le miraba con ojos de fuego y su voz parecía un trueno.

-"Así lo haré, señor".

-"Si no vuelves con buenas noticias, es mejor que no regreses.¿ Has entendido?" – hizo un gesto con el dedo índice y apareció en su mano una copa de vino que bebió con voracidad.

El hombre joven sólo respondió con un mohín de su cabeza en señal de aceptación.

Ese fatídico día viernes Syaoran se encontraba en el último examen de Macro economía, acababa de terminar y salir del salón después de dos horas realizando cálculos. Agotado mentalmente por el esfuerzo que había puesto en resolver los complicados ejercicios, bajaba las escaleras de la universidad. Su celular vibró, llevándose automáticamente la mano al bolsillo del pantalón.

-"Hola, habla Li." – dijo despreocupadamente.

-"Syaoran, habla Hiiragizawa." Espero te encuentres bien y … puedas ayudarme "– le dijo con tono que le pareció suplicante.

-"Qué es lo que ocurre? …Es extraño que me llames al celular….Ha pasado algo?" – interrogaba Li sin sospechar que le caería una bomba.

-"Escúchame con calma, hace algún tiempo que detecto fuerzas obscuras en Japón. He intentado proteger a mi descendiente, pero me temo que la hayan encontrado".

-"Quéeee dijiste? - preguntaba acaloradamente Li sin poder contenerse.- "De qué fuerzas obscuras me hablas? Ella está con sus guardianes y hablamos casi a diario, es decir, ella nunca ha mencionado nada fuera de lo normal!" - Muy a su pesar había levantado la voz y se le aceleraba el pulso, apretó sus puños y dio una vuelta mirando hacia todos lados en estado de alerta.

-"Escúchame Li, pon atención. Necesito que vayas a Tokyo cuanto antes, te tomará menos tiempo que a mí. Ella se encuentra en un evento de las empresas Daidoji en el Hotel Imperial. Date prisa! "– La llamada entonces se cortó.

Li corrió hacia su automóvil, subió rápidamente y lo puso en marcha. En el trayecto realizó 3 llamadas, primero a su madre para avisarle que saldría del país, después a Eriol para pedir más antecedentes pero no consiguió comunicarse, por último le llamó a Sakura, una, dos, tres, cuatro veces, pero aunque la llamada salía ella nunca le contestó.

-"Raaayos!" – exclamó, superado por la preocupación.

…...

Había intentado comunicarse con Sakura durante el vuelo, sin resultados. Sin embargo, gracias a Meiling consiguió el número de Tomoyo, quien le aseguró alegremente que la joven se encontraba muy bien y prometía no avisarle de su llegada para no arruinar la sorpresa. Con tanta algarabía en el ambiente de la organización, la observadora chica no notó la preocupación en la voz de su amigo.

Mientras tanto en el Hotel Imperial de Tokyo.

-"Tomoyo, este vestido es hermoso, pero es muy escotado"- se miraba al espejo algo incómoda.

-"No te olvides que todavía es verano,… además, todas las chicas llevarán un diseño similar". – el de Sakura era de color turquesa y el de su prima de color violeta.

-"Es verdad. Sólo que no me gusta ser el centro de atención, siempre me pongo muy nerviosa….preferiría que los fotógrafos no asistieran".

-"Pero sabes que este evento ocupará algunas páginas sociales."

-"Lo sé." – le sonrió un poco triste.

-"Te prometo que al final del día te vas a alegrar de lucir tan hermosa." – le guiñó el ojo derecho y se sonrió-

-"oooeee ….por qué lo dices?"-

-"Tú sólo hazme caso y disfruta la fiesta"- le dijo con tono misterioso.

-"Está bien".

El evento social del que hablaban era una gran fiesta organizada para celebrar el éxito de la línea de diseño de alta costura ideado por Daidoji, por lo que Sakura era una de las estrellas de la noche y Tomoyo se había esmerado en un vestuario llamativo y elegante, una falda a la altura de las rodillas con numerosos vuelos en cascada que llegaban al piso, la espalda lucía descubierta y con un generoso escote. La chica se veía preciosa, parecía una muñeca en el día de su boda.

El salón del hotel estaba repleto de gente y las chicas se ubicaron cerca de Sonomi y su equipo de Relaciones Públicas, en la amplia entrada para recibir a los invitados.

En cuanto llegó Suwa Hiroto, saludó a las chicas y se enfocó en Sakura, que le sonreía a cada cumplido y que muy a su pesar debía reconocer que lo había estado esperando. Se había ganado un lugar de confianza entre las amistades de la chica por su gentileza, su carácter tan parecido al de Tsukishiro ya que había sido un apoyo en los largos días en que su padre no parecía tener mejora.

-"Estás preciosa, ya envidio al sujeto que tenga la suerte de llevarte al altar"- le soltó descaradamente. - "Ven vamos, te quiero mostrar algo."- la sujetó del brazo llevándosela del grupo de chicas.

-"Adónde vamos, Suwa. Ya está por empezar el baile".- decía ella intentando frenar su agarre, sintiéndose de repente preocupada.

-"Sólo quería tomarte una foto… y en el interior hay demasiada gente"- se justificó él.

-"Esa columna está bien…para la foto?"- dijo ella indicando una columna del pasillo que colindaba con el jardín posterior.

-"Encontré una mejor"- dijo con una sonrisa seductora caminando hacia una bonita pérgola al fondo del jardín. La chica lo siguió.

Le hizo varias fotos con la cámara de su celular y se tomaron algunas selfies donde aparecían los 2 sonriendo.

-"Sakura, tengo que confesarte algo, me encuentro varias veces en el día pensando en ti". –le dijo mirándola a los ojos con seriedad. El joven Hiroto ya le había dado motivos para que la chica sospechara de sus intenciones, pero ella no había querido darse por enterada. Era una batalla constante entre las demostraciones afectuosas del joven y su negación, argumentándose a sí misma que ella siempre le había hablado de Syaoran y lo mucho que se querían.

-"Yo…yo…"- agachó la cabeza visiblemente nerviosa.

-"No es necesario que me digas nada, sólo quería que lo supieras. Vamos a bailar? Ya inició la música."

-"Si, vamos."- .dijo aliviada, porque volvían a entrar al salón con el resto de los asistentes.

Ya había caído la noche cuando el joven Li bajaba del avión en el aeropuerto de Tokyo, superado por la ansiedad las horas se le hicieron eternas, hasta que finalmente se tranquilizó cuando hizo ingreso al hotel. Estaba algo cansado pero feliz porque vería a Sakura y podría disipar los temores que le habían invadido desde que había hablado con Eriol.

Se metió entre la concurrencia buscando el rostro de Sakura entre los asistentes, logrando localizar a Tomoyo y a su madre al lado del escenario, dirigiéndose con paso ligero hacia ellas.

-"Li, que bueno verte, Sakura se pondrá feliz. No le dije nada para que le dieras una gran sorpresa." – decía alegremente la chica abrazándolo.

-"No la he podido localizar. Sabes dónde se encuentra? "– dijo mirando hacia todos lados.

-"Pues no, estaba bailando recién en la pista, pero ahora no lo sé, tal vez subió al cuarto donde tenemos nuestras cosas, es la suite 1030. Toma "– le hizo entrega de una tarjeta.- "por allá están los ascensores! "- gritó cuando el joven se alejaba de ella.

Li subió con prisa llevado por la impaciencia, su instinto le llevó a ingresar al cuarto sin tocar y en la penumbra distinguió una pareja. Entonces creyó entrar en una pesadilla.

Ahí estaba ella, la chica que amaba desde hacía tanto tiempo, abrazada a un hombre algo mayor que la tenía sujeta de la cintura y sin mediar espacio entre sus cuerpos, besándose con desenfreno. El hombre tomó la pierna derecha de la muchacha y la dirigió hacia su muslo acomodándola. Entonces sintieron un fuerte portazo. Ambos se voltearon sin soltarse y Syaoran se acercó con rapidez y los separó, tomando a la chica de la mano y alejándola del tipo.

- "Li!... maldición"! - se le escapó al hombre.