-"Quién eres… qué crees que haces… maldito!" – le dijo con autoridad y con la mirada desafiante, aunque le tiritaba la voz de la rabia contenida y los esfuerzos que ponía por superar la conmoción.

-"No hago nada que ella no me pidiera, ¿verdad cariño?"- remarcando la última palabra con burla, al menos así le había sonado al joven chino.

Syaoran miró a Sakura por si replicaba algo pero sólo la vio con los ojos opacos y tristes, no le miraba directamente a la cara, parecía una muñeca inanimada.

-"Vamos Sakura, iremos a casa."- la tomó del talle caminando hacia la puerta.

-"No tan rápido, Li" – Escuchó a sus espalda una voz fría casi mecánica.

Syaoran agradeció esta provocación y rápidamente se giró, pero el hombre estaba preparado y le atacó con puños y piernas. El joven no se dejó sorprender y respondió cada golpe con excelente técnica, haciéndolo caer al piso, pero el sujeto era hábil, levantándose con una destreza felina lo miró con burla y abriendo sus largos brazos pronunció un conjuro en chino mientras se elevaba al cielo y en un ágil movimiento intentó atrapar a Sakura con sus brazos, pero Li fue más rápido y se interpuso con su espada hiriendo al sujeto, que profirió un fuerte grito de dolor y atacó ferozmente lanzando cuchillas assassin en todas direcciones. Syaoran logró esquivar tres de ellas con la espada y desviar las otras invocando un hechizo. Entonces el sujeto que ya no tenía apariencia tan humana, pues se veía más como un águila de aspecto oscuro, reconociendo su derrota ante el joven chino se arrojó por la ventana de la suite hacia el cielo nocturno, dejando en el piso un extraño charco de color púrpura y lo que parecían ser unas garras de águila ensangrentadas.

De inmediato, al ver que se encontraban solos, el joven líder se preocupó de revisar si ella tenía heridas, pero estaba intacta aunque sólo en el plano físico, ya que su espíritu y su corazón lloraban amargamente por lo sucedido, se sentía avergonzada y muy muy culpable.

Cuando ingresó Tomoyo al cuarto unos minutos después, los encontró agachados, la muchacha tenía la cabeza inclinada, suaves lágrimas caían al suelo y el joven la abrazaba haciendo un enorme esfuerzo para no caer. En su costado izquierdo crecía una gran mancha roja de sangre que se escurría cayendo sobre la alfombra, la espada estaba tirada a su lado como testigo de lo que había ocurrido.

Syaoran despertó en una cama del hospital, había sido ingresado de urgencias con antecedentes de asalto en vía pública, herida corto punzante en el costado izquierdo y diversas contusiones. A Tomoyo le había costado trabajo armar una historia creíble para las autoridades pero al parecer lo había conseguido.

-"Hola Li, …cómo te sientes, …el doctor dice que debes guardar reposo unos días pero que has salido librado esta vez"- decía Tomoyo, mirándolo con afecto.

-"Gracias Daidoji. ¿Nos podemos ir?, tengo mucho que hacer" – le dijo haciendo intentos por bajar de la cama.

-"Espera, llamaré al encargado para que te autorice el alta médica".- Salió la chica regresando casi de inmediato con la persona que más podía irritarlo entre toda la población de Japón, Touya Kinomoto.

- "Qué demonios crees que haces, mocoso?!" – le habló con dureza, ingresando apurado al cuarto.- "Debes permanecer en observaciones, has perdido mucha sangre y ese corte pudo ser fatal."

-"No tengo tiempo para permanecer aquí, debo hablar con Hiiraguizawa, con los guardianes e informar a mi clan."- su voz era de rabia y no hacía ningún esfuerzo por disimular.

-"Que no entiendes japonés, mocoso?!. Si no te vuelves a subir a esa cama, te voy a tener que amarrar, entendiste?!"- las miradas que se lanzaban eran de antología.

Pero Touya notó cierta tristeza mal disimulada en el joven, así que miró hacia otro lado, concediéndole una tregua.

- "Cómo está ella?." – preguntó por fin a nadie en específico, haciendo que ambos primos se miraran con suspicacia.

- "Si te refieres a mi hermana, no ha recibido daño alguno sólo ha sido necesario administrarle unos calmantes, se encontraba muy alterada. Quería estar aquí contigo, pero no se lo hemos permitido."- lo miraba con esa rabia resignada adoptada desde que persuadido por Yukito, prometió "no manifestar rechazo" a que ellos se quisieran y estuvieran juntos.

-"Me voy a casa".- Insistió el joven. – "Mis heridas no son naturales puedo recuperarme perfectamente fuera del hospital."

- "Déjame hacerte el test de salida, es el protocolo. Luego te podrás subir al avión y marcharte a China "– le dijo con ironía, el irritado Touya.

-"Antes de regresar, debo preocuparme que ella esté a salvo. Eso me tomará unos días".

-"Dónde te estás hospedando, Li? , si quieres puedes venir a mi casa, mamá viajará pronto a Norte América. Podrás comunicarte desde casa con las personas que quieras".

- "Te lo agradezco mucho Daidoji. Pero no quiero traerte problemas".

- "Para mí no es ningún problema. Sabes que pueden contar conmigo, como en los viejos tiempos."

- "Muchas gracias, entonces acepto. Podemos irnos ya?" – decía el impaciente joven con ese ceño fruncido tan característico, apurando al estudiante residente con los exámenes necesarios para el alta.

- "Ahí tienes el alta médica, mocoso $#%%&&&&"- murmuraba un antipático y apuesto Touya- "pero si se abre la herida no vengas reclamando, te quedó claro?!"

De viaje hacia la casa de la diseñadora, ésta intentaba conocer los acontecimientos de boca del muchacho.

-"Disculpa Li, me puedes decir qué fue lo que ocurrió con el joven Hiroto."- arrepintiéndose en seguida de haberlo mencionado por la cara de rabia que puso el joven-

-"¿Ella no te lo ha contado?" – le dijo cambiando su expresión a uno más neutro – "Creí que ustedes compartían todos sus secretos."- A Tomoyo no se le pasó por alto que evitaba nombrar a su amiga y eso la preocupó.

-"No he podido hablar con Sakura, estaba muy alterada y después que te internaron se fue a casa con su papá, kero y Yue." - mirando con rostro entristecido- "La he llamado, pero no contesta el teléfono y Kero dice que se ha encerrado en su habitación sin hablar con nadie".

-"Tomoyo, desde cuándo conoces a ese sujeto?"- mirándola con ojos que le exigían que se explayara.- "necesito que me digas todo lo que sabes".

Pasaron dos largos días para que Li pudiera comunicarse con la joven reencarnación de Clow. Aunque no había profundizado en los detalles, le contó lo que había ocurrido en el ataque del ser oscuro y la información aportada por Daidoji.

-"Por lo que dices, es un ser capaz de transformarse, puede tomar apariencia de águila y volar como ellas, también dispara cuchillas, posee poderes psíquicos y realiza conjuros en chino".

-"Sí, creo que utilizó intrusión y fue capaz de bloquear mi ataque, no pude ingresar en su mente y sólo logré ver sus recuerdos inmediatos."- su cara reflejaba dolor al recordar los recuerdos de ese ser. –"creo que es un maldito pervertido".

-"¿Te ha dicho algo Sakura? "– Preguntó con preocupación el joven inglés - "Yue me comentó que no sale de su dormitorio desde el ataque y no ha querido hablar con nadie. Los guardianes están muy preocupados por ella al igual que las cartas."

- "No he querido preguntarle ya que estaba muy alterada. Pensé en dejarla descansar y cuando esté recuperada y dispuesta a hablar que lo haga"- dijo con tono apagado.

-"No la estarás evitando?" – le dijo con tono de comprensión – "se trata de un ser muy poderoso que es capaz de ocultar su presencia mágica y por lo que dices llevaba mucho tiempo acechando a Sakura, si es lo que creo, podría haberla estado atrayendo a la oscuridad desde entonces".

-"Si, pienso lo mismo, ¿qué crees que esperaba obtener de ella? No dejo de pensar en eso."- hablaba con enojo y resentimiento –"tuvo muchas oportunidades para terminar con ella. ¿Por qué esperó tanto?"

-"No estoy seguro, podría querer extraer su magia, hacerse de sus cartas o eliminar su estrella. Hay hechiceros que eliminan a los que amamos para debilitarnos y cobrar venganzas, dejando espíritus quebrados por el dolor. No todos buscan matar limpiamente. La magia oscura siempre busca destruir, no lo olvides".- Añadió además ante el silencio de su interlocutor- "No descarto la posibilidad de que su poder mágico lo haya intimidado."

En casa de los Kinomoto, los guardianes permanecían cabizbajos y en silencio. No les gustaba nada el aura de tristeza que desprendía la chica desde que llegara del hospital donde había quedado hospitalizado el joven chino y que además, se confinara en su dormitorio.

-"Yue, no crees que debemos hablar con el sujeto chino, no podemos seguir así, si Sakura no reacciona... "– decía el muñeco de peluche– "él siempre la ha ayudado y aunque es arrogante, déspota, … y siempre me decía peluche! Tengo que reconocer que su presencia siempre la anima... Y no puedo entender por qué no la ha visitado, si ya lleva varios días en Tomoeda...! – decía levantando la voz y su puño, mirando al cielo para después volver su mirada hacia el suelo.

-"Sakura es nuestra ama, no podemos ir a hablar sin su permiso."- le hablaba mirando hacia afuera por la ventana – "Ya sabes que no ha querido recibir ni a Tsukishiro".

-"Pero te digo que esta vez ella no se molestará, creo que hasta se podría alegrar"- dijo esto último con esperanza, buscando persuadirlo

-"Haz como quieras, pero yo creo que es mejor buscar a la reencarnación de Clow."- con su frialdad acostumbrada.

- "Entonces háblale tú a ese sujeto y yo le avisaré a Tomoyo que voy a su casa para hablar con el mocoso, esta misma tarde".

- "Si, porque ella te estará esperando con un postre para consentirte…."- lo taladró con sus ojos el ángel.

En un lugar de China, cercano al desierto de Gobi, en un lugar estratégico se emplazaba un campamento de tipo militar. Un general realizaba ejercicios de artes marciales con un gran grupo de hombres, todos formados seguían una disciplinada rutina.

Hein Dáshi bajó del jeep que lo transportaba y entró en una tienda con energía, encarando a los hombres que estaban dentro.

-"¿Dónde está ese bastardo?."-

-"No lo hemos encontrado aún, señor".- decía con tono preocupado el sirviente.

-"Pues búsquenlo bien, quiero tener una larga charla con él."- se dejó su sable envainado en el costado y se llevó su mano hacia su gran anillo, señal del pacto.

En ese momento ingresó otro hombre vestido con sus tradicionales túnicas oscuras y se inclinó antes de hablar.

-"Señor, lo hemos encontrado, estaba ocultándose en el templo abandonado Hashimoto".

- "Tráiganlo enseguida ante mi presencia".

-"Señor, se encuentra herido, lo hemos llevado con los curanderos".

-"Que no me has oído!" – le dijo con una voz de trueno.

-"Ahora mismo, señor!".-saliendo apurado de la tienda.

Entre dos hombres jóvenes que vestían ropas de ejercicios, venía el hijo bastardo de Hein, lucía bastante maltratado con el rostro pálido, los ojos muy rojos, y una expresión de dolor a modo de mueca. Se apoyaba en los hombres y avanzaba con dificultad porque le faltaba una pierna y se lograban adivinar algunos cortes en su abdomen y antebrazos.

.-"Me has fallado!, sabes lo que significa".- dijo con furia Hein.

-"Lo sé señor, puede eliminarme ahora mismo."

-"Eres un maldito, nos hiciste perder mucho tiempo".

-"Lo lamento, sólo espero que me permita morir con honor."

-"De qué honor me hablas! .. . mal nacido! ...no trajiste a la chica ni a las creaciones de Clow... y te presentas ante mi mutilado por el maldito Li."

- "Sé que merezco la muerte, pero tal vez aún le puedan ser de utilidad algunas noticias que obtuve."

- "Llévenlo con los curanderos. No lo quiero ver hasta que vuelta a caminar sin apoyo."

Nota de la Autora: Agradecería sus comentarios, para saber si les va gustando la historia.