Capitulo 11

Descubiertos

– Daisy te dijo que es libre Terry. Ella es mi novia desde el día de la pasarela, créeme está muy clara y transparente nuestra relación para que tengas posibilidades de acercarte a mi novia. Este se molestó, se acercó a Terry quien estaba mudo por lo que Candy había dicho sin su permiso.

-Anthony, por favor ya quedó claro tu interés, mi hermana y tu deben ser muy felices, ojala y no te la gane nadie, déjame hablar con Terry, te aseguró que no dejaré que se acerque a ella por mínimo dos pasos. Anthony sonrío, le dijo a Candy.

- Gracias Candy, no solo eres mi tía, mi hermana ahora serás mi cuñada, te agradezco que me pusieras al tanto de las intensiones de Terry, para con Daisy. Hablaré con ella para resolver esta situación, y no se vuelva a repetir ningún incidente de este tipo. Salió de la oficina, Candy sonrió de medio lado.

-Quedo claro que no utilice a mi sobrino para deshacerme de mi marido. Terry agregó,

-Vaya eres muy hábil, lo hiciste tu sola, o con ayuda de alguien más, tal vez el futbolista. Se sintió un tono de celos. Candy sonrió, dijo,

-Terry mi vida personal no es de tu incumbencia, eres una buena persona, estos meses he pasado por mucho dolor y angustia, así que te diré algo, amo a Albert, nunca me imaginé amar a un hombre como lo amo, estoy un poco desilusionada, porque no sabía a lo que me enfrentaría al convertirme en su esposa, pero aun, si realmente estuviera muerto, mi corazón quedaría dividido en dos, porque la mitad es de él, y si se va, me dejará solo la mitad de mi vida. Te suplico no te hagas falsas ilusiones conmigo, sé que eres una gran persona, que de no haber conocido a Albert, tal vez estaríamos juntos, pero crees que soy capaz de soportar a tantas damas y tanta competidora por tu amor. Se guardo un silencio entre ambos, completo Candy. – Lo sé Terry, a ti las damas te aman, pero si Albert algún día me engañará con otra, serías a la primer persona que llamaría. Terry puso cara de sorpresa, Candy una sonrisa y ambos se soltaron las carcajadas.

-Candy perdóname por haber pensado lo peor de ti, eres una gran dama, gracias por ser tan clara conmigo, hablarme tan directo, porque jamás te perdonaría si algún día me enteró que tu estuviste tras la muerte de Albert, y que si este te engañará, le llamaras a otro, se reían ambos. George que escuchaba todo estaba muy orgulloso de la dama, de cómo manejo la situación, porque de seguro Albert quedaba muy bien advertido de que si algún día engañará a su esposa, Terry vendría por ella.

Candy despedía a Terry, salía con George a un restaurant cercano a comer y regresar para ver los avances de su trabajo, después irse a su departamento con su esposo y su hijo. En el restaurant se fue a una sección privada, varias personas se acercaban a pedirle autógrafos, George se hacía cargo, llamaba a la seguridad, Candy empezó a hablar con George, le dijo

-Estoy preocupada, no sé porque pero me siento, extraña, la verdad es que quisiera saber cómo se dieron las cosas, para que tengan tanto por secuestrar a Albert, y ahora que lo han perdido todo, quieran volver a ser socios, Timothy y Sebastián deberían saber que jamás se les perdonará el que hayan intervenido en el secuestro, no logro entenderlo.

- Mire Candy, pienso que la gente comete errores sin medir las consecuencias de sus actos, los Andrew cada vez mejoran todo, en cada error lo repararán y duplican su perdida en ganancias, eso da mucha seguridad a los socios, en el caso de Timothy, él deseaba casar a su hija con William pero esto para él no funciona así, Sebastián quería hacer lo mismo con su hija y Anthony, sabía que en cuestiones de romances, amores ellos no jugaban con nadie, que son serios en cuestiones legales, honestos y confiables en todo lo que hacen, eso es muy atractivo en los negocios, ahora que no está William, ellos extrañan lo que les da seguridad, pensaron que lograrían, su objetivo, tal vez, que usted los tomará más en cuenta y ellos crecieran, sin embargo pienso lo mismo que usted, no los creo lo suficientemente buenos para haber planeado todo, por eso es que están esperando saber qué pasó con William, que pasará con el corporativo Andrew.

-Que le gustaría a usted que pasará George.

-Que les demuestre que es una Andrew también y que haga crecer sus errores duplicando sus ganancias.

-Me da ideas, la verdad cuando esto se planeo, todas las revistas que colaboraron están como socias y retribuyeron en ganancias por los daños ocasionados, tenemos ahora una televisora a nombre de Albert, la marca de lencería quiere que los Andrew seamos socios de ellos para que vuelvan a tener el éxito tan deseado.

-Y usted que les contestó a la marca de lencería.

-Que nos uniremos pero será en ropa elegante y diseños, no en el área escandalosa de la lencería.

-Lo ve, la lencería tiene un límite de ganancias pero en la ropa de diseño no hay límite, es multiplicativo, por eso ahora llegó esto. Sacó unos documentos de varias firmas internacionales de ropa de diseño que deseaban asociarse con los Andrew, compartiendo ganancias muy importantes.

- Y los estudio usted, George. Porque esta mañana realice un contrato con una inversión muy baja y que dará un ingreso per capital del 55% en menos de dos semanas, garantizado.

- Si, estos son los que más convienen, debido a que nos toman como socios mayoritarios y nos piden muy poca inversión. Lo que si nos solicitan es que estén en las pasarelas, de Italia y de New York, los Andrew.

-Lo sé al igual que la que tenemos en puerta, después de todo mis sobrinos y yo estaremos en parte de los ingresos por haber bajado los puntos en la bolsa de valores. Se reían ambos. Tendré que consultarlo con mi almohada, para saber si invertimos en las demás, sé de antemano que es un negocio rápido que doblaría los ingresos. Pero usted me escucho tengo una ya conmigo del 75% en ganancias, no creo que nos mejoren esa oferta George.

- Lo sé, tome quédese con estos documentos para ver si mañana los podemos revisar detenidamente si desean multiplicar las ganancias por las perdidas en las que nos metimos.

-George, es un hecho que lo queremos, pero esta vez, no deseo tener socios corporativos, solo la familia, no quiero personas que después deseen hacer negocios fáciles casando a mi hijo con una de sus hijas. Me comprende.

-Estoy de acuerdo, será solo los Andrew.

Se retiraban, se regresaban al corporativo, después salían, varios coches simulando cual era el de Candy para no ser seguidos, ella salía con George por otra parte con otro vehículo, llegaban a su departamento, Albert la esperaba, traía puesto un mandil, tenía la cena lista se veía muy educativo, para los machos de hoy en día.

-Hola mi amor, ya llegue, como estuvo tu día. Albert sonreía, se sentía raro, vio a Candy quitarse las zapatillas al entrar, correr a buscarlo, hacia que su corazón se agitará de solo escucharla, se quito el mandil, salió de la cocina y cargo a su esposa por el aire.

- De maravilla princesa, hoy fue un día muy diferente, William empezó a comer papillas, está dormido ahora, estuvimos haciendo ejercicios en los aparatos y levantamientos de pesas, vimos la computadora a su mami, con Terry, con Anthony, con la junta, también con George en el restaurant y es como ver una novela. Ambos se reían. Como se te ocurrió eso de llamar a Anthony y darle una lección con guante blanco a Terry. Pero la mejor fue para mí, esa advertencia de que si tengo otra dama, como es posible que lo pienses, ahora estará esperando Terry, saber si te engañan y soltaban las risas los dos.

Candy lo abrazó por su cuello y lo beso muy contenta,

-Mi amor te extrañé mucho, no es lo mismo estar en tu oficina sin ti. Albert de inmediato recordó cuando estaban juntos en la oficina y se reía poniendo cara de enamorado.

– Tienes mucha razón no es lo mismo, menos cuando tuve que ver que iba a hacer de cenar, ambos soltaban risas.

-Albert te amo. Quiero estar todo el tiempo a tu lado, como cuando estábamos en Lakewood. Solo de acordarme, deseo estar contigo allá.

- Yo también mi amor, pero no tenemos porque extrañarlo, podemos pasar los fines de semana, o bien, hacer de este nuestro departamento algo más agradable, tu compañía es lo único que hace que todo valga la pena mi amor.

-Tienes mucha razón, vayamos a cenar, me encantaría ver a mi hijo antes, no te importa amor.

- Claro que no, al contrario se me hacía raro que no fueras primero con él.

-No mi cielo, primero estas tu, después esta él, si su padre es feliz, ese bebe será muy feliz. Por eso hay que estar bien nosotros para hacer felices a los demás.

- Candy, mi cielo el verte y tenerte conmigo me haces muy feliz. Mientras la seguía a ver a su hijo.

- A mi también, mira está despierto, que tranquilo, eres como tu padre, salió a su papito, mira Albert sus ojitos y hasta cuando se ríe,

- Candy, me alagas tanto, gracias por nuestro hijo, pensé que se parecería ti, pero lo veo como Anthony.

-Albert, el se ríe diferente, mira William se ríe como tú, su cabello no es tan claro, es como el tuyo, hermoso. Mi hijo lindo, como te amo chiquito ven a mis brazos, mami pensó mucho en ti todo el día, solo quería tenerte aquí, mi bebe. -Sabes mi amor, esta mañana se atrevieron por fin a preguntarme por mi bebe, creo que ya les habían dicho que lo perdí, pero dije la verdad está con su papito. No es así William, mi pequeño William, eres un pedacito hermoso de cielo mi amor. Le decía juguetonamente Candy al pequeño. - ¿Ya cenó?,

-Si amor, hace unos momentos antes que llegarás.

– William quieres acompañarnos a papi y mami a cenar o te quieres quedar a descansar. Creo que quieres ir con mami, vamos hijo, mami te llevará en tu carrito y estarás con nosotros.

Semanas después Candy se vistió muy hermosa, su esposo le escogió su atuendo y la veía, se reía maliciosamente,

- Amor estas hermosa, mi vida, quisiera quitarte todo de nuevo, sonreían,

- Vamos amor que se me hará tarde, ya sabes la rutina, cualquier cosa, George esta directo contigo, el te ayudará y me quedaré en tu oficina hasta que el regrese de estar contigo.

-Entendido mi amor, sonríe, que nadie te vea triste, quiero verte feliz, todo el tiempo, tu hijo y yo estaremos contigo.

- ¡Albert te amo!

– Mi Candy, te amo con toda mi alma. Le daba un abrazo, ella se despedía de su bebe. George la esperaba.

Llegaron a la oficina, todo marchaba viento en popa, ya tenían nuevos socios, directos solo a los Andrew, la junta ahora tenía menos socios corporativos, después se daban cuenta que Timothy y Sebastián no estaban Alister aclaró, estos se encontraban en arraigo por incitadores y cómplices del secuestro de su tío, Anthony ofreció comprar sus acciones, Alister hizo lo mismo por sugerencia de George. Archie de inmediato acató esa orden, a los que quitaron más rápido fue a los Legan, ellos estaban en incumplimiento de varias documentaciones, al hacer esto surgieron detalles, mismos que obligaron a Anthony y a Archie a traer al FBI y a la CIA a sus oficinas, donde habían descubierto todo el plan de los Legan.

George se enteraba y tranquilizaba las cosas vía celular, se mostraba seguro pero su semblante estaba muy inquieto, sentía un problema grave por suceder, dos horas después llegaba un hombre con barba y lentes, mayor, con una caja de madera de caoba hermosa, en ella muchas rosas naturales con pétalos verdes muy intensos, a lo que a todo mundo llamaba mucho la atención, Candy abrió la puerta para despedir a unas damas que estaban en su oficina, lo vio llegar,

- Son para usted Sra. Candy Andrew, a lo que de inmediato vio a su pulsera, se ponía color verde, se sonreía,

-Pase por favor.

– Lucy estaré ocupada, por favor que nadie me moleste.

– Si señora Andrew.

Al entrar, en la caja de madera estaba su hijo, con una base de rosas muy originales, que quitaba de él, estaba dormido, su esposo se quitaba la barba y los bigotes, los lentes, se sonreían juntos, la puerta tenía llave, Candy lo abrazó.

-Mi amor, que gusto que estés aquí, pero sabes están aquí el FBI y la CIA, encontraron el problema mayor, no podrás salir de aquí conmigo, acaban de sellar mis puertas por eso salieron las damas.

- Lo sé, por eso vine, no quería que estuvieras sola en esto, mira, debajo de la caja donde estaba su hijito dormido traía una charola con alimentos y una botella de champagne.

- Albert, querrás que me ponga ebria, sonreía,

- Solo es para brindar, George sabe que estoy aquí, no podía dejar que estuvieras sola en esto. No por mi culpa.

Candy trajo un par de copas. Albert abrió la botella, ambos se servían de ella y brindaban,

-Por este amor que crece, como nuestro hijo, le dijo Albert

-Salud, después se besaban muy ansiosamente, haciendo el amor en el sillón de la oficina, le quitaba todas sus prendas, las dejaba en una silla, poco a poco, se quedaban el uno al otro, acariciándose y besándose,

- Candy mi amor, me gusta más hacerte el amor en mi oficina, que en la casa,

- A mí me gusta que lo hagas, donde sea, pero que lo hagas, ven acá.

Se reían juntos, agitadamente, este se posicionaba en ella, le besaba su cuerpo, de rodillas, subiéndose por todo su contorno, hasta llegar a sus pechos, se acomodaba en el sillón muy excitado, se sentaron ella quería gritar al moverse y gemía por el placer que le daba su esposo, se acercó a su oído, le decía,

-Albert amor mío, que utilizaste para mantenerme enamorada, este sonreía,