Después que el muñeco le reprochara su ausencia en casa de su dueña y habiendo reflexionado de la conversación que mantuvo con Eriol, el joven Li decidió que debía conversar con Sakura y aunque no estaba preparado todavía para escucharla, quería verla.

-"Creí que estabas en Japón para ver a Sakura..."- le había dicho el peluche cruzado de brazos flotando frente a él. – "¿en qué quedó eso de que la extrañabas...?"- le dijo con sarcasmo.

- "Y así es... ¿qué otra razón tendría para venir acá?."- le dijo en tono cansino

-"Y ENTONCES POR QUÉ RAZON NO LA HAS VISITADO!-" dijo con rostro airado Kero.

-"... ese no es asunto tuyo- "le contestó sin alterarse.

-"Quizás deberías saber que ahora sí te necesita," - le dijo con tranquilidad- "ni Yue ni yo hemos podido hacer nada, tampoco ha querido hablar con Tsukishiro..." – fue bajando la voz y haciendo largas pausas entre las palabras - "por las noches tiene pesadillas, a veces despierta gritando y en ocasiones la he escuchado llorar con desconsuelo. "- se veía abatido cuando terminó de hablar.

-"¿Ella permanece en casa todo el día?, ¿está con alguna licencia médica? "- preguntó enseguida el joven.

-"Así es."

-"Iré mañana al mediodía. "

-"Tendré que agradecerte por esto, supongo.-"le dijo con evidente sarcasmo.

-"Soy yo quien te agradece por hacérmelo entender."- dijo Syaoran maduramente y le hizo una breve reverencia, sorprendiendo a Kero que se sintió avergonzado de su comentario.

Entonces hizo ingreso Tomoyo, mucho más alegre que en días anteriores, con una bandeja plateada con muchos dulces para el guardián.

La chica lo recibió con preocupación en su casa. Desde que supo que vendría se había hecho un verdadero lío.

-"Sakurita, te aviso que mañana viene Li a visitarte".- le había dicho con temor el peluche.

-"Kero!...fuiste a pedirle que viniera?...por qué lo hiciste?"-le recriminó visiblemente alterada.

-"El mocoso tiene muchas ganas de verte y ….Tomoyo lo sugirió..." – trataba de justificarse - "además, tal vez pronto deba marcharse…."

-"¿en serio?... Syaoran ya se irá..."– lo dijo con mucha tristeza y Kero se sintió un miserable.

-"No he dicho que se esté yendo... pero así le puedes preguntar mañana".

- "Tal vez sólo viene a despedirse" – pensó la desanimada muchacha.

Así que se había puesto un bonito vestido y se maquilló con tonos naturales como cuando salían a pasear juntos por las calles de Tokio. Le había costado maquillarse porque le fallaba el pulso y tiritaba producto de los nervios… además, seguía sintiéndose muy avergonzada.

Encima del escritorio tenía un conjunto de revistas donde aparecían sus fotos de maniquí, las había guardado para dárselas cuando lo viera. Las tomó con rapidez y las arrojó en el papelero.

-"Oye Sakura!, te busca el mocoso. Vas a bajar o le indico que suba?"- preguntaba un hosco hermano mayor.

-"Por favor hermano, no quiero bajar".-

-"Está bien, ahora le digo. Pero promete que te portarás bien."- le dijo para avergonzarla, pero se arrepintió al notar sus ojos de tristeza.

-"Oye mocoso, no sé qué le habrá pasado a mi hermana, pero te digo que ella te necesita, y ya me odio por haberlo dicho, pero si la ayudas a superarlo te aceptaré como "posible cuñado"- dijo al ex mocoso que ahora era de su misma altura y complexión. – "pero si lo empeoras, me encargaré que jamás vuelvas a verla... Ya me has oído y sube rápido que te está esperando."

Li no hizo ningún comentario, sólo le agradeció con un gesto de cabeza. Cuando llegó al descanso vio que salían Kero y Yue con aspecto preocupado. Se saludaron en silencio y Syaoran entró a la habitación.

-"Hola" - dijo apenas abrió la puerta. - "Tenía muchos deseos de verte-"

-"Syaoran, yo... yo..."- la chica no era capaz de mirarle a los ojos y suavemente comenzaron a caer lágrimas de sus ojos.

-"Sakura, no llores por favor "– dijo el joven, acortando la distancia entre ellos.- "Lo que ha pasado no es tu culpa". – sabía que lo decía para sacarla del aura sombría que había sentido desde que ingresó a la casa.

-"Yo…quería ofrecerte una disculpa….no sé qué me pasó…yo…"- y Syaoran no llegó a saber nada más porque comenzó a llorar y los espasmos no la dejaron seguir explicándose. Lo tenía tomado de una manga y se dejaba abrazar por el muchacho. Así permanecieron mucho rato hasta que el llanto de la chica fue disminuyendo. Buscó un pañuelo para secarse el rostro y lo miró.

-"Lo importante ahora es que nos preparemos, he hablado con Eriol y ambos creemos que hay fuerzas obscuras moviéndose y ya nos localizaron. Saben tu nombre y conocen tu nivel de magia, al menos el que posees ahora."

-"Syaoran… tú ….yo … quiero saber, si estás molesto conmigo". – pudo preguntar aunque temía a la respuesta.

-"Estoy muy enojado… pero con Eriol, con los guardianes y también conmigo, porque te dejamos sola todo este tiempo. No he podido dormir pensando en qué habría pasado si no te quito de sus garras "– la chica agachó la cabeza ante ese comentario- "Me quedaré en Tomoeda hasta que tengamos claridad respecto de quién es nuestro enemigo. Eriol debe permanecer en Londres por alguna razón, su magia está sufriendo interferencias pero nos está ayudando".

Sakura se sintió más animada después de hablar con su novio, pero aun con sus palabras de ánimo y apoyo, no dejaba de pensar que él no estaba siendo sincero.

-"Te parece si mañana nos juntamos para que te cuente lo que ha estado pasando con los clanes de China. En Shangay recibimos los primeros indicios que algo estaba por ocurrir, desde entonces se han realizado diversas asambleas para organizarnos."

-"Por supuesto, quiero saber todo lo que ha estado ocurriendo lo antes posible."

-"Trabajaremos para incrementar tu poder mágico Sakura, yo te ayudaré, me convertiré en tu maestro."

Y con esas palabras la chica ya se sentía mucho mejor porque la calidez de sus palabras estaba empezando a derretir el dolor de su corazón.

Lo acompañó hasta la entrada y cuando estaba por marcharse, ella se sintió en la necesidad de hablarle al novio, ese joven tan querido y en quien había depositado sus sueños. Lo tomó de la mano con cariño y se atrevió a hablarle, mirando a sus ojos.

-"Syaoran, quiero que sepas que te echado mucho de menos".

El joven la miró ampliamente y por respuesta tomó su rostro entre sus manos y le depositó un suave beso en la frente.

-"Perdóname, por no haber estado más atento".- la volvió a mirar a los ojos y con una dulce sonrisa se retiró.

Regresó a casa de Daidoji caminando, quería caminar y pensar, porque a pesar de haber pasado la tarde con Sakura su corazón seguía oprimido y tenía ganas de gritar, de llorar, de maldecir y mandar todo a la mierda... a los hechiceros obscuros, a los clanes, al concilio, a su familia, al mundo entero.

Tomoyo lo vio llegar con una cara más apesadumbrada que la de los últimos días. Lo invitó a tomar un té que llevaba implícita, esperaba ella, una buena conversación.

-"Y cómo has notado a Sakura, por lo que nos dijo Kero me había quedado preocupada."

-"Ella ha estado muy triste y echándose la culpa de lo ocurrido. Uno de los sentimientos que logra traspasarte la obscuridad es la culpa. Así que es algo normal en estas situaciones."

-"Pero no es normal que tú luzcas tan abatido después de verla a ella". – dijo como al descuido la asertiva muchacha, haciendo que Li se desarmara.

-"Es sólo que me da mucha pena por lo que ella pasó y yo en Hong Kong preocupado de todos, sin protegerla a ella".- Su rostro y sus puños expresaban ira.

-"Sólo cumplías con tu obligación Li, no podías estar acá, ustedes lo hablaron muchas veces por lo que me contó Sakura".- dijo con suavidad la chica- "Además, ella no te habría permitido que dejaras tus deberes por hacerle compañía".

-"Eso lo sé. "– Se hizo un gran silencio en que nadie hablaba. Pero el castaño tampoco había bebido nada de té.

- "Pero hay algo que te sigue molestando, algo que sólo me dices con tu rostro pero temes mencionar…. "– Se produjo otro silencio y la joven se lamentó por ese inquisitivo comentario- "perdóname por favor, no quise incomodarte".

-"Tienes razón Tomoyo, hay algo que nadie sabe y que me está matando".- dijo el muchacho con los ojos brillosos.- "tengo cada noche esa pesadilla y me hace mucho daño."- su expresión mostraba mucho dolor y Tomoyo no se atrevía ni a respirar. –"Ellos se estaban besando…. pero no era sólo un beso, había más…, ellos se veían tan íntimos, se deseaban" – Agachó la cabeza y puso sus manos sobre sus muslos, lucía completamente derrotado.

-"Li, lo que me cuentas lo puedo creer sólo si Sakura estaba bajo la influencia de una droga, de otro modo jamás lo creería. La conozco casi toda la vida y sé que te ama. El trabajo lo tomó para pasar más tiempo contigo en verano, además ella jamás se quita ese pendiente de rubí porque le recuerdan tus ojos, a ese oso que le diste le habla como si fueras tú."- aún con sus buenas intenciones no conseguía hacerlo volver.

-"Sé cuánto la quieres a ella y te lo agradezco, también sé que siempre la ayudas, creo en lo que me dices, de verdad lo creo Tomoyo, pero lo que no puedo entender es por qué nunca lo mencionó a ese maldito sujeto en todo este tiempo, ni una sola vez. ¿Tienes alguna respuesta para eso…. Daidoji?...porque no logro dejar de pensar en que ella me lo ocultó…todo este tiempo" - había elevado su tono de voz sin darse cuenta por el esfuerzo que le llevaba ocultar sus emociones.-"

El profesor Kinomoto había evolucionado bien de su enfermedad, las quimioterapias habían ido bien y se recuperaba día a día, ya no se desvelaba en las noches pensando en el futuro de sus hijos. Ahora incluso había aceptado realizar un seminario de la cultura Jomon a un grupo de 20 jóvenes.

Mientras que Sakura permaneció en casa toda la semana, una licencia médica que le extendieron en el hospital la liberaba de sus deberes. Sus guardianes no se apartaban de su lado y Yukito se las arreglaba consiguiendo los apuntes de su recién iniciado trimestre con alguna compañera enamorada.

Touya iba a las clases, sus turnos en el hospital y el resto del tiempo procuraba estar en casa. Así que esta semana con su padre concentrado en sus proyectos académicos, se había abocado a pensar en cómo apoyar a su hermana, conmovido por verla tan abatida, si hasta se había atrevido a proponerle un acuerdo al maldito mocoso. De cierta forma, la obscuridad también lo había afectado, no veía a su madre desde aquella vez en el templo Tsukimine, y en el hospital cuando divisaba a los espíritus distraídos que se le cruzaban, éstos huían de su presencia como si los atemorizara.

El celular de Syaoran vibró sacándolo de sus pensamientos. Era su madre.

-"Hijo, cómo sigue la situación en Tomoeda. Y cómo se encuentra Sakura?"

-"Ella está mejor, estuvimos conversando y acordamos comenzar los entrenamientos que usted me sugirió."

-"En la última asamblea nos visitó el maestro Nekobasu, tú no le conoces porque él rara vez se presenta entre nosotros, nos propuso una alianza a cambio de protección para su gente, entregándonos valiosa información de los territorios que le son leales."- Hizo una pausa antes de continuar – "Me temo que estamos contra el tiempo Xiao Lang, debes ser muy cuidadoso, ocultar tu presencia y mantenerte atento. No dejes de entrenar, tu vida y la de Sakura podrían estar en peligro".

-"Madre, le ha entregado información Hiiraguizawa acerca del sujeto que atacó a Sakura?"

- "Si, la descripción coincide con la del sujeto que habría atacado a las chicas que denunciaron las violaciones, pero no sabemos cuántos seres como este existen. Hay antecedentes que hablan de chicas que cometieron suicidio, llevadas por la desesperanza que estos seres les transmiten al alimentarse de la energía vital de sus presas, ya que van tras ellas para destruirlas, guiados por su lujuria y desenfreno" – cambiando su tono a uno maternal, añadió -" La libraste de algo peor que la muerte."

- "Pero aún no tenemos pistas de su paradero?"

- "Es cosa de tiempo. Sé que quieres juzgarlo, se le está buscando en todo oriente, además está herido y ahora le falta una de sus piernas."

Syaoran no la contradijo ni le confirmó nada, porque sentía tanto odio por ese desgraciado y lo único que quería era matarlo.