Capítulo 3 – Bienvenida
"Vamos a dejar algo claro, solo hay una mujer en mi vida y siempre va a ser así. Habiendo dicho eso, no puedo dormir en la misma cama contigo." Gruñó el con tanto odio que me hizo apretar los ojos por la intensidad.
Me le quedé viendo, esto definitivamente no era lo que esperaba de él. "¿Perdón?".
¿Acaso él dijo lo que yo creo que dijo? Muy apenas nos conocemos y ya estamos casados. ¿Entonces que lo hace pensar que aceptare algo así?
Bajo sus ojos hacia mí. "No vamos a dormir en la misma cama juntos." Mentira… okey, ¿Quién dijo eso? Ignoré esa voz interna y continué con mi berrinche. "¿Pero por qué aceptaste este matrimonio si ya tenías a una mujer en tu vida?" Le exigí. Él nos podría haber ahorrado a los dos de este horrible acuerdo es solo hubiera detenido esta boda y se hubiera quedado con esa horrible mujer.
Su mirada viajo más allá de mí y se quedó mirando a la distancia. "No te debo ninguna explicación."
¡Pero que idiota, somos oficialmente marido y mujer y él no me debe una explicación!
"¿Entonces dónde quieres que duerma?" Le exigí.
Sus ojos recorrieron todo mi cuerpo antes de apretar la quijada y mirar hacia otra parte. "Ya he arreglado que traigan otra cama a la recamara, debe estar aquí antes de esta noche." Me informo en tono seco.
Antes que pudiera responder tocaron a la puerta y esto interrumpió nuestra triste conversación.
"Adelante" llamó Nicholas, su cara todavía con un molesto gesto.
"Señor," le dijo la mucama, con sus mejillas sonrojadas y manteniendo la mirada baja. "El rey llama su presencia y la de su esposa en su estudio. Dijo que es urgente y que deben venir ahora."
Nicholas me miró y sin esperar a que hiciera ninguna pregunta, salió camino fuera del cuarto. Tuve que apurarme a seguirlo para no perderme.
"¿De qué se trata todo esto madre?" Nicholas pregunto viendo todos los arreglos que se estaban haciendo.
"Tu padre y yo lo discutimos y hemos decidido que lo mejor será dar una fiesta de bienvenida para Rei, en su honor, para presentarla como tu esposa."
Los dos, Nicholas y yo nos congelamos con sus palabras. Nunca me habían gustado mucho las fiestas, siempre me hacían sentir muy incómoda.
Odiaba recibir miradas raras o escuchar chismes sobre mí, como siempre pasaba en casa.
"Pensé que habíamos acordado no hacer nada de eso." Demandó Nicholas, su humor empeoraba con cada segundo que pasaba, yo no creía que eso fuera posible.
"Esto tiene que pasar eventualmente, Nicholas, es mejor que lo hagamos esta misma noche. Además Rei merece una bienvenida apropiada."
"Ahora, Rei, ya te hemos encargado un guardarropa completo para ti, cuando regreses a tu cuarto verás un vestido esperándote en la cama, póntelo esta noche."
"Si su majestad."
"No dulzura, me puedes llamar Lisa."
"Y me puedes llamar Jeremy." El rey anuncio con una cálida sonrisa.
Regresé su sonrisa, agradecida de estar entre gente tan cariñosa, una amorosa familia al fin, exceptuando al príncipe por supuesto.
PDV de Nicholas:
La manada tendría que ser más cuidadosa alrededor del castillo ahora que Rei estaba aquí y no tenía conocimiento de los hombres lobo. Sentí mi odio hacia ella crecer una vez más, solamente seguía irrumpiendo en la vida de todos y solamente había llegado.
"Todos están aquí." Me reporto Andrew.
"Bien." Respondí girando a verlos a todos. "Esta junta es para habla sobre la llegada de la princesa Rei. Ella no tiene la menor idea de que somos hombres lobo o de que siquiera existimos, por esto, nadie tiene permitido estar en su alrededor en su forma de lobo. Todos deben andar con cuidado de ahora en adelante para asegurarnos que nunca se entere". Apenas termine con el anuncio la manada estaba en un rugido.
"¿Debemos hacer esto por una recién llegada?" Me exigió Anthony, él siempre se oponía a todo lo que yo decía así que esto no era nuevo para mí.
"Si" Todos los demás estaban de acuerdo.
"Miren, les aseguro que nadie puede estar más molesto con esta situación que yo, pero también no podemos negar que ella es la razón de por qué logramos salvar el reino, no es solo por ella, sino por la seguridad de la manada. No podemos permitir que un humano sepa sobre nosotros." Razone con ellos.
"Alfa, tenemos un problema." Interrumpió Andrew.
"¿Qué sucede?" Pregunté alarmado, él nunca me interrumpía a no ser que fuera un asunto muy serio.
"Nos acabamos de enterar que hay un rebelde suelto y se está acercando al castillo mientras hablamos."
"¿Por qué tengo la impresión de que hay algo más aquí?" Le pregunté estudiando su postura tan tensa.
"Alfa." Comenzó "Creo que la princesa Rei está en los jardines del castillo."
Mis ojos se abrieron a sus palabras, mi lobo de repente estaba inquieto y ¿Qué era ese miedo que sentía? Mi lobo jamás había sentido tanto miedo de nada en toda mi vida.
¿Qué rayos estaba pasando?
Antes que nadie pudiera responder cambie a mi forma de lobo y corrí sin descanso hacia el castillo.
Tenía que llegar a ella. ¡Ahora!
PDV de Rei:
El jardín del palacio era hermosísimo, mucho más que el que había ahí en casa, aspiré el olor de las preciosas rosas rojas frente a mí y suspire. Algo al estar cerca de las plantas siempre me hacía sentir en paz y esta vez no fue la excepción.
Mi mente regresaba a Nicholas contra mis deseos, había desaparecido del castillo otra vez, ¿estaría con aquella mujer? La idea de el con ella hizo que mi corazón doliera de una manera que nunca había sentido, lo que era absurdo, apenas conocía al príncipe, ¿Por qué me afectaba tanto tan pronto? Solo había llegado y cada vez que no sabía dónde estaba el, me molestaba mucho y algunas veces me atrapaba a mí misma esperando verlo por un segundo, algo en mi me hacía sentir en casa cuando él estaba cerca.
Deje mis manos en mi pecho, justo sobre mi corazón y apreté fuerte, esperando que ayudara con el dolor que sentía ahí.
¿Qué estaba mal conmigo?
Un aullido se escuchó desde el bosque, justo al terminar el jardín y caí de espaldas contra un árbol asustada.
¿Qué era eso?
Espera… ¿Acaso había escuchado gruñidos?
Mina llego corriendo junto a dos chicos que nunca había visto antes, ellos siguieron corriendo hasta el bosque mientras Mina se quedaba conmigo.
"¿Qué está pasando?" Le pregunté alarmada.
"Oh no es nada de lo que te tengas que preocupar preciosa." Me aseguró. "A mis hermanos les gusta en salir a correr por el bosque en las tardes."
"¿Pero, es seguro? Justo acabo de escuchar un aullido… como un lobo.
"Oh, estoy segura que escuchaste mal Rei, no hay ningún lobo en esta parte del bosque."
"¿Estas segura?"
Yo sé lo que escuche.
"Si, ahora vamos adentro para que te pongas tu vestido y te pongamos como muñeca para esta noche."
La sola mención de esta noche fue suficiente para distraer mi atención de lo que había oído, al menos por ahora.
Mis ojos estudiaron el vestido frente a mí, mis mejillas estaban en flamas… ¿ellos querían que me pusiera esto? El material era una suave seda roja con un corte bajo en el escote y una gran abertura en la espalda. El vestido era extremadamente sexy y nunca había usado algo parecido antes.
Me lo puse rápido, mi maquillaje y peinado ya habían sido hechos por una de las ayudantes. Estudié mi reflejo en el espejo impresionada, ¿Quién era yo? Nunca antes me vi tan bella y seductora.
Con un gran suspiro, Salí del cuarto y me dirigí al salón.
Me asome por una orilla del muro y tuve que dar un paso atrás, el salón estaba repleto y no conocía absolutamente a nadie más que a la familia real, odiaba estar entre multitudes, siempre lograba avergonzarme a mí misma.
Tras tomar unos segundos, finalmente me convencí de salir de mi escondite y estar a la vista de todos. Sentí muchos ojos en mí y tomo cada pedacito de mi auto control no salir corriendo del cuarto.
Un fuerte gruñido de pronto salió de la multitud y mis ojos se abrieron al darme cuenta de quien provenía.
Nicholas.
