Capítulo 5 – El jardín de lobos
Ella tenía ojos del color del granate brillante y cabello castaño hasta los hombros que enmarcaba su rostro bellamente, vestía un vestido negro corto de cuello alto con una abertura que dejaba ver sus largas piernas, me dolió admitirlo pero era una belleza por decir lo menos.
Me sonrió de una manera perversa con un brillo de malvado conocimiento en sus ojos. "Encantada de finalmente conocerte Rei". Me saludo, pretendiendo que no nos habíamos conocido antes cuando sus manos estaban envueltas en mi ahora esposo. Me ofreció su mano y torpemente la acepte.
Me forcé a regresar su sonrisa. "Es un placer conocerte también Ann." Sentí su mano apretar la mía con fuerza, tan fuerte que estaba segura que dejaría un moretón en ella para mañana.
"Entonces, ¿dónde está Nicholas?" Pregunto Tomoe mientras buscaba con la mirada.
"Oh estaba conmigo afuera hace apenas unos minutos, ya voy y lo llamo." Contesto Ann, dejando ir mi mano finalmente.
Mi cuerpo entero se tensó con sus palabras, entonces ahí había el estado toda la noche, debí haberlo imaginado.
"Esos dos siempre han compartido un lazo inquebrantable." Comento Tomoe mirando marcharse a su hija.
"Bueno, no siempre" comento Neflyte. "Hace algunos años atrás Nicholas ni siquiera reparaba en Ann, pero algo cambio en el como un switch un día, es muy difícil de explicar, es casi como el estuviera bajo un hechizo, bueno eso pensaría uno."
Tomoe se vio perturbado por las palabras de Neflyte y se disculpó mientras la reina se retiraba tras el para ver que estuviera bien.
"Gracias por eso."
Neflyte me dio una flamante sonrisa. "Cuando gustes Rei. Yo sé lo que se siente ser el recién llegado teniendo toda la atención hacia ti, no te preocupes, voy a hacer todo lo posible para que esta experiencia sea lo más sencilla para ti."
"Desearía que hubiera una forma de agradecer tus dulces palabras." Le respondí con una gran sonrisa, finalmente de hecho sentí como si tuviera un hermano mayor cuidándome y se sentía asombroso.
"¡Con un abrazo me basta!" Me sugirió con una sonrisa traviesa.
Un gruñido bajo y amenazante llego de detrás de nosotros y vi a Nicholas mirando a Neflyte, su mirada y rostro se veían mortales, casi como si quisiera atacar a su propio hermano.
Esta vez no había lugar para dudar era un gruñido lo que había venido de él, nada tenía sentido para mí en ese momento, nunca antes había escuchado a alguien gruñir de esa manera en mi vida y créanme he estado con una cantidad de gente tremenda en mi vida.
"Alto ahí hermano, deberías estar agradecido que sea yo la que le pidió un abrazo y no ninguno de los tipos que se la comen con la mirada en este momento."
"¡Nicholas!" casi grita Ann, tratando de obtener su atención, ella se veía impactada por su reacción al ver que Neflyte me pedía un abrazo.
No funciono, otra vez se veía en control de sí mismo ahora que su mirada se concentraba en mí. Le di una mirada perpleja. ¿Exactamente que hice yo?
Sus ojos se movieron por todo el lugar mientras fruncía el ceño. Seguí su mirada y entonces note varios rostros que miraban en mi dirección, casi todos masculinos.
Los músculos de su quijada se estiraron y se veía como si estuviera luchando por mantener el dominio de sí mismo.
"¿Dónde está mi padre?" pregunto Ann.
"Creo que dije algo que lo molesto, deberías ir a ver como se encuentra." Confeso Neflyte con una sonrisa, era claro como el día que ella no le gustaba y eso me confundía, ¿Por qué el prefería ser amable conmigo cuando su hermano la prefería a ella?
Sus ojos se encendieron "¿Qué le dijiste?"
"Pregúntale a él."
"Neflyte" Dijo Nicholas en un tono de advertencia, molesto con el comportamiento de su hermano.
Ann giro sus ojos y enredo sus brazos en los de Nicholas. "Vamos a buscar a mi padre."
Mi mirada se posó donde su piel se tocaba y una vez más igual que antes escuche esa voz en mi cabeza, esta vez gritaba ¡Mío!
Dolía, dolía como el infierno verlo tan cerca de otra mujer, especialmente cuando era ella, todavía no entendía por qué sucedía, sin embargo, ¿Cómo podía tener sentimientos hacia alguien que recién conocía? Las emociones era ya muy fuertes, como si hubiera conocido a Nicholas de toda la vida y eso era totalmente absurdo ya que jamás lo había visto antes, estaba segura de eso, él tenía el tipo de rostro que uno no podría evitar recordar.
Incapaz de ver más de ello, quedamente me excuse y salí al jardín, necesitaba tomar algo de aire fresco para aclarar mi mente, lejos de todos y especialmente lejos de Nicholas y Ann.
Por primera vez desde que llegue aquí extrañaba mi casa, incluso si me maltrataban ahí, al menos conocía a todos y no me tenía que preocupar por un esposo que no quería tener nada conmigo, me sentía una completa extraña aquí, lo único que me daba coraje y fuerza era lo amable que toda la familia de Nicholas era conmigo.
Estaba experimentando un nuevo tipo de dolor en este palacio y se estaba transformando en algo inaguantable.
Un sonido desde el bosque de pronto capto mi atención y en contra de mi mejor juicio me acerque para poder ver mejor.
"¿Hay alguien ahí?"
Avance un poco más dentro del bosque, mis pies se detuvieron cuando escuche un suave gruñido. Mis ojos se abrieron como platos mientras se posaban en un enorme lobo café. Se veía molesto o hambriento, no estaba segura. De todas maneras ninguna opción era una buena señal para mí.
Lentamente empecé a caminar hacia atrás, pero parecía que él se ponía más molesto por que la ferocidad de su gruñido se hacía más fuerte.
Mis manos volaron a mi boca para evitar el grito que trataba de escapar de mí, temía que cualquier ruido hiciera que esa cosa me atacara más rápidamente.
Mire a mi alrededor desesperada, esperando encontrar algo que me pudiera ayudar en esta situación. Sentí el sudor en mi frente mientras escuchaba mi propio corazón acelerado entre tanto, el lobo se acercaba lentamente a mí.
Mi corazón se cayó en derrota cuando entendí que esto era todo para mí, no había manera en que pudiera sobrevivir a un ataque como este de un animal tan enorme y vicioso como era este lobo.
El lobo me gruño, preparando su ataque mientras sus ojos se enfocaban en mí, se lanzó al frente y grite un llanto de horror.
Era todo.
De repente, un aullido tremendo rompió el aire, todos los vellos de mi cuerpo se erizaron por el poder que irradiaba ese sonido. Desde la nada apareció un enorme lobo totalmente negro y brinco justo frente a mí para después salir despedido contra el lobo café, mire horrorizada como se tacleaban uno a otro.
¿Qué demonios estaba pasando aquí?
