Capítulo 6 – La casa de la manada
Si yo creía que el otro lobo era enorme, definitivamente estaba equivocada por que este era mucho más grande, mas magnifico. Casi hermoso ¿Cómo podría pensar que algo tan peligroso podría ser hermoso? Eso no tenía sentido para mí, pero entonces en este momento absolutamente nada tenía sentido desde que llegue a este lugar.
Aterrorizada mire como empezaba a ir en círculos, gruñéndose uno al otro, no faltaba mucho para que atacaran de nuevo.
De la nada otros dos lobos se unieron a la pelea, al parecer estaban de lado del lobo negro y acorralaron al café, se empezó a retirar lentamente, al darse cuenta que obviamente lo superaban en número, no es que le hubiera ganado en una pelea al lobo negro de todas maneras. De pronto brinco sobre uno de los lobos y salió corriendo hacia el bosque, con los otros cazándolo.
El negro se quedó atrás mientras se acercaba a mí lentamente. Lo mire con grandes ojos, ¿acaso este me atacaría? Por alguna razón no le temía a este, lo que era una locura, este era mucho más peligroso que el otro en términos de fuerza.
Me miraba con ojos alerta, casi como si tuviera miedo de que yo saliera huyendo, se sentía como si me estuviera tratando de comunicar algo, de decirme que estaba a salvo con él.
Era oficial, me había vuelto loca.
Se hecho junto a mis pies, descansando su cabeza en sus patas delanteras mientras me seguía viendo con cautela.
Lentamente me agache junto a él e incluso más despacio alce mi mano para tocar el pelaje de su espalda. Estaba extremadamente suave, el pareció disfrutar mi caricia, se acercó para lamer mi cuello.
Rei con gusto. "¿De manera que así eres eh?"
"Rei" escuche la voz de Mina a la distancia.
El lobo inmediatamente se levantó al oír su voz y en segundos ya no estaba, vaya si era rápido.
PDV de Nicholas:
Llegue hecho una furia a la casa de mi manada, tratando de controlar la ira que me quemaba por dentro , estaba seguro que ya todos estaban en pánico por la conexión mental que les había enviado, todos eran capaces de sentir el odio que irradiaba desde dentro de mi simplemente por la conexión.
"¡Andrew!" rugí mientras toda mi manada se quedaba quieta y atenta.
Andrew de inmediato vino a mi lado, sus ojos llenos de preocupación.
"¿Qué es lo que está mal Alfa?"
Deje escapar un gruñido bajo de amenaza. "Como mi Beta estas a cargo de la seguridad de esta manada y de todos los que están conectados a ella, entonces ¿Qué demonios hacia un intruso en nuestro territorio?" demande enfadado.
Andrew me dio una mirada de confusión. "Te juro Alfa, nunca sentí su presencia, no entiendo cómo pudo ver pasado sin que nos diéramos cuenta."
"¡Pues si paso!" Grite. "Y la princesa casi pierde su vida por la irresponsabilidad de esta manada, ¿y se llaman a ustedes mismos la manada más fuerte que se haya conocido?"
"Pero si los somos."
"Bien, pues la próxima vez, ¡Pruébenlo!"
Me dirigí a los opresores de la manda que eran Asher, Yuzke, Adam, Anthony, Nick, Caela, Ethan, Nathan y Akan. Ellos tenían tanto de culpa como Andrew.
Todos me veían expectantes a la expectativa de mi explosión.
"Si algo como esto se repite alguna vez mas, el castigo será severo. Eso le prometo a cada uno de ustedes. Ahora, Neflyte y Richard ya han capturado al intruso, ya saben lo que debe hacerse con él." Ordene.
Akan asintió con su cabeza, con una obscura mirada. "Ser le tratara de acuerdo a su acción, Alfa."
Akan era muy bueno con lo que hacía, el mejor atormentador de la manada, algunas veces sentía que disfrutaba un poco mucho pero eso lo hacía bueno en su trabajo.
Mi lobo seguía agitado y me hacía sentir inquieto también, casi parecía que quería estar cerca de Rei después del ataque y odiaba estar lejos de ella, el pensamiento me hizo sentir enfermo. De la que no debería querer estar separado debería ser Ann, nuestra pareja. No una princesa consentida que no sabía nada sobre defenderse a ella misma, Rei se veía débil, especialmente porque era solo humana. Ya podía sentir a mi lobo en desacuerdo con mis pensamientos y él era fuertísimo. Él pensaba que Rei era perfecta y no débil de ninguna manera.
Lo podía sentir y oír gruñendo agresivamente en mi cabeza, amenazando con cambiar mis ideas al respecto. "Solo estas chiflado porque acaricio tu pelaje temprano."
Al parecer se calmo al recordar como lo había acariciado, y odiaba admitirlo pero si se sentía condenadamente bien, lo que me sorprendió es lo valiente que había sido, cualquier otro humano hubiera huido en la dirección contraria, eso definitivamente me había dejado impresionado por unos buenos minutos, todavía no podía aceptarlo del todo.
Me preguntaba si ella hubiera acariciado a cualquier otro de esa manera tan relajada.
Sentí el enojo lentamente subir en mi con solo ese pensamiento, de que ella tocara a otro lobo o a cualquier otro hombre para el caso, al menos podía sentir que mi lobo estaba de acuerdo con migo en esto, a él también lo enojaba la sola idea.
Pero tan pronto como el pensamiento llego, lo deje ir, Rei no era y nunca sería mi prioridad, mi prioridad era Ann.
PDV de Rei:
"¿Te sientes mejor?" Me pregunto Mina. Estábamos en la sala familiar, el rey y reina también con nosotros, asegurándose que yo estuviera bien. Todavía estaba un poco sacudida pero seguía viendo hacia la puerta, esperando ver que Nicholas entrara. ¿Sera que no le habían dicho lo que había ocurrido o que a él simplemente no le importaba? Al parecer esto último era la respuesta correcta, yo no significaba nada para él.
"Ya me siento mucho mejor, gracias Mina."
"Realmente no entiendo como paso esto, nunca tuvimos un ataque como este antes, no debería haber lobos en esta área." Remarco el rey.
La reina abrió una botella de vino y se sentó junto a nosotros. "Necesito una copa después de esta noche, ¿alguien más quiere?"
Mina negó con la cabeza hacia su madre. "Esta es la solución de mama para cualquier problema Rei, ya te acostumbraras."
Sonreí pero antes que pudiera responder la puerta voló abierta y Nicholas apareció, su presencia siempre hacia que me fuera difícil respirar, el literalmente me robaba el aliento. Sus ojos escanearon el lugar hasta que se posaron en mí, me miro arriba y abajo lentamente como buscando cualquier daño en mi cuerpo, sentí mi cuerpo temblar en respuesta una vez más, como odiaba la manera en que mi cuerpo reaccionaba a él. Sin decir una sola palabra, así como llego, salió como un rayo de la habitación.
¿Qué rayos? ¿Ni siquiera iba a preguntar si yo estaba bien? ¿Por qué siquiera estaba yo esperando más?
Note que todos me miraban y pude decir que deseaban disculparse por su comportamiento, otra vez.
"Creo que iré a mi cuarto ahora, estoy realmente exhausta por todos los eventos del día."
Todos asintieron con entendimiento.
Antes que pudieran decir otra palabra, rápidamente salí y me dirigí a mi cuarto.
Lo que vi ahí me hizo detenerme de inmediato, Nicholas estaba desparramado en la cama, totalmente dormido.
Era hermoso mientras dormía, ahora que sus ojos no estaban abiertos y mirándome podía estudiar sus facciones detenidamente. Tenía un grueso cabello negro, un mechón caía con gracia en su frente, deseaba tanto alcanzarlo y tocarlo. Su rostro era fuerte y definido con una definida mandíbula. Su piel estaba suavemente bronceada para darle la complexión perfecta, mis ojos bajaron a sus labios, el color rojo perfecto y no pude controlar mis emociones mientras me movía mas cerca para estudiarlos, me preguntaba que se sentiría tener sus labios en los míos. Estaba tan cerca del ahora que podía oír y sentir su caliente respiración en mi piel, tan cerca que su solo aroma masculino una vez más me jalaba hacia él, dejándome como si estuviera intoxicada.
Cerré mis ojos y respire con fuerza, ese aroma hacia que se me aflojaran las rodillas. Lentamente abrí mis ojos y contuve el aliento, sus ojos ya no estaban cerrados sino ¡viéndome fijamente!
