Capítulo 15 Padre

PDV de Rei:

Pilares negros se alzaban a cada lado de un largo puente que en ese momento parecía interminable. Miré un poco por la ventana del vehículo para tener una mejor visión del océano bajo nosotros.

La brisa fresca del mar movió mi cabello y por un momento levanté mi rostro e inhale profundo, me permití perderme en el momento por unos segundos, cerrando mis ojos imaginé que mi vida no era en realidad tan dolorosa.

Contenta con mi ensueño expire lentamente y me recargue una vez más en el asiento.

Después de algunos minutos abrí mis ojos para estudiar a mis hermanos que habían estado sorprendentemente tranquilos todo el camino, todos se veían muy tensos por alguna razón, era la primera vez que los veía así de preocupados.

"¿Exactamente a dónde vamos?" Pregunté.

"El concilio está construido en una isla" me explicó Yaten. "Lo construyeron centurias atrás para alejar a los humanos."

Era la primera vez que de hecho me respondía una pregunta sobre del concilio. De hecho ninguno de ellos estaba dispuesto a decirme más sobre este concilio del que hablaban. Estaba empezando a preocuparme. ¿Qué era lo que escondían de mí?

Después de lo que parecieron horas, la isla finalmente apareció frente a nosotros. Me levante de mi posición casi tirada en el asiento para ver por la ventana una vez más. A un lado de nosotros lo que parecían cientos de jóvenes muchachos o más estaban entrenando para pelear, cada uno tenía espadas en las manos y se atacaban unos a otros. Peleaban, como para sobrevivir. Mire con horror como un chico apuñalaba a otro que cayó al piso inmóvil.

¿Dónde demonios estaba este lugar?

"¿Por qué se están matando entre ellos?" Pregunté horrorizada, me dolía el pecho con solo ver esas imágenes frente a mí.

"El concilio solo quiere a los mejores trabajando para ellos." Dijo Yaten con amargura antes de voltear y verme directamente a los ojos. "Solo los más fuertes sobreviven aquí Rei."

Mi corazón sollozo por esos pobres niños, ¿Por qué estaban aquí?

"¿Por qué cualquiera querría trabajar para esta gente?" Demandé.

Yaten me vio con una triste mirada. "Si una familia no es lo suficientemente fuerte para sobrevivir por su cuenta se unen al concilio por protección y con la esperanza de una vida mejor." Me explico. "Tristemente nadie sabe exactamente en que se están metiendo hasta que finalmente se unen."

¿Por qué hablaba como si él fuera uno de ellos? A no ser que . . . ¡No! ¡No podía ser!

Contuve el aliento. "¿Todos ustedes trabajan para ellos, no es verdad?"

Todos asintieron.

"¿Por cuánto tiempo?"

Taiki me miro rápidamente y luego contesto: "Más de diez años."

"No nos veas así" Se quejó Yaten.

"Lo hacemos perfectamente bien cómo puedes ver." Remarco Tora sou con una sonrisita.

Quería responder pero no pude articular ni una palabra, ni siquiera podía empezar a imaginar por lo que tuvieron que pasar en este horrible lugar.

Pasamos una pequeña villa antes de que el auto finalmente se detuviera frente a una verja negra enorme. "El Concilio Negro" impreso descaradamente en negro en los muros de piedra.

Mientras las puertas se abrían una estatua de un dragón fue lo primero que atrapo mis ojos, habían dos cuernos a los lados de su cara, como de demonio, sus ojos enfocados ligeramente en un esqueleto eran lo más intimidante de todo el, parecía como si vieran a través de tu alma, casi como si la estatua estuviera viva. Su boca estaba entreabierta mostrando filas de largos dientes y mi mente subconscientemente imagino el potente rugido que habría escapado de sus fauces si de hecho estuviera vivo. Sus alas masivas estaban abiertas muy arriba en el aire junto con dos de las masivas patas del animal.

Ese dragón.

Lo había visto en otra parte.

De pronto mis ojos se dispararon hacia mis hermanos mientras mi mirada viajo hacia sus brazos y ahí estaba, el mismo dragón exacto estaba dibujado con tinta negra, tatuado en cada uno de sus hombros.

Mis hermanos notaron mi descarada mirada.

"Es el símbolo que permite que todos sepan que le perteneces al concilio negro." Yaten explico antes de que la pregunta siquiera escapara de mis labios.

"Y aquí está dándonos esa mirada de lastima otra vez" dijo Tora sou con fastidio.

"Rei" Dijo Taiki, poniendo énfasis en mi nombre. "No tienes razón para preocuparte por nosotros, al principio fue difícil pero hemos logrado adaptarnos, no seriamos los hombres que somos hoy si no hubiéramos pasado por esas dificultades, solo nos hicieron más fuertes."

Antes de que pudiera responder el coche se detuvo de nuevo frente un inmenso castillo, una vez más estaba impresionada, era la estructura más grande que hubiera visto en mi vida. Incluso aun cuando era pleno día y el sol irradiaba su luz en el castillo no pude evitar el escalofrío que recorrió mi espalda temiendo las poderosas vibras negativas que irradiaban del lugar. Todo estaba cubierto de negro, todo menos las cortinas que estaban pintadas de un rojo obscuro, rememorando los ojos del mismo demonio.

Bajé lentamente del auto, nunca desvié la vista de lo que estaba frente a mí.

"Ah ya veo que los hermanos de la manada de la Cruz han regresado." Mis ojos estudiaron al hombre de mediana edad frente a mí que de hecho me miraba con mucha curiosidad. Lentamente se movió para ver a mis hermanos. "Estoy seguro que su padre ha estado de mal humor desde que se fueron, gracias a ustedes chicos hemos tenido que lidiar con su ira por días."

¿Padre?

Mi corazón se desboco al escuchar sus palabras, ¿mi padre estaba aquí?

¿Y mis hermanos no me dijeron ni una palabra? ¿Era este el secreto que guardaban?

Todos parecieron ponerse de acuerdo y darme sonrisas con culpa, todos menos Tora sou que tenía sus manos enlazadas atrás de su cabeza, evitando cualquier contacto visual conmigo.

¡Esos traidores!

"Es bueno verte también tío." Dijo Yaten secamente.

¿Tío?

¿Este hombre era mi tío?

"Bien yo les recomendaría chicos que no tarden más y vayan a ver a su padre, eso si alguno quiere que veamos otro día ya que su padre está por explotar en cualquier segundo."

De pronto todos parecían temerosos, cada uno de mis hermanos, sus caras perdieron el color, blancos como fantasmas. Segui sus miradas hacia un hombre que estaba de pie lejos de nosotros por la entrada del castillo.

Todo su ser irradiaba poder, su sola presencia demandaba la atención de todos, incluso el castillo perdía poder ante su presencia, miraba a mis hermanos con dagas en los ojos, si las miradas mataran, ya estarían todos muertos. Sentí lastima de verlos ante tal amenaza pero todo se borró de repente cuando me miro a mi.

Y lo supe.

Solo lo supe, su cabello que era igual al de Yaten a los ojos idénticos a los de Tora Sou y ese rostro que parecía una mezcla de mis hermanos.

Este hombre. . . era mi padre.

PDV de Nicholas

Me deje caer en la cama, me sentía perdido. Mi habitación era el lugar donde deseaba estar estos días porque era el único lugar donde el perfume de Rei todavía permanecía. Inhale profundamente, su dulce aroma llenándome y calmando mi corazón galopante, pero solo por un momento, el cuerpo no se puede engañar y los sentidos menos, Rei no estaba aquí a mi lado.

Gemí de frustración, la inquietud se estaba transformando en algo inaguantable y pronto ni siquiera permanecería su aroma en mi cuarto, nada que me diera consuelo y se iba con cada segundo que pasaba.

Pasos en el pasillo regresaron mi atención después de un impaciente golpeteo en mi puerta.

"Tal vez quieras oír esto." Me dijo Richard entrando en mi cuarto.

"¿Qué es eso?" Pregunte con alarma.

"Sígueme"

Hice como me pidió, ya estaban todos en la sala con un joven muchachito extraño que nunca había visto antes.

"Diles a los demás lo que me dijiste a mi" Le ordenó Richard.

El muchacho parecía tener miedo pero eventualmente lo hizo. "Tomoe me ordeno indagar en el pasado de la princesa Rei." Empezó, mi corazón brincaba en mi pecho con la simple mención de su nombre.

"¿Qué encontraste?" Demande impaciente de saber lo que la sabia.

El chico se sacudió con mi voz. "Alfa Kazuma es su padre, la Manada de la Cruz de Fuego es la verdadera familia de la princesa Rei."

Un rayo recorrió mis venas a la velocidad de la luz, mi cuerpo se paralizo congelado por completo.

¿Ellos eran sus hermanos?

¿Sus hermanos?

¿Rei no tenía una aventura?

¡Qué demonios había hecho!

Mama gimió "Oh no, ¿que hemos hecho?" Pregunto horrorizada "No le dimos a la niña la oportunidad de explicarse."

Neflyte giro su rostro hacia mí. "Te dije que Rei no era capaz de tener una aventura." Casi me grito.

"¿Dices que Alfa Tomoe te lo ordeno?" Le pregunte al chico. "¿Sabia Ann algo de esto?"

El chico paso saliva y lentamente asintió con la cabeza.

La traición me consumió entero, ella siempre lo supo.

"¿Por qué viniste a nosotros? ¿Qué es lo que quieres?"

"Quisiera ser parte de tu manada Alfa. No tengo a nadie más." Fue honesto.

Tenía sentido ahora.

"Ya veo." Dije estudiando al chico frente a mí, me vio como si realmente no tuviera ningún otro lugar al que ir. "Lo discutiré contigo cuando regrese, mientras tanto deja que Richard te ayude."

"¿A dónde te diriges?" me pregunto papa ansiosamente.

"A dar una visita." Respondí, mi voz era fría hasta para mí mismo.

Tan pronto como Ann vio el frio en mis ojos se dobló contra el muro aterrorizada.

"¿Lo sabias?" Le escupí las palabras con disgusto. "Todo este tiempo tú lo sabias."

Palideció en el acto.

"Yo-yo no sé de qué hablas" tartamudeo.

"¡No me mientas Ann, todo el tiempo supiste que eran sus malditos hermanos!" Rugí mientras mi puño conectaba con el muro tras ella, algunos de los blocks cayeron al suelo en un millón de pedazos." Y aun así seguiste diciendo todas esas cosas sobre ella, haciéndome creer que realmente tenía una aventura."

La vi con disgusto por primera vez desde que me di cuenta que éramos una Pareja.

"Tenía miedo de estar perdiéndote." Lloro "Necesitaba hacer algo."

"No quiero oír nada." Grite "No esperes verme en días."

"¿A dónde vas?" pregunto horrorizada.

Le di una mirada mortal. "A traer a Rei de regreso"

Gimió "No puedes."

"Si, puedo." Rugí. "Y con un demonio que lo hare." Estaba ya camino a la puerta cuando sus siguientes palabras me golpearon.

"¡Tu no lo entiendes, ellos se la llevaron al concilio!" Grito.

Mi cuerpo se detuvo por sí mismo, ¿El concilio?

Por un momento me quede ahí paralizado, incapaz de pensar o respirar apropiadamente.

¿Ellos la llevaron al maldito concilio? ¡Rei no puede estar ahí, no es seguro para alguien tan delicada como ella, demonios, incluso los fuertes luchan por sobrevivir en ese hoyo del infierno! Tenía que correr ahora antes de que algo le pasara a Rei.

"¡No vayas!" Grito Ann una vez más. "! Por favor Nicholas yo te amo ¡"

Ignore cada uno de sus llamados mientras la furia de su traición se mezclaba con mi miedo por la seguridad de Rei y golpeaba mi sien dándome en un instante un acuciante dolor de cabeza.

Mi estómago se retorcía con la agonía, necesitaba llegar a Rei, necesitaba tenerla frente a mis ojos, necesitaba tocarla, acariciarla, necesitaba ver por mí mismo que ella estaba segura y fuera de cualquier peligro, necesitaba estas cosas más que el aire para respirar.