Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling. Yu-Gi-Oh! es propiedad de Kazuki Takahashi, Shueisha y Konami.
Capítulo 10
Magos de la Profecía
1
Harry, Neville y Daichi llegaron al muelle Número 15 de ciudad Domino a las siete de la mañana del día 8 de abril (un viernes). Oficialmente, el Ferry partía a las once de la mañana, por lo que decidieron llegar a primera hora, antes de que el barco se llenara.
—Según el manual del estudiante, en barco es un estimado de veintiséis horas desde Domino hasta la Isla Academia —leyó Daichi en el PDF que les habían enviado por correo en su tableta, el cual contenía todas las indicaciones necesarias para los alumnos de primer ingreso—. Será un viaje largo, así que lo mejor es estar instalados en los camarotes lo antes posible.
Harry y Daichi tenían una calificación lo bastante buena como para haber obtenido uno de los camarotes privados que, de ser un crucero, serían el equivalente a la segunda clase. Neville tuvo que hacer un pago extra a fin de asegurarse uno de estos últimos. Si de su abuela hubiera dependido, él no tendría los fondos para eso, pero el tío Algie le ayudó a obtener suficiente dinero de la fortuna Longbottom para cubrir los pagos de los tres años que duraba la Academia.
Como esperaban, fueron de los primeros en registrarse. De hecho, a esa hora sólo había unos cincuenta estudiantes allí, de los 800 que tenía la academia.
De inmediato reconocieron a Sho, el chico de cabello turquesa con quien hablaron el día del examen. Vestía un uniforme tradicional de escuela pública japonesa, como muchos de sus compañeros. Harry aprendió pronto que, para los estudiantes de ese país, el uniforme de la secundaria era la vestimenta formal para situaciones como esa, aunque su uso no era algo obligatorio. De hecho, la mayoría de los estudiantes locales el día del examen llevaban sus uniformes.
—Buenos días —saludó Neville al chico.
Este le sonrió tímidamente.
Estaban esperando turno en la fila de registro de equipaje.
Justo como en Hogwarts, al tratarse también de un internado, los alumnos llevaban baúles o enormes valijas. Claro, a diferencia de los magos, que tenían hechizos de extensión indetectable para sus baúles del colegio, aquí la mayoría necesitaba dos o tres valijas grandes, además de mochilas o bolsas de nilón para las pertenencias personales más pequeñas, en las que trasladar lo que llevaban al colegio.
De los tres, Daichi era quien más equipaje llevaba: tres enormes baúles, dos de los cuales iban repletos de libros, la mayoría de ellos de matemáticas y física, aunque también había otros textos académicos enfocados a la teoría del duelo y su relación con la ciencia, en especial aquellos que hablaban de la Energía de Duelo, un tipo de energía relacionada con el duelo que los científicos de Corporación Kaiba descubrieron unos cinco años atrás.
Debido a lo anterior, Harry no dudaba que, si se conocieran, Daichi y Hermione se llevarían muy bien. Su amiga, luego que decidió estudiar también los temarios muggle, había estado un poco obsesionada con hacer comparaciones entre los descubrimientos más recientes de los muggles, con algunas fórmulas de aritmancia que los magos llevaban siglos, si no milenios, utilizando. Aunque, a diferencia de Daichi, ella desechó de inmediato los descubrimientos relacionados con el duelo.
—No sé cómo supuestos hombres de ciencia pueden perder su tiempo con esas tonterías —se quejó.
Dejando eso de lado, Harry estaba seguro de que mucho de lo que el joven sabía sobre física cuántica sería un tema de conversación interesante para ambos. Y, quién sabe, quizá Daichi podría convencer a Hermione de dar oportunidad a la nueva ciencia relacionada con los duelos.
Volviendo al asunto del trasbordo, tanto Harry como Neville tuvieron que dejar atrás sus baúles encantados y adquirir un par de baúles muggles, además de dos mochilas y dos valijas de mano (estas últimas para llevar sus cartas extra).
Tardaron treinta minutos en registrar el equipaje, más que nada a causa de un par de alumnas que registraron cada una al menos una docena de enormes maletas.
—¿Quién necesita tanto equipaje? —preguntó Sho sorprendido.
—Personas que se toman su tiempo en la Academia como unas largas vacaciones —le respondió la voz de una chica. Por su tono, era fácil deducir que reprobaba por completo dicha actitud de sus compañeros.
Se volvieron para ver a una jovencita rubia, quien ya vestía su chaqueta de Obelisco Azul. Miraba con molestia en dirección a donde los empleados estaban cargando las cantidades inusuales de equipaje de esas chicas. A diferencia de ellas, sólo llevaba una mochila y dos maletas de tamaño mediano.
—Buenos días, Asuka —la saludó Sho.
La mirada de la joven se suavizó al ver al niño.
—Es bueno verte aquí. ¿Ryo no está contigo? La verdad, debería estar ayudándote.
—Está bien, sé que él tiene ocupaciones —se apresuró a decir Sho.
—Si tú lo dices. —Miró a los otros tres chicos—. ¿Eres Daichi Misawa, verdad? ¿De la clase 3-2?
Daichi se sonrojó un poco.
—Correcto. Me sorprendió no verte en el examen.
Asuka hizo una expresión de molestia.
—Necesitaba asegurar mi ingreso, así que decidí pagar la cuota extra. No me enorgullece, pero…
—Lo habrías logrado. Eras de las mejores en la escuela secundaria. Estoy deseando tener un duelo contigo.
Esto hizo que la chica se relajara.
—Habrá que arreglar algo, aunque te aviso que los horarios en las primeras semanas suelen ser los más ocupados. Todos quieren probar las nuevas cartas que adquirieron durante las vacaciones.
Su mirada pasó entonces a Harry y Neville.
—Es raro ver occidentales en la Academia Central —dijo, aunque no como un reproche—. Soy Asuka Tenjouin.
—Harry Potter.
—Neville Longbottom.
—¿Británicos? Una tía vive en Devon, así que reconozco el acento.
Los dos chicos asintieron con la cabeza.
—Bueno, bienvenidos a Japón.
—Muchas gracias.
Por fin fue el turno de Sho de registrar su equipaje. Todo fue mucho más rápido, ya que de todos ellos Daichi era el que llevaba algo más voluminoso. En total, estuvieron allí diez minutos más, y por fin pudieron dirigirse a abordar el barco. Asuka se despidió de ellos, así como Sho, quien no tenía camarote, sino que estaría pasando la noche en el salón general junto con los otros alumnos cuyas calificaciones del examen no fueron las mejores o no quisieron pagar por un camarote privado.
Tal cual estaba previsto, el barco zarpó a las once de la mañana. Como todo transporte en Japón, fue muy riguroso respecto a su horario.
Harry y Neville se dirigieron a la popa a ver como la ciudad de Domino se alejaba cada vez más de ellos.
—Es oficial, mañana, alrededor de esta hora, estaremos en la Academia de Duelos.
Neville asintió con la cabeza. Se sentía tan emocionado y expectante como la primera vez que se dirigió a Hogwarts. Estaba decidido a mejorar las cosas. Quizá había tenido un mal comienzo en su examen inicial, pero pensaba cambiar eso. Se esforzaría para ser de los mejores y lograr su sueño. Sería profesional junto con Harry, su mejor amigo.
2
Como era costumbre en la Academia, a menos que pagues la cuota adicional, no te enterabas de en qué dormitorio estabas hasta que llegaras a la isla. Eso sí, tu calificación en el examen, sin importar que tan alta fuera, sólo podía llevarte hasta la parte superior de Ra. Lo cual, a su vez, te hacía merecedor de un duelo de ascenso dentro del primer trimestre de clases.
Harry y Daichi estaban en la parte superior de Ra, con Misawa adelante con veinte puntos de porcentaje, dado que su calificación académica fue la mejor de todos los examinados y en teoría del duelo fue uno de los pocos en llegar más allá del acertijo noventa.
Neville estaba en la parte superior de Osiris. Sus conocimientos en teoría del duelo fueron un impulso, tomando en cuenta que en lo académico quedó en los últimos lugares, aprobando por un margen de dos puntos. Considerando que aprendió nueve años de escuela muggle en sólo año y medio, era un gran logro haber aprobado ese examen.
Sho estaba en el nivel bajo de Osiris, gracias en parte a su examen práctico. Si bien no fue el mejor, su examinador juzgó que, a pesar de su obvio pánico escénico, tenía lo necesario para ir a la Academia. Dejando además una nota a su profesor de dormitorio para que trabajara un poco más en su confianza.
«Si lo hace bien —anotó—, podría ascender a Ra para mediados de año o finales».
Judai también logró aprobar. Para sorpresa de todos, estaba en la parte inferior de Osiris junto con Sho, incluso cuando derrotó al profesor Chronos, además de ser el único aspirante que logró llegar al acertijo final de la prueba de teoría de duelo. Un par de minutos más, y seguro habría logrado el puntaje perfecto. Sus calificaciones académicas, por otro lado, estaban en menos del treinta por ciento. Siendo, al parecer, esa la razón por la que el comité de admisión decidió dejarlo en la parte baja de Osiris incluso cuando era el tercer aspirante en llegar tan lejos en los dos exámenes sobre duelo en la historia de la Academia.
El grupo compuesto por Daichi, Sho, Judai, Harry y Neville se encontraba en el auditorio, a la espera que el director diera el discurso inaugural.
—Si hubieras logrado resolver ese acertijo y completado el One Turn Kill en menos de tres turnos, habrías igualado al Rey Fubuki —se sorprendió Daichi.
—¿El Rey Fubuki? —preguntó Judai interesado.
—Es uno de los dos aspirantes a la Academia que han logrado la nota máxima en el examen de ingreso —le aclaró Sho—. Por eso se lo llamó el Rey.
—¿De verdad? ¡Quiero tener un duelo con él!
Sho miró hacia otro lado, y Harry notó que su mirada parecía distraída.
—En teoría, el Rey Fubuki debería estar cursando su último curso este año —dijo Daichi—, pero, nadie sabe por qué, a finales de su primer año abandonó la Academia. Nadie parece saber dónde está.
—¿Por qué alguien que está en la cima haría eso? —preguntó Neville curioso.
Daichi se encogió de hombros.
—No hay información sobre eso.
—Dices que hay otro estudiante que logró igualarlo —comentó Harry para alejar la conversación de ese tema tan siniestro—. ¿Quién es?
—El Káiser —respondió Daichi—. Hizo el examen al mismo tiempo que el Rey Fubuki. Calificación perfecta en los tres exámenes. Y es, en los diez años que la Academia Central lleva existiendo, e incluso contando los otros cinco campus, el único estudiante que ha logrado el First Turn Kill completo contra su examinador.
—¿Judai no logró el OTK en menos de tres turnos? —preguntó Sho—. Venció a Chronos en un turno.
—Es cierto, pero el profesor pagó mil puntos de vida para activar «Confiscación» —le recordó Neville—. Así que, dado que el profesor Chronos no tenía sus Puntos de Vida completos, no cuenta como un OTK.
Sho suspiró.
—Eso es injusto.
—Está bien —dijo Judai sonriendo—. No es divertido si ganas en un turno. ¿Qué chiste tiene ser duelista si el oponente no puede jugar sus cartas?
—Estoy de acuerdo: eso es muy aburrido —lo secundó Harry.
La conversación terminó cuando el director subió a la tarima del auditorio y pronunció su discurso de bienvenida, tras lo cual resumió los eventos del fin de semana. Esa noche, los banquetes de bienvenida, al día siguiente (domingo), el duelo de exhibición de los alumnos de tercer grado. Tendrían el resto del domingo libre para desempacar, y el lunes comenzaban las clases.
Dicho todo eso, los despidió.
Harry y Daichi se despidieron de Neville, Sho y Judai en la entrada del edificio principal de la Academia, ya que sus dormitorios estaban en direcciones opuestas.
3
Esa noche, luego de la fiesta de bienvenida, Harry se acomodó en su cama para pasar una agradable noche de sueño.
Estaba quedándose dormido, cuando algo llamó su atención. Abrió los ojos y vio a Curan y a Pikeru de pie frente a la ventana. Parecían estar contemplando la luna, que estaba en cuarto creciente en esos momentos.
—¿No es muy tarde para hacer eso? Es casi medianoche.
Los dos espíritus se giraron para verlo con rostros pensativos.
—Está pasando algo muy malo —explicó Pikeru—. Si no lo resolvemos, podríamos perder la batalla contra la Luz de la Destrucción.
Harry frunció el ceño.
—Todavía no me han explicado cómo funciona eso. Toda mi vida pensé que la Luz era buena.
—Lo es —respondió Pikeru.
—Habla por ti —se quejó Curan—. A ti no te discriminan por el color de tu magia.
Pikeru suspiró. Luego comenzó a explicarle a Harry:
—Todo funciona a base del equilibrio. Hay una Luz que es buena, y una Luz que es mala. Y, de la misma forma, hay una Oscuridad buena, y una Oscuridad mala. Pues bien, cada cierto tiempo, la Luz Mala crece demasiado e intenta superar a la Luz Buena. Es entonces que la Oscuridad Buena se encarna en la forma de un Heraldo, para repeler a la Luz de la Destrucción, y de esa forma hacer que la Luz Buena vuelva a crecer para mantener a la Oscuridad Mala a raya.
—Entonces, si te entiendo bien, ambas se ayudan.
Pikeru asintió confirmándolo.
—¿Pero qué está mal?
—El Guardián no está —respondió Pikeru con voz abatida y temerosa.
—¿El Guardián? —inquirió Harry.
Curan asintió con la cabeza.
—Eso no es todo —agregó a la explicación de su hermana—: el Heraldo no está listo. La Luz de la Destrucción se ha vuelto tan fuerte, que está comenzando a infectar las mentes de los humanos, y la Oscuridad Mala está aprovechándose de la debilidad de la Luz Buena para conspirar por su parte.
—Es una suerte que, a diferencia de sus hermanas buenas, no son capaces de actuar en equipo.
Curan asintió con fuerza, en una de las pocas veces que pareció estar por completo de acuerdo con su hermana.
—¿Recuerdas lo que ese centauro le dijo a tu hermano en primer año?
Claro que lo recordaba. Según Charlus, los centauros no paraban de hablar sobre como Marte «estaba muy brillante».
—Marte es el Dios de la Guerra —le explicó Pikeru—. Los astros nos avisaban…
—¿Creen en la adivinación?
—¡Somos adivinas! —gritó Curan.
—Yo sí, tú reprobaste la clase —le recordó Pikeru.
Curan le jaló la coleta en represalia.
—¡Oye!
—¿Fueron a la escuela?
—Por supuesto —dijo Curan con orgullo—. Estudiamos en la única y prestigiosa escuela de Magia de la gran Ciudadela de Endimión.
—Siendo sinceras, no nos graduamos… aun. Nuestro clan, o arquetipo, como ustedes lo llamarían, nos envió al mundo humano en una misión antes de eso.
—Y yo que estaba a punto de lograr los créditos necesarios para que me dejaran usar los Libros de Magia.
Harry negó con la cabeza.
—No hay que distraernos, ¿qué es eso de Marte y que tiene que ver con el Heraldo y el Guardián desaparecido?
—Cuando Marte brilla, la guerra está cerca —respondió Curan.
—Hay dos guerras inminentes, y todo indica que estallarán casi al mismo tiempo: la primera, y la más importante, sucederá a causa de la Luz de Destrucción. Esa guerra debe ser luchada por el Heraldo de la Oscuridad Gentil. Y, por lo que vimos hoy, la guerra está casi perdida.
—La segunda guerra es la de la Oscuridad. Una antigua profecía de nuestro Clan dice que, cuando el Heredero de las Armas Nobles se acerque, la Oscuridad usará a un niño nacido sin amor para traer la ruina y los no magos del mundo humano correrán riesgo de extinguirse. Si tiene éxito, la oscuridad cubrirá la Tierra y los Dioses del Exterior vendrán a este mundo.
Harry sintió un escalofrío recorrer su espalda.
—¿Las Armas Nobles? —preguntó en un intento de distraerse.
—Son armas muy poderosas —respondió Capitán Merodeador apareciendo recargado en la puerta de la habitación—. Hace mucho tiempo, estaban en el mundo de los humanos, pero fueron llevadas de regreso a Avalon cuando Arturo dejó este mundo.
Harry parpadeó.
—¿Hablas del Rey Arturo? ¿Qué tiene que ver con todo? Muchos dudan siquiera que haya existido…
—¡Oh, por favor! —se quejó Curan de forma exasperada—. ¿Se la pasan diciendo «Merlín esto», «Merlín aquello» y «malditos sean los pantalones de Merlín», y no creen que Arturo existe?
Harry volvió a parpadear confundido.
—En todo caso, dirás que existió.
—¡Existe! —gritó Curan—. Él y sus Caballeros, al igual que el mismo Merlín.
—Avalon fue la última conexión entre las Doce Dimensiones, el mundo donde vivimos los espíritus de duelo, y el mundo de los humanos —explicó el Capitán—. La historia dice que, cuando Mordred hirió a Arturo de muerte, fue llevado a Avalon. Entonces, al intentar salvar a Arturo, el Clan de los Magos Profetas usó el poder de la isla, causando que su conexión con el mundo humano desapareciera.
—Fue entonces que la profecía se hizo —continuó Pikeru—. Arturo estaba muriendo, así que Merlín y nuestro Clan hicieron lo único que pudieron: sellaron su esencia vital, junto con las de sus Caballeros y sus armas en un mazo de duelo.
Harry sacudió la cabeza, aturdido.
—¿Están diciendo que el Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda son monstruos de duelo?
—¡Sí! —gritaron las dos niñas.
—Pero, ¡ellos vivieron hace miles de años! El duelo es algo…
—¿Crees de verdad que nuestro mundo tiene menos de veinte años de existir? —preguntó Curan con burla.
—Harry, el duelo es más antiguo de lo que piensas. Ha estado aquí desde hace más de diez mil años —explicó Pikeru con más paciencia que su hermana.
—El duelo existía en nuestro mundo desde hace tanto que nadie lo recuerda —repuso el Capitán—. La mayoría de los seres que ustedes llaman mágicos, o los dioses de las culturas antiguas, e incluso modernas, vienen de nuestro mundo.
—Incluso el Dios Cristiano está presente en el duelo —dijo Curan con una mueca.
—Es el dios que aparece en «Juicio Solemne» —aclaró Pikeru.
—Y un tirano de lo peor. De no ser por su esposa, seguiría tratando de inundar la Tierra cada vez que alguien hace algo que le disgusta.
—Volvamos a lo que estábamos, ¿quieren? —pidió Harry, no deseando meterse en una discusión de teología—. Si el duelo es tan antiguo, ¿cómo es que nadie se ha dado cuenta?
—¿Cómo que no se han dado cuenta? —gritó Curan.
—Harry, ¿cómo es que se «creó» el duelo?
—Pegasus J. Crawford lo creó tras financiar varias expediciones arqueológicas a Egipto, basándose en varios jeroglíficos y viejas losas de piedra que mostraban algo similar a los monstruos de duelo.
—Esas piedras eran prisiones —resopló Curan.
Pikeru aclaró esto:
—Los espíritus compañeros de los humanos eran acusados de provocar sus malas decisiones, y luego los sellaban en las piedras. No digo que todos fueran buenos, pero, aun así, muchos justos pagaron por los pecadores.
—Hace más de diez mil años —explicó el Capitán—, los espíritus de duelo establecieron contacto con tres civilizaciones del mundo Humano: la Atlántida, Lemuria, y el Pueblo de las Estrellas. Los primeros cayeron cuando la Luz de la Destrucción engañó a su rey para que despertara al leviatán. La segunda fue enviada a las Doce Dimensiones por un cataclismo desconocido, y la tercera permanece en custodia de los sellos de los Dioses Terrestres, un grupo de deidades que sirven al Señor del Inframundo, que es una de las formas en que la Oscuridad Mala puede manifestarse. Estas civilizaciones fueron las primeras en practicar algo similar al duelo que conoces, el cual aprendieron de los espíritus. Desde allí, se expandió por el resto de las culturas de este mundo a medida que entraban en contacto unas con las otras.
¿Diez mil años? Eso era incluso más tiempo del que los arqueólogos muggles reconocían como el inicio de las primeras civilizaciones.
—La conexión entre ambos mundos se fue diluyendo conforme muchas personas olvidaban la magia —siguió Pikeru—. Y, en el caso de la Magia, si no la practicas, se atrofia y luego las generaciones futuras nacerán con poca magia. A menos que suceda algo que cause un incremento. Por lo general, tiene que ver con eso que ustedes llaman genética.
—¿Dices que no existen los muggles? —preguntó Harry sorprendido.
Curan sonrió de medio lado.
—Te lo dije: el sólo hecho de estar vivo significa que tienes algo de magia. ¿No creerás que la vida puede existir sólo porque cuatro átomos de algo se juntaron para hacer otra cosa más grande?
Harry se sintió terrible. Todos esos siglos de separación entre lo mágico y lo no mágico, de discriminación de los llamados Sangre Pura, y de guerras comenzadas por personas como Voldemort habían sido por nada. No había una verdadera división entre lo mágico y lo no mágico.
—Volvamos atrás de nuevo —pidió—. El duelo volvió al mundo, ¿qué sucede ahora?
—Con el duelo regresó la capacidad de los espíritus de conectarnos y regresar a este mundo —le aclaró Pikeru—. Y, con suerte, la conexión entre ambos mundos sólo crecerá a partir de ahora hasta que vuelva a ser lo que fue hace miles de años.
—Sólo si el Heraldo logra derrotar a la Luz de la Destrucción —resopló Curan—, y como están las cosas, lo más seguro es que pierda.
Pikeru suspiró.
—Te diría que no fueras pesimista, pero… ¡Ni siquiera puede hablar con su Kuriboh!
—¿El Heraldo está aquí? Quiero decir, ¿en esta isla?
Pikeru y Curan se vieron un momento.
—Sí —dijo Pikeru por fin—. Es ese chico, Judai.
—Oh —fue todo lo que Harry atinó a responder.
—Sabíamos que el Heraldo estaría aquí —siguió Curan—, por eso todos en tu baraja nos esforzamos para traerte a este lugar. Tienes que ayudar al Heraldo. Si no logran vencer a la Luz de la Destrucción, cuando el Hijo Nacido Sin Amor recobre su fuerza traerá la extinción a los no magos de este mundo. Y con eso, los Dioses del Exterior regresarán.
—¿Cómo se supone que haga eso?
—Con el duelo, por supuesto —respondió Curan—. Se dice que el Duelo es el Juego de los Dioses. Y sólo a través de él, los mortales son capaces de manipular el destino. Por eso la Luz y la Oscuridad lo usan como su arma principal.
—El mito dice que los Dioses más antiguos fueron quienes crearon las reglas del duelo —explicó Pikeru—. Los demás, humanos y espíritus, lo aprendimos por instinto, e interpretamos las reglas del mismo según las circunstancias. Por eso hay tantas variantes del duelo.
—¿Variantes?
—Está el duelo como lo conoces, que es el modo Avanzado —explicó Pikeru levantando un dedo—. Pero también está el modo Fusión: allí lo que haces es, sin cartas mágicas para fusionar, combinar el poder de los monstruos para sacar monstruos de mayor poder. El nivel no importa mucho. También está el duelo dimensional, que es donde luchas junto a tus monstruos cediendo tu energía vital. Tampoco tributas monstruos, porque es tu propia alma la que alimenta las invocaciones.
Pikeru miró los tres dedos que tenía levantados.
—Supongo que ya quedó claro. El duelo tiene muchas formas, pero, en esencia, siempre es lo mismo: una confrontación de los espíritus que dan su lealtad al duelista para luchar juntos contra un oponente en igualdad de circunstancias.
—Entonces, para resumir, tengo que ayudar a Judai a luchar contra la Luz usando el duelo.
—La Luz de la Destrucción —corrigió Curan.
—Sí, eso. El punto es que, si logramos vencerla, la Luz Buena aumentará, lo cual es la clave para vencer a ese «hijo nacido sin amor», para así evitar que extinga a los no magos de la Tierra, o de lo contrario, según entiendo, ocurrirá el fin del mundo.
Curan sonrió.
—Lo entendiste perfectamente.
Harry suspiró.
—Muy bien, ¿dónde está la Luz de la Destrucción?
—No ha atacado, que sepamos —respondió Pikeru—. Pero, lo primero que debemos hacer es asegurarnos de que el Heraldo recobre su conexión con los espíritus. Lo cual, espero será fácil. ¡Esta Isla está llena de ellos!
Harry frunció el ceño.
—Ustedes dijeron que un fragmento del alma de Voldemort estaba bloqueando mi conexión con los espíritus de mi baraja. Acaso Judai…
—¿Qué? ¡No! —gritó Curan horrorizada—. No tiene que ver con eso. Es otra cosa, no sé qué es. Pero hay que averiguarlo pronto o, de otra forma…
Pikeru agregó:
—Tal vez, si logramos hablar con los espíritus de su mazo, arreglemos algo. Los Héroes Elementales han servido al Heraldo desde hace miles de años. Ellos sabrán algo, estoy segura.
—¿Cómo haremos eso? —preguntó Harry.
Pikeru se apagó un poco.
—No lo sé. Lo que sea que esté cortando la conexión con los espíritus, parece que también les ha impedido salir de sus cartas. Al menos parece que el Kuriboh no está afectado por eso.
—Dentro de tres semanas el Velo entre los planos se hará débil —les recordó el Capitán.
—¡Es cierto! —exclamó Pikeru—. Durante la Noche de los Espíritus tal vez podremos hablar con los Héroes.
—¿La noche de los espíritus? —Harry estaba confundido. ¿Algo relacionado con los espíritus que sucedería en tres semanas?—. ¿Hablan de Walpurgis?
—¿Así le dicen ahora? —preguntó Pikeru—. Sí, supongo que es lo mismo.
—Está decidido: usaremos las energías de la Noche de los Espíritus para averiguar porque el Heraldo perdió su conexión con su baraja, y donde carajo se metió el Guardián.
Harry bostezó.
—Muy bien, si eso es todo, quiero dormir algunas horas.
Los espíritus lo miraron como pidiéndole disculpas por desvelarlo más.
—Descansa, Harry. Ha sido un día largo —dijo Pikeru.
Harry asintió de acuerdo.
—Buenas noches.
