Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling. Yu-Gi-Oh! es propiedad de Kazuki Takahashi, Shueisha y Konami.


Capítulo 14

Preparando el tablero


1

Neville y Harry habían discutido mucho sobre lo sucedido con Judai en las últimas semanas. Principalmente, habían hecho muchas conjeturas con respecto a las consecuencias que tendría aquel Duelo de lo Oscuro en él. Pikeru y Curan también estaban preocupadas, y eso no hacía más que exacerbar la incertidumbre de Harry con respecto a lo que podía pasar con él. No ayudaba que los maestros fueran herméticos respecto a lo que estaba ocurriendo con su compañero. Lo cual era entendible: eran sólo estudiantes, sin ningún parentesco con él, y que solamente lo habían conocido desde hacía más o menos un mes.

Hablando de sus maestros, otro tema que habían discutido mucho esos días era sobre el profesor Daitokuji. No se les olvidaba que él mencionó de forma explícita a Hogwarts la noche del duelo contra Jinzo. ¿Cómo podía saber él sobre el colegio? A menos que fuera un mago, lo cual explicaría por qué era un maestro alquimista, y a la vez creaba muchas más preguntas: si era un mago, ¿era alguna especie de representante de la hasta ahora desconocida sociedad mágica japonesa? De ser así, ¿por qué daba clases en la Academia de Duelos Central? ¿O acaso en realidad era un Squib que había sido expulsado del Mundo Mágico? Quizá hasta tenía algo de ascendencia inglesa. Si tenía familiares mágicos en Inglaterra, eso explicaría el que supiera sobre Hogwarts y su sistema de puntos. Y a la vez, ¿sabía él quiénes eran? Si tenía familiares en la Gran Bretaña Mágica, por fuerza tendría que conocer sobre las familias Potter y Longbottom. Ni hablar con la importancia que habían ganado durante la última guerra, y la reconstrucción que se hizo después de aquello.

En todo caso, sus preguntas no podrían ser respondidas todavía. Daitokuji, debido a su estatus como guardián legal de facto de Judai, había estado muy ocupado en gestiones legales, por lo que había pasado mucho tiempo fuera de la Academia durante las últimas semanas. Y cuando estaba allí, estaba tan ocupado calificando tareas y asegurándose de que sus Osiris recibieran la asesoría que necesitaban, por lo que no tenía tiempo para sentarse a hablar con ellos respecto a sus conocimientos sobre el Mundo Mágico.

Volviendo un poco atrás, las vacaciones de la Golden Week transcurrieron de forma un tanto más sombría de lo que esperaban. Habían planeado pasar mucho tiempo en la playa, pero tras lo ocurrido con Judai, sus ánimos para aquello se apagaron. Como consecuencia, Harry, Neville, Hayato y Sho pasaban gran parte de su tiempo en la cafetería de Osiris. En parte por qué, si en algún punto los profesores iban a decirles algo, lo más probable era que se lo dijeran a Sho y Hayato al ser sus compañeros de habitación.

Para su sorpresa, el segundo día después de que Judai fuera trasladado de emergencia a Ciudad Domino, el profesor Chronos se presentó en el dormitorio Osiris. El profesor hizo un gesto de asco al ver el lamentable estado del dormitorio, y Harry tuvo la impresión de que el maestro no se había parado por allí ni una sola vez desde que trabajaba en la escuela.

—Ustedes, junto con la señorita Tenjouin y el joven Misawa, son los alumnos que más tiempo pasan con el joven Yuki.

Los cuatro asintieron para confirmar, sin poder evitar sentirse extraños. ¿El Profesor Chronos refiriéndose a Judai sin ninguna clase de sobrenombre o burla de por medio?

El profesor sacó una tableta, y comenzó a hacerles preguntas sobre Judai. Cosas generales: si habían notado algún comportamiento peculiar en él, o si les había hablado de algún malestar.

Harry recordó dos incidentes en particular: durante los exámenes, cuando aseguró que a veces olvidaba cosas; y lo ocurrido unas semanas atrás, cuando admitió de forma indirecta sufrir de dolores de cabeza, lo cual, por la forma casual en la que lo dijo, dio a entender que estaba acostumbrado a ello.

Sho entonces mencionó sus constantes comentarios sobre como las clases le provocaban jaquecas, algo que atribuyó a su flojera natural. Hasta que Harry hizo mención a que posiblemente era algo que iba más allá de una excusa para no hacer sus deberes.

El profesor Chronos anotó todo, antes de retirarse.

—Profesor, ¿Judai estará bien? —se atrevió a preguntar Sho, superando el miedo y el nerviosismo que normalmente mostraba ante el jefe del departamento escolar. Algo muy lógico, considerando que, en sus clases, Chronos parecía haberla tomado tanto contra él como contra Judai.

—Está en las mejores manos —fue la única contestación que recibieron.

No fue una respuesta satisfactoria, pero por el tono tajante del profesor, fue claro que no obtendrían nada más de él.

La siguiente sorpresa llegó al finalizar la semana de vacaciones, cuando el resto de los alumnos regresaron a la Isla Academia: el juicio a los padres de Judai, y la atención mediática que eso atrajo sobre su compañero. De pronto, Judai dejó de ser reconocido en la Academia como el estudiante de Osiris que casi logra hacer un OTK al profesor Chronos, mientras este usaba su verdadero mazo en los exámenes, a ser el centro de atención por otros motivos. Muchos de los Obeliscos se sintieron estúpidos al no darse cuenta de un hecho: su apellido, Yuki.

Resultó que los Yuki eran una familia importante en Japón. El abuelo de Judai había fundado una de las empresas de telecomunicaciones más importantes de aquella nación durante el boon económico del país de los años sesenta. La compañía de Telecomunicaciones Yuki manejaba la mayor red de telefonía celular del mundo, y era uno de los mayores proveedores de Internet satelital a nivel global, llegando a equiparar a Corporación Kaiba en ese rublo.

Dado este hecho, muchas cejas se alzaron de forma inquisitiva. ¿Por qué el heredero de tan importante familia estaba en Osiris? Para él debió ser lo más fácil del mundo pagar la cuota especial, y saltarse el examen. A muchos estudiantes, en especial de Obelisco, no les cabía en la cabeza el hecho de que Judai, ese Osiris desgarbado, desaliñado y algo grosero, era el heredero de una fortuna que, se calculaba, podía estar a la par de la fortuna Manjoume, y quizá la más cercana a igualar a la de los Kaiba.

Como resultado, el juicio de custodia atrajo la atención de esos mismos Obelisco que antes pasaban de Judai como si fuera basura. Al menos aquellos que todavía no salían de su asombro, como era el caso de Jun Manjoume, quien no paraba de inventar toda clase de razones para convencerse a sí mismo de por qué el desconocido heredero de la compañía Yuki y ese «inútil desperdicio» de Osiris no podían ser la misma persona.

Harry había escuchado sobre el duelo ilegal entre Judai y Manjoume, sucedido la misma noche en que llegaron a la Academia. Además, él mismo había sido testigo de lo insistentemente molesto que podía llegar a ser Manjoume, siempre buscando la menor excusa para intentar demostrar que Judai no era ni la mitad de bueno de lo que aparentaba, y que sus logros se debían a pura suerte. Harry no tardó en sentir que Jun era muy similar a Malfoy, aunque a la vez debía admitir que era menos molesto que el último. Al menos Manjoume tenía las habilidades de duelo para respaldar sus palabras. A pesar de que admitió que realmente no tenía forma de comparar eso, ya que en la Academia de Duelos no había una prohibición tajante a que los alumnos se desafiaran, como es de esperarse de una escuela que está hecha específicamente para eso: formar duelistas. Sin contar el hecho de que, salvo ese duelo en segundo grado entre Charlus y Malfoy, no conocía cuáles eran las habilidades del último.

Harry no pudo evitar sentirse mal por Judai cuando apareció en los noticieros de todo Japón, y del mundo, mientras era escoltado por la seguridad de Corporación Kaiba, del Campus de la Academia, sus abogados, el director, la profesora Ayukawa y el profesor Daitokuji a la limusina que los esperaba afuera de las cortes. Judai se veía terrible: la mirada oscurecida, y esa sonrisa alegre que siempre lo caracterizaba borrada por completo.

Todavía no podía entender mucho de lo que había pasado para llevar a Judai a ese punto. Estaba claro que Judai «respiraba duelos», y según Pikeru y Curan, dada su naturaleza como Heraldo, eso era muy literal: los necesitaba para vivir. ¿Cómo era que sus padres no se daban cuenta de aquello? ¿Por qué alejarlo de lo que más amaba?

Cierto, él mismo tuvo sus problemas para convencer a sus propios padres, y quizá de no ser por su negativa a participar en el Torneo de los Tres Magos, se habrían mostrado más firmes en su posición de no permitirle dejar Hogwarts. Pero, estaba seguro de que, una vez que ellos comprendieran que eso era lo que de verdad quería, lo habrían dejado tomar el camino del duelista. Sus padres nunca le prohibieron el duelo, incluso lo acompañaron a todos esos torneos cuando no sabían siquiera lo que era y cómo funcionaba aquel juego muggle.

Harry sintió que algo en él se revolvía al pensar en todo eso. La siguiente vez que pudo conectarse en una videollamada con ellos, les agradeció por todo.

Sus padres lo miraron con la confusión marcada en sus expresiones, y luego Harry les explicó muy por encima lo que estaba pasando con Judai. El hecho de que, dado lo que se sabía por los juicios, podría ser víctima de alguna clase de abuso por parte de su familia.

—¿Él es tu amigo? —le preguntó su madre.

Harry asintió.

—Entonces, trata de estar allí para él. A veces, el simple hecho de saber que alguien está allí y que puedes hablar con él basta.

Harry sabía que su madre hablaba por experiencia. No conocía todos los detalles, pero era un hecho de que la relación de su madre con su hermana sólo se había deteriorado más con el paso de los años. La tía Petunia había lastimado a su madre de muchas y muy profundas formas. Quizá eso no se comparaba a un probable abuso por parte de los padres de Judai, pero estaba lo suficientemente cerca.

—Voy a hacer eso. Gracias, mamá.

Harry preguntó sobre Charlus, ya que las cartas de Hermione no decían mucho con respecto a lo que estaba sucediendo en Hogwarts.

—Charlus está haciendo lo mejor que puede —le aseguró su padre—. Ha estado practicando mucho para la última prueba.

Harry se había enterado por Hermione que se trataba de un laberinto lleno de obstáculos, así que entre ella y Ron habían estado ayudándolo a prepararse para el reto, especialmente a practicar e incrementar su arsenal con unos cuantos hechizos de defensa y maldiciones más.

Deseó poder estar allí para apoyarlo, pero el trimestre en la Academia de Duelos Central terminaba hasta el 22 de julio, es decir, casi un mes después de la final del torneo, y dudaba poder conseguir un permiso para ausentarse, considerando que la prueba tendría lugar un viernes. Eso último sólo hacía más insoportable la espera. A diferencia de lo ocurrido durante las dos pruebas anteriores, estaría a miles de kilómetros de distancia.

«No es como si pudiera hacer algo», se dijo a sí mismo con amargura. Pikeru y Curan seguían insistiendo que el hecho de que ya no pudiera hacer magia como los otros magos de la Tierra, no significaba que de verdad la hubiera perdido por completo, pero eso no hacía nada para mitigar su sensación de haberse vuelto inútil.

—Hay otras formas de magia —le recordó Curan, sin aparecer y seguramente intuyendo lo que estaba pensando.

Harry tuvo que cortar la llamada para ir a sus clases. Desventajas de tener una diferencia de horarios de catorce horas.

2

El regreso de Judai a la Academia significó poca tranquilidad para él. En primer lugar, lo hizo justo una semana antes de los exámenes parciales (la última semana de mayo), por lo que fue una carrera contra reloj para recuperar clases. Por fortuna, el tratamiento diseñado por los médicos de Corporación Kaiba y la profesora Ayukawa hizo que por fin el estudiar no fuera una fuente de incordio para él.

Fue sorprendente ver lo rápido que Judai podía avanzar con la motivación adecuada. Aunque tampoco fue algo tan inesperado. Dado lo bueno que era en los duelos, en especial a la hora de improvisar estrategias para salir de una situación complicada, estaba más que claro que Judai no era sólo un tonto con mucha suerte como muchos parecían pensar.

Incluso el profesor Satou estaba impresionado por su obvia mejoría, y el jueves, día que tenía la última clase con él, le pidió que se quedara al finalizar. Judai les aseguró a sus amigos que estaría bien, y les pidió que se adelantaran a la tienda de cartas, donde pasarían la tarde estudiando para los exámenes.

—Dígame la verdad, joven Yuki, ¿mis clases le causaban molestias?

Judai asintió lentamente.

—Concentrarme era doloroso. Traté de usar las pastillas que me recetó el doctor Kogami para concentrarme, pero sólo conseguí que me dieran sueño.

El profesor Satou asintió lentamente.

—Muy bien. Le recomiendo que, a partir de ahora, ante cualquier molestia en su salud, incluso si no parece importante, lo diga en vez de callarlo.

Judai asintió y el profesor le permitió retirarse.

Nada más salir del aula, Judai suspiró mientras se recargaba en el muro junto a la puerta. ¿La voz que escuchaba se consideraba un malestar médico? Siempre había asumido que era algo así como su consciencia, pero desde que comenzó su nuevo tratamiento, había desaparecido por completo.

—¡Kurikuri!

Judai sonrió, mientras estiraba la mano para darle unas cuantas palmadas en la cabeza a Kuriboh Alado. La pequeña criatura había aparecido de forma cada vez más constante desde que comenzó a sentirse mejor. Y cada vez se volvía más nítida, al grado de que ahora era capaz de tocarla. Por supuesto, en otro momento eso tal vez lo habría aterrado, pero la presencia del pequeño monstruo tipo hada le era tan familiar y reconfortante, que se sentía natural, de la misma forma en que siempre se habían sentido los duelos.

—¡Vamos, compañero! Los chicos nos están esperando.

Durante los exámenes, el avance de Judai se vio reflejado, cuando consiguió posicionarse entre los mejores veinte alumnos de primer año, lo cual le hizo ganarse el derecho a un duelo de promoción. Dichos duelos solían tener lugar la siguiente semana después de los exámenes, y en esa ocasión, quince alumnos de Ra y cinco de Osiris estaban nominados para dichos duelos.

Los días previos al examen de Judai, Jun Manjoume se vio especialmente insistente en desafiarlo. Más tarde, gracias a Asuka, se enteraron de que Jun intentó convencer al profesor Chronos para que le permitiera enfrentar a Judai en su duelo de ascenso, cosa que le fue negada.

La realidad era que, en las últimas semanas, el profesor Chronos se había mostrado mucho más comprensivo con los estudiantes de Osiris, en especial con Judai. No era que hubiera bajado su nivel de exigencia en su clase, sino que dejó de burlarse de ellos y de hacerles preguntas con trampa para humillarlos frente a toda la clase.

Harry tenía la teoría de que el profesor se sentía culpable por haber estado acosando a un estudiante que tenía problemas médicos, mismos que no vio, o quiso ver, debido a sus prejuicios. Aunque no pudo evitar preguntarse si no regresaría a sus prácticas anteriores una vez que la culpa hubiera pasado. No quedaba más que esperar y ver qué pasaría. Por lo pronto, ahora que no estaba tan concentrado en acosar a los Osiris para diversión de los Obeliscos, sus clases se habían vuelto de verdad útiles.

Los exámenes de promoción se llevaron a cabo como se esperaba: alumnos de Osiris contra Alumnos de Ra, y alumnos de Ra contra Obeliscos.

Judai ganó su duelo con facilidad. Había tenido que enfrentar a Kohara, un estudiante de Ra que usaba una estrategia centrada en Goblins y Orcos, similar a la del profesor que Neville enfrentó durante su examen.

A su vez, Harry no tuvo problemas en vencer a Taiyou Torimaki, uno de los amigos de Manjoume, incluso cuando el tipo se jactaba de su colección de cartas raras del tipo dragón. Harry debía admitir que estaba impresionado por el hecho de que hubiera logrado reunir un juego completo de los legendarios Dragones Gema, pero estos poco pudieron hacer cuando Harry armó un combo que le permitió traer a su «Brujo Eliminador Oscuro» al campo, con cuyo efecto pronto redujo a 0 los puntos de vida de su oponente sin tener que atacar, gracias a su efecto de causar 1000 puntos de daño cada vez que se activaba una carta Mágica Normal.

Daichi fue el siguiente en tener su duelo, el cual resultó ser contra Manjoume. Al igual que su amigo Torimaki, Jun se jactó de tener una nueva baraja llena de cartas raras. Normal, considerando que se las arregló para comprar todo el cargamento de cartas nuevas antes de que siquiera el helicóptero que las transportaba hubiera tocado el suelo de la Academia.

Su combinación de cartas del arquetipo VWXYZ era algo intimidante, lo cual no era extraño, considerando que muchas de esas cartas habían sido usadas por el mismo Seto Kaiba. Pero Daichi se las arregló para superarlo y obtener la victoria. Más tarde admitió que él reto fue más de lo que esperaba. Considerando que los estudiantes no sabían de antemano quién sería su oponente en el duelo de promoción, tuvo que improvisar, algo a lo que no estaba acostumbrado. Sin embargo, su mazo de viento, centrado en una estrategia de control enfocada en devolver constantemente las cartas del oponente a su mano, demostró ser muy eficaz contra los dragones de Manjoume. El ser monstruos de Fusión de Contacto, los cuales pedían desterrar a sus materiales en el campo para ser invocados, significó que Manjoume no podía recuperarlos con facilidad una vez que eran devueltos al Deck de Fusión.

Neville consiguió también un duelo de promoción, habiendo quedado en el lugar veinte de la lista. Su oponente fue un alumno de Ra de apellido Uchimura, a quien no le costó mucho derrotar.

Con esos resultados, los cuatro debieron avanzar de dormitorio, sin embargo, para sorpresa de Harry, ni Daichi ni Judai aceptaron sus ascensos. Daichi debido a que no sentía que había alcanzado todo el potencial que podía en Ra, y Judai porque no quería perder la vista y comida fantástica que tenía en el dormitorio Osiris. Harry podía entender un poco lo primero, pero lo segundo era incomprensible. La única comida de Osiris que no apestaba, cuando no era Judai quien cocinaba, eran los camarones fritos del profesor Daitokuji.

Neville avanzó a Ra, mientras que Harry pasó a ser un estudiante de Obelisco.

—No puedo evitar sentirme extraño —dijo Neville la mañana del domingo, después de haberse instalado en su nuevo dormitorio—. En Hogwarts la casa que te toca se convierte en tu hogar durante los siete años. Pero aquí, las «casas» son sólo un rango.

Harry asintió de acuerdo. Ese era un gran problema en la Academia: los dormitorios se habían convertido en clases sociales. Los estudiantes de Osiris, salvo Judai, detestaban ese lugar. Los estudiantes de Ra actuaban como si estuvieran solamente de paso por su dormitorio, y los de Obelisco (en especial los que claramente estaban allí por pagar y no por merecerlo) eran en su mayoría personas terribles que veían a los otros dormitorios como basura. Si fueran magos, seguro muchos de ellos apoyarían la pureza de la sangre.

Recordar el discurso que la profesora McGonagall les diera su primera noche en Hogwarts, sólo acentuó ese sentimiento. «Su casa será como su familia en Hogwarts». Los dormitorios de la Academia no eran familias. Eso se sentía mal en muchos sentidos.

—Me pregunto si es contra las reglas que solicite usar un uniforme rojo.

Neville miró a Harry con extrañeza.

—No soy un Ravenclaw —aclaró Harry—. Mi color no es el azul. Soy un Griffyndor: mis colores son rojo y dorado.

Neville miró su uniforme color amarillo mostaza.

—Tienes razón. No me siento como un tejón. Habrá que preguntar al profesor Daitokuji.

Harry asintió. De cualquier forma, tenían muchas preguntas que hacerle al profesor de alquimia, ahora que estaba de vuelta al cien por ciento en sus labores de la Academia.

3

Daitokuji miró a sus dos estudiantes, sus ojos ocultos detrás del brillo de sus anteojos cuadrados.

—Oh, por supuesto, sé sobre Hogwarts. También sobre las otras dos grandes escuelas de magia de Europa, y un puñado más que encontré dispersas alrededor del mundo.

Harry y Neville se miraron.

—¿Entonces, usted es un mago? —le preguntó Neville directamente.

El profesor sonrió de forma afable.

—Nada de eso: soy un especialista en alquimia de duelos. Y un duelista psíquico competente. De hecho, todos los profesores en esta escuela podrían ser lo último, sólo que algunos no han hecho nada para desarrollar ese potencial.

—Sin embargo, sabe sobre Hogwarts —insistió Harry—. Se supone que únicamente los magos pueden ver Hogwarts.

—Yo no diría eso. Cuando viajé por el mundo en busca de conocer más sobre el trasfondo oculto del duelo, me di cuenta de muchas cosas: la principal es que la gente cerrará sus ojos a lo que no quiere ver. Si para el noventa por ciento de la población mundial es más fácil creer que la magia no está frente a ellos, entonces no la verán.

»Me di cuenta de un hecho cuando estuve frente a esos lugares: mucha de la magia para ocultar las cosas se basa más en que las personas "ordinarias" no busquén activamente sitios como Hogwarts. Esos hechizos se basan en ocultar a simple vista aquello que las personas se han convencido de que no puede existir.

Había cierta lógica en esas palabras, pero eso no explicaba como el profesor Daitokuji consiguió aprender sobre la magia siendo él un muggle.

«No existen los muggles», se repitió Harry. Era un hecho en el que Curan y Pikeru le habían repetido con mucha insistencia.

—No entiendo, si los hechizos para ocultar el mundo mágico se basaran en eso, ¿no deberían los satélites muggles haber tomado fotografías de Hogwarts?

—¿Quién dice que no es así, joven Longbottom? El gobierno y las grandes compañías que manejan al mundo pueden decidir que sabe y que no sabe el gran público.

»Hace poco más de una década, hubo un incidente en que monstruos de duelo cobraron vida sin necesidad de los hologramas. Seto Kaiba se apresuró a ocultar la verdad diciendo que fue una falla en sus satélites, provocada por un ataque cibernético de uno de sus competidores. El mundo aceptó eso como la verdad absoluta, porque era más fácil creer eso a que los monstruos de duelo eran algo más que simples cartas.

»Sí alguien con un nivel de credibilidad tan grande como el de Seto Kaiba dice que algo no es real, la gran mayoría se convencerá de que no lo es. Y los pocos que no crean en la verdad oficial, serán tildados de locos. Por supuesto, esto no quiere decir que todos los teóricos de la conspiración estén en lo correcto, pero entre tanta teoría inverosímil, ¿quién puede decir cuál de todas ellas es verdadera y cuál no?

Daitokuji se ajustó las gafas.

—Antes de ser profesor en la Academia, trabajé para Ilusiones Industriales. Mi trabajo consistía en seguir pistas de leyendas, mitos o meros rumores que condujeran a encontrar las prisiones de piedra de los espíritus de duelo que quedaron atrapados en nuestro mundo. Fue así como di con las comunidades mágicas ocultas por todo el planeta. En la mayoría de ellas, tuve que encontrar la forma de engañarlos para que pensaran que era un mago, y poder tener acceso a yacimientos ocultos dónde esperaban esos monstruos. En otras, me recibieron con los brazos abiertos. Comunidades aisladas, en sitios como Sudamérica o el interior de áfrica, dónde aún se respetan viejas costumbres, y que viven tan aisladas del mundo moderno, tanto mágico como no mágico, que sus leyes simplemente no les importan.

»Por ejemplo, encontré una ciudad maya oculta en las selvas de Centro América, donde sus habitantes seguían viviendo según las viejas costumbres de sus antepasados de hace miles de años. Aunque, para mi fortuna, ya no sacrificaban gente a sus dioses. A través de estos mayas, aprendí sobre una leyenda de una ciudad más antigua ubicada en algún lugar del sur. Ellos lo llamaron el Pueblo de las Estrellas.

»Pues bien, dicho lugar resultó ser una comunidad semi oculta en Nazca, Perú. Lugar donde encontré pistas que me devolvieron al norte, concretamente a la Ciudad de México. Según la leyenda, en una época de gran sequía, los dioses les dieron una visión de una tierra prometida ubicada al norte. Aquellos que podían viajar, tomaron su tesoro más importante: cinco piedras que representaban a cinco poderosos dioses dragones, y partieron en busca de aquella tierra prometida.

»Las piedras resultaron estar enterradas al pie del Templo Mayor, lo cual ha hecho que muchos colegas míos especulen sobre la posibilidad de que los Aztecas no venían del norte, sino del sur, y que aquella ciudad semi enterrada en Nazca, podría ser la mítica tierra de Aztlán que se menciona en la leyenda de la fundación del imperio de los Mexicas.

Daitokuji sacudió la cabeza como para aclarar su mente.

—Pero, por supuesto, no es de esto de lo que ustedes querían hablar. Y no se preocupen, no voy a decir nada al respecto de la magia. Si las cosas en la Academia siguen el curso normal, posiblemente los mismos alumnos terminen convencidos de que mis clases de fundamentos mitológicos son más que simple mitología.

Daitokuji termino riendo por lo bajo.

—Respecto a los jóvenes Hayato y Sho, no me preocuparía por ellos: si no han dicho nada, no creo que lo hagan. Seguramente atribuyen lo que pasó a la presencia de Jinzo.

Harry no estaba muy convencido de eso, pero le dio la razón en algo al profesor: Sho y Hayato seguramente se habían convencido a sí mismos de que habían imaginado mucho de lo que pasó esa noche.

—Me llamó la atención algo —agregó Neville—. Los aparatos muggles no deberían funcionar en Hogwarts, pero los discos de duelo lo hicieron.

—¿De verdad? —preguntó Daitokuji emocionado, antes de responderse—. Bueno, no debería ser sorprendente. Aunque Seto Kaiba sabe sobre la existencia de la magia, y de forma inconsciente hace uso de ella, está convencido de que no es necesaria, y de que la tecnología aplicada de forma correcta, es superior.

Daitokuji buscó algo en su computadora, y luego giró el monitor. Neville y Harry vieron con sorpresa la fotografía de un antiguo objeto egipcio, al parecer hecho de oro, que era sospechosamente similar a un disco de duelo moderno.

—Esto es un DiaDhank. Han sido recuperados en viejas excavaciones en Egipto casi desde que Napoleón conquistó el país en el siglo XIX. Durante casi dos siglos se discutió que podía ser. Ahora, estamos seguros de que es un disco de duelo primitivo. Es posible que los duelistas lo cargaran con su Ba, aquello que ahora llamamos energía de duelo, y lo usaran para invocar a los Ka, o monstruos de duelo, sellados en las losas de piedra que se han convertido en muchas de las modernas cartas de monstruos.

»Seto Kaiba no lo admitirá, pero el principio que hace a un disco de duelo ser lo que es, se oculta en los mismos secretos mágicos que los egipcios que crearon este artefacto debieron conocer hace tres mil años. Incluso tenemos crónicas en viejos muros de templos egipcios las cuales nos hablan de como los faraones disfrutaban del duelo, tanto como de una forma de entretenimiento, y como un medio para juzgar a los criminales.

Daitokuji acomodó su monitor de nuevo.

—Si les interesa, les puedo recomendar algunos libros sobre esto. Muchos aún lo consideran pseudociencia, pero cada vez son más los que están convencidos de que el duelo, y la manipulación de su energía, es el futuro de la humanidad. Para otros, como yo, sólo estamos recuperando un antiguo arte mágico que perdimos hace milenios.

Harry agradeció al profesor, cuando este le imprimió una lista con los libros. Algunos estaban disponibles en la biblioteca de la Academia. Luego, recordó algo más:

—Profesor, si viajó por el mundo y encontró a las comunidades mágicas, ¿qué hay de los magos y brujas de Japón?

—Yo no los llamaría magos y brujas. Si quieren hablar con uno, les aconsejo ir a cualquier templo sintoísta, o a algún monasterio budista. Los primeros serán más abiertos a responder sus dudas. Aunque, no esperen que les revelen los secretos detrás de sus talismanes, rituales y exorcismos. Son conocimientos que se heredan de generación en generación, igual que la forma de forjar una buena katana.

—¿No viven ocultos? —preguntó Neville sorprendido.

—¿Por qué lo harían? Los sacerdotes, sacerdotisas y monjes de los templos han sido por miles de años los principales guardianes de los conocimientos tradicionales del Japón. Son un núcleo de la sociedad sin el cual este país no sería lo que es. Incluso si hay gente como Seto Kaiba que le dé la espalda a esa espiritualidad.

»Además, ese supuesto estatuto del secreto no puede realmente ocultarlo todo. En mis viajes por América, vi a los descendientes de los pueblos nativos acudir a los hogares de sus chamanes, sacerdotes, brujos y curanderas en busca de remedios mágicos para el mal de ojo y demás padecimientos de índole sobrenatural, o incluso los que no lo eran. Y, al igual que en Japón, eso ha sido parte de su cultura por miles de años. ¿Por qué una ley aprobada por magos y brujas temerosos de la Iglesia Cristiana, dedicada a propagar la Luz al mundo, haría que eso fuera diferente?

»Creo que es algo que deben meditar.

Con eso, el profesor los despidió, pues casi era la hora de la cena.

Neville y Harry salieron de su oficina con muchas más preguntas que respuestas.

—Te lo dije —dijo Curan a Harry con voz presumida—: intentar separar a la gente de la magia es una estupidez. ¡Todos respiramos magia!

4

Junio se deslizó con velocidad. A mediados de mes, fue momento en que la escuela eligiera a su representante para el duelo Inter Escolar con la Academia Norte, un evento iniciado por los directores de ambas escuelas desde que la segunda fue fundada ocho años atrás, al ser los dos campus más antiguos de la Institución.

Ese año, para sorpresa de todos, el director Ichinose hizo una petición. Lo normal era que para ellos el duelo inter escolar fuera para el cierre de su ciclo escolar (que iba de septiembre a junio, a diferencia del de la Academia Central que se apegaba al calendario escolar del sistema trimestral de Japón), pero el director de la escuela rival solicitó que se moviera el duelo a la última semana de septiembre. Es decir, para ellos el primer mes del ciclo escolar 2005-2006.

El consejo escolar estuvo de acuerdo, sobre todo porque una de sus propuestas fue que ambas academias enviaran a sus mejores novatos.

—Planea enviar a Andersen —dedujo el director Samejima, sabiendo que el joven prodigio entraría a la Academia Norte en septiembre.

No era raro que los directores de las Academias prestaran atención a los ganadores de los torneos juveniles, tanto regionales como continentales, y en especial a los mundiales. Y Johan Andersen se había hecho de una reputación en todos estos, además de ser muy popular entre la prensa del duelo: un huérfano prodigioso, que incluso se ganó el patrocinio del mismo Pegasus J. Crawford.

—Supongo entonces que no enviaremos al joven Marufuji —suspiró Chronos decepcionado, sabiendo bien que su colega querría jugar con honor.

—Ryo está de acuerdo. Si bien le gustaría enfrentar al legendario mazo de las Bestias de Cristal, por el bien de la competición justa, aceptó el hecho de que un novato debe ocuparse.

—Bueno, tenemos al joven Potter —les recordó Chronos, y tanto Daitokuji como Kabayama asintieron.

Era una opción obvia, considerando que eran dos duelistas que se habían encontrado muchas veces en los torneos europeos, al grado de que eran considerados los duelistas novatos más fuertes de aquel continente. Samejima había tenido que escuchar a Ichinose gritarle por teléfono durante una hora, acusándolo de robar a las mejores promesas de su región. Por supuesto, no era como si las Academias pudieran influir en la decisión de los jóvenes duelistas respecto a su educación. Eran una institución privada, no una pública dependiente de alguna clase de distrito escolar.

—Además de Judai —agregó Daitokuji.

Chronos habría hecho un comentario burlón, o de indignación, ante esa mención un par de meses atrás, pero ahora que se había hecho público quien era realmente Judai, no dijo nada.

Samejima todavía estaba extrañado de la forma en que se dieron las cosas con respecto a Judai. Una vez que se comenzó a actuar sobre sus problemas médicos, fue como si un velo que rodeaba su figura hubiera caído. De pronto, Samejima encontró su asombroso récord oficial en las ligas juveniles, que lo llevaron a ser campeón mundial, enfrentando al mismo Harry, el único año en que participó. Si creyera en las teorías conspirativas, habría pensado que alguien ocultó esa información deliberadamente. Con un récord como aquel, y siendo el heredero de la familia Yuki, los reclutadores de la Academia debieron haber estado sobre él durante años. Era una suerte que hubiera acudido por propia voluntad.

Un verdadero milagro, más bien, considerando que los análisis a las medicinas de ese tal doctor Kogami revelaron lo que, en términos simples, era un veneno diseñado para matar de la forma más lenta posible.

—En términos de habilidad de duelo, no podemos descartar tampoco al joven Misawa —agregó Kabayama—. O al joven Longbottom.

Samejima agradeció que Longbottom no hubiera sido un asiduo participante en los torneos importantes de Europa como su mejor amigo, o habría tenido que soportar las quejas de Ichinose el doble de tiempo.

—La señorita Tenjouin y el joven Manjoume tampoco pueden ser descartados —agregó Daitokuji.

Chronos asintió de inmediato, internamente para él, entre más candidatos de Obelisco mejor.

—Seis opciones —repasó el director—, cada uno de ellos sería un digno representante. Creo que es hora de un pequeño torneo interno.

—¿Con solamente seis estudiantes? —lo cuestionó Chronos.

—Podemos hacerlo por puntos. Los dos mejores se enfrentarán entre sí para elegir a nuestro representante. Quiero que esto esté decidido antes de los exámenes finales del trimestre. La primera semana de julio sería lo adecuado, así no agregamos más presión a los chicos. Además, eso le dará al ganador poco más de dos meses para prepararse para el duelo inter escolar.

Con esa decisión tomada, concluyó la reunión de profesores.

5

Mientras Harry se preparaba para el torneo en el cual se elegiría al representante de la Academia, su hermano se encontraba enfrentando la inminente tercera prueba.

El día 24 de junio por la noche, tanto él como Cedric Diggory tocaron la copa del torneo al mismo tiempo. Lo que pasó después de eso fue una fuente constante de pesadillas y cuestionamientos para él durante los siguientes años.

Cedric Diggory fue asesinado por el traidor Colagusano, su verdadero padrino. Lord Voldemort resucitó en un horrible ritual, y el joven mago sintió en carne propia la maldición cruciatus.

Y también sucedió lo más desconcertante: Peter Pettigrew traicionó a Voldemort para permitirle escapar, argumentando que era la voluntad de la Luz que el Hermano del Hijo Nacido del Amor sobreviviera, a fin de asegurar la purificación de su gemelo.

El profesor Dumbledore hizo muchas conjeturas después de aquello. No sabía a qué Luz se podría haber referido Colagusano, aunque tanto James Potter, como Sirius Black y Remus Lupin conjeturaron que podía ser algo de aquella extraña religión en la que su familia siempre estuvo metida. Pettigrew la detestaba, así que no era una respuesta satisfactoria.

Al final, Dumbledore descartó eso en favor a la posibilidad más lógica para él: Peter Pettigrew fue incapaz de ir contra la magia del juramento de Padrino, lo que lo obligó a sacrificarse para que su ahijado viviera.

La familia Potter y sus amigos no estaban tan seguro de eso. Pero, lo que fuera, salvó a su hijo de la furia de Lord Voldemort. Para ellos, venían meses de reflexión con respecto a cómo sentirse sobre el hombre que los traicionó, y ahora había sacrificado su vida por Charlus.

Y estaba el otro gran problema: Voldemort había regresado, y con eso sin duda comenzaría una segunda guerra.

6

Manjoume apretó los puños con frustración. Ese pequeño torneo para elegir al representante de la escuela había sido su oportunidad, y no había ganado un solo duelo.

Sus amigos le dieron la espalda, se convirtió en el hazmerreír de todo su dormitorio, y tuvo que soportar una charla de horas de su padre y sus hermanos sobre cómo estaba ensuciando el apellido Manjoume y echando por tierra todos sus esfuerzos para dominar el mundo.

La Academia Central sólo le había traído humillación, era momento de buscar otro camino. Si no podía ser el mejor allí, lo sería en otra de las escuelas.

Subió al bote que lo llevaría al barco que había rentado en secreto, y se marchó de la Academia Central. Iría a Europa, encontraría el camino a la Academia Norte, llegaría a la cima allí, y luego regresaría a Central como su enemigo para demostrarles que nadie se burlaba de Jun Manjoume.

7

La Luz de la Destrucción no estaba conforme. La mitad de sus planes estaban funcionando, pero la otra mitad, la más importante, iba a pique.

Siempre supo que la abuela del Heraldo sería un problema. Sabía demasiado sobre las viejas costumbres de sus antepasados como para que no fuera así. Pero su hijo, el padre del Heraldo, no creía en viejas leyendas. Junto con su esposa, fue fácil manipularlo. Primero para deshacerse del guardián, y después para matar a su hijo lentamente.

Cierto, le habría gustado obligarles a retorcer el cuello de su pequeño engendro mientras dormía, pero ellos amaban de verdad a su hijo. El amor, esa cosa tan molesta que su hermana, la llamada Luz Buena, siempre empleaba para meterse en su camino.

Por suerte, siempre había sabido cómo usar eso para torcer las mentes de la gente. El amor podía cegar de muchas formas: ellos creían que ayudaban a su hijo a sanar, y en realidad lo habían estado matando. Pero eso, a su vez, creo factores que no vio a tiempo: el distanciamiento que provocó entre ambos, susurrando en sus mentes que su hijo no los necesitaba y podían dedicarse a su trabajo ahora que ya estaba bien, le dio a su abuela la oportunidad para enviarlo a un lugar lleno de energía de duelo, para que sanara de verdad.

Además, sin las drogas que su marioneta Kogami daba al niño, su voz ya no podía alcanzarlo. Las defensas mentales del Heraldo estaban cada vez más fuertes. Tal vez lo mejor sería dar el golpe antes de tiempo. Desafortunadamente, la organización que el Adivino debía construir para ella avanzaba muy lento. Y el tutor de su posible Avatar estaba intentando resistir su manipulación.

La Luz volvió su atención al chico Manjoume. Inflar el ego del Criador de Dragones hasta ahora había servido bien en sus planes, tal vez podía usarlo para algo más. Hasta ahora se había contentado con inflar las peores partes de su personalidad para hacerlo inútil a su rey, pero quizá lo mejor sería ponerlo por completo en su contra.

Eso habría funcionado, de no ser por otro factor desconocido con el que no contó: Johan, el Maestro de las Bestias de Cristal, y el hijo mortal de su odiosa hermana gemela.

Al menos todavía tenía al guardián en su poder. Un guardián lo suficientemente enloquecido por la soledad y el silencio de su rey, como para ser fácilmente manipulable.

Si jugaba bien sus cartas, el amor eterno de ese juramento se volvería contra el Heraldo.

Y el Amor de un hermano a otro sería la perdición de la única otra persona que podría intentar frenar la destrucción del mundo, si el Heraldo de su otra hermana caía en el intento.