Entre Odios y Amores

Por Marce-chan

Capítulo 1

-¡Kagura!

Kagura abrió los ojos con un sobresalto, el cielo estrellado estaba sobre ella, estaba oscuro, hacía frío y parecía estar en un bosque, intentó levantarse, pero el cuerpo no le respondía, le dolía mucho la cabeza, se sentía mareada y débil, el punzante dolor de las puñaladas en sus piernas le quemaba y sentía la sangre brotando de ellas.

-¿Despertaste?-preguntó una voz a su lado.

Kagura levantó la mirada, Sougo estaba sentado a su lado, su mano seguía esposada a la suya.

-¿Puedes moverte?-preguntó él.

Kagura negó con la cabeza, no estaba del todo segura, pero algo le decía que esa persona gritando su nombre en sus sueños había sido él, no pudo evitar sonrojarse y ni siquiera entendía por qué, pero le daba mucha vergüenza que él la llamara por su nombre.

-¿Tienes fiebre?-preguntó Sougo al notar su sonrojo.

El sonrojo de Kagura se intensificó de golpe al ver que Sougo le posaba la mano en la frente, pero estaba demasiado débil para evitarlo, se limitó a cerrar los ojos con fuerza mientras él medía su temperatura.

-Parece que si-murmuró Sougo mirándola con gravedad-He intentado de todo, pero las heridas de tus piernas no dejan de sangrar.

Kagura intentó incorporarse para mirar sus heridas, pero no pudo, levantó la cabeza todo lo que le fue posible para ver sus piernas ensangrentadas, ambas con torniquetes, uno con lo que parecía ser el cinturón de Sougo y otro con una manga de su camisa.

-A estas alturas un humano ya se habría desangrado-continúo Sougo-Has perdido muchísima sangre.

-¿Puedes…?-titubeó Kagura sin mirarlo-¿Ayudarme a sentarme?

-¿Estás segura?-replicó Sougo-Deberías reposar, estás muy débil.

Kagura no replicó, se limitó a suspirar.

-¿Qué pasó con Inoue y Naraku?

-¿No lo recuerdas?-preguntó Sougo sorprendido.

-¿Eh?

-Perdiste la razón cuando…-murmuró Sougo.

-Papi y Kamui…-murmuró Kagura recordando.

Se llevó la mano a la cara para evitar que Sougo viera que tenía los ojos llenos de lágrimas, eso implicó que la mano de Sougo se viera arrastrada también, pero él la levantó justo a tiempo para no hacer contacto.

-¿En serio crees que ellos morirían tan fácil?-murmuró sin mirarla.

Kagura bajó la mano para mirarlo.

-Podrían haber sido señuelos ¿Verdad?-murmuró Sougo-Para desestabilizarte, aunque creo que no esperaban lo que pasó.

-¿Qué pasó?-murmuró Kagura.

-Perdiste la razón-repitió Sougo-Casi matas a ese tipo Inoue.

Levantó la mano izquierda que lo ataba a ella y eso hizo que la mano derecha de Kagura también se elevara, ambas muñecas tenían un corte profundo, ambas estaban vendadas con pedazos de la camisa de Sougo, la de Kagura estaba empapada de sangre.

-¿Yo hice eso?-preguntó Kagura.

-Y me dislocaste el hombro-dijo Sougo asintiendo-Fue muy doloroso arreglarlo ¿Sabes?

Kagura desvió la mirada, sabía que él la molestaba para que se disculpara y normalmente ella le respondería con un golpe o un insulto, pero dadas las circunstancias no tenía cara para hacer nada de eso, él había arriesgado su vida por protegerla y ayudarla, no podía ser desagradecida.

-Lo lamento-murmuró sin mirarlo.

Sougo la miró sorprendido, esperaba cualquier respuesta menos ésa, era la primera vez que Kagura se disculpaba con él.

-En serio tienes fiebre…-murmuró preocupado.

-Debiste dejarme, no debiste tomarte tantas molestias por mi-murmuró Kagura.

-Si hubiera hecho eso ya estarías muerta y el perro en manos de Naraku-respondió Sougo.

-Si hubieras huido con Sadaharu habría valido la pena-replicó Kagura.

Sougo resopló con fastidio y no respondió.

-¿Cómo me controlaste cuando perdí la razón?-preguntó Kagura.

-¿En serio no lo recuerdas?-murmuró Sougo.

Kagura negó con la cabeza.

-¿Nada de nada?-insistió Sougo.

-Bueno…-titubeó Kagura volviendo a ruborizarse-Recuerdo que escuché que gritaban mi nombre y desperté aquí…

-Por un instante volviste y ahí pude noquearte-respondió Sougo.

-¿Entonces fuiste tú el que me llamó?-preguntó Kagura confirmando sus sospechas.

Sougo volvió a resoplar y asintió con la cabeza sin mirarla. Se quedaron un largo rato en silencio, no entendían por qué, pero estaban avergonzados, no se atrevían a mirarse ni a decir nada.

-¿Dónde estamos?-preguntó Kagura un largo rato de silencio después.

-Cerca de mi pueblo natal-respondió Sougo-No se me ocurrió otro lugar donde ir, nos siguieron muchas horas.

-¿Cómo los perdiste?-preguntó Kagura.

-Con los torniquetes para que las heridas de tus piernas ya no dejarán rastro-respondió Sougo-Que anocheciera también ayudó.

-¿Y qué haremos ahora?-preguntó Kagura.

-Mantenernos ocultos-respondió Sougo-No sé qué estará pasando en Edo con Naraku rondando por ahí, pero por ahora no podemos volver.

-¿Y si lo del veneno es cierto?-murmuró Kagura.

-No lo es-replicó Sougo.

-Mis heridas no paran de sangrar-respondió a su vez Kagura.

-Ha disminuido bastante-replicó Sougo-Parará en algún momento.

Kagura buscó en su capa con una mano y con la otra jaló la mano de Sougo a la que estaba atada, tomándola y colocando la esfera de Sadaharu en la mano de él, lo que no se dio cuenta es que al hacerlo quedó con la mano de Sougo entre las suyas.

-Por favor-murmuró mirándolo directo a los ojos-Si muero, lleva a Sadaharu con Shinpachi, él lo cuidará… Yo… Soy una inútil que no logró ayudarlo, sé que la Yorozuya si lo hará.

Sougo la miró en silencio. Kagura le estrechó la mano con las suyas.

-Sé que soy una molestia, pero Sadaharu es demasiado importante para mí…

-Si, estás siendo una molestia-la interrumpió Sougo.

-¿Eh?

-¿Te vas a dejar morir por un calvo y un veneno mediocre?-replicó Sougo-Esa no es la mocosa que conozco, si tu perro o la Yorozuya te vieran se avergonzarían de ti.

Kagura se sobresaltó y no pudo evitar que le brotaran las lágrimas, no había forma de ocultarlo, estaba demasiado débil para aparentar fortaleza, rompió a llorar aferrada a la mano de Sougo sobre su rostro, él la dejó llorar sin quitar su mano, hasta que se quedó dormida, el capitán tomó su abrigo con la mano que tenía libre y la cubrió con él.

Sougo despertó con un respingo, había estado dormitando en medio de su guardia; a pesar de que ya lo había puesto en su lugar, el hombro dislocado le dolía mucho y sentía la mano amortiguada, de inmediato comprendió la razón, a su lado Kagura dormía aferrada firmemente con sus manos a la suya, rastros de lágrimas le barrían la pálida y sucia cara, Sougo suspiró ligeramente y miró alrededor, comenzaba a amanecer, se inclinó para observar las heridas en las piernas de Kagura, seguían sangrando pero menos que el día anterior, no quería despertarla, entre más descansara más rápido volvería a ser la de siempre. Esperó un largo rato mientras amanecía y la mañana avanzaba lentamente, no podía esperar ver la expresión enfadada y avergonzada de Kagura cuando despertara y se percatara de la situación, mientras lo pensaba Kagura comenzó a moverse, estaba despertando. Ella abrió los ojos y se quedó un largo rato con la vista perdida en el cielo, cuando Sougo estaba por decirle algo, ella bajó la mirada a sus manos enlazadas pero su reacción no fue la que él esperaba, sólo se quedó ahí sosteniendo su mano con la mirada perdida.

-¿Estás bien?-murmuró Sougo sin poder evitarlo, verla tan ensimismada lo inquietaba mucho.

-¿Eh?-murmuró ella alzando la mirada hacia él y apenas reparando en su presencia-¿Qué pasó? ¿Qué haces aquí?

-¿Me devuelves la mano?-replicó Sougo fastidiado.

Kagura volvió a mirar las manos enlazadas y lo estrechó una última vez antes de soltarlo.

-Gracias-murmuró sonrojada sin mirarlo.

Sougo se sobresaltó, no esperaba que le diera las gracias.

-¿Por qué?

-Por tu mano-replicó Kagura.

Y, contrario a lo que Sougo había imaginado, el sonrojado y avergonzado fue él, se giró lo suficiente para ocultar su cara de la vista de ella y se cubrió la boca con la mano con el corazón latiendo a toda velocidad, era la primera vez que veía una faceta tan tierna de Kagura, nunca antes se había permitido ver algo lindo o femenino en ella, esto era nuevo para él. Mientras respiraba profundamente para calmarse Kagura intentó incorporarse.

-No te muevas-se quejó Sougo.

-Quiero sentarme-replicó ella intentándolo-Mi espalda no aguanta más en esta posición.

Sougo tomó aire, intentando disimular su vergüenza y la sostuvo, ayudándola a sentarse y apoyarse en el tronco del árbol bajo el que se habían refugiado, la observó detenidamente mientras lo hacía, su piel más que pálida se tornaba grisácea, seguramente por la pérdida de sangre, su temperatura parecía seguir elevada.

-Creo que sigues con fiebre-murmuró Sougo conteniendo su vergüenza-¿Te puedo tocar?

-¿Desde cuándo pides permiso para eso?-preguntó Kagura.

Sougo se encogió de hombros sin mirarla a los ojos, Kagura asintió con la cabeza y Sougo volvió a palparle la frente.

-Tienes fiebre-suspiró con resignación-Tienes que comer algo, creo que estás anémica.

Se arrodilló a su lado y la dio la espalda.

-¿Te puedes subir?

Con la mano enlazada por las esposas la jaló para poner el brazo de Kagura sobre su hombro, le tomó la otra mano y lo más delicadamente que pudo la subió nuevamente a su espalda.

-¿Tú estás bien?-preguntó Kagura al ver que él jadeaba y sudaba al levantarse.

-Sólo es el hombro-replicó él.

No era cierto, llevaban un día y una noche sin comer ni beber nada, tenía varias heridas aparte del hombro y la mano, había corrido kilómetros sin descansar y no había dormido nada la noche pasada, pero lo último que necesitaba era que ella se preocupara por él.

-Si no hubieras hecho esa tontería-suspiró Kagura en su espalda cuando él comenzó a caminar-No tendrías que llevar esta "carga pesada".

-¿Tontería?-repitió Sougo impaciente.

Kagura sacudió la mano que los mantenía esposados.

-Ah ¿Te refieres a cuando te salvé la vida?-replicó Sougo.

-¡Te dije que me dejaras ahí!-replicó Kagura.

-¿Tú lo hubieras hecho?-preguntó Sougo-¿Me hubieras dejado morir ahí?

Kagura no respondió, las manos le temblaban y Sougo pudo sentir su frente en contacto con su nuca, ella resopló con irritación.

-¿Porqué te molesta tanto que lo hiciera?-preguntó Sougo.

-Eres la última persona que quería que me viera perdiendo el control-murmuró Kagura.

-¿Por qué?-replicó Sougo-¿Qué importancia tiene eso?

-Porque es vergonzoso-replicó Kagura.

-Como si te importara lo que pienso-suspiró Sougo con sarcasmo.

Kagura se sobresaltó.

-¿Por qué dices eso?

-No importa-respondió Sougo sacudiendo la cabeza.

-Es la segunda vez que dices algo así-insistió Kagura-¡Dime!

-Olvídalo-respondió Sougo.

-Para que sepas si fue muy vergonzoso que me vieras así-replicó Kagura-Odio ese estado, es como si me volviera una bestia…

-Fue impresionante-susurró Sougo girando la cabeza para mirarla y sonriendo levemente-Nunca había visto algo así, no es sólo tu fuerza o resistencia, es increíble tu instinto de supervivencia.

-No estoy segura de que fuera eso-murmuró Kagura-Fue dolor, me pasó lo mismo la vez pasada.

-¿Cuándo peleaste con el subordinado de tu hermano en Yoshiwara?-preguntó Sougo.

-¿Cómo lo sabes?

-Shimura-san me contó sobre eso-respondió Sougo.

-Fue igual esta vez, fue el dolor-murmuró Kagura-Por papi y Kamui pero también tenía que sacarnos de ahí como fuera… La vez de Yoshiwara fue igual, me dolía que lastimaran a Shinpachi y tenía que protegerlo, teníamos que salir de ahí.

-Si fue así no tienes cara para reclamarme por esto-sonrió Sougo sacudiendo la mano esposada a la de ella-Yo hice mi tontería y tú hiciste la tuya.

-¿Qué?-murmuró Kagura.

-Perdiste el control por tu papá y tu hermano y a la vez me protegiste-dijo Sougo-¿Ves a lo que me refiero? Instinto de supervivencia.

-¿De qué hablas?

-Estábamos rodeados, nuestras vidas estaban en riesgo-respondió Sougo-Estoy seguro que con o sin esposas nos habrías sacado de ahí. Entraste en ese estado para protegernos.

-Tienes razón…-murmuró Kagura cayendo en cuenta.

-¿Lo ves?-sonrió Sougo-Fue increíble. Que estés dispuesta a tanto por proteger y sobrevivir es increíble.

Kagura no pudo responder, volvió a agacharse, Sougo contuvo la risa cuando sintió su frente caliente en contacto con su nuca otra vez, podía imaginar su expresión avergonzada y su cara sonrojada.