Entre Odios y Amores
Por Marce-chan
Capítulo 4
Sougo fue directamente al baño y la bajó, sentándola con cuidado en el borde de la bañera, Kagura miró alrededor, como todo en la casa, el baño era todo de madera, incluida la bañera cuadrada y amplia donde Sougo la había llevado, ya estaba llena de agua caliente, Sougo le quitó la capa como había hecho en el río.
-Mira-dijo, antes de que Kagura empezara a protestar-No pretendo obligarte a hacer nada que no quieras, ni tampoco pretendo aprovecharme de la situación, pero estás herida y estamos amarrados, Ogino-sensei volverá pronto y dijo que para curarnos debe encontrarnos limpios, tenemos que resolver como bañarnos y demás mientras tengamos esto.
Alzó la mano que los ataba.
-Así que, si se te ocurre un método, dímelo-terminó.
Kagura lo miró, la expresión de Sougo era decidida y determinada, estaba siendo respetuoso. Le tomó la mano y con ella se recorrió su propio cuerpo.
-Desde aquí-dijo rozando su cuello con la mano de Sougo y pasando hasta la parte media de los muslos-Hasta aquí es zona prohibida.
Sougo se sorprendió por el gesto, pero sonrió ante su esfuerzo.
-¿Los brazos están incluidos en la zona prohibida?-preguntó.
-No, no están incluidos-respondió Kagura.
-Me temo que en algún momento tendré que tocarte aquí-dijo Sougo tomando la mano de Kagura y tocando su abdomen con ella-Debo tocar tu cintura para cargarte.
-Cuando sea necesario-replicó Kagura.
-Bien-sonrió Sougo divertido.
Se estiró para tomar una de las toallas que el doctor les había dejado cerca a la bañera.
-Toma, cúbrete con esto, así será más fácil-le dijo entregándosela-Me giraré mientras te quitas la ropa.
-Gracias-murmuró Kagura.
Sougo le dio la espalda todo lo que le permitieron las esposas y estiró su brazo para darle la mayor libertad de movimiento posible, Kagura tiró la ropa a sus pies y se envolvió con la toalla.
-Ya está-susurró muy sonrojada por estar desnuda frente a él.
-¿Podrías estirar tu brazo un momento?-preguntó Sougo.
-¿También te quitarás la ropa?-exclamó Kagura más sonrojada que antes.
-No tengo opción-replicó él-No te preocupes, me pondré la toalla.
Kagura estiró el brazo mientras Sougo se desnudaba, él se puso una toalla en la cintura y se giró.
-Sé que será incómodo, pero démonos prisa ¿Sí?
Kagura asintió en silencio, era la segunda vez que lo tenía tan cerca con tan poca ropa y la última vez lo había mordido en el cuello. Sougo se metió en la bañera frente a ella.
-Sostente de mi hombro-le dijo.
Kagura le obedeció sosteniéndose de su hombro con una mano y manteniéndose cubierta con la toalla con la otra, Sougo la ayudó a entrar a la bañera y le pasó la barra de jabón que había junto a las toallas.
-Lo que te dé problemas dime para ayudarte.
-¿Algo cómo qué?-replicó Kagura avergonzada.
-No sé, lo que sea-respondió Sougo que ya había empezado a enjabonarse los brazos, la cara y el cabello.
-Está bien-respondió Kagura y comenzó a lavarse torpemente dada su debilidad y fiebre.
Sougo se bañó muy rápido, para cuando terminó Kagura apenas terminaba de limpiarse los brazos. Él la miró, ella evitaba mirarlo por todos los medios posibles, pero sus temblores eran cada vez más evidentes y jadeaba. Sougo se le acercó y le tocó la mejilla.
-¡Oye!-se quejó Kagura asustada ante su contacto.
-No estoy en la zona prohibida-replicó Sougo-Además el agua caliente te está subiendo la fiebre, date prisa.
-Lo hago tan rápido como puedo-se quejó ella.
Sougo la observó fijamente.
-¿Qué?-exclamó Kagura a la defensiva.
-¿Cuál es tu problema?-se quejó Sougo ante su actitud.
-No me gusta que me mires ni me toques cuando estamos desnudos-replicó Kagura avergonzada.
-¿Te pongo nerviosa?-sonrió Sougo con malicia.
-¡Te volveré a morder si me tocas donde no debes!-respondió Kagura.
Sougo dio un respingo y se sonrojó, Kagura no sabía que ese mordisco tenía un significado diferente para él y que no era prudente pensar en eso cuando estaban los dos desnudos en la bañera.
-Creo que lo mejor es que te laves la zona prohibida-suspiró Sougo con resignación-Y yo te ayudo con lo demás.
-¿Por qué?-se quejó Kagura.
-Porque te vas a demorar una eternidad sola y te seguirá subiendo la fiebre-replicó Sougo-No miraré, lo prometo.
-¿Porqué habrías de mirar?-replicó Kagura ofendida-¿No dijiste que era como bañar un perro o un gorila?
-Olvida eso-replicó él cerrando los ojos-Date prisa.
Kagura se aseguró que no mirara y se retiró la toalla, frotándose con cuidado su magullado cuerpo, todo le dolía y le ardía, pero el agua caliente y el jabón eran increíblemente relajantes, fue entonces cuando se dio cuenta que su prevención hacia Sougo ya no existía, ella siempre había sido prevenida con él, pero después de todo lo que habían pasado esos días ya no sentía eso, de hecho, era lo contrario, se sentía segura a su lado, no pudo evitar sonreír, terminó de enjuagarse y se volvió a colocar la toalla.
-Ya-le dijo.
Sougo abrió los ojos y tomó la barra de jabón. Kagura le sonrió e inclinó la cabeza hacia él, indicándole que le lavara el cabello.
-Me dices si estoy siendo rudo-le dijo él.
Le mojó el cabello y lo enjabonó lo más suavemente que pudo, masajeándole el cabello para limpiarlo.
-Tu cabello ha crecido mucho-comentó Sougo.
-No me lo he cortado desde que me fui-respondió Kagura.
-Te sienta bien.
-¿Eh?
-Levanta la cabeza-le dijo al terminar para enjuagarla.
Ella obedeció y él le echó un cubo de agua encima.
-¿Cómo sientes las piernas?-le preguntó Sougo.
-No importa que duela-respondió Kagura-Lo importante es limpiarlas.
-Bien.
Le estiró una a una las piernas y las lavó; la posición, la situación y los roces de los cuerpos ponían a Sougo en una situación muy incómoda, en ese momento sus instintos de hombre le estaban pasado factura y Kagura estaba ante él como una mujer muy hermosa completamente desnuda, no podía evitar sentirse atraído hacia ella.
-¿Te hubieras imaginado esto?-sonrió Kagura riendo por las cosquillas cuando él le limpiaba los pies.
-¿Esto?-repitió Sougo tratando de lavarle los pies mientras ella pataleaba por la risa.
-Tú y yo bañándonos juntos-se rio Kagura.
-Para nada-respondió Sougo incómodo-Terminé.
-Gracias-sonrió Kagura-Lo necesitaba.
-¿Puedes pararte?-le preguntó Sougo.
Se incorporó y le estiró las manos, Kagura las tomó e intentó levantarse, pero por mucho mejor que se sentía sus piernas seguían en muy mal estado.
-Lo siento, no puedo-murmuró apenada.
-Entonces tendré que tocar la zona prohibida-respondió Sougo.
-¿Qué?
-La cintura-aclaró Sougo-No podré levantarte de otra manera.
-Está bien-accedió Kagura.
Sougo se agachó para que ella se sostuviera de su cuello y le sostuvo la cintura, ella intentó aligerar su peso para ayudarle, pero resbaló y se fue de frente hacia él, quedaron enlazados en un abrazo muy apretado, Sougo cerró los ojos al sentir los pequeños senos de Kagura hacer contacto con sus pectorales.
-Sepárate-murmuró con los ojos cerrados.
Kagura miró su expresión asustada y se separó con los brazos, Sougo la sostuvo lo más lejos que pudo y salió con ella de la bañera, tomó dos toallas secas y la llevó al salón, se secaron dándose la espalda todo lo que les permitían las esposas.
-¿Es repulsión?-murmuró Kagura cuando ya se habían secado y estaban en el salón con los kimonos que el doctor les había dejado.
-¿Qué?-respondió Sougo desconcertado.
-Mi cuerpo-respondió Kagura-Hace un momento, no soportabas el contacto ¿Es repulsión lo que te causo?
Sougo la miró, ella no lo miraba, pero se veía triste.
-No-respondió con un suspiro-No es eso.
-¿Eh?
-Tenía que separarte de mí porque… No es fácil para mi estar contigo en esta situación-respondió Sougo-Soy hombre ¿Me entiendes?
-No…-titubeó Kagura.
-No es repulsión-reiteró Sougo desviando la mirada.
