Entre Odios y Amores

Por Marce-chan

Capítulo 5

Se incorporó.

-¿A dónde vas?-preguntó Kagura.

-Hay que lavar esa ropa, está repugnante-respondió Sougo.

-¿No puedes descansar aunque sea un momento?-le reclamó ella.

-Hay mucho que hacer-respondió él.

-¿No puedes simplemente quedarte aquí un rato?-replicó ella.

-No-respondió él con terquedad.

Kagura estiró las manos para evitar que él se acercara y la cargara.

-¿Porqué?

-Porque odio ese silencio incómodo-respondió Sougo-Me hace pensar cosas que no quiero pensar.

-¿Cosas que no quieres pensar?

-¿Me vas a ayudar a lavar la ropa o no?-evadió él.

-¡No!-respondió Kagura dejándose caer acostada al suelo-Voy a dormir.

-¡Oye!-se quejó Sougo tratando de levantarla-¡No seas inmadura!

-Cuando hayas descansado lavaremos la ropa y te ayudaré-respondió Kagura-Mientras regresa el doctor duérmete un rato.

Lo jaló con la mano que los ataba, forzándolo a recostarse, era imposible para ellos darse la espalda estando acostados debido a las esposas, de modo que quedaron de frente, Sougo se apresuró a girarse para quedar de espalda a la pared y así poder evitar la mirada de Kagura.

-¿Porqué eres tan terco?-le preguntó ella.

-No tengo sueño-replicó Sougo.

-Idiota-susurró Kagura para sí.

-¿Y si nos atacan mientras dormimos?-reaccionó Sougo a la defensiva-¿Has pensado en eso? ¡No me puedo relajar!

-¿No dijiste que estamos seguros aquí?-replicó Kagura.

-No estaremos seguros hasta que estemos curados-replicó Sougo sin mirarla-Así que hasta que llegue el doctor no pienso dormir.

-Entonces yo tampoco lo haré-respondió Kagura.

-¿Qué sentido tiene?-replicó Sougo más molesto-Se supone que yo no duermo para que tú duermas, tonta.

-Entonces duerme tú y yo vigilo-respondió Kagura.

-No lo haré-replicó Sougo.

Kagura suspiró con irritación y resignación, se quedaron en silencio otro largo rato.

-Esta casa es muy bonita-comentó Kagura al rato-¿Vivías aquí con tu hermana?

-Si-respondió Sougo sorprendido con el abrupto cambio de tema.

-Gin-chan me habló de ella-comentó Kagura-Me hubiera gustado conocerla.

-¿En serio?-preguntó Sougo-¿Querías conocerla?

-Bueno, Gin-chan me dijo lo diferente que te portabas con ella presente-respondió Kagura-Me hubiera gustado ver eso.

-No iba a permitir que vieras esa faceta mía-replicó Sougo.

-Lo sé-sonrió Kagura-Y por respeto a eso nunca aparecí.

-¿Qué?

-Gin-chan me contaba todo conforme pasaba-respondió Kagura-Pero supuse que la última persona que querrías ver en esa situación era a mí… Digamos que me puse en tu lugar.

-No me gusta mostrar mi vulnerabilidad-respondió Sougo-En eso tienes razón.

-Después te ausentaste un tiempo del Shinsengumi-comentó Kagura.

-Si, vine aquí-dijo Sougo-A hacer mi duelo.

-Lo sé-sonrió Kagura.

Sougo se sobresaltó y se giró para mirarla.

-¿Sabías todo eso? ¿Siempre lo supiste? ¿Cómo?

-Me lo dijo el gorila.

-¿Preguntaste por mí?

-No sé supongo que… Quería animarte-respondió Kagura girándose para mirar el techo y así no mirarlo a los ojos-Sé lo que es una pérdida de ese calibre.

-¿Tu mamá?

Kagura asintió con la cabeza.

-Me hubiera gustado tener a un amigo que me animara en esos momentos, así que…

-¿Es por eso que siempre aparecías animándome cuando tenía problemas?-preguntó Sougo-¿Porque no pudiste acompañarme en la pérdida de mi hermana?

Kagura lo miró un momento, se encogió de hombros y volvió a mirar al techo sin responder.

-Kagu…

-Con permiso-sonrió el doctor Ogino entrando por la puerta.

Sougo y Kagura alzaron la mirada. El doctor les sonreía llevando muchos paquetes.

-Ogino-sensei-exclamó Sougo-Déjeme ayudarlo.

-Estás herido, Sougo-kun-respondió el médico-Quédate ahí.

El médico descargó los paquetes, había llevado comida, elementos de aseo, algunas herramientas y todo lo necesario para la estancia de los recién llegados, asimismo llevó los elementos médicos para el procedimiento de Kagura.

-Primero debo vendarte, Sougo-kun-le dijo-Para inmovilizar tus costillas rotas, después necesitaré que me ayudes con Kagura-chan.

-Si-respondió él.

-Les prepararé comida, pero sólo podrán comer después del procedimiento, porque tendré que anestesiar el área y eso te hará vomitar si comes, Kagura-chan-dijo el médico.

Kagura suspiró con resignación.

-Está bien.

El médico curó a Sougo finalizando con las apretadas vendas en el abdomen y el hombro que inmovilizarían las zonas para que cicatrizaran correctamente.

-Ahora necesito que te coloques aquí-le dijo, señalando encima de la cabeza que Kagura-Y sostengas los brazos de Kagura-chan lo más fuerte que puedas.

Sougo se ubicó como le indicó el médico y sostuvo los brazos de Kagura por encima de la cabeza de ella, una vez en la posición soltó sus muñecas y le tomó las manos.

-Puedes apretar si quieres-le dijo.

Kagura le devolvió la mirada y asintió con la cabeza.

-Investigué el veneno, no es nada que haya visto antes-dijo el médico mientras limpiaba el área alrededor de las puñaladas que tenía Kagura en las piernas-Aún así traje un antídoto estándar que probablemente haga que lo elimines más rápido de tu organismo, voy a anestesiar.

Kagura cerró los ojos al ver la jeringa que sostenía el doctor y apretó los dientes cuando comenzó a aplicarle la anestesia en los alrededores de las heridas, era muy doloroso, pero podía soportarlo.

-¿Estás bien?-le preguntó Sougo cuando terminó.

-Si-respondió Kagura jadeando.

-Aquí vamos-dijo el doctor-No mires, mira a Sougo-kun ¿Quieres?

Kagura asintió con el miedo reflejado en la cara y alzó la mirada hacia Sougo, odiaba mostrarse así de débil ante él, pero contrario a lo que esperaba él nunca desvió los ojos de los suyos y le sonreía con mucha calidez mientras apretaba sus manos, el procedimiento no fue muy largo aunque para Kagura se sintió eterno, la anestesia solo abarcaba cierto nivel de dolor y el médico le estaba cortando su propia piel, pero una vez lo logró y el médico la suturó, el alivio fue increíble, sin embargo, la dejó muy agotada.

-Lo hiciste muy bien-sonrió el doctor al terminar-Eres admirable, Kagura-chan.

-Gracias-sonrió ella jadeando y sudando.

-Gracias por tu ayuda, Sougo-kun-sonrió el médico-¿Sougo-kun?

Kagura levantó la mirada hacia el mencionado que tenía la mirada perdida.

-¿Ella está bien?-preguntó en voz baja.

-Si, está muy bien-respondió el médico.

Sougo se desvaneció en un suspiro de alivio.

-¡Oye!-exclamó Kagura asustada.

-¡Sougo-kun!-exclamó el doctor sosteniéndolo y examinándolo.

-¿Qué tiene?-preguntó Kagura intentando girarse.

El doctor recostó a Sougo perpendicular a Kagura de modo que sus manos encadenadas quedaran en posiciones cómodas.

-Sólo está dormido-respondió sonriendo a Kagura-Finalmente lo venció el agotamiento. Estoy seguro que no ha dormido bien desde que todo esto inició.

Kagura observó el perfil de Sougo. El médico la miró.

-Me da mucho gusto saber que Sougo-kun no está solo-sonrió el médico.

-¿Eh?

-Mitsuba-chan se preocupaba mucho por eso-sonrió el médico mirando al chico-Él no era sociable y tenía una personalidad difícil.

-Aún la tiene-respondió Kagura.

-Lo sé-respondió el médico-Pero tú lo aceptaste tal como es.

-Bueno yo…

-Mitsuba-chan estaría feliz de ver la novia tan linda que ha conseguido-sonrió el médico.

-¡No somos novios!-replicó Kagura sonrojada.

-¿Ah no?-murmuró el doctor con elocuencia-¿Qué son entonces?

-Rivales-respondió Kagura.

-A cualquier relación sana le viene bien un poco de rivalidad-sonrió el médico-Es una motivación mutua para mejorar cada día ¿No crees?

Kagura no respondió.

-Él siempre ha estado solo-murmuró el médico mirándolo-Nunca baja la guardia, no confía en las personas, creo que desde que Mitsuba-chan murió no había cuidado a nadie como la ha hecho contigo.

-No tiene opción-respondió Kagura sacudiendo la mano que los enlazaba.

-¿Dices que se ve obligado a cuidarte por esas cadenas?-preguntó el doctor-¿Quién se las puso?

-¡Él fue!-respondió Kagura irritada-Le dije que huyera y en lugar de eso se encadenó a mí.

-Para protegerte ¿Cierto?-preguntó el médico.

Kagura se encogió de hombros y asintió con la cabeza.

-Pero creo que cuando lo hizo no pensó en lo que implicaría-murmuró.

-Su deseo de protegerte fue más allá de eso ¿O no?-preguntó el médico.

-Usted ve todo muy románticamente, doctor-replicó Kagura.

-Creo que sólo veo las cosas de un modo diferente al tuyo, Kagura-chan-respondió él-Lo que veo es que haces todo lo posible para no admitir que él te atesora, se preocupa por ti y que te ha cuidado por eso.

-Él me hacía la vida imposible cuando estábamos en Edo-replicó Kagura-¿Cómo puedo pensar que me atesora si lo único que hace es molestarme?

-Un chico como Sougo-kun no sabe cómo demostrar sus sentimientos-sonrió el médico-Seguro que te molesta a ti más que a nadie ¿Cierto?

-Si…-titubeó Kagura.

-Y seguro que esta no es la primera vez que te protege ¿Cierto?

Kagura asintió.

-Es tan propio de él-sonrió el médico con nostalgia-Mitsuba-chan se divertiría mucho viéndolo.

-¿Usted me está diciendo que yo le agrado?

-Claro, es obvio-respondió el médico-Sougo-kun nunca se ha molestado por intentar agradar a la gente, él sólo amaba a Mitsuba-chan y admiraba a Kondo-san, él nunca haría algo que no quiere, sin importar que haya cadenas o no.

Kagura desvió la mirada negando con la cabeza. El médico estiró la mano hacia ella, Kagura dio un respingo al ver lo que le entregaba, era un paquete de Sukonbu.

-¿Cómo…?-titubeó.

-Sougo-kun me pidió que lo trajera-sonrió el médico-Estaba seguro que era para ti.

-¿En qué momento?-replicó Kagura.

-Lo dejó en la nota de mi consultorio-respondió el doctor.

Kagura le recibió el Sukonbu y miró a Sougo dormido a su lado.

-Es un buen chico y un buen hombre-sonrió el médico-Espero que lo cuides bien.

Kagura desvió la mirada, el doctor se incorporó.

-Les haré algo de comer ¿Tienes frío? ¿Quieres que traiga los futones?

Kagura asintió con la cabeza.

-Gracias Ogi-sensei-murmuró.

El médico fue a buscar los futones, pero cuando regresó Kagura ya estaba profundamente dormida, se había acurrucado abrazando el paquete de Sukonbu y con la cabeza muy cerca de la de Sougo de modo que quedaron uno contrario al otro, como un yin yang.