Entre Odios y Amores
Por Marce-chan
Capítulo 6
El olor a comida hizo que Sougo recuperara el conocimiento, su agotamiento lo había vencido, se había mantenido con la guardia alta durante días y, aunque odiara admitirlo, ver a Kagura mejor lo había hecho sentir más tranquilo. Por primera vez desde que todo había empezado se sentía seguro, pero eso no le quitaba el hambre, abrió los ojos para encontrarse la cara de Kagura justo frente a la suya pero al revés, ella dormía tranquilamente y Sougo no pudo evitar sonreír al verla pero luego se percató del paquete de Sukonbu que abrazaba y se incorporó de inmediato, miró alrededor, había anochecido, seguían en el salón, estaban cubiertos con cobijas y habían futones a su alrededor, se oía movimiento en la cocina, pero no podía moverse con Kagura dormida a su lado.
-Ah, Sougo-kun-sonrió el doctor Ogino entrando al salón-Ya despertaste ¿Tienes hambre?
-Ogino-sensei-saludó Sougo-¿Cuánto dormí?
-Casi 12 horas-respondió el doctor-Los he abastecido con lo necesario para que estén cómodos, supongo que no saben cuánto tiempo se van a quedar ¿Verdad?
-No-respondió Sougo-Lamento las molestias, sensei.
-No fue nada-respondió él-Hoy es domingo así que no tenía pacientes, también intenté hacer algo con eso.
Señaló las esposas que lo unían a Kagura.
-No hubo manera de romperlas o abrirlas-dijo el médico-Todas las herramientas que traje se rompieron, así que tendrán que arreglárselas así por ahora.
-Agradezco el intento-respondió Sougo.
-Tengo curiosidad-sonrió el médico con picardía-¿Cómo se bañaron?
Sougo desvió la mirada mientras el doctor colocaba la mesa en el salón y servía el té.
-Con mucho cuidado-murmuró sonrojado.
El doctor soltó una carcajada.
-Sensei…-murmuró Sougo mirando a Kagura.
-¿Si?
-¿Usted le dio el Sukonbu?
-Si.
-¿Le dijo que yo se lo pedí?
-Si-respondió el doctor-¿No debí hacerlo?
-Ahora se hará una idea equivocada-suspiró Sougo sacudiéndose el cabello.
-¿Equivocada?-repitió el médico-Más bien la idea correcta.
-¿De qué habla?
-¿Acaso ella no te gusta?
-¿Qué?-exclamó Sougo avergonzado.
-Recuerda que te conozco desde que naciste-sonrió el doctor-Deberías dejar de ocultarlo, ya eres un hombre, enfrenta tus sentimientos.
Sougo iba a responder, pero justo entonces Kagura comenzó a despertar.
-Buenos días-murmuró adormilada.
-Buenas noches-respondió Sougo sonriendo.
Kagura se incorporó mirando alrededor.
-¿Ya es de noche?-exclamó.
-Dormimos 12 horas-respondió Sougo.
-Kagura-chan, te ves mejor-sonrió el doctor.
-Ogi-sensei-saludó Kagura-Si, me siento mejor.
-Ya está listo el té y la comida-sonrió el doctor-Pero primero revisaré tus heridas.
Revisó los vendajes y examinó a Kagura.
-Ya no tienes fiebre y las heridas están cicatrizando bien-sonrió el doctor-¿Tienes náuseas?
-No, muero de hambre-respondió Kagura.
-Sougo-kun ¿Cómo sientes las costillas?-preguntó el doctor.
-Duelen menos-respondió Sougo.
-¿Y el hombro?
-También duele menos-sonrió Sougo.
-¿Hambre?
-Mucha-sonrió Sougo.
-Traeré la comida-sonrió el doctor.
Cuando salió del salón, Kagura se giró hacia Sougo.
-Es un hombre muy amable.
-Así es.
-Se preocupa mucho por ti.
-Lo sé.
Kagura le estrechó la mano que tenía posada en el suelo un instante, Sougo la miró desconcertado.
-Gracias por el Sukonbu-sonrió-Lo atesoraré.
-No es para que lo atesores-replicó Sougo desviando la mirada-Es para que lo comas, te gusta esa cosa ¿No?
-Pero es el primer regalo que me das-replicó Kagura-¿No debería atesorarlo?
-El primer regalo…-murmuró Sougo sonrojado girando la cara para que ella no lo viera.
-Aquí está-sonrió el médico entrando al salón con la comida.
El doctor Ogino se había marchado hace un par de horas, ya era bien entrada la noche y se suponía que debían dormir, pero ni Sougo ni Kagura podían conciliar el sueño, era la primera noche desde el ataque que estaban conscientes de que estaban durmiendo juntos y estar en una habitación compartiendo el futón sólo lo hacía más incómodo. Mientras Sougo seguía luchando consigo mismo y reprimiendo sus instintos, Kagura no podía evitar pensar en su familia, seguía muy angustiada por Umibouzu y Kamui, recordar su cabello y su casco le estrujaba el corazón, las esposas que compartía con Sougo le hacían imposible girarse o darle la espalda, sólo tenía dos opciones: mantenerse de cara al techo o girarse hacia Sougo y si él se giraba quedarían frente a frente y muy cerca, los dos habían optado por la primera opción y ambos con los ojos cerrados simulando dormir, Kagura abrió los ojos, miró de reojo para asegurarse que Sougo dormía y se quedó mirando el techo, la angustia que sentía la sobrepasó y sin que pudiera evitarlo comenzaron a caerle lágrimas por las mejillas.
-Papi… Kamui…
Sougo disimuló como pudo el respingo que dio al escucharla y abrió los ojos suavemente para evitar que se diera cuenta, aunque la habitación estaba oscura la vio, ella lloraba aferrada a la pequeña esfera que contenía al Inugami, pero contenía sus sollozos con todas sus fuerzas; Sougo pensó en ignorarla e intentar dormir, pero la tristeza de ella lo alcanzó, no era algo que le hubiera importado antes, pero odiaba verla sufrir y sentía su dolor como propio, antes de siquiera darse cuenta de lo que hacía, ya se había girado y en un ágil movimiento posó su mano sobre la cabeza de ella, acariciándole torpemente el cabello.
-¿Qué…?-balbuceó Kagura desconcertada.
-Estoy seguro que están vivos-susurró Sougo sin dejar de mirar el techo-Pronto se enterarán de lo que pasó y vendrán a buscarte.
-¿Cómo sabes eso?-murmuró Kagura cerrando los ojos-Nadie sabe lo que nos pasó, nadie sabe que estamos aquí…
-¿De verdad crees que no notarán nuestra ausencia?-replicó Sougo-Además, le envié un mensaje encriptado a Shimaru-nii-san, pronto sabrán que estamos aquí.
-¿Al Afro…?
-Si, le dije que hablara con la Yorozuya, estoy seguro que el Danna estaba en Edo-respondió Sougo-Además Shimaru-nii-san tiene comunicación directa con esa cosa que acompaña al primer ministro…
Kagura giró la cabeza hacia él.
-¿El primer ministro?-balbuceó.
-Katsura-explicó Sougo recordando que Kagura llevaba dos años lejos de Edo-Él es el primer ministro ahora y esa cosa que siempre lo acompaña es su asistente.
-¿Eli?
Sougo asintió.
-Shimaru-nii-san entablará comunicación con esa cosa y de esa manera pueden hacer que Katsura se comunique con Takasugi-san para que despliegue la búsqueda de Umibouzu y del hermano idiota en el espacio y así corroborar que están con vida.
-No tenías que hacerlo…-murmuró Kagura conmovida.
-Pues ya lo hice-replicó Sougo retirando la mano de su cabello y encogiéndose de hombros-No es nada del otro mundo.
-Gracias…
-Estoy seguro que están vivos, así que deja de preocuparte y duérmete-respondió Sougo sin mirarla.
-La primera vez que lloré me regañaste-murmuró Kagura-¿Porqué ahora me animas?
-Fue como dije ¿No?-respondió Sougo-Si el veneno fuera tan mortal ya no estarías aquí, eres fuerte, lo estás haciendo bien.
-Si no fuera por ti ya estaría muerta-murmuró Kagura.
-Entonces, dales las gracias a tus pies por llevarte a ese puente-respondió Sougo.
Kagura siguió con la mirada fija en él, pero Sougo no se la devolvió, ella suspiró, giró su cuerpo hacia él y lo sostuvo de la parte delantera del kimono, obligándolo a girarse hacia ella.
-Si es cierto que mis pies me llevaron a ese lugar sin que me diera cuenta-dijo en voz alta y clara-Pero lo hicieron porque estaba pensando en eso.
-¿En qué?-murmuró Sougo desconcertado bajando la mirada hacia ella.
-En el puente, en el río, en el agujero en las rocas-respondió Kagura-Estaba pensando en eso y por eso mis pies me llevaron ahí.
-¿Qué sentido tiene que digas eso?-replicó Sougo impaciente-No tengo idea de lo que hablas.
-Porque ya entendí la razón de lo que dices-respondió Kagura.
-¿De qué estás hablando?-preguntó él sacudiendo la cabeza.
-De tus comentarios ridículos sobre que no me importa lo que haces o dices-respondió Kagura-Que ese lugar no significa nada para mi y todas esas tonterías.
Sougo desvió la mirada avergonzado y trató de separarse, pero Kagura lo sostuvo.
-¿Estás molesto por lo de hace dos años?-preguntó Kagura.
-¿Qué cosa?
-Porque me fui sin decirte nada.
Sougo no pudo evitar resoplar, odiaba que Kagura pudiera leerlo tan fácil, odiaba ser predecible y odiaba que sus sentimientos se notaran.
-Te estás dando demasiado crédito…-murmuró sin mirarla.
-¿Entonces por qué estás molesto?
-¿Quién dijo que lo estoy?
-Te conozco, tonto…
-¿Querías que te dé una paliza de despedida como hiciste conmigo?-replicó Sougo.
-No fue fácil para mi marcharme-respondió Kagura bajando la mirada-Yo… Quedé muy mal después de esa batalla… No podía permitir que me vieras así…
-¿Qué creías? ¿Qué iba a burlarme?-respondió Sougo-¿En serio? ¿Después de todo lo que hemos pasado?
Kagura volvió a mirarlo, Sougo se soltó de ella quedando nuevamente de cara al techo, se notaba la irritación en su voz.
-No lo sé…-titubeó Kagura.
-Si me hubieras pedido ayuda-murmuró Sougo mirando al techo-Yo habría ido contigo, sin pensarlo dos veces.
-¿Qué…?
-Te lo debía…-murmuró Sougo-Y más ahora… Saber que…
-¿Saber qué?-preguntó Kagura levantándose ligeramente para mirarle la cara.
Sougo estiró su brazo derecho y le puso la mano en la cara, obligándola a recostarse otra vez.
-No es fácil lo que voy a decir-murmuró-¿Podrías no mirarme?
-¿Qué?-replicó Kagura impaciente intentando quitarse su mano de la cara.
-¡No quiero que me mires cuando diga esto!
Kagura resopló con impaciencia y dejó de debatirse. Sougo volvió a recostarse.
-Siempre aparecías cuando más te necesitaba…-murmuró en voz baja, se notaba el esfuerzo que hacía para hablar-Aún con lo fastidiosa que eres, siempre aparecías para darme una palabra de aliento, para que hiciera lo correcto, para que no cometiera errores que lamentaría después. Saber ahora que incluso cuando murió mi hermana estuviste ahí… Odio esto…
Se cubrió la cara con el antebrazo.
-¿Me odias?-murmuró Kagura.
-Odio no odiarte-respondió Sougo con el brazo firmemente sobre la cara-Odio preocuparme más por ti que por mí mismo, odio esperarte, odié esperarte estos dos años...
-¿Esperarme…?-titubeó Kagura.
-Cuando supe que te marcharías-murmuró él-Fui al puente y te esperé, como nunca llegaste fui a la Yorozuya… Para entonces la Yorozuya se había desmantelado y tú te habías ido…
-No fue nada personal…-murmuró Kagura apenada-Yo… Tenía que hacerlo sola… No podía pedir ayuda, menos a ti…
-No sólo no lo pediste, ni siquiera te despediste-respondió Sougo-Ni siquiera me diste la oportunidad de ofrecerte mi ayuda, de intentar retribuirte, aunque sea un poco, de ser yo quien te apoyara, aunque sea una vez…
-No me debes nada-respondió Kagura-Y si así fuera ya has compensado suficiente con todo esto.
Sougo se quedó en silencio, respirando entrecortadamente con el brazo sobre la cara. Kagura lo miró y no pudo evitar recordar el momento de su regreso en el muelle, para Sougo habían bastado unos minutos de batalla para darse cuenta de quien era ella.
|Kagura acababa de transformarse en su forma real lanzando lejos a Sougo y a Shinpachi.
-Kanna-chan…-murmuró Shipanchi.
-No…-respondió Sougo sonriendo-Por fin regresó la testaruda.
Kagura se lanzó a atacarlo y Sougo no dejó de sonreír durante todo su combate, intentó golpearla con su espada mientras ella intentó darle con el puño, se sostuvieron ambos brazos quedando frente a frente.
-Hola-sonrió Sougo-Bienvenida.
La respuesta de Kagura fue darle un cabezazo en la cara y estrellarlo contra el suelo.
-Kanna-chan ¿Qué ocurre?-preguntó Shinpachi sin comprender.
-Esa tal Kanna nunca existió-respondió Sougo-No es una hija ni un clon. Es ella misma."|
Por increíble que le pareciera, al recordar ese momento acababa de darse cuenta que la alegría de Sougo al verla de vuelta había sido genuina, eso la desconcertaba, su corazón latía muy rápido, era la primera vez que veía ese lado de él.
-Ne…-murmuró.
-¿Qué?-murmuró Sougo sin moverse ni retirarse la mano de la cara.
-¿Podrías mirarme cuando diga esto?-respondió Kagura girándose hacia él.
Sougo alzó ligeramente el brazo para mirarla.
-Estoy en casa-sonrió Kagura.
Sougo se sobresaltó y sin poder evitarlo se giró hacia ella, la atrajo hacia sí e inclinó su cabeza sobre la de ella, de modo que sus frentes se tocaron, ella le había respondido con un cabezazo su bienvenida, él hacía lo mismo a su manera.
-Bienvenida, idiota.
