Entre Odios y Amores

Por Marce-chan

Capítulo 9

-¿Sou…-chan?-murmuró Kagura en sus brazos.

Él no respondió, sólo la estrechaba fuerte, ocultando la cara en el cabello de ella, no necesitaba nada más, en ese abrazo lo tenía todo; era como si esos sentimientos que llevaba tanto tiempo reprimiendo se canalizaran mediante el contacto, pero eran tan intensos que le resultaba imposible expresarlos con palabras, sólo se quedó ahí, estrechándola, sintiéndola, impregnándose en su esencia, Kagura correspondió al abrazo acariciando torpemente el cabello color paja que tanto le gustaba, se quedaron así hasta que los fuegos artificiales se terminaron, el silencio los devolvió a la realidad.

-Sou-chan-murmuró Kagura.

Él no se movió ni respondió, Kagura giró ligeramente la cara y su mejilla hizo contacto con la de Sougo, estaba muy cálido pero más que eso parecía arder y podía sentir su aliento entrecortado en el cuello, fue entonces cuando se percató que algo no estaba bien, el peso de Sougo comenzó a vencerla hasta que le cayó encima.

-¡Oye!-se quejó ella.

Pero cuando bajó la mirada hacia él se dio cuenta que estaba inconsciente, se lo quitó de encima como pudo y lo examinó, Sougo ardía en fiebre, le caía el sudor por la cara y respiraba agitadamente.

-¡Sou-chan!-chilló Kagura angustiada.

A pesar del mal estado de sus piernas, se incorporó, echándoselo a la espalda como pudo y fue con él hasta la cocina, sintió la sangre saliendo de las heridas de sus piernas, pero no le importó, puso agua en un cubo y tomó un paño, lo llevó con mucho esfuerzo hacia el salón y lo recostó, cubriéndolo con el futón y empezó a ponerle paños de agua fría, no se le ocurría que otra cosa hacer.

Sougo abrió los ojos, era de día, le dolía todo el cuerpo y se sentía mareado, recordaba fragmentos de la noche pasada, pero todo parecía un sueño, le costaba respirar y sentía muy dolorido y apretado tanto el pecho como el abdomen, bajó la mirada hacia su torso, estaba todo vendado y el vendaje tan apretado era lo que le dificultaba respirar, intentó incorporarse pero no pudo, se sentía muy débil; miró alrededor hasta percatarse que Kagura estaba sentada a su lado sosteniendo una de sus manos, se había dormido con la cabeza sobre el pecho y a pesar de estar profundamente dormida se mantenía erguida.

-Oye…-la llamó Sougo jalándola con la mano que los enlazaba.

-No la despiertes-dijo alguien saliendo de la cocina-Estuvo toda la noche cuidándote, déjala descansar.

-¡Sensei!-exclamó Sougo al ver al doctor-¿Qué sucedió? ¿Por qué está aquí?

-Kagura-chan me llamó-respondió él.

-¿Cómo?-preguntó Sougo sin comprender.

El doctor señaló hacia el patio, donde las cenizas de una hoguera algo precaria aún echaban algo de humo.

-Encendió una fogata que llamó mi atención de inmediato-respondió el doctor-Justo yo estaba regresando del templo al terminar el festival, fue muy inteligente…

-Que tonta-se quejó Sougo-Así como llamó su atención pudo llamar la atención de muchos otros.

-Estaba muy asustada-explicó el doctor Ogino-Se esforzó mucho por mantenerte estable hasta mi llegada.

-¿Estable?-murmuró Sougo desconcertado-¿Qué pasó?

-Kagura-chan dijo que empezaste a comportarte extraño y que cuando se dio cuenta tenías mucha fiebre-respondió el doctor-Cuando llegué estabas convulsionando.

-¿Y por qué tenía fiebre?-murmuró Sougo-No recuerdo qué pasó.

-Las fracturas de tus costillas están infectadas-respondió el doctor con tono severo-No te has cuidado como te indiqué.

-Pero…-titubeó Sougo mirando a Kagura.

-Kagura-chan dijo que era su culpa-murmuró el doctor-Que tú te preocupas más por ella que por ti mismo. Creo que el sentimiento es mutuo… Te limpió, te cuidó, te puso paños, te mantuvo hidratado…

Sougo resopló con vergüenza y desvió la mirada, pero se sobresaltó a percatarse de algo importante.

-Ella no podía caminar… ¿Cómo lo hizo?

El doctor Ogino señaló las rodillas de Kagura, Sougo se levantó como pudo para mirarlas, sus vendajes estaban cambiados y en ellos había rastros de sangre.

-¿Acaso…? ¿Ella…?-titubeó.

El doctor asintió.

-Se le abrieron las heridas por forzarse a caminar, pero fueron sólo los puntos superficiales afortunadamente.

Sougo la miró conmovido y arrepentido al pensar que justo antes de que eso pasara él la había tratado mal, aunque luego la había abrazado, se sonrojó al máximo al recordar eso.

-¿Estás bien, Sougo-kun?-preguntó el doctor Ogino-¿Te subió la fiebre?

-Estoy bien-murmuró él volviendo a recostarse-Necesito descansar.

-Reposa tranquilo-sonrió el doctor-Me quedaré con ustedes hasta que se recuperen.

-Pero ¿Su consultorio?-murmuró Sougo preocupado.

-Mi hija se hará cargo en mi ausencia, no te preocupes por eso, descansa-respondió el doctor saliendo del salón.

Sougo esperó hasta que el doctor salió y miró a Kagura, aunque no soportaba la incertidumbre de saber que había pasado después del abrazo decidió dejarla descansar, pero antes de darse cuenta sus ojos azules ya le devolvían la mirada.

-¿Sou-chan?

Sougo levantó la mano a modo de saludo, pero antes de darse cuenta Kagura ya estaba sollozando cubriéndose la cara con las manos.

-Oye…-replicó Sougo-No llores.

-Tuve mucho miedo, creí que morirías…-sollozó Kagura ocultando su cara-Todo por mi culpa…

-¡No digas eso!-replicó Sougo irritado.

Levantó el futón y jaló a Kagura hacia él, recostándola a su lado, ella quedó con la cabeza sobre el pecho de él, que la estrechó como pudo.

-¡No fue tu culpa lo que pasó! ¡Olvida lo que dije!

-Pero…

-Estaba frustrado, no fue en serio-replicó Sougo

Kagura no respondió, se quedó quieta apoyada en su hombro, Sougo suspiró, tenerla cerca, sentir su olor y su calor lo volvían a sumir en ese sentimiento de confusión, pero a la vez se sentía aliviado de tenerla junto a él, los sentimientos lo sobrepasaban.

-¿Qué se supone que haga con estos sentimientos, Gura-sama?-murmuró para sí.

-¿Gura-sama?-exclamó ella desde su pecho.

Sougo dio un respingo, en lugar de pensarlo lo había dicho y ella lo había escuchado.

-Estás despierta…-murmuró avergonzado.

-Me gusta Gura-sama-sonrió ella-Nunca nadie me ha llamado así.

-No creas que usaré el –Sama contigo-replicó Sougo.

-Acabas de hacerlo-replicó ella.

-Por primera y única vez-replicó Sougo-Además hablaba conmigo mismo.

-¿Me llamas diferente cuando hablas contigo mismo?-replicó ella.

-Cállate-respondió Sougo impaciente.

-¿De cuáles sentimientos hablabas?-preguntó ella.

Sougo se quedó en silencio mirando hacia el techo, pero no la soltó, ya era inevitable evitar el tema, había quedado en evidencia de demasiadas maneras, no había manera de seguir huyendo del asunto, Kagura lo miraba expectante.

-Antes de desmayarte-murmuró ella-Me abrazaste, pero… Era por la fiebre ¿Verdad?

Sougo no respondió.

-Y me has cuidado a pesar de estar en peores condiciones que yo-murmuró Kagura-Tienes mucha razón al decir que soy terriblemente egoísta…

-Cállate-la interrumpió Sougo.

Kagura lo miró en silencio. Él suspiró profundamente.

-No fue por la fiebre que hice eso-murmuró-Ni siquiera me había dado cuenta que la tenía.

-¿Entonces por qué?-preguntó Kagura.

-Me sentía muy mal por haberte lastimado-murmuró Sougo sin dejar de mirar al techo-No hiciste nada malo y yo te traté mal, no tienes que disculparte de nada.

-Pero sé que hice algo-replicó Kagura-Desde el baño yo…

-Sólo me sentí frustrado porque no te sintieras nerviosa en esa situación, eso fue todo-la volvió a interrumpir Sougo.

-¿Frustrado por qué?-preguntó Kagura.

-Porque si no estás nerviosa conmigo es porque no me ves como hombre-respondió Sougo.

-¿No te veo como hombre?-murmuró Kagura confundida.

Sougo no contestó.

-Creo que es más una cuestión de confianza-explicó Kagura-He llegado a sentirme tan cómoda contigo porque confío en ti, sé que no harías nada malo, no es porque no te vea como hombre.

Sougo suspiró.

-Esto parece un mal chiste…-susurró con fastidio.

-¿Chiste?-repitió Kagura sin comprender.

-Un capitán de la policía, un líder de la mafia, el mejor espadachín de Edo-susurró Sougo más para sí que para ella-Vencido por una niña…

Kagura se separó para mirarlo, a pesar de toda la vergüenza que sentía, Sougo le devolvió la mirada.

-¿Vencido?-repitió Kagura.

-El que se enamora pierde-respondió Sougo encogiéndose de hombros y desviando la mirada hacia el techo nuevamente.

-¿Enamora?-repitió Kagura sin poderlo creer-¿De qué estás hablando?

-De nada, olvídalo-replicó Sougo cubriéndose la cara con el antebrazo.

Kagura lo miró, debajo de su brazo se vislumbraba su rostro completamente sonrojado, pero no lo podía creer ¿Sougo la amaba? ¿Podría ser eso posible? Pero siempre la molestaba, la humillaba y disfrutaba burlándose de ella ¿Cómo podía ser eso amor? Entonces recordó una de sus conversaciones con el doctor Ogino:

|-¿Cómo puedo pensar que me atesora si lo único que hace es molestarme?-se quejaba Kagura en ese mismo salón días antes.

-Un chico como Sougo-kun no sabe cómo demostrar sus sentimientos-respondió el doctor Ogino con una sonrisa-Seguro que te molesta a ti más que nadie ¿Cierto?

-Si…

-Y seguro que esta no es la primera vez que te protege ¿Cierto?

Kagura asintió.

-Es tan propio de él-sonrió el doctor-Mitsuba-chan se divertiría mucho viéndolo.

-¿Usted me está diciendo que yo le agrado?

-Claro, es obvio-respondió el doctor.|

Kagura se sobresaltó, según el doctor Ogino, que conocía a Sougo desde niño, sus burlas, insultos y humillaciones eran la forma en que demostraba que la amaba, pero no sólo eso, siempre que podía la protegía y entonces recordó ocasiones en las que él la había tratado diferente, no pudo evitar recordar muchas de las frases que él le había dicho a lo largo de su conflictiva relación:

|-En ese caso te arrestaré por perturbar la paz-le había dicho con un megáfono desde su patrulla mientras perseguía a un Sadaharu transformado en un gigantesco monstruo y Kagura, que colgaba del perro, acababa de decirle que era un completo idiota-Acabas de romperle el corazón a un oficial de policía.|

|-¡Oye! ¡Yo soy el único que puede golpear a esa chica!-le había gritado a uno de los miembros de derribándolo de un golpe y evitando así que la golpeara.|

|-No se preocupe princesa-había dicho llegando al hospital donde se suponía que Kagura estaba al borde al muerte-Ella… Ella.. No morirá hasta ella y yo decidamos las cosas de una vez por todas.|

|-¿Cómo está el ataúd?-le había preguntado al asistir a su funeral, siendo el único que se había dado cuenta que estaba fingiendo-¿Bonito y cálido? Me imaginé que te gustaría un poco de luz del sol en la otra vida y preparé este ataúd estilo bronceado especialmente para ti. Si el amor del Danna y los demás por ti es real estoy seguro que notarán que estás fingiendo.|

|-¿Qué tal si yo te tomo entonces?-había preguntado cuando Kagura había dicho que no podría casarse después de ayudar a Asaemon-Ya tengo un hogar preparado donde tendrás tres comidas diarias y podrás tener una vida simple y tranquila.|

|-¿Eh? ¿Acaso me estás animando?-había preguntado cuando Kagura le había dicho que no se rindiera con el desmantelamiento del Shinsengumi y la reciente muerte del Shogun-¿Crees que estoy deprimido o algo por estilo? |

|-Muy bien, está decidido, nunca me quitaré este uniforme, nunca te saldrás con la tuya-le había respondido cuando Kagura había dicho que su uniforme apestaba-¿Escucharon eso, maleantes? Mientras no me quite este uniforme el Shingensumi no morirá. ¡Por tanto ustedes morirán ¡Es muy tarde para rogar por sus vidas! |

|-Tienes razón-le había dicho cuando Kagura lo había lanzado al río desde el puente donde él| había ido a despedirse-Había olvidado que necesito aclarar algo antes de irme de Edo… ¡Cuál de los dos es el más fuerte! Pero recuerda esto, la próxima vez que nos veamos me habré hecho más fuerte que tú que esos cuervos. ¡Así que tú tampoco vuelvas a perder contra nadie! |

|-¿Qué dices?-había respondido cuando Kagura en su regreso a Edo le había dicho que no volvía para restaurar a la Yorozuya-Si quieres que los suelte ¡Arráncame el brazo! ¡Hacía tiempo que no me estremecía así! Solía enfrentarme a tu mamá así (Cuando se pensaba que Kagura era Kanna, la hija de Kagura), intercambiamos más sablazos que palabras, pero a veces la espada es más elocuente que el habla.|

|-Hola-la había saludado sonriendo conteniendo su puño con una mano y azotando un sablazo con la otra-Bienvenida.|

Sin mencionar además todas las veces que la había protegido, cuando fueron a la prisión de la isla Kokujô a salvar a Kondo, él la había salvado de caer al vacío cuando recibieron el ataque de Naraku mientras escalaban, colocándose él mismo en una posición más vulnerable sólo para mantenerla a salvo; Cuando los secuaces de Naraku y Perm Punch habían intentado asesinarla se había encadenado a ella adrede sólo para protegerla sin importarle el riesgo; Cuando se bañaron juntos la primera vez y sus cuerpos hicieron contacto, él se separó pero no por repulsión como ella pensaba sino por respeto, saber ahora que lo frustraba que ella no se pusiera nerviosa con él en el baño le daba una idea de lo que estaba pensando. Nunca antes había tomado en serio esos detalles, los pasaba por alto, pero no porque no viera a Sougo como hombre sino porque estaba convencida que no eran más que bromas, porque un hombre como Sougo jamás podría ver en alguien como Kagura a una mujer y más aún, a una pareja. Sacudió la cabeza y lo miró.

-¿Estás enamorado de mí?-murmuro Kagura mirándolo incrédula.