Entre Odios y Amores

Por Marce-chan

Capítulo 10

-Dije que lo olvides-respondió Sougo aún con el brazo en la cara y más rojo que antes.

-Yo… Creí que era broma-titubeó Kagura-Cuando decías lo que decías… Y cuando me protegías… Pensé que era porque no tenías otra opción…

-Yo también-respondió Sougo-Yo también pensaba eso, esas bromas salían de mi boca sin que me diera cuenta, nunca entendí porque decía esas cosas, pero ahora entendí que nunca fueron bromas… Y protegerte… Comenzó a volverse casi una necesidad para mí…

-¿Entonces me amas?-insistió Kagura-¿Me amas y por eso me molestas? ¿Me amas y por eso me proteges? ¿Me amas y por eso te molesta que no te vea como hombre?

-Entonces no me ves como hombre…-suspiró Sougo.

-¡Claro que te veo como hombre, idiota!-respondió Kagura alzando la voz-Lo que no me puedo creer es que tú me veas como mujer.

-Claro que lo hago, tonta-replicó él.

-Pero… Seguro conoces mujeres mucho más bonitas y femeninas-replicó Kagura-Siempre vas a los bares y a Yoshiwara…

-Sólo voy por trabajo-respondió Sougo retirándose el brazo de la cara y mirándola-Nunca he ido por ocio y nunca he pagado por una mujer, no es mi estilo…

-¿Es decir que nunca has estado con una mujer?-exclamó Kagura.

Sougo volvió a cubrirse la cara, avergonzado.

-¿Cómo puedes preguntar eso tan abiertamente?

-¿Eso es un no?-exclamó Kagura juntando su cara a la de él.

-Así es-respondió Sougo mirándola a pesar de su sonrojo-¿Por qué te emociona tanto?

-Porque creí que eras diferente…-murmuró Kagura-Creí que eras como el gorila…

-Podrás llamarme anticuado, pero no puedo estar con una mujer si no siento nada por ella-murmuró Sougo.

-¿Por eso te sentías tan incómodo conmigo en la bañera?-retomó Kagura.

Sougo asintió.

-Entonces si me amas-sonrió ella.

Sougo la miró exasperado, mientras a él le estaba costando todo su orgullo confesarse, ella trataba el tema como si nada, pero ya no tenía sentido seguir fingiendo, las cartas estaban sobre la mesa, suspiró para sacar la exasperación que sentía y asintió con la cabeza.

-¿Estás seguro?-replicó Kagura incrédula-No soy femenina, soy muy malhablada, agresiva y rara…

Sougo no pudo evitar enternecerse al verla, era de las pocas veces que la había visto avergonzarse así.

-Precisamente por eso no hay nadie como tú-la interrumpió-No pensé que llegara una persona que despertara mi instinto protector y tú lo hiciste sin que me diera cuenta, pero a la vez eres mi igual, porque eres fuerte y eso te hace confiable. Me conoces y me aceptas tal como soy, me has apoyado y protegido.

-Igual que tú-sonrió Kagura encogiéndose de hombros.

Sougo se encogió de hombros en respuesta, Kagura no se atrevía a mirarlo a los ojos y se había sonrojado.

-¿De verdad te conformarías con alguien como yo?-murmuró-¿Una niña extraterrestre, con fuerza anormal, una familia muy rara y que come demasiado?

-¿Conformarme?-repitió Sougo mirándola fijamente-¿Tú te conformarías con un asesino, sádico y masoquista como yo?

-Precisamente por eso no hay nadie como tú-respondió Kagura repitiendo lo que él acababa de decirle.

Se miraron en silencio un momento.

-¿Entonces tú…-titubeó Sougo-¿Sientes lo mismo?

Kagura lo miró sonriendo, se encogió de hombros y asintió con la cabeza. Sougo no se pudo contener y la atrajo hacia sí, le resultaba tan inverosímil que sus sentimientos fueran correspondidos que había surgido en él un impulso incontenible de besarla, pero al último momento desvió sus labios y besó su frente, Kagura lo miró desconcertada.

-¿Y eso?-titubeó.

-Desearía que fueras mayor de edad…-suspiró Sougo conteniéndose.

-¿Desde cuando eres tan correcto y moralista?-replicó Kagura extrañada.

-Soy un policía ¿Sabes?-respondió él.

-¿No se suponía que ahora eras de la mafia?-preguntó Kagura.

-Es lo mismo con otro nombre-explicó Sougo.

Kagura separó su frente de los labios de él, lo agarró con fuerza de la cara y para besarlo en la boca, pero él la esquivó y el beso terminó en su mejilla.

-¡Oye!-murmuró Sougo muy sonrojado.

-Si tanto te preocupa, en mi planeta la mayoría de edad se alcanza a los 16-respondió ella separándose y recostándose nuevamente sobre su pecho.

-¿Eres mayor de edad?-murmuró Sougo.

-Si, pero ya perdiste tu oportunidad, sádico idiota-respondió ella.

Sougo se rio entre dientes, había pasado tiempo desde que lo llamaba así.

-Oye, levanta la cara-le dijo intentando sostenerle el rostro.

-Dije que perdiste la oportunidad-replicó ella sin ceder.

-Quiero hacerlo bien-insistió Sougo.

-Mala suerte-replicó Kagura.

Sougo la sostuvo, forcejearon un rato.

-Te dije que perdiste tu oportunidad-replicó Kagura debatiéndose-El momento se fue.

-Como quieras-respondió Sougo resignado, soltándola.

-¿Te rendirás así de fácil?-se rio Kagura.

-Dije que quiero hacerlo bien-respondió Sougo-Forzarte no estaría bien. Llegará el momento, de todas maneras, he confirmado algo.

-¿Confirmado?-repitió Kagura sin entender-¿Qué cosa?

-Que si somos opuestos complementarios.

-¿Opuestos complementarios?-repitió Kagura sin entender.

-Mi hermana me decía que cuando me enamorara debía ser de una persona que fuera opuesta, que me complementara-explicó Sougo-Y henos aquí.

-Opuestos complementarios-sonrió Kagura-Me gusta.

Sougo la miró intensamente.

-Cuando menos lo esperes te voy a besar-le dijo.

-Suena a amenaza-replicó Kagura.

Sougo se quedó desconcertado, creía estar siendo romántico, no amenazante.

-Idiota-exclamó Kagura al ver su expresión y se echó a reír.

-¡No te burles!-se quejó Sougo.

Kagura siguió riendo y lo abrazó, Sougo sintió un fuerte dolor ante el abrazo dadas sus lesiones, pero contuvo cualquier expresión de molestia, valía la pena el dolor, nunca antes había valido tanto la pena.

-Despierten bellos durmientes-se oyó una voz sobre ellos-La comida se enfría.

Sougo y Kagura despertaron al mismo tiempo, estaban fundidos en un abrazo muy estrecho, se incorporaron de golpe, separándose al ver al doctor sobre ellos, eso valió para Sougo un fuerte dolor que no pudo ocultar.

-¿Estás bien, Sougo-kun?-exclamó el doctor al ver su expresión.

-¿Qué tienes?-le preguntó Kagura.

-No es nada-respondió Sougo-Sólo me moví muy rápido.

El doctor se acercó rápidamente a él y le abrió el kimono dejando todo el torso al descubierto.

-¡Oiga!-se quejó Sougo.

-Lo sabía…-murmuró el doctor.

Todos bajaron la mirada hacia la cintura de Sougo, tenía marcadas las manos de Kagura en el intenso abrazo en el que se habían dormido, fue inevitable que la expresión apenada de ella rompiera el corazón de Sougo.

-¿Fui yo?-murmuró ella señalando las marcas.

-Me temo que sí, Kagura-chan-respondió el doctor también apenado.

Kagura no dijo nada, sólo bajó la mirada, Sougo quería decirle algo, quería atraerla hacia sí, pero con el doctor presente no se atrevía a hacerlo.

-Siendo positivos-sonrió el doctor queriendo romper la triste atmósfera-Esto significa que tu fuerza está volviendo, Kagura-chan.

-¿Mi fuerza?-repitió ella.

-Si, es decir que el veneno está siendo eliminado de tu sistema finalmente-explicó el doctor-Tus heridas deberían empezar a sanar pronto.

Kagura asintió con la cabeza y se dirigió a Sougo pero sin mirarlo a los ojos.

-Lo siento-se disculpó inclinándose ante él.

-No tienes que disculparte-replicó él.

-No te sientas mal, Kagura-chan-respondió el doctor-No fue tu culpa, sólo te recomiendo que seas más cuidadosa cuando abraces a Sougo-kun.

-No se preocupe-respondió ella con la mirada baja-No volverá a pasar.

-Sólo mientras se recupera-explicó el doctor.

-Descuide, no lo volveré a hacer-respondió Kagura con firmeza.

-¡Oye!-se quejó Sougo olvidando por un momento la presencia del médico y estirando la mano hacia ella para tocarla.

-¡Comamos!-sonrió Kagura fingidamente al tiempo que esquivaba ágilmente la mano de Sougo-Ogi-sensei cocinó para nosotros, no dejemos que se enfríe.

Sougo suspiró y bajó la mano, se sentaron en el kotatsu, manteniendo la distancia el uno del otro y comieron con el doctor Ogino quien trataba de hacer conversación para cambiar el tema y mejorar el ambiente. Al terminar de comer, mientras el doctor recogía los platos, Sougo vio de reojo como Kagura se observaba las manos, era obvio lo mal que se sentía con lo sucedido, él esperó hasta que el médico salió del salón para abordarla.

-Oye…

-¿Por qué no me dijiste?-le preguntó ella de inmediato-Seguramente te estaba doliendo mucho…

-Valía la pena el dolor-replicó él.

-No es cierto-replicó Kagura a su vez sin levantar la cabeza-No lo valía.

-Siempre lo valdrá-la contradijo él.

-Por eso nunca pude tener amigos o mascotas-murmuró Kagura sin dejar de mirarse las manos-Mi amor lastima.

-¿Y qué me dices de la Yorozuya? ¿Y el perro?-replicó Sougo.

-Son diferentes-murmuró Kagura.

-También yo lo soy.

-Y están locos.

-También yo lo estoy.

-Pero…

-No me vayas a decir que no resistiré estar contigo porque no es verdad-la interrumpió Sougo-Lo de hoy sólo pasó porque estoy herido, no se repetirá.

-Eres un humano y yo una Yato-replicó Kagura como si eso zanjara la cuestión.

-Yo no soy un humano común-respondió Sougo.

Se le acercó, pero Kagura se giró para alejarse todo lo que le permitían las esposas, Sougo alzó la mano con la que estaban atados y la jaló atrayéndola hacia él.

-No te vas a salir de esto tan fácil-le dijo jalándola a la vez que ella se resistía de modo que la cadena de las esposas se mantenía tensa en medio de ellos.

-No intento salirme de nada-replicó ella.

-No te dejaré-dijo Sougo jadeando por el esfuerzo de jalar la cadena-Nos tardamos años en llegar hasta aquí ¿Crees que fue fácil para mi admitir esto?

-Sé que no…-murmuró Kagura que mantenía la mirada baja.

-¿Cuándo rayos me vas a mirar?-se quejó Sougo exasperado.

Kagura alzó la mirada hacia él, pero seguía resistiéndose, la cadena traqueteaba entre ellos.

-No quiero ponerte en peligro-dijo ella sinceramente.

-No lo harás-respondió Sougo-Soy el capitán del Shinsengumi, no me voy a romper por el abrazo de una mocosa.

-Pero soy…

-¡Sé lo que eres!-la interrumpió Sougo más exasperado-¡No me subestimes!

-¡No lo hago!

-Entonces no te alejes, no voy a permitir que te alejes de mí.

Kagura suavizó el gesto, ambos dejaron de jalar la cadena, pero se mantuvieron con los brazos en alto, mirándose fijamente.

-Te voy a besar-le dijo Sougo.

Kagura contuvo el aliento y cerró los ojos, asustada pero ansiosa a la vez, Sougo también cerró los ojos y comenzó a acercarse, todo pasó en un parpadeo, una corriente de aire los despeinó a la vez que una espada luminosa pasaba en medio de ellos cortando la cadena de las esposas, los dos abrieron los ojos, había alguien empuñando la espada y agarró a Sougo firmemente de la cabeza, jalándolo del cabello y separándolo de Kagura.

-Oye mocoso-dijo con una voz profunda-No te atrevas a tocar a mi hija.