Moon-9215: pues sí, te dejo decirlo, de hecho, me halaga y me alegra, porque me costó bastante.
A.L.L.Y: Me alegra que te gustara, y tomo nota de la sugerencia.
Me he animado al final con la pareja Aelita-Ulrich, volviendo a las parejas hombre/mujer. Tras el fic, algunos comentarios más.
Inesperado
— Aggggh… qué aburrimiento…
Ulrich estaba sólo esa noche de sábado, tumbado bocarriba en la cama. Parecía que ese día no iba a tener nada que hacer. Pero se equivocaba. Apenas se había quejado por el aburrimiento, llamaron a la puerta.
— Adelante — dijo sin preguntar quién era.
Entró Aelita. Ulrich se sorprendió al ver que era ella. Venía contenta, por alguna razón. Se sentó en la cama, al lado de Ulrich.
— Buenas noches — le dijo.
— Hola, Aelita. Me sorprende verte, pensé que estarías con Jeremy hoy.
— No… no, Jeremy hace tiempo que dejó de interesarme…
Ulrich abrió los ojos. No le gustaba el cotilleo, pero esa información le llamó la atención. Se incorporó en la cama y se sentó también.
— ¿En serio?
— Totalmente. Y él, también lleva un tiempo distanciándose… de hecho, si he estado hoy con él ha sido para que nos dejáramos de tonterías, y nos sincerásemos. Y luego, le he intentado ayudar con la que le llama de verdad la atención.
El alemán estaba cada vez más sorprendido.
— Y… ¿quién es la que…?
— Sissi — Ulrich abrió la boca tanto que le dolió la mandíbula —. Cómo lo oyes… pero bueno, eso ya… no me atañe. Seguimos siendo amigos.
— Bueno… — Ulrich volvió a tumbarse después de las novedades que le había dado Aelita —, pues ahora sólo falta que tú encuentres a alguien que…
No llegó a terminar la frase, pues Aelita se había echado hacia delante y le había besado. Mientras lo hacía, la pelirrosa pasó sus piernas por encima de él, quedando a horcajadas encima suya.
— ¿Qué haces? ¿Qué diablos haces? — preguntó Ulrich —. Aelita…
— Ulrich, te deseo — dijo ella —. Llevo un mes pensando en ti. ¿No te has fijado, en serio?
Ulrich estaba en shock. Pero ahora que lo decía… ese día en Ciencias, que miraba al puesto de Jeremy y Aelita y ella le sonrió… la semana anterior, cuando, sin querer, sus manos se habían juntado y ella no la apartó… un par de días antes, cuando había ido a buscarle a él antes que a ningún otro del grupo. Pero… ¿eso habían sido indirectas?
— Quizá fui algo sutil… pero no podía callarme por más tiempo, Ulrich. Te quiero… me vuelves loca…
El alemán no sabía que decir. Vale, no podía negar que alguna vez se había imaginado en actitud cariñosa con Aelita, pero algo aislado, nada serio. ¿Verdad? Y por otro lado…
— Aelita… me halagas, en serio, pero… no puede ser, Yumi y yo…
Aelita no dijo nada. Se quedó esperando por unos momentos.
— ¿"Yumi y yo", qué? ¿Qué ibas a decir?
— Pues que… ella y yo…
Pero no lograba terminar la frase. Y no por no hacerle daño a su amiga, sino porque, ahora que lo pensaba… su relación con Yumi se hallaba fría… apenas hablaban últimamente… ese deseo que siempre habían tenido… pero que nunca habían llegado a declararse… parecía haberse ido apagando…
— Pues… la verdad… no lo se…
— ¿Entonces? No hay nada, así que… ¿te gustaría probar? — le dijo mientras ponía sus manos encima del cuerpo de Ulrich y se echaba hacia delante.
— ¿Probar? ¿Probar el qué?
— No me digas que no te lo imaginas…
Volvió a besarle. Ulrich intentó resistirse, pero… algo en su cabeza se lo impidió. Quizá debía probar, efectivamente. Aunque podría equivocarse… pero según sentía los labios de Aelita, le empezaba a importar poco equivocarse o no. Se sentía bien aquello.
— Aelita… ¿estás segura de…?
— Totalmente… pero espera… vamos a mi dormitorio mejor… no sea que Odd vuelva y nos interrumpa.
Alocados por la situación, ambos salieron de allí, y con mucha rapidez y toda la discreción que podían. Ulrich no sabía qué le había impulsado a aceptar, pero su curiosidad se había activado. Y había que reconocer que Aelita estaba buena, qué demonios. ¿Y si surgía algo en serio?
Aelita le hizo entrar en el dormitorio. Una vez lo hizo, ella cerró la puerta con el cerrojo y le empujó contra la cama. Volvió a ponerse donde estaba antes, encima de él. Esta vez, Ulrich correspondió al beso de su amiga, quien pareció estremecerse.
— ¿Te gusta estar encima, verdad? — preguntó él.
— Eso es porque me tienes loca… ahora calla y bésame.
Eso hizo él, obediente. La besó, mientras sus manos se posaban en la nuca y en la cintura de Aelita. Ella sonrió mientras seguía saboreando los labios del alemán, ese que llevaba tiempo deseando. Se preguntó si lo más prudente para conquistarle era aquello… pero desde luego, era algo que su cuerpo le pedía.
Aelita se incorporó, y se quitó su camiseta. Ulrich no pudo evitar enrojecerse ante la imagen de su amiga en sujetador. Y además, encima de él.
— ¿Te gusta lo que ves, Ulrich? — quiso saber ella.
— Cómo no va a gustarme… — dijo él, que no podía desviar la mirada.
— Pues no te limites a mirar…
Sin embargo, Ulrich no tenía claro lo de moverse. Intentando romper el hielo, ella deslizó sus manos al cuerpo de Ulrich, y le quitó su chaqueta y la camiseta que llevaba. Observó su torso y se mordió el labio. Ahora sí que debía continuar. Empezó a masajearle por el cuerpo.
Ulrich, no obstante, parecía paralizado. Ahora la situación parecía demasiado bonita… ¿y si hacía algo indebido? Aelita notó esta preocupación en la expresión de Ulrich, de forma que tomó sus manos, y las posó en sus caderas. Poco a poco el alemán empezó a explorar con sus manos el cuerpo de Aelita. Con cierto temor, las puso en sus pechos. Aelita suspiró y echó la cabeza hacia atrás. Le gustaba eso. Se quitó ella misma el sostén, y la sensación de placer se multiplicó al no tener una tela cubriéndole.
Continuó un rato de esta forma. Cuando ella se agachó para besarle de nuevo, él evitó sus labios, y en lugar de ello, se dedicó a lamerle el cuello. Tardó unos segundos en notar la reacción de Aelita, que fue aferrarse a él con fuerza. A él no le dolió. Se animó con esto, y poco a poco, siguió descendiendo hasta lamerle los pechos.
— Aaaah… Ul-Ulrich…
No podía aguantar mucho más. El ansia crecía, y ambos lo notaban. Aelita se despojó velozmente de su falda y su tanga, e hizo lo mismo con el pantalón. Observó a Ulrich, su miembro ya parecía estar erecto. Con cuidado, le retiró el bóxer, y se quedó contemplando el sexo del alemán.
Se hallaba apoyada en sus manos y sus piernas, aún encima del alemán. Su rostro estaba a escasos centímetros del miembro de su compañeor. Se le planteó una duda… podía continuar un rato más los preliminares… utilizar su boca para darle placer… o continuar… Pero Ulrich lo tenía claro…
— Esta vez no, Aelita… no la primera vez…
— ¿Primera? — le preguntó ella.
Ulrich asintió, y la hizo subir.
— ¿Estás lista?
Por toda respuesta, Aelita agarró con cuidado el miembro de Ulrich y lo dirigió hacia su entrada, y con cuidado, bajó. Notó el eje de Ulrich recorriendo su sexo, hasta llegar al final.
Era increíble cómo se sentía. Ulrich también estaba en una nube. Empezaron a moverse, y en unos minutos, lograron acoplarse al ritmo del otro.
Algo en el alemán había cambiado. No le gustaba reconocerlo, pero si había empezado aquello era porque tenía la oportunidad… pero al darse cuenta de cómo Aelita le trataba, algo había empezado a cambiar, no la veía de la misma forma. Era pronto para hablar de amor, pero… ¿quién sabía?
Aceleraron el ritmo. Aelita se tumbó encima de él, y empezó a besarle por el cuello, a fin de reprimir sus gemidos, aunque le resultaba difícil, y terminaba dándole ligeros mordiscos.
La velocidad aumentaba progresivamente.
— Aelita… voy a… terminar…
Ante esto, Aelita se aferró más fuerte a él aún. El alemán aceleró un poco más, y ambos se besaron cuando notaros sus cuerpos en el clímax. Los fluidos de Ulrich se deslizaron en ella.
Aelita se incorporó en cuanto recuperó fuerzas, y se tumbó con él.
— ¿Qué te ha parecido? — le preguntó ella, intentando disimular las ganas que tenía de que Ulrich aceptara.
— Me ha parecido… que va siendo hora de cambiar… ¿qué te parece si mañana nos vamos al cine?
Aelita dejó escapar una lágrima ante esto. Volvió a besarle y le preguntó:
— ¿Puedo pedirte un favor? — él asintió —. Quédate aquí a dormir.
El asintió, y ambos se quedaron abrazados, y mientras el sueño se apoderaba de ellos, fueron pensando qué podrían hacer en su recién estrenada relación.
Pues bien, eso ha sido todo.
Tomo nota de las sugerencias que recibo, ahora mismo hay 8 parejas diferentes en la "lista de pedidos" (tengo un .txt en mi PC para apuntarlo), y atenderé otro en los próximos días. Y si conocéis gente a la que puedan gustarle estos fics... comentadselo y que los lean también, me gusta leer vuestros comentarios (y muchas veces se mejora a base de recibir críticas).
Con esto, me despido hasta el próximo lemmon. Y también os animo a leer alguno de los otros fics que tengo publicados, y que podéis ver en mi perfil. ¡Saludos!
