código twilight: me alegra que te gustara el yaoi. Y me apunto la idea para escribir otro trío, aunque ya tengo unos cuantos apuntados.

Shadow Crusader: me apunto la pareja que me sugieres para otra ocasión, ya había empezado a escribir este antes de leer tu review.

Moon-9215: Gracias.

Aquí está el yuri. Laura con Aelita. Para quien no lo sepa, Laura es personaje incluido en Code Lyoko:Evolution, la continuación de CL con actores reales. A ver qué os parece.


Secreto

"Aelita, Aelita, Aelita, Aelita, Aelita, Aelita, Aelita…". Sin darse cuenta, Laura se había pasado la mitad de la clase escribiendo el nombre de su amiga en una hoja de su cuaderno de Ciencias. Lo notó justo a tiempo, antes de que la profesora Hertz se paseara por su mesa, y logró arrancar la hoja a tiempo y arrugarla. Jeremy tuvo la consideración de poner su propio cuaderno entre ambos para hacerle creer a la profesora que habían hecho los ejercicios juntos.

— ¿Por qué no hablas con ella? — le preguntó Jeremy.

— ¿Para qué? — le respondió Laura —. No le caigo muy bien, y si encima le cuento lo que siento por ella… sería una situación verdaderamente incómoda.

— Te quedarías tranquila al menos. No tendrías que tenértelo callado. Y sé los miedos que tienes, pero te podría pasar lo mismo con cualquier otra persona a la que te quisieras declarar. Simplemente, inténtalo.

Maldición, Jeremy estaba en lo cierto. Y sin duda, tendría que decírselo sin rodeos. Como empezara a hablar más de la cuenta, sabía que terminaría callándoselo nuevamente. Ains… de todas las chicas que había en la academia, se había terminado fijando en la que más difícilmente podría corresponder sus sentimientos.

De forma que esa tarde, después de las clases, se dirigió a la habitación de Aelita. Llamó a la puerta, pero no hubo respuesta. Volvió a intentarlo. Nada. Decidió asomar la cabeza. No la veía.

— ¿Aelita?

— ¿Qué es lo que quieres? — respondió una voz detrás de ella.

— ¡Aggggggh!

Laura se asustó con esa voz, e instintivamente se echó hacia atrás, golpeándose en la nuca contra el marco de la puerta.

— Perdona, no quería asustarte — dijo la voz de Aelita, quien le puso las manos sobre los hombros y la hizo pasar —. ¿Estás bien?

— S-sí, no te preocupes — dijo Laura, mientras se masajeaba la zona golpeada —. ¿Te importa si…? — añadió señalando una silla.

— Siéntate en la cama mejor, es más cómoda.

Laura tuvo que evitar varios pensamientos que pasaron por su mente al escuchar la palabra "cama" de los labios de Aelita. La hizo caso, y miró hacia la pelirrosa, que dejaba su bolso colgado del manillar de la puerta.

— ¿Qué querías? — preguntó Aelita, volviendo al tono de ligeramente molesta cuando hablaba con ella.

— Comentarte un asunto bastante… importante…

Aelita se sentó a su lado y se quedaron mirándose. Laura tragó saliva. ¿Cómo empezar? La pelirrosa la miraba con esos ojos que la fascinaban, pese a la expresión de "acaba pronto, que no me caes muy bien".

— Mira, Aelita… me gustas. Me gustas mucho. Llevo... unas semanas pensando en ti… y tengo claro que me he enamorado de ti. Y sé que no tengo ninguna oportunidad de estar contigo, pero necesitaba que lo supieras.

Aelita no había cambiado la expresión desde que Laura había empezado a hablar, y tardó unos segundos en responder.

— ¿Estás bromeando? — fue lo que dijo, con una voz claramente sorprendida.

Laura negó con la cabeza, y siguió contemplándola con seriedad y con ganas de que se la tragara la tierra.

— Es que no se… la verdad, me resulta difícil de creer que…

Laura se había esperado esa respuesta, pero no por ello evitó molestarse. ¿Así que no la creía? Laura se echó hacia delante y besó a Aelita, hasta quedar encima de ella. Luego, separó sus labios de los de la pelirrosa, se levantó y se marchó de allí.

Aelita tardó un par de segundos en reaccionar. Se puso en pie y abrió la puerta, pero Laura se había marchado de allí. Cerró, se apoyó en la puerta, y se dejó caer lentamente hasta quedar en el suelo.

De regreso a su dormitorio, Laura echó el cerrojo. No sucumbió al llanto, hacía tiempo que no se desahogaba en lágrimas y, simplemente, se resignaba. Suspiró y regresó donde en ese momento pensó que nunca había debido salir: el conocimiento, de forma que sacó sus libros y se puso a estudiar el examen que tendría el viernes.

Pasó una semana sin novedades. Apenas se cruzó con Aelita en los pasillos, y cuando lo hacían, ambas se comportaban como si no hubiera pasado nada, aunque las dos tenían ganas de que la otra le dirigiera la palabra.

Pero esto no ocurrió hasta el viernes. Tras la clase de gimnasia, ambas se retrasaron más que sus compañeras en cambiarse. Cuando se dieron cuenta, se miraron. Laura esbozó una sonrisa, y dado que había terminado de cambiarse, salió de allí.

O más bien lo intentó, pues se topó con una sorpresa: la puerta estaba cerrada. Intentó empujar y golpear la puerta, pero no funcionó. Aelita, que también había terminado de ponerse ropa limpia, intentó ayudarla, pero fue inútil.

— Esto es ridículo… voy a llamar a Jeremy para que avise a algún profesor… — dijo Laura, pero Aelita la detuvo.

— Espera… ya que estamos… sin que nadie nos moleste… podríamos hablar…

— No sé de qué tenemos que… — respondió Laura

— Sí, lo sabes y muy bien lo sabes — la cortó Aelita acercándose a ella —. Laura, perdona mi reacción el otro día, me pillaste de sorpresa, podría haberme esperado cualquier otra cosa.

Laura suspiró.

— No tienes por qué disculparte… de todas formas, esto no cambia nada.

Aelita primero negó con la cabeza y luego asintió.

— Sí… lo que me dijiste lo cambia…

La expresión de Laura se tornó en tristeza durante unos momentos. A continuación fue de sorpresa, cuando Aelita se aproximó más a ella y le besó en los labios. Cuando se separaron, Laura la miró sin entender.

— Laura… si siempre he parecido molesta cuando estaba contigo… era por esto. Tú también me gustas y… creía que no me corresponderías. He estado un mes guardándomelo en secreto… pero veo que es tontería continuar callando.

—… — tras una pausa, Laura respondió —. Ahora la que cree que le estás tomando el pelo soy yo.

Como respuesta, Aelita volvió a besarla, ésta vez como había hecho la rubia, echándose hacia delante, dejando a la otra apoyada en la pared. Laura tardó unos segundos en reaccionar, antes de responder al beso henchida de felicidad. Esta vez sí dejó caer una lágrima, pero fue de alegría.

— Aelita… ¿te das cuenta de que estamos solas… en un vestuario… y sin nadie que pueda molestarnos? — dejó caer Laura. Inmediatamente se arrepintió de decirlo, pero la respuesta de Aelita lo cambió.

— No es el sitio que me había imaginado… pero siendo contigo, me da igual dónde.

Animada, Laura tomó la iniciativa y fue llevando a Aelita hasta el suelo cubierto de madera. La hizo tumbarse para ponerse encima de ella, y la besó durante unos minutos mientras exploraba con sus manos el cuerpo de su compañera, sin prisas, por encima de la ropa.

Lentamente, le retiró la chaqueta y la camiseta, quedando a la vista el sostén de la pelirrosa. Admiró aquella imagen, deleitándose con lo que veía, antes de empezar a besar a Aelita por el cuello y descender a la altura de sus pechos, rodeándolos con sus labios.

Al tiempo de esto, se despojó de su propia camiseta, que empezaba a resultar molesta en esa situación. Aelita, que se había puesto ligeramente colorada sólo con que Laura la tumbara en el suelo, se sonrojó aún más al quedar en las mismas condiciones que ella. Se había imaginado varias veces cómo sería aquello, pero la realidad superaba a su mente.

Laura nunca había hecho antes algo parecido, de forma que se dejaba llevar por lo que se le ocurría, pensando qué le gustaría que le hicieran a ella. Continuó besando a Aelita por el pecho mientras sus manos se deslizaban por el vientre de su compañera. Ésta arqueó ligeramente la espalda, momento que Laura aprovechó para llevar sus manos a la espalda de la otra y quitarle el cierre del sostén.

Lentamente le retiró el sujetador, y esta vez ella también se sonrojó ante lo que veía. Los pechos de Aelita parecían perfectos a su modo de ver. Intentó quitarse su propio sostén, pero no fue capaz. Aelita se incorporó para ayudarla, y aprovechando esta posición, cuando el sujetador de la rubia cayó, besó y lamio uno de los pechos de su compañera mientras masajeaba el otro con cuidado.

Pero no le dejó continuar por mucho tiempo, a Laura le estaba gustando llevar la iniciativa y no quería privarse, de forma que mientras Aelita continuaba, se tumbó hacia delante para obligarla a quedar como antes. Descendió un poco por el cuerpo de su compañera, y le quitó la falda.

Dudando, llevó sus manos lentamente desde los pechos de la pelirrosa, pasando por las caderas, hasta el tanga que llevaba Aelita. Acarició lentamente la intimidad de su compañera, quien no pudo evitar estremecerse por la sensación de placer, de forma que le retiró la prenda.

— Por favor… quédate igual… — le pidió Aelita, señalando al pantalón de la rubia. Esta accedió ante la petición, y se quitó su pantalón y sus bragas. Se observaron por unos momentos, admirando el cuerpo de la otra, hasta que Laura prosiguió.

Se tumbó al lado de Aelita, pero con su cabeza a la altura de las piernas de la pelirrosa. Apoyó su cabeza en la pierna de Aelita, y contempló la entrada de su compañera. Le brillaron los ojos.

— Aelita… ¿podrías hacer lo que haga yo? — le preguntó.

Esta asintió, y puso también su cabeza sobre la pierna de Laura. La rubia empezó a acariciar la pierna que Aelita tenía libre por la parte más cercana a su intimidad. Tembló al notar que la pelirrosa hacía lo mismo que ella. Sonrió. Lentamente, deslizó un único dedo por el sexo de su compañera, primero desde arriba hacia abajo, antes de introducirlo con suma lentitud.

Notó el cuerpo de Aelita temblar y contraerse un poco, y unos segundos después, notó la misma sensación cuando Aelita hizo lo correspondiente. Quedaron unos segundos en pausa, acostumbrándose a la sensación, y lentamente, empezaron una cuidadosa masturbación mutua.

Los suspiros empezaron a hacerse cada vez más audibles. Apenas habían aumentado la velocidad, haciendo que sintieran cierta "tortura", dado que los cuerpos pedían más velocidad cada vez. Sin embargo, lograron controlar ese deseo durante unos minutos.

Finalmente, cuando la excitación había aumentado considerablemente, Laura retiró el dedo de la intimidad de Aelita. Ésta hizo lo mismo. Antes de permitir que la excitación descendiera, Laura se dio la vuelta y se puso nuevamente encima de Aelita. La besó, mientras levantaba una pierna de la pelirrosa, entrecruzándola con la suya, quedando sus sexos en contacto directo.

De ahí, empezaron a mover sus caderas hacia arriba y hacia abajo, provocando el roce entre sus intimidades. El calor y el deseo aumentaban mientras seguían en esa posición. Esta vez no reprimieron la velocidad que el cuerpo les pedía. Poco a poco, aumentaron el ritmo, aunque manteniendo la cautela de no hacer daño a la otra, hasta que, unos minutos después, llegaron al clímax.

Laura se desplomó tras aquella experiencia sobre el cuerpo de Aelita, mientras ambas jóvenes recuperaban el aliento.

— Ha sido… lo más increíble… que he sentido nunca… — le dijo Laura.

— Lo mismo digo… esto supera todas mis expectativas — respondió Aelita.

Se miraron, sonrieron, y volvieron a besarse. Tras unos minutos, una vez se habían recuperado, se vistieron, e intentaron nuevamente que les abrieran la puerta. Alegaron que no habían llamado antes por falta de cobertura.

Salieron y se fueron a pasar la tarde fuera. No les apetecía juntarse con el grupo. Querían aprovechar ese día entero para ellas, y ya les contarían a sus amigos sobre su recién iniciada relación.


Bueno... ¿qué os ha parecido?

Lo se, me ha quedado más largo que el yaoi (y que el resto de fics en realidad), pero la idea del motivo por el cual Aelita tiene esa "aversión" hacia Laura me llamó la atención para escribir sobre ello antes de la parte explícita.

Me alegra que volváis a comentar. El siguiente fic será nuevamente uno hetero, ya decidiré cual. Eso sí, os aviso que, lamentablemente, me va a empezar a escasear el tiempo para escribir (tengo un examen importante en unas semanas), pero intentaré dedicar al menos media hora diaria para atender los fics.

Os animo nuevamente a que me deis más parejas para escribir (y si tenéis en mente algún escenario, también). PD: sí, también podéis sugerir alguna pareja para otro yaoi. Me despido hasta el próximo fic. Lemon rules!