Princesa de la Oscuridad: me alegra que te gustara. Lo de Yumi, pensé que les interrumpiera en pleno "acto", pero decidí respetarles y ponerla más tarde :P
Moon-9215: ¿que se desenvolviera? ¿En qué sentido?
Bueno, aquí otro fic nuevo. Diferente a lo que suelo escribir... leedlo y luego me explico.
Observador
Lo que había comenzado como algo involuntario, le había terminado resultando algo habitual. Y se avergonzaba de ello, pero no podía evitarlo. El morbo era superior a sus fuerzas.
La primera vez había tropezado en la puerta del vestuario femenino. Al caer se abrió la puerta y sus ojos contemplaron seis cuerpos desnudos, que no tardaron en dar la vez de alarma. Se había llevado una reprimenda del director… y después de eso, había empezado a hacerlo de forma voluntaria.
Se movía con sigilo, y cuando pensaba que nadie le vería, se asomaba por el dormitorio de alguna de las chicas, o volvía a tentar a la suerte en el vestuario. Se odiaba a sí mismo, pero no podía evitarlo.
Y las últimas noches había una chica que le llamaba la atención concretamente. Emily. Se había dado cuenta que a ella había intentado verla con cierta frecuencia, más que a cualquier otra chica de Kádic. Y el cuerpo le pedía repetir. Sin esperar a la noche.
De forma que se puso en pie, se quitó las zapatillas, y se dirigió al lado del edificio donde estaban las chicas. Ulrich evitó hacer ruido, prefería no pensar qué ocurriría si era descubierto. Abrió la puerta despacio, lo justo para poder ver.
Ahí estaba Emily. Para ser del tipo modosita, había que admitir que tenía muy buen cuerpo. Esa camiseta ligera rosa hacía que se notara todo. Y los pantalones cortos… no. No eran pantalones cortos. ¡Braguitas brasileñas! ¡Se estaba cambiando!
Eso era más de lo que se habría esperado. Miró alrededor, comprobó que el pasillo seguía vacío. Tragó saliva, y volvió a mirar. Emily se llevó las manos a la parte baja de la camiseta, tiró hacia arriba y se la quitó.
— Oh… — murmuró Ulrich.
Emily avanzó y desapareció de su campo visual. Supuso que se había acercado a por alguna prenda al armario. La tensión creció y…
De un tirón seco, la puerta se abrió. Ulrich rodó dentro del dormitorio y escuchó la puerta cerrarse, antes de darse un golpe con la pata de la cama en la cabeza.
— Mira a quien tenemos aquí…
Dolorido, Ulrich se acarició donde se había golpeado, y miró hacia la puerta. Claramente, Emily le había escuchado antes. ¿O le habría visto por la mirilla?
— No es la primera vez que me doy cuenta de que te pasas por aquí a mirar. Te podría caer un problema muy serio, lo sabes, ¿verdad? — le dijo con los brazos en jarras.
Ulrich se asustó en ese momento. Le habían pillado, y no una, sino varias veces. Quizá Emily le había grabado, quizá alguna foto… quizá le daría por mandar un mensaje a todo Kádic para que se enterasen de lo que había hecho…
— Emily… — el tono de voz de Ulrich sonaba suplicante —, lo siento… haré cualquier cosa que me pidas, pero por favor… como se entere el señor Delmas…
— Si quisiera meterte en problemas, el señor Delmas se hubiera enterado la primera noche que me di cuenta que me mirabas.
Eso alivió a Ulrich, aunque entonces le asaltó una duda. Pero no pudo plantearla, pues Emily prosiguió.
— Y también sé que miraste a Sissi… a Taelia… a Milly, a Tamiya — añadió la chica, endureciendo el tono de su voz con los últimos nombres —. ¿No son ellas dos muy jóvenes?
— En mi "defensa" diré que no fue en su dormitorio, sino porque estaban en ese momento en el vestuario… — dijo mientras se levantaba —, voluntariamente nunca pensaría en…
— A mi no me tienes que dar explicaciones.
— Pero si sabes que te miraba… ¿por qué no…?
— Porque me he dado cuenta de que no me importa que me mires. Por eso me he quitado la camiseta antes de abrirte la puerta — respondió mientras echaba el pestillo y se acercaba a él.
Ulrich desvió la mirada. Había diferencia entre mirar y que le comentaran aquello. Sin embargo, ella le sujetó por la barbilla y le obligó a mirarla.
— Espero que te guste lo que ves.
El alemán asintió. No tendría sentido negarlo de todas formas, y además, decir que no podría ofenderla. Y en ese momento, eso no le convenía.
— Bueno… has dicho que harías lo que yo quisiera… no quiero obligarte, pero… voy a decirlo sin rodeos: quiero sexo. Contigo. Aquí y ahora.
Ulrich se quedó asombrado.
— ¿Cómo que…?
— Tú estás buenísimo… y si vienes a mirarme por algo será. ¿Dónde está el problema? ¿O acaso no te apetece? — dijo ella, acercándole el pecho a la cara con la clara intención de aumentarle el deseo.
Por Diox, claro que le apetecía.
— No me esperaba esto de ti — dijo Ulrich.
No pudo decir nada más pues Emily le dio un ligero empujón contra la pared. Ella se acercó y quedó a escasos milímetros del rostro del alemán.
— Entonces, ¿qué dices? — le sujetó las manos y las llevó directamente a sus pechos —. ¿Vas a probar?
— Por supuesto — afirmó él, animándose.
— Pues ve quitándote la chaqueta y la camiseta, que no voy a hacerlo yo todo — le dijo Emily.
Bien, bien… dominante hasta cierto punto. Eso le gustaba. Ulrich obedeció en el acto. Entendió por qué, pues mientras se quitaba la chaqueta, Emily se entretuvo bajándole el pantalón.
Sin embargo no hizo más, salvo observarle mientras se quitaba su camiseta. Le contempló fijamente de arriba abajo, y fue obvio que notó que el miembro del alemán ya estaba semi-erecto, aún con el bóxer puesto. Pasó un minuto más así. Ay… ¡parecía que estaba evaluándole!
— Muy bien… juguemos pues — dijo finalmente.
Se tumbó en la cama. Ulrich hizo lo mismo. Sin embargo, ella se movió, quedando su cabeza a la altura del miembro de Ulrich, y la cabeza de Ulrich al lado de las braguitas de Emily.
— Ahora haz lo que quieras… quiero ver de qué eres capaz — le dijo antes de empezar a acariciarle por encima del bóxer.
Continuó así por un rato. Desconocía si Ulrich era virgen aún o no, pero le daba igual. Ya al tacto con su mano el miembro del alemán daba la impresión de que la iba a hacer gozar. Sintió ganas de probarlo directamente, pero prefería que aquello durase el mayor tiempo posible. No siempre tenía la ocasión de echar un polvo con Ulrich.
Sin creerse su suerte, el alemán hizo caso. ¿Quería ver de qué era capaz? Bueno, no había problema con eso. Ulrich alargó su mano hasta el sexo de Emily, estiró su dedo índice, y empezó a acariciarla ahí de arriba abajo. Cuando la chica menos se lo esperaba, introdujo su dedo en el sexo de la chica, tela de las braguitas incluida.
El cuerpo de Emily se contrajo, además la chica gimió y se detuvo de lo que estaba haciendo. Ulrich aprovechó entonces para darla caña. Movió ligeramente su dedo índice un par de segundos. Luego lo retiró, y tiró con sus manos para quitarle las bragas.
Sin echarse ya atrás, empezó a masturbarla con rapidez y energía. Emily cerró los ojos. Maldición… ¡era buenísimo! ¡Ni cuando ella misma se…! Estiró la mano para alcanzar un cojín que tuvo que morder para contener sus ganas de gritar de placer.
Ulrich se volvió y gateó hacia ella. Empezó a besarla por la tripa, y empezó a bajar hasta llegar donde tenía la mano, y sin perder tiempo, introdujo su lengua en el sexo de Emily a la vez que su dedo. Con esto, la chica sólo tardó un par de minutos más en llegar al orgasmo. Su cuerpo se tensó, pero Ulrich sólo se detuvo cuando ella llevó su mano a la cabeza del alemán y le hizo apartarse.
Pasó un pequeño rato recuperándose. Ulrich estaba contento por lo que había logrado. Emily terminó de retomar el aliento.
— Eres… muy bueno… — le dijo —. Impresionante. Ahora… voy a devolverte el favor…
— Si insistes… — respondió Ulrich sin disimular un tono muy pícaro.
Vaya, estaba animado. Mejor, pensó Emily, así podrían disfrutar más rato. Ahora le tocaba a ella mostrarle lo que sabía, de forma que continuó donde lo había dejado. Pasó a quitarle el bóxer tirando lentamente hacia abajo, y empezó a masajearle el miembro, recorriéndolo de arriba abajo y de abajo a arriba, presionando con cuidado.
Empezaba bien la cosa. Emily prosiguió hasta que estuvo completamente erecto. Entonces se llevó las manos al cierre del sostén y se lo quitó. Liberada de la prenda, se echó hacia adelante. Ulrich no tuvo que pensar mucho para saber lo que haría.
La chica envolvió con sus pechos el miembro del alemán, y los empleó para masturbarle. Ulrich no sabía qué le estaba gustando más en ese momento, el hecho de que le masturbaran de esa manera, o el hecho de contemplar esa escena. Emily se estaba esmerando. La chica le miró también a él, le gustó la expresión que tenía Ulrich.
Tras un par de minutos, dejó de emplear sus pechos. Bajó un poco más, se introdujo el miembro de Ulrich en la boca, y procedió con una felación. Ulrich tuvo que ahogar un gemido. La chica sabía lo que hacía. Todo lo que hubiera ocurrido antes ahora lo consideraba tiempo perdido. Emily aceleró, y no tardó en hacerle llegar al clímax.
Esta vez le tocaba a él retomar el aliento. Emily hizo unos estiramientos de cuello. Pensaba que le haría tardar menos en correrse. Pero no le importaba, estaba contenta.
— ¿Qué te ha parecido? — le preguntó mimosa tras unos minutos, mientras se subía encima de él y empezaba a lamerle el torso.
— Realmente… satisfactorio. Aunque creo que nos queda… el gran final…
— Por eso estoy aquí arriba… en cuanto estés listo…
— Ya lo estoy.
Emily sonrió y se dispuso a moverse, pero entonces Ulrich la agarró por la cintura y la hizo ponerse debajo.
— Lo siento, guapa, pero arriba voy yo.
— Entonces tenemos un problema, porque quien va a estar arriba soy yo.
Empezaron una pequeña lucha, girando de un lado a otro por llevar la dominación, hasta que Ulrich pareció rendirse.
— Como quieras… quiero reservar mis energías.
La chica sonrió, llevó su mano al miembro del alemán, y lo dirigió hacia su sexo. Lentamente descendió. No hubiera podido describir la sensación de placer que sintió al ser penetrada por Ulrich.
En ese momento y sin esperarlo, Ulrich se incorporó, sin separarse de ella. La sostuvo por las caderas, y cuando logró reaccionar, ella cruzó las piernas tras la espalda de Ulrich. Le miró con resignación, y se abrazó a él.
Así de pie empezó Ulrich a deslizarse dentro y fuera de Emily. Ella se aferró aun más fuerte a él. Qué bueno.
— Ulrich… — dijo, sin poder reprimir los primeros jadeos — debes saber… que a mi… me gusta gritar… vas a tener… que acallarme… para que no… nos pillen…
Entendiendo lo que quería decirle, Ulrich se dio la vuelta, la dejó con cuidado sobre la cama mientras seguía penetrándola, y la besó. Al no poder gemir ninguno, sus respiraciones se hicieron más y más fuertes mientras continuaban.
El alemán aceleró el ritmo aún más, y finalmente, culminaron al mismo tiempo. Emily se quedó sin fuerzas, y se soltó de él. Ulrich sacó su miembro del sexo de Emily, y tuvo que tener cuidado de no caer sobre ella. Logró ponerse a su lado.
— Eres un fiera… — alcanzó a decir Emily.
— De ti puedo decir lo mismo… — afirmó Ulrich.
— Quizá suene inapropiado… pero espero que podamos repetir algún día… cuanto antes.
— Ni lo dudes — respondió el —. Pero dime… ¿querrás que llame a la puerta, o me quedo mirando?
Lo se... lo se, alguna fan de Ulrich ahora querrá mi cabeza en bandeja de oro por haberle convertido en esa clase de persona. ¡Ha sido una debilidad! Sugirieron esta pareja, y pensé en dar un giro de tuerca a como suelen ser los dos. Ella tímida, él formal... había que cambiarlos, al menos, para este fic. Aún así, espero que os haya gustado.
Bueno, hay otros 8 fics aún en sugerencias, pero si tenéis más peticiones podéis hacerlas. Iré publicando otro durante los siguientes días. Espero que os sigan gustando. Lemon rules!
