La caminata se volvió eterna.

El sonido del viento, empujando a las hojas a bailar después de una larga fiesta, era demasiado cruel a oídos de las personas.

Con su mirada al suelo, sus manos en los bolsillos y con una desquiciada rabia, siguió a aquellos ninjas del sonido.

Dos de ellos caminaban delante, guiándolo hacia el interior del infierno.

Los otros iban detrás, asegurándose que el Uchiha no se arrepintiera de su decisión.

—Sabía que eras popular en esa mediocre aldea, pero no pensé que una estúpida muchacha se arrastraría con tal de que te quedaras o que la llevaras, en su defecto... —espetó Kidomaru, el ninja de seis brazos— Es tan deprimente para ella... —comenzó a reír a carcajadas.

¿De qué sirve ser popular si la vida es tan mediocre? Es repugnante.

—Kidomaru, tú hablas así porque nadie voltearía a ver tu estúpida y horrenda cara desordenada... —respondió rápidamente Tayuya, la única mujer del equipo— Este niñito ha de tener algún deprimente encanto que atrae a las niñas más tontas. Ni siquiera utilizan el cerebro, si es que tuvieran...

La mirada de Sasuke se tornó sombría. Sus recuerdos llegaban uno a uno, clavándose con fiereza en su delicada piel.Ella es muy lista, inteligente y con un gran potencial que podría llevarla lejos si quisiera. Me encantaría acompañarla en ese crecimiento, pero también debo pensar en mi propósito.

De repente, el cuerpo del Uchiha se vio invadido por un chakra externo, pesado y confuso. Su cabeza explotaba de dolor y su cuello comenzaba a manifestar la marca de maldición que Orochimaru había impuesto durante los exámenes chunnin.

—Creo que te comieron la lengua los ratones, niño—susurró Ukon al utilizar su jutsu de fusión corporal en Sasuke—. Si quieres, te ayudaré a hacer la travesía mucho más divertida.

¿¿Qué clase de broma es esta?? ¡¡¿¿Cómo hizo este tipo para ingresar a mi cuerpo??!!

—¡¡DÉJENME EN PAZ, MALDITA SEA!! —sacó un kunai de su bolsa de armas y apuntó directamente a su cuello.

Tanto Tayuya como Ukon parecían exaltados ante la inesperada reacción del Uchiha. No obstante, Kidomaru fue el único de los Cuatro del Sonido que logró reducir a Sasuke, envolviéndolo en su telaraña.

Jirobo, el otro miembro restante, se ocupó de darle el golpe preciso para dejarlo inconsciente y lograr salir de la aldea sin mayores problemas.

Ukon se retiró del cuerpo de Sasuke y regresó al de su hermano.

—¡Debemos darnos prisa!—expresó Sakon—Orochimaru necesita urgente el cuerpo de este tonto.

—¿Por qué tanto interés en un niñito débil como él? —inquirió Tayuya, molesta ante el capricho del Sannin al ordenarles que llevaran al Uchiha a la guarida lo antes posible.

Sasuke había perdido el conocimiento en ese momento. Sin embargo, su mente le mostraba tantas imágenes, que comenzaba a dudar de la veracidad de los hechos.

Sasuke, ¿Te encuentras bien?

La dulce voz de Sakura aparecía una y otra vez frente a él. Más aún, en los momentos de crisis en los cuales su fuerza se desvanecía, impidiéndole continuar luchando.—Sasuke, ¿Te encuentras bien?Nuevamente, aquella pregunta resonaba en su mente. Sasuke deseaba responder, pero su voz se desvanecía.Te necesito, Sakura. No me siento nada bien...Por más que intentara ocultarlo, su corazón imploraba por su presencia. Sakura era el único pilar emocional que podría devolverle la sonrisa que alguien le arrebató a sangre fría.¡¡Por favor, sálvenme de este tormento!!Sus labios se movían, pero su voz le fallaba una y mil veces.Sakura, perdóname, por favor. No quiero que conozcas el infierno, necesito que tu corazón siga limpio y radiante. Lucharé, te lo juro y luego volveré, te lo prometo.El rostro de la Haruno se desvanecía entre sus lágrimas.Sasuke intentó correr tras ella, pero sus piernas estaban estáticas y no respondían.¡¡SAKURA!!

En ese momento, su cuerpo sintió un escalofrío. Abrió sus ojos y percibió su rostro mojado. Al levantar la vista, se topó con los mismos cuatro acompañantes.

—¡¡Wow, qué enérgico!! —ironizó Tayuya, quien se encontraba apoyada contra un árbol— Mejor ni pregunten qué estaba soñando este niño precoz, no quisiera vomitar mi cena.

Sasuke dirigió su mirada hacia la mujer. Frunció el ceño y apretó su mandíbula.

De no ser porque sus manos estaban atadas con la telaraña de Kidomaru, él se hubiera lanzado contra ella.

—Creo que el agua fría que Jirobo le arrojó recién lo calmará, no te preocupes, Tayuya— respondió Sakon mientras se recostaba en el suelo.

¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué me alejé de ti? Claro, mi egoísta ambición me cegó y me guió hasta aquí.¿Qué puedo hacer para que me perdones algún día?Estoy seguro de que llorarás por mi ausencia y me duele pensarlo, pero en Konoha estarás segura.El idiota de Naruto no permitirá que nadie te lastime y puedo dar fe que te cuidará mejor que yo.Aún soy débil y estoy dispuesto a sacrificarlo todo para volverme fuerte.¿Por qué? Para protegerte y garantizar tu seguridad en mis manos. No volveré a depender de nadie más.Te lo prometo...

—Oigan... —rápidamente, los cuatro dirigieron su mirada al Uchiha— ¿Por qué rayos no continuamos este patético viaje? Me urge encontrarme con Orochimaru.

Kidomaru esbozó una sonrisa burlesca y se acercó a Sasuke. Enarcó una ceja y respondió: —Si estás dispuesto a colaborar con nosotros, llegaremos mucho antes de lo previsto.

—¿Qué esperamos? —inquirió el Uchiha—¿O acaso ustedes son tan débiles, que no pueden seguirme el ritmo?

Los ninjas del sonido se caracterizaban por su gran orgullo shinobi. Eso Sasuke lo sabía perfectamente y no perdió la oportunidad de vulnerarlos con su comentario.

—Bien, si el niñito está dispuesto a caminar, nos iremos en este instante—el ninja liberó sus piernas de modo que pudiera caminar. No obstante, sus manos aún estaban cautivas.

Jirobo lo levantó del cabello y Sasuke, tragándose el dolor que le causaba, caminó rumbo a su siguiente destino.

No soy el orgullo de nadie más que de mí mismo. Él arruinó mi infancia, adolescencia y el futuro.Perdóname, Sakura, yo no seré como Itachi. Prefiero romper nuestro lazo de este modo y continuar caminando hacia él.Este infierno es para los Uchiha y tú eres muy pura para que acabes contaminada de este odio cíclico.Acabaré con este bucle, aunque me cueste la cordura y libertad...