El silencio y la amargura comenzaban a ser su única compañía.
El deseo ferviente de convertirse en ese vengador que tanto anhelaba era el principal motor que lo impulsaba a continuar adelante.
—¡Qué bueno que has llegado, Sasuke! —espetó Kabuto en su típico tono irónico—Lord Orochimaru estaba muy impaciente.
La mirada de Sasuke se tornó más tétrica que de costumbre.
Ese maldito me las pagará. Tarde o temprano.
—¿Cuánto más tendremos que caminar? Estoy cansado y quiero dormir—exclamó con desdén.
El joven ayudante del sannin lo miró de soslayo y esbozó una sonrisa malvada, digno de un villano con piel de cordero dispuesto a despellejar a cualquier shinobi con tal de cumplir las expectativas de Orochimaru.
—No te preocupes, hemos llegado—después de una larga caminata en aquellos pasillos lúgubres y colmados de un espantoso hedor, ambos se detuvieron frente a una puerta.
Aquella cueva simulaba el interior de una gran serpiente, construida con múltiples pasajes en las cuales podrían perderse con facilidad.
La iluminación era tan escasa como el oxígeno en su interior y Sasuke se preguntaba cómo podría sobrevivir de allí en adelante.
¿Hasta dónde seré capaz de soportar esto con tal de llegar a ti, Itachi?
Kabuto golpeó tres veces aquella vieja puerta. Al otro lado, un deplorable sonido fue calando su mente y cuerpo.
—Adelante... —respondió y claramente se oyó cómo tosió luego de hablar.
¿Este es el tan temible Orochimaru? Ese no es ni la mitad de ese hombre que conocí en los exámenes chunnin.
—Espérame aquí, Sasuke—expresó el joven ninja médico—. Cuando te llame, pasas.
El Uchiha asintió y esperó a que Kabuto ingresara a la habitación del sannin.
Tras cerrarse la puerta, no pudo evitar su curiosidad y trató de arrimarse lo mejor posible para captar alguna información que lo beneficiara.
—Lo siento, mi lord—aquella actitud obsecuente era lo que más le molestaba a Sasuke. Chasqueó la lengua y resopló—. El joven Sasuke ha llegado mucho más tarde de lo esperado. Si no realizábamos esto, podría haber muerto...
¿Tan grave era el asunto? ¿Un ninja como Orochimaru se encontraba en tan mal estado?
—Ese viejo me las pagará... —refunfuñó el ninja renegado— Me quitó la única posibilidad de adquirir el cuerpo de Sasuke. Me encantaría revivirlo y volver a matarlo, ¡maldito seas, Sarutobi sensei!
¿Acaso es posible que el tercer Hokage...? No, aguarden.
—Lo importante es que se encuentra en mejor estado de salud. De esta manera, podrá entrenar a Sasuke y apoderarse de su cuerpo en los próximos tres años—sugirió Kabuto.
Era demasiada información para cargar en silencio. Su corazón estaba completamente fragmentado desde que había abandonado Konoha.
¿Existía algo peor que eso?Maldito, ni en tus peores pesadillas lo permitiré.
—De no ser porque Itachi me negó su cuerpo, no tendría que estar haciendo esto. Ese sharingan, su vida y todo de él será mío, ya verás, Kabuto—advirtió en un tono alto.
Perturbado y a punto de enloquecer por completo, el Uchiha dio unos pasos hacia atrás. Su respiración comenzaba a ser más pesada y la asfixiante noticia era completamente desgarradora.
—¿No entiendes que ese tal Orochimaru quiere apoderarse de ti, de tu cuerpo? No quedará absolutamente nada de lo que fuiste...
Naruto, maldición. No entiendo...¿Cómo es posible que hayas arriesgado tanto de ti para decirme esto y que no fuera capaz de oírte?
Los pensamientos de Sasuke le recordaban que su humanidad aún permanecía muy en el fondo de su ser.
Aborrecía el hecho de reconocer que Naruto tenía la razón.
No. En realidad, lo que más odiaba era reconocer que el Uzumaki era mejor que él...
—No puedo creerlo, Sasuke. Creí que serías más astuto y no un títere de ese tipo. Me decepcionas.
La voz quejumbrosa del otro miembro del equipo siete era realmente desoladora. No entendía la razón de su terquedad.
Por más que tengas la razón, tomaré todo de él y me haré muy fuerte. Tanto así, que podré derrotarte y nunca más me sentiré inferior a ti, Naruto.
—Ey, Sasuke—aquel llamado de atención despertó al Uchiha de su vacilación—. Ya puedes entrar.
Sasuke respiró profundo y guardó las manos en los bolsillos de su pantalón. Caminó con firmeza y su mirada denotaba la soberbia de la que él anhelaba presumir orgullosamente y construir una imagen respetable ante los secuaces del sannin.
Kabuto nunca fue de su agrado y mucho menos lo fue cuando supo que era un espía de la aldea del sonido.
Mientras el Uchiha se dirigía a la habitación de Orochimaru, éste se detuvo y volteó. Allí se topó nuevamente con la socarrona sonrisa del ninja médico, la cual le revolvía el estómago.
—Vete, Kabuto—ordenó y escuchó como el aludido comenzó a reír a carcajadas.
Molesto y con la sangre envenenada corriendo por sus venas, Sasuke respiró profundo y volvió a elevar su voz.
—¡ESTO ES UN ASUNTO ENTRE OROCHIMARU Y YO!
El ambiente era claramente tenso. El ninja médico no toleraba al Uchiha y viceversa.
Kabuto estaba en contra de la decisión de Orochimaru ya que, en múltiples ocasiones, había ofrecido su cuerpo voluntariamente. No obstante, la ambición del Sannin respecto al sharingan era aún más fuerte.
—¡Qué maravilloso encuentro! —aquella maquiavélica voz se presentaba detrás del Uchiha. Un rechinante sonido lo acompañaba.
Sasuke volteó y se topó con la escena más impactante después de la masacre de su clan: el sannin se encontraba completamente vendado y se trasladaba en una extraña silla de ruedas. Su cabello lucía considerablemente corto y albino.
No obstante, aquella mirada sedienta de poder lo había abrumado tal como la primera vez.
¿Qué rayos sucede aquí? Su voz, su forma de hablar... Definitivamente sí es Orochimaru, pero...
—No te quedes ahí pasmado, Sasuke. Ven, te mostraré la habitación donde comenzará tu entrenamiento—en el apoyabrazos tenía un pequeño control y este le permitía trasladarse.
Orochimaru se adelantó y el Uchiha se mantuvo estático ante su presencia.
¿Qué es ese chakra que emana este tipo? Es asqueroso y asfixiante...
Llevó una mano a su garganta y apretó con fuerza. Deseaba desgarrarlo y acabar así con su tortuosa vida.
Sin embargo, fue detenido por Kabuto.
—No te propases, niño—susurró mientras ejercía fuerza sobre su muñeca —. Que seas el favorito de mi lord no te avala para que hagas lo que tú quieras. Aquí estoy yo también y, en caso que sea necesario, no titubearé—amenazó.
Sasuke resopló y desvió la mirada. Kabuto esbozó una espantosa sonrisa burlesca y soltó lentamente la muñeca del Uchiha.
—Camina, aún tienes mucho que aprender y no permitiré que mi lord pierda su tiempo... —exclamó y empujó.
Molesto, ofuscado y a punto de explotar, el Uchiha decidió seguir a Kabuto en silencio.
Un silencio que no tenía permitido gozar en su mente.¿Así es como terminará todo? Lo siento, aún sigo siendo débil e ingenuo. No sé por qué razón me creía mejor que Naruto o Sakura. Siempre fuimos iguales...
Muchas gracias por darle una oportunidad a esta obra.Será corta, ya que si bien son one shots, viñetas o drabbles, están siguiendo su cronología del manga/anime.Espero que sea de su agrado, ya que deseaba trabajar con los pensamientos de Sasuke.
