¿Cuántos meses han pasado desde que me encuentro aquí?
Sasuke se preguntaba lo mismo cada mañana.
Al levantarse, se daba un largo baño para relajar su mente y cuerpo de aquellas pesadillas que aplastaban lo poco que quedaba de su cordura.
Mientras caminaba por esos horripilantes pasillos, sus pensamientos regresaban a Konoha con el fin de persuadir las acciones del Uchiha.
—¿Cómo te sientes, Sasuke?
De repente, sus pies se detuvieron al recordar la larga cabellera de Sakura. Su cuerpo estaba débil y su fiebre había subido más de lo normal.
Ardía, dolía y punzaba a más no poder...
—Debes descansar. No te preocupes, cuidaré de ti y Naruto.
La dulce voz de Sakura era lo único que lo mantenía en pie.
Sin embargo, ¿cómo podía recordarla después de haber roto aquel lazo?
—Oh, veo que mi pupilo se ha despertado con ánimos para comenzar... —espetó Orochimaru entre las sombras. Su larga y repugnante lengua humectó sus labios y jadeó al acercarse a Sasuke.
El Uchiha, abrumado y asqueado por la situación, dio unos pasos más adelante y esquivó al sannin más perverso.
Ese sitio era una habitación realmente amplia.
Estaba repleta de celdas con personas que apenas estaban respirando. Sasuke no podía controlar su corazón y deseaba actuar con frialdad.
No obstante, el escuchar la decadencia humana en esas húmedas y hediondas celdas era algo que no podía ignorar.
—¿Qué es lo que tengo que hacer? —expresó en un tono soberbio. Su meta era clara y lo único que deseaba era construir su propio altar y que los demás respetaran su poder.
Además, su obsesivo y ferviente deseo era que el propio Itachi Uchiha fuera uno de sus devotos.
—Pues, quiero mostrarte mis reliquias—Orochimaru se dirigió hasta una mesa rectangular que se encontraba a un costado—. Estoy seguro de que podrás manejar cualquiera de todas estas herramientas ninja y acentuarás tu talento.
Sasuke se acercó hasta allí y observó. Había espadas, lanzas, escudos, cuchihas, tridentes...
"¿Qué se trae entre manos? Esto es demasiado pesado para un combate."
Pese a que nada lo convencía, estaba seguro que sólo uno de los objetos podría ser fácil para manipular.
Lo tomó entre sus manos y desenvainó.
Reluciente, fría y cortante...Aquella katana era tal como él, distante y práctica, ideal para los talentosos.
—Veo que ya te has familiarizado con él... —rió y se acercó al Uchiha. Lo sujetó de los hombros y añadió: —Practicarás luchar con ella en este instante.
Exaltado por su inexperiencia, Sasuke se alarmó al oír que las celdas comenzaban a abrirse, permitiendo que las personas que estaban allí escaparan.
Las personas corrían a gran velocidad, se mostraban desorientados en cuanto espacio se trataba, mas no de su objetivo.
"¿Cómo puede ser posible? Estaba seguro de que sus cuerpos estaban moribundos..."
—Mátenlo... —ordenó Orochimaru y desapareció sin dejar ningún tipo de rastro.
"¿Qué es esto? Son centenares de personas que quieren destruirme. Maldita katana, ¿Cómo podré usarte?"
Con movimientos torpes, logró herir a una décima parte de los atacantes. No obstante, el número era preocupante para Sasuke, dado que no sabía luchar con una herramienta.
"¿Acaso jamás podré luchar con una katana? Me siento un completo inútil."
Atolondrado y a punto de perder su equilibrio, Sasuke recibió un fuerte golque que lo derribó contra la pared, impactando fuertemente su cabeza contra ella.
Desvanecido, su mente comenzó a divagar nuevamente.
—No estás herido, ¿verdad?— las palabras de Naruto en el bosque de la muerte le recordó cuán impotente se sintió en ese entonces— Miedosito.Sin poder hilbanar palabras ni expresar su ira, Sasuke se mantuvo estático mientras contemplaba cómo su compañero de equipo lograba batallar contra la serpiente gigante que amenazaba su vida.—¡¡Este idiota cobarde que está delante mío no puede ser el Sasuke que conozco!!
De inmediato, sus ojos se abrieron y su cuerpo se exaltó al sentir los golpes recibidos.
"No, no soy ese Sasuke. Perdí mi sendero cuando él me lo arrebató todo. No volverás a sobrepasarme, no de nuevo..."
Fue en ese entonces, mientras Orochimaru observaba desde la lejanía, que la furia del Uchiha se desató.
Su chakra se volvió visible para todos, mostrando su faceta más oscura. El chirrido que acompañaba su destello denotaba que su naturaleza de rayo comenzaba a adquirir una interesante forma, acabando de un solo golpe con más de la mitad de los atacantes.
El sannin sonrió con malicia y orgullo. Él sabía que aquel muchacho guardaba un interesante as y que podía hacer uso forzado de ella para entrenar su marca maldita.
Sasuke estaba agotado y el ardor comenzaba a invadir su cuerpo.
"No lo soporto. Este dolor es desmesurado..."
Cuando cayó al suelo, sosteniéndose el cuello, los que restaban se arrojaron hacia él sin más. No obstante, los reflejos del Uchiha eran magníficamente veloces, tomando la victoria entre sus manos de forma inmediata.
Manipuló el chidori que su antiguo sensei le había enseñado, extendiéndolo a lo largo de la katana, extendiendo su rango de poder de modo acertivo.
Al percatarse de que ya no existían más oponentes, Sasuke cayó desvanecido junto con la katana.
Estaba mareado y su respiración se volvía lenta, pesada y ridículamente asfixiante.
"¿Es que acaso este es mi límite?"
Unos pasos se acercaron y se detuvieron junto a él.
En ese momento, sintió un inmenso poder que fluía sobre su chakra, obligándolo a dormir.
—Lo siento, Sasuke. Tendrás que descansar y estar en buena forma. Yo mismo me encargaré de que así sea... —fueron las últimas palabras que Kabuto expresó mientras sus ojos se cerraban rápidamente.
Pero antes de que su visión se tornara oscura por completo, la imagen de Sakura con lágrimas en sus ojos volvió a su mente.
Su corazón sentía un extraño dolor que punzaba cuán daga envenenada, esparciendo su angustia por su torrente sanguíneo."¿Es posible que aún sufras por mí? ¿O yo soy quien lo está haciendo por ti? Sakura, no llores por favor. Sólo espérame y regresaré siendo el hombre que podrá protegerte para toda la vida..."
