Han pasado casi 3 años...

Una eternidad en un abrir y cerrar de ojos. Ya no existía una brecha temporal, sino amaneceres que observaban el cambio rotundo de un niño asustadizo a uno que ignoraba todo a su alrededor.

Sasuke había perdido toda esperanza de volver a ser el mismo de antes. Su frialdad había tomado por completo su alma y sentía que estaba a unos pasos de llevar a cabo su venganza.

Encerrado en su habitación, decidió no entrenar al amanecer para poder replantear su escape. Necesitaba un poco más de tiempo, ya que el ciclo del último cuerpo que Orochimaru había tomado se estaba acortando.

Recostado de medio lado, con su mirada apuntando hacia la pared, pensaba en cómo podría derrotar al sannin sin la intromisión de Kabuto.

Es complicado apartarlo. Será cuestión de crear una mínima brecha en la cual Orochimaru esté vulnerable y en soledad...

No obstante, sus pensamientos fueron invadidos por la percepción de un extraño chakra que se acercaba hacia él.

Esperó en silencio y aguardó el movimiento del intruso para verificar de quién se trataba.

Serpientes. Este chakra no pertenece a ninguno de los que están aquí.¿Es posible que la guarida haya sido invadida?

Oyó que la puerta de la habitación se abrió lentamente, pero no lo suficiente como para que alguien ingrese. Estaba siendo observado y desconocía la razón o persona que se encontraba al otro lado.

¿Qué rayos quieren de mí ahora?

Fingió estar dormido y aguardó el instante preciso en que las serpientes estuvieran a escasos metros de él:

—¿Quién está ahí? —inquirió con serenidad. No estaba en sus planes que ese intruso notara cuán incómodo estaba.

—¿Percibiste que estoy aquí? —allí se percató de que era un joven— Bien, de todas formas sigo teniendo ventaja.

Vaya, un tipejo con altas expectativas sobre sus habilidades.

—¿Y qué quieres? —el silencio del joven fue abrumador. El chirrido de las bisagras oxidadas de la puerta lo inquietaron.

—Si preguntas qué quiere Lord Danzo, la respuesta es acabar contigo...

Dime algo que no sepa, imbécil.

—Y yo me encuentro aquí para llevarte de vuelta a la aldea—respondió con firmeza.

¿Aldea? ¿Es que acaso es una maldita broma?Ese idiota lo ha intentado incluso arriesgando su propia vida. Ella, en cambio, expresó todo lo que sentía para lograr convencerme...¿Y tú quieres arrastrarme de nuevo a ese infierno, en donde incluso mencionas que ese vejestorio quiere acabar conmigo?

—Cuando todo comenzó...

¿Será una alucinación o sus palabras suenan tal como las de Naruto?No lo entiendo.

—Tenía el único objetivo de acabar con tu vida— suspiró y luego agregó: —. Tu compartes algo con él, un vínculo de amistad que Naruto se esfuerza por conservar y estoy aquí para protegerlo.

—¿Un vínculo? —respondió con desinterés—Dime una cosa, ¿por esa estupidez me despertaste?

¿Vínculo, eh? Un lazo que te ata a un ser a través de la distancia y el tiempo. Uno que puede ser sano y volverte la luz de esperanza; o venenoso y convertirte en un monstruo que no teme a la oscuridad.Los vínculos me transformaron en esto que soy hoy, un vengador.

Sasuke no podía soportar el peso de los recuerdos ni las palabras de Sai. Debía actuar o su perfil construido a lo largo del tiempo se vería afectado por el pasado.

Con la intención de sumergir a su invasor dentro de un genjutsu, activó su sharingan y Sai reaccionó de inmediato, atando su cuerpo con las serpientes que estaban a su lado, derivando en una explosión que afectó su campo visual y le permitió al Uchiha poder continuar con su siguiente movimiento.

El derrumbe de aquel lugar fue la ventaja que Sasuke necesitaba para observar a su enemigo.

—Es impresionante... —exclamó Sai mientras trataba de incorporarse —Rompió mi jutsu únicamente con poder.

Con que así son las cosas. Bien, estoy preparado para jugar...

Mientras analizaba el perfil de su oponente, Sasuke lo miraba con desdén, preparándose para acabar con él y proseguir con sus planes contra Orochimaru.

Sin embargo, no esperaba que se sumaran más personas a aquel fatídico show.

Apareciendo entre los escombros, corriendo a gran velocidad, una joven de cabello rosado sujetó del cuello a Sai.

—¡Ya es suficiente! ¡Dinos qué traes entre manos! ¿Cuántas veces vas a traicionarnos antes que...? —gritaba encolerizada.

—Sakura...

Volver a verte es una jugada muy chueca.

¿Qué ha pasado desde aquel día, cuando eras mucho más pequeña y tu voz era tan chillona que me zumbaban los oídos cuando gritabas?No es justo que estés aquí...

El reclamo de la Haruno se vio afectado por la voz de aquel ninja renegado que habían tratado de hallar por tantos meses.

No estaba preparada mentalmente para volver a verlo y su corazón latía con lentitud, de manera tan dolorosa que no podía hilvanar las palabras adecuadas.

Sus miradas se reencontraron y las orbes jade de Sakura guardaban la angustia de un amor que se volvió más fuerte con la distancia.

Soltó a Sai y se detuvo a observar el gran cambio que mostraba el Uchiha.

—Eres tú, Sasuke... —susurró.

¿Cómo podré evitar que mi mente vuelva a traicionarme si tu sola presencia me hace dudar? No debes estar aquí y no tienes que acercarte a mí.Ya he perdido más de la cuenta y no estoy dispuesto a perderte a ti también...Escucha a mi nuevo yo.Ódiame.Aléjate y vuélvete más fuerte.

Ese escenario se volvió aún más ruin cuando se sumó la persona más conflictiva para su espíritu vengativo.

—Sasuke... —musitó en voz baja, contemplando a su mejor amigo en la altura.

¿Es que acaso se pusieron de acuerdo para atormentarme?

Era mucho más alto que la última vez que lo vio. Su atuendo había cambiado de un explosivo naranja a uno que lo combinaba con negro.Su banda era única y danzaba cuando su portador corría.Su rostro se volvió más estilizado y su voz era un poco más grave.No obstante, su corazón era igual de noble.

—¡Vaya, Naruto! También viniste... —espetó el Uchiha —Asumo que Kakashi también esta aquí.

En cierto modo, Sasuke esperaba que Kakashi volviera a regañarlo. Él entendía su pesar y supo atravesar las barreras del odio.

—Desgraciadamente Kakashi no pudo venir—respondió un ninja que apareció justo después que el Uzumaki —. Yo vine a sustituirlo. El equipo Kakashi acudió a escoltarte hasta la Aldea de la Hoja.

¿Siguen creyendo que volveré? No. Eso no podrá ser hasta que venza a Itachi.¿Escoltarme? No bromeen con algo así.

—¿Equipo Kakashi?

Entonces, ese ninja sustituye a Kakashi y ese tipejo, ¿a mí?¡Qué patéticos! Ni siquiera pueden encontrar a alguien que esté a mi altura.

Sai se percató de la mirada despectiva de Sasuke y se preparaba para luchar.

Sin embargo, Sakura fue la primera en hablar para detenerlo.

—¡No, Sai! ¡Ni se te ocurra hacerlo!

—¿Ese chico es mi sustituto? Creía que con un mediocre en el equipo bastaba— la mirada de Sai fue aún más profunda. No entendía aquello que le pasaba, pero deseaba poner a prueba su fuerza —. Él me dijo algo de proteger un vínculo entre Naruto y yo.

Sakura estaba desconcertada.

—¿Sai? Creía que tu misión era asesinarlo.

—Es cierto. Tenía una misión clasificada para encontrar y eliminar a Sasuke, pero estaba siguiendo órdenes—exclamó con firmeza —. A partir de ahora, pensaré por mí mismo—las miradas se depositaron en aquel joven—. Naruto, creo que tú puedes ayudarme a recordar y traer de vuelta los sentimientos que creía haber perdido. Todo lo que alguna vez fue importante para mí...

Ahora entiendo. Él es como un fantasma que desea redimir sus pecados para ascender al cielo.

—La verdad es que no sé mucho de ti, Sasuke, pero lo que sí sé es que Sakura y Naruto han arriesgado demasiado por ti. No quieren perder su conexión contigo. Ellos darán lo que sea por proteger esos vínculos.

No vengas con ese discurso de sentimentalismo barato. Sé perfectamente lo que Naruto y Sakura son capaces de hacer. Es lamentable, pero deben aprender que la vida no es color de rosa.

—Pero tú, Sasuke, tú debes entenderlo.

¡Maldición! No lo soporto.

—Tienes razón, lo tuve—respondió el Uchiha con un ápice de nostalgia— ¡Por eso lo rompí! —exclamó y atrajo la mirada de Sakura y Naruto.

Eso es, mírenme. Esto apenas comenzará.

Los he alejado con las palabras más hirientes y aún así persisten.El dolor que causan los vínculos y los recuerdos, aún me duelen tanto como el primer día. No puedo permitirme ese lujo. Debo ser más fuerte...

—Ahora tengo un nuevo vínculo...

La tensión ambiental era asfixiante. Naruto y Sakura no toleraban esas palabras.¿Cómo era posible que arrancara sus vínculos de raíz? No podían entenderlo.Sin embargo, el fantasma de Itachi era tan fuerte que lo cegaba al punto de olvidar a quienes sí estaban dispuestos a darle una nueva vida.

—Es entre mi hermano mayor y yo—espetó desde lo más profundo de su ser —.Y es un vínculo de odio...

Así es. No puede haber otro sentimiento que sustituya al odio. No podrán desviarme de mi camino.

Lo siento, Sakura. Esto es lo que soy y estoy dispuesto a saber cuánto odio albergará tu corazón a partir de hoy.Naruto, has cambiado físicamente, pero tus estúpidos sentimientos aún te atan a mí. Debes valerte por ti mismo y continuar adelante. Así como yo lo haré...