holi p: Eso digo yo también. ¡Viva!

Princesa de la Oscuridad: no te preocupes, todos tenemos problemas con los ordenadores. Me alegra que te guste mi estilo, pese a que las parejas no te convenzan.

Moon-9215: me alegro que te haya gustado ^^

A.L.L.Y: pues esas ideas... bueno, después del episodio te digo. Y sí, a ver si le saco un poco de tiempo a los TT. Aunque parece que eres accionista de la cadena que los emite, buscando público :P (broma)

Bueno, con esto, otro relato más para empezar septiempre. Así será algo más animado el cambio de mes. Y más placentero, espero ;)


Capricho

"William, quiero un trío con Ulrich".

La petición de Aelita había pillado por sorpresa a William. Lo que más le costaba asimilar para él era que no había una razón concreta. No estaba insatisfecha. Simplemente, había tenido ese capricho. ¿Y tenía que ser, de todos los caprichos posibles, ese? No podía haber dicho "con Yumi". Bueno, eso era algo egoísta por su parte… pero "con Odd" o "con Jeremy"…

Ulrich y él nunca habían congeniado del todo. Y ahora… joder. ¿Cómo poder decírselo? En ese momento, Ulrich apareció al otro extremo del pasillo, mientras él caminaba. Perfecto. Debería decírselo con sutileza.

—Hola, Wi…

—Ulrich, Aelita quiere que hagamos un trío contigo —le soltó.

Ulrich no varió la expresión de su rostro. Tampoco dijo nada. William empezaba a incomodarse.

—Ulrich… di algo por lo menos —le apuró.

—Es que estoy intentando asimilar lo que me has dicho. ¿Me estás informando o me lo estás pidiendo?

William frunció el ceño. No sabía si Ulrich le estaba tomando el pelo, pero la pregunta no le había gustado nada. ¡Con lo que le había costado soltarlo!

—Te… lo… es… toy… pi… dien… do… —dijo sin separar los dientes.

Ulrich cerró los ojos y tragó saliva. Así que iba en serio. Oh, qué momentazo. Podría picar a William para saber por qué Aelita le había escogido precisamente a él. Pero mejor no hacerlo. Debía pensar en serio qué responderle. Y la verdad… estaba sólo… así que no tenía nada de malo…

En ese momento, alguien apareció al lado de ellos. Era Aelita. Tenía el pelo mojado, e iba con chanclas, así que debía haber salido de la ducha.

—Hola, chicos —les dijo. Antes de que pudiera decir nada más, William habló.

—Acabo de proponer a Ulrich lo del trío que me comentaste.

Aelita hizo una "o" con sus labios, y luego miró al aludido.

—¿Y bien? ¿Vas a aceptar?

—No tengo ningún problema —respondió—. Sólo espero que William no tenga ningún problema con esto…

William suspiró resignado. No le hacía mucha gracia, pero si realmente se lo había propuesto él, no podía echarse atrás, así que asintió. Sin tiempo a reaccionar, los labios de Aelita besaron los de él, y le fue moviendo hasta dejarle apoyado en la pared. Un sonido a su lado le indicó que había dejado también a Ulrich ahí.

—Chicos… tengo muchas ganas… —dijo la pelirrosa, al tiempo que sus manos se movían a los cuerpos de William y Ulrich, y empezaban a descender hasta sus pantalones—. Quiero hacerlo… aquí…

Los dos jóvenes se alarmaron.

—¿Aquí? ¡Aelita, esto es un maldito pasillo! ¡Nos pueden pillar en cualquier momento! —protestó Ulrich. Esa idea ya no le hacía tanta gracia, pero… la mano de Aelita acariciándole ahí abajo…

—Y eso me calienta aún más… por favor, vamos a hacerlo…

Ulrich miró a William con expresión preocupada. Él, sin embargo, parecía estar dispuesto. Jo, Aelita le tenía dominado. Aelita tiró hacia arriba, con impaciencia, de las camisetas de los chicos, de forma que ambos obedecieron y se las quitaron, haciendo ella lo mismo. Se mordió el labio y les miró lujuriosa. Ulrich no pudo apartar la vista de los pechos de su amiga, aún cubiertos por el sujetador.

Las prisas hicieron que la pelirrosa dejara caer el pantaloncito. Se sorprendieron al comprobar que no se había puesto bragas.

—Vamos… quiero veros… —se impacientó la chica.

No muy seguros, ambos se bajaron los pantalones. Pero Aelita frunció el ceño, de forma que, resignados, se quitaron también los bóxers. Sin darse cuenta, Aelita se lamió los labios. Lo que veía le parecía realmente apetecible. Sus manos se dirigieron a los miembros de los chicos, y empezaron a masturbarles. Ellos suspiraron, por la repentina ola de placer que habían recibido.

En ese momento, escucharon un ruido. ¡Alguien se acercaba! Miraron a su alrededor, asustados.

—¡Allí! —señaló Aelita una puerta que no se había cerrado del todo.

Cogieron las ropas y a toda prisa, se metieron dentro. Esperaron unos momentos, hasta que estaban seguros de que no habría nadie.

—Por muy poco…

—Desde luego… ¡qué morbo! —exclamó Aelita, y se giró a mirarles—. Y no podéis negarme que os ha gustado, seguís "en guardia" —añadió señalando las erecciones que Ulrich y William aún tenían.

Ambos se miraron, como si estuvieran evaluándose, pero Aelita les interrumpió cuando empezó a acariciarles por el pecho.

—Nos habíamos quedado en un punto muy interesante me parece a mí… antes de la interrupción…

Recorrió el cuerpo de William con la lengua, e hizo lo mismo con el de Ulrich. Después, les hizo ponerse uno frente al otro, sus miembros estaba a escasa distancia. Luego se arrodilló y volvió a masturbarles, a un ritmo muy lento. Ambos reclinaron la cabeza hacia atrás, disfrutando el momento.

—Diox, AelitaaaaAAAAAH —gimió Ulrich, que había notado un calor placentero en su miembro en ese momento. La pelirrosa se había introducido en la boca los miembros de ambos chicos.

Aunque notaba el miembro de William al lado del suyo, el placer por la felación de Aelita hacía que no le importara. La chica deslizó sus labios arriba debajo de ambos, y luego empleó su lengua para jugar con aquello. Parte de sus ganas de hacer un trío era por poder hacer eso, y se alegraba de ello. Le resultaba costoso, pero el resultado, que era ver a William y a Ulrich flaqueando, merecía la pena.

—Aelita… creo que… voy a terminar… —jadeó Ulrich.

—Yo… también… —dijo William.

La chica aceleró el ritmo, y apenas un minuto después, recibió los 'disparos' de ambos en la boca. Ya conocía el sabor de William, pero el de Ulrich le supo de un modo diferente. Le hubiera gustado continuar un poco más, pero ambos cayeron de rodillas por el agotamiento. Qué poco aguante, pensó Aelita conteniendo una sonrisa.

Se estuvieron recuperando. Aelita cerró los ojos y empezó a acariciarse y tocarse mientras esperaba a que se recuperasen. Sin embargo, no contaba con lo que ocurriría a continuación. Sintió que dos manos la agarraban de las muñecas, y tiraban de ella hacia atrás, quedando reclinada. Abrió los ojos, y contempló a Ulrich y William separándole las piernas.

—¿Qué vais a hacer? —preguntó, curiosa y sorprendida.

—Oh, ahora vas a verlo —dijo William.

—Más, bien, vas a sentirlo —le corrigió Ulrich—. Nos has hecho algo que se sentía muy bien…

—… y ahora te toca a ti disfrutar —completó William.

La mano izquierda de Ulrich y la mano derecha de William subieron hasta los pechos de Aelita, y empezaron a masajearles. A su vez, los chicos se aproximaron al sexo de Aelita, y lo lamieron al unísono.

—¡Diox! —dijo, ahogando la voz.

Sentía las lenguas de los dos recorriéndole su intimidad. Una subía y otra bajaba. Eso era placer. No se quejaba de William, pero que tuviera un "acompañante" era buenísimo. En cierto momento, la lengua de William se introdujo dentro de su sexo. Gimió. La lengua de William salió y fue relevada por la de Ulrich. Volvió a gemir. Los dos continuaron alternándose, empleando además sus labios, como si la estuvieran besando ahí, hasta que Aelita se corrió.

—Fantástico… —fue lo único que alcanzó a decir Aelita—. Realmente fantástico… habéis estado… geniales…

—¿"Habéis estado"? Lo dices como si esto hubiera terminado —dijo William—. Creo que a Ulrich no le importaría un último asalto…

—Estaría bien —respondió el alemán.

—Túmbate entonces… —le pidió ella, al ver que ambos tenían de nuevo sus miembros "a punto".

Ulrich obedeció. Aelita gateó hasta él, y se introdujo su miembro sin pensarlo. Suspiró. Se sentía realmente bien. Luego separó sus nalgas con las manos.

—William… te estoy esperando.

Éste se apresuró, y deslizó con cuidado su miembro por la entrada trasera de Aelita.

—Mmmmmm… qué bien… —murmuró—. Vamos…

Ambos empezaron a penetrarla. Entraban y salían con rapidez, sin dañarla. La verdad, podría acostumbrarse a eso. Aunque a William no le haría gracia, podría proponérselo alguna otra vez.

Suspiró cuando los dos jóvenes aumentaron el ritmo. Su propia excitación crecía, y sabía que iba a tener otro en breve. Se agarró a Ulrich, esperando que William no se molestara. Continuaron, y el cuerpo de Aelita se contrajo al tener el orgasmo. Unos segundos después, los fluidos de William y Ulrich le recorrieron por dentro.

Se separaron.

—William… gracias por… dejar que Ulrich se nos uniera… —jadeó Aelita.

—De nada… —dijo William—. La verdad, se ha portado… quizá le conceda que vuelva otro día.

—No estaría mal —bromeó Ulrich—. Aunque mejor si quedamos de antemano y no empezamos a montárnoslo en el pasillo.

Aelita sonrió y volvió a acariciarles el cuerpo, mientras respiraba tranquila, y feliz de haber cumplido su deseo, ese capricho.


¿Qué tal fue este?

En fin, os digo, a este fic le quedan dos episodios más y luego lo cerraré. PERO no voy a dejar de escribir lemons de Code Lyoko. Voy a seguir, con un fic nuevo que voy a escribir. Ahí los lemons serán "independientes", pero formarán todos una misma trama. De forma que podéis seguir haciendo pedidos, que serán atendidos en ese siguiente fic.

En lo referente a los que nos quedan aquí, para ir adelantando, será un "estriptis" (así, mal escrita la palabra) protagonizado por Ulrich, y la petición de la primera vez de Jeremy y Aelita, más "soft" que las anteriores.

Dicho esto, nos vemos en las reviews. Y muy pronto, en el siguiente fic que publique. LEMON RULES!