Bueno, esta semana me he animado a actualizar este fic. Continuación del fic #23.


BoIIs

—Vale, ¿puedes repetírmelo? —preguntó Yumi.

—¡Por favor! ¡No me hagas repetirlo! —dijo Sissi muerta de la vergüenza, y agachó la cabeza.

—¡Te recuerdo que eres tú quien está conduciendo, no te distraigas! —alarmó Yumi.

Sissi volvió a mirar a la carretera. Qué importaba, si no había nadie.

—¡Que me he encaprichado del stripper del otro día y quiero rematar la faena con él! ¡Y te traigo conmigo al Boys porque no quiero ir sola! ¿De acuerdo?

—¡Lo tuyo es muy hardcore! —exclamó Yumi—. ¡Pillarte por un stripper! ¡Qué fuerte! Como se enteren Aelita, Sam y Emily… qué dirían.

—¡YUMI! —Sissi se había enfurecido.

—Bueno, cálmate —dijo en tono serio Yumi—. No estamos hablando de algo humillante… te gustó el chaval, entiendo que te apetezca echarle un polvo… yo voy a la sala, y cuando vayáis a empezar, os dejo.

—Gracias, Yumi… eres una buena amiga… por eso te lo pedí a ti.

La japonesa le dio un beso en la mejilla. Pocos minutos después estaban en el Boys.

—Lo que no me has dicho por qué precisamente hoy, que es miércoles —comentó Yumi.

—Precisamente, es miércoles. Viene menos gente, y he podido elegir la misma sala que la vez anterior.

—¿Y la sala corresponde al mismo stripper?

—Sí, eso me dijeron en la reserva. Y como sea mentira… —Sissi dejó el resto de la frase en el aire.

Yumi contuvo una risita por respeto a su amiga. Sissi sacó el dinero cuando estuvieron en el mostrador de recepción, y como había reservado, fueron a la sala U.

—¿Me dejas que me quede? ¡Sólo a mirar! —bromeó Yumi.

—¿En serio te interesa ver cómo me lo monto con un stripper? —preguntó Sissi.

Maldición, ahora no lograba que se picara.

—Bueno, dado que esto es un capricho mío, corre de mi cuenta. Yo te invito a lo que tomes en la sala principal.

Sí que estaba generosa Sissi. Realmente estaba interesada en el stripper. El camarero, como la vez anterior, tomó nota de las bebidas, y volvió con la bandeja. Yumi tomó su copa, y se preparó para irse.

Cuando el chico entró, Sissi lo supo. Era el mismo de la otra vez. Yumi se levantó entonces y salió por la puerta. El stripper se quedó bloqueado. Seguro que nunca le había pasado algo así. Sissi se puso en pie y se acercó a él.

—Hola… yo… bueno…

El muchacho parecía nervioso.

—Estuve aquí el otro día y… chico, no sé lo que tienes, pero me hipnotizaste… y quería… quería…

Tragó saliva.

—Quería pedirte algo más que lo que pasó la vez anterior…

El chico negó con la cabeza, y dijo con una voz que no parecía real:

—Prohibido por los dueños, no puede ser.

Pero Sissi se negaba. No iba a aceptar una negativa. Alargó sus manos y antes de que el chico pudiera evitarlo, le quitó el antifaz.

Sissi tuvo que ahogar un grito. Pero… pero si… ¡era Ulrich! ¡Ulrich, su compañero de clase en la universidad! Siempre le había parecido alguien bastante mono, que se quedaba detrás en el aula sin hacer ruido. Nunca había hablado con él. ¡Y resulta que…!

—Puedo explicarlo… la universidad sale algo cara… y este empleo está bien pagado… por favor, como alguien se entere de…

Pero la chica agitó la cabeza.

—No, Ulrich… no soy esa clase de chica… no voy a contarlo, y no voy a hacerte chantaje de ningún tipo… —el chico suspiró aliviado con sus palabras—. Pero… Ulrich, tengo un problema… me sigue apeteciendo… mucho… hacerlo contigo…

Ulrich sonrió y asintió.

—Pero tenemos un tiempo bastante limitado… hasta que el tiempo de la sesión termine…

Al escuchar eso, Sissi tiró de su camiseta para arriba y se la quitó. Se desabrochó el sostén rápidamente, y empezó a ocuparse de su falda y las bragas. Ulrich se sorprendió de las prisas de la chica, e hizo lo mismo con su camiseta de tirantes y el pantalón de cuero.

—Espera… de eso quiero encargarme yo… —dijo la chica refiriéndose al tanga, que debía formar parte del uniforme.

Sissi se sentó en el suelo, le quitó la prenda, se lamió el labio, y volvió a felar el miembro del chico, como la vez anterior. Éste tuvo que agarrarse a la silla. Qué precoz. Sissi notó como el miembro de Ulrich se volvía erecto dentro de su boca.

La rapidez con la que Sissi le felaba era tan rápida que apenas un minuto después, el chico notó que iba a terminar en breve, de forma que la hizo detenerse.

—Uau… qué buena… eres…

Sissi sonrió. Las anteriores veces que un chico con el que estaba le había dicho que era buena con las felaciones se había ofendido… y ahora, sin embargo, no le pasaba con él.

Ulrich se sentó frente a ella y la hizo tumbarse. Acarició el vientre de la chica con una mano, mientras que usaba la otra para pellizcar y jugar con su pezón. Sissi no tardó en retorcerse por el placer.

Ulrich empezó a lamerle uno de los pezones. Le dio un ligero mordisco, y aplacó el dolor con su lengua. Una y otra vez. Recorrió el cuerpo de Sissi con la mano izquierda antes de acariciar su entrada, e introducirle un dedo.

Sissi gemía. ¿Quién iba a decirlo de su compañero de clase? El chico la estaba transportando al séptimo cielo. Cuando el volumen de los gemidos de Sissi aumentó peligrosamente, él la acalló con un beso.

—¿Estás preparada? —le preguntó mientras se ponía en posición.

—Sí… házmelo… ya… —suplicó ella.

Ulrich introdujo su miembro rápidamente dentro de Sissi. Ésta tembló. Qué bueno era aquello. El chico se deslizaba dentro y fuera de ella con facilidad y rapidez. Sissi se aferró a él, y separó sus piernas tanto como pudo.

Volvió a besarle. Sus lenguas bailaron una fogosa danza del placer, luchando por dominar al otro, aunque Sissi sabía que llevaba las de perder, pues el chico la había hecho perder la cabeza.

—Ulrich… yo voy a… yo voy a…

—Y-yo también…

—Juntos… por favor… no pares…

Ulrich no pudo sino ceder a la petición de Sissi. La asió con firmeza y continuó penetrándola hasta que ambos se corrieron, conteniendo el grito de placer. El chico se puso en pie tras eso. Sabía que apenas quedaban un par de minutos para que terminase la sesión, y que al volver a la sala donde estaban sus compañeros debía mostrarse con naturalidad.

—Ulrich… —dijo ella desde el suelo, intentando recuperarse—. Espero verte mañana por clase… acércate a mis amigas y a mi, que no mordemos… —añadió. "A no ser que nos dejes" pensó lascivamente.

—Gracias, Sissi. Espero que te haya gustado esto…

—Mucho… y confiaría en poder conocerte un poco más a fondo… —admitió ella—, y si pudiéramos repetir…

—Por supuesto… lo de hoy ha tenido que ser rapidito… pero si te pasas tras las clases de la mañana por la habitación 203 de la residencia A… —Ulrich dejó caer al aire el resto de la frase y ayudó a incorporarse a Sissi antes de desaparecer.

Sissi se empezó a vestir. Tenía que encontrar a Yumi y hablarle de aquello. Sabía que ella no desvelaría el secreto. Y quizá…


¿Qué os ha parecido?

Espero que os haya gustado. Personalmente me ha gustado poco hacerlo, porque me he dado cuenta de que de esta historia del striper pude haber hecho un fanfic entero u.u Pero bueno. Dentro de poco actualizaré CLE. Hasta entonces, Lemon rules!