Bueno, he aquí otro capitulo. Espero que estéis pasando bien este agosto. Yo ya tengo listos un par de capítulos del próximo fic. Quizá publique ambos la primera semana de septiembre, según me de. De momento, más one-shots.
Usuario865: Sí, era un sueño, aunque... quién sabe lo que pasó cuando finalmente fue, ¿no? :P
Moon-9215: Efectivamente, pero tiene un estilo muy "Yumi" y prefiere reservarse xD Y lo de ponerlo en CLE... no veía bien el contexto de ese capítulo. ¡Serían además cuernos, Yolanda no pertenece al acuerdo! xD
pepito: Pues... no, no trabajo el género violation, lo siento.
carlosjim04: Qué obsesión tenéis con el incesto xD Es más probable el de Yumi con todos.
Precoz
Jeremy estaba enfrascado en su ordenador. Eso y la lámpara de su mesa eran las únicas fuentes de luz de la habitación. Tenía que terminar un trabajo de Historia. Miró el reloj. Iba a ser la una de la madrugada. ¿Cómo se le había hecho tan tarde? Bueno, claro... sus amigos habían necesitado su ayuda, y esta vez había sido demasiado arrogante. Creía que iba a tener tiempo y al final, deprisa y corriendo. Menos mal que tenía café. Aunque estaba frío.
«Hola, cariño. ¿Qué tal?», preguntó su novia en un mensaje. Él sonrió antes de responderle.
"Bien. Terminando un trabajo. ¿Y tú? ¿No deberías estar dormida ya?".
«Debería :P Pero no me gusta que tengas que pasar la noche despierto.»
"Es lo que me toca. Debí haberlo hecho antes."
«Se me ocurre que podría ir a verte... hacerte compañía... y si terminas pronto...»
"¿Estás loca? Como te pille Jim..."
«¿Y cuándo nos vamos a ver tranquilamente si no es ahora? :(»
Jeremy no supo que responder, de forma que no lo hizo. La verdad era una situación algo complicada. Prefirió centrarse en el texto, que ya le quedaba poco para terminar, cuando, un par de minutos después, escuchó la puerta de su dormitorio abrirse. Lo sabía.
—Hola, mi amor —dijo Milly, asomando detrás de él, y robándole un beso cuando este se giró a mirarla.
—Hola. No deberías haber venido —le dijo él.
Sus encuentros habían empezado un par de meses antes. Ella había entrado un día por error, tras una llantina, pensando que estaba en el piso de arriba. Él la había cuidado esa noche. Al día siguiente ella se lo había agradecido. Le había invitado a tomar algo. Poco a poco empezaron a tomar confianza, y algún roce, hasta la noche en que habían hecho el amor por primera vez. Y habían empezado a salir, en secreto. Y Milly aún no sabía los que ocultaba Jeremy, y desconocía la palabra "Lyoko". Él buscaba el momento de hablar con los demás.
—Quería verte. ¿Es que eso está mal?
—Ya sabes que no. Pero ahora es un riesgo. Y si nos escucha Jim...
—Bueno, podemos hablar en susurros.
—Ah... —Jeremy creyó que había malinterpretado las intenciones de la chica—. Sí, claro.
—Aunque otra cosa será cuando estemos en la cama —añadió ella, y le sacó la lengua—. Tendrás que acallarme con un beso cuando me vuelvas loca.
—Milly... no me quejo, pero sabes que es lo único de lo que tenemos que no me parece bien. Eres muy joven —le dijo Jeremy.
—¡Usted perdone, abuelo! —rió Milly. No se ofendía por el comentario—. Quizá debiste haberlo pensado antes. No la primera vez que nos acostamos, pero sí las siguientes...
Jeremy no quiso pensarlo. Tenía razón, pero la pequeña tenía un efecto hipnótico sobre él. Y se movía tan bien que al chico aún le costaba creerse que hubieran perdido la virginidad a la vez.
—Vale. Tienes razón. Y me encanta hacerlo contigo —admitió el chico—. ¿Contenta?
—Sí. Y ahora, dime: ¿te queda mucho?
—Pues... una página, si no me equivoco. Quizá dos.
—Muy bien. Pues puedes ir terminando... y mientras... me dejas que me entretenga "dándote mimos".
Esta vez el chico suspiró. No le gustaba que la pequeña se mostrara tan activa. Lo veía antinatural. Parecía tan... inocente. Pero claro, el también lo era hasta que se había acostado con ella. Y no solían ser encuentros relajados.
—Será mejor que eches el cerrojo. Por lo que pueda pasar —le dijo Jeremy.
La chica sonrió, le besó y fue a echar el cerrojo de la puerta. Caminó hasta quedar frente a Jeremy, y se quitó la parte superior del pijama. Sin sujetador. "Niña precoz..", pensó Jeremy, aunque no podía evitar dejar ver lo mucho que le ponía. Se levantó un poco, y Milly se encargó de bajarle el pantalón y el bóxer.
Milly se colocó de rodillas, y se echó un poco para atrás, dejando que Jeremy se acercase a la mesa. Le separó las piernas y empezó a acariciar su miembro con ambas manos. Jeremy dejó que el placer le recorriera antes de volver a teclear como un loco. Sabía que cuánto más tardara, más le costaría concentrarse en ello.
Ella tenía la cabeza apoyada en una de las piernas del chico. Poco a poco le iba provocando la erección. Cuando lo hubo logrado le bajó un poco más la piel de su miembro. Se relamió, y pasó la lengua por la punta de su erección. Escuchó que Jeremy gruñía y que tecleaba más rápido. Rió para sus adentros.
Posó sus labios sobre el miembro del chico y lentamente los separó al tiempo que se lo introducía en la boca. Presionó ligeramente, y puso las manos sobre las piernas de Jeremy. Empezó a felarle, despacio. No quería que terminara. Simplemente estimularle. Y lo estaba logrando.
—He... terminado —sentenció Jeremy.
Milly se dio por satisfecha. Se detuvo, liberó la erección del chico, y se puso de pie. Jeremy apagó el portátil, lo cerró con cuidado...
Y de pronto lo apartó con brusquedad. Antes de darse cuenta, Milly se vio de pronto levantada y colocada sobre el escritorio de Jeremy. El chico la besó con tal pasión que la pequeña pensó que le iba a faltar el aire. Empezó a devorar sus juveniles pechos, a la vez que deslizaba una mano bajo el pantalón del pijama de la chica y le introducía los dedos en su sexo. Ella dejó escapar un gemido, pero el chico no se detuvo. Empezó a besar su cuello, y sólo se relajó cuando ella le dijo:
—Jeremy... espera...
—¿Qué pasa? —preguntó el, mordaz—. ¿Esto no te gusta?
—Sí... pero... no quiero que sea esto lo que me hagas... te quiero dentro de mi.
Jeremy no podía negarse a esa petición. Levantó el cuerpo de Milly y con gran maestría le quitó el pantalón del pijama y las braguitas. Las prendas cayeron al suelo después de que la chica estuviera de nuevo en el escritorio, con las piernas separadas, y Jeremy entre medias, a punto de penetrarla.
La introdujo el miembro, y quizá fue algo más brusco de lo que hubiera querido. La chica había gritado y no de placer.
—¡¿Estás bien?! —se alarmó. No se toleraba hacerle daño. A ella no. Y menos en ese aspecto.
—Sí... —dijo ella en tono conciliador—. No te preocupes... y házmelo. Duro.
Milly relajó el cuero y dejó que Jeremy la tomara. Sintió las acometidas del chic, muy lentamente al principio, pero no tardó en aumentar el ritmo. La sujetó por las caderas, y tuvo, efectivamente, que acallarla con besos. Le levantó una piernas y pudo penetrarla con mayor facilidad. Era increíble como se dejaba manejar la chica, y notó sus uñas en la espalda cuando la joven llegó al orgasmo.
Jeremy dejó de besarla, y la penetró aún con más fuerza. Tras unas últimas acometidas, se corrió dentro de Milly. Evitó aplastarla apoyándose en sus manos, se había cansado. Sacó su pene de la chica, y unos minutos después, ella le pidió.
—¿Me llevas a la cama? A la tuya —añadió.
Jeremy accedió. La levantó, la apretó con cuidado contra su cuerpo (ella se aferró a él cual koala) y en tres pasos había llegado a la cama. Se dejó caer de lado sobre el colchón. Se quedaron mirándose a los ojos un rato largo.
—¿Cuándo... cuándo vas a hablar con tus amigos? —le preguntó ella de pronto.
—Oh... —Jeremy empezó a sentirse fatal—. Quiero hacerlo esta semana... pero si era lo que te preocupaba... me lo podías haber dicho antes de... bueno, antes del sexo.
—Es que no tengo problemas con que nos acostemos a escondidas —respondió Milly—. Eso no quiero que lo sepan. Pero lo nuestro... me hace ilusión.
El chico se derretía con sus palabras. No pudo sino abrazarla y darle unos besitos por la mejilla.
—Te JURO que esta semana, sin falta, hablo con ellos.
—Y yo te creo —respondió ella.
Se dieron otro besito en los labios. Milly le pidió quedarse a dormir con él esa noche. Jeremy no estaba del todo convencido pero no podía negarse a sus deseos. La chica hacía con él lo que quería, tenía que admitirlo, pero no desconfiaba de ella. No parecía tener maldad.
Milly se puso de espaldas y se acercó a él. Jeremy pensó que le apetecía que durmieran abrazados, pero no era eso. No en aquel momento entonces. Milly le susurró.
—Podemos probar... otra cosa... —dijo, apoyando sus nalgas contra el pene del chico.
—Tienes que estar loca —dijo él.
—Loca por ti —insistió ella—. Porque eres el único que me hace sentir especial. El único que quiero. Y el único con que quiero hacerlo.
Sólo un minuto después, Milly estaba a cuatro patas sobre el colchón de Jeremy, y el chico detrás de ella. No sabía muy bien como dilatarla (aunque había oído que la primera vez dolía de todas formas, prefería aplacarlo cuanto pudiera), pero quería hacerlo bien.
—Jeremy... no tengo miedo. Házmelo —casi suplicó ella.
Jeremy tragó saliva y situó la punta de su miembro en la entrada trasera de la chica. Con muchas dudas aún, empezó a penetrarla. Milly dio un grito ahogado. Le dolía. Joder, le dolía bastante. Se había sobrevalorado. Jeremy optó por retirarse.
—Por hoy ya está bien...
—¡De eso nada! —protestó la chiquilla—. Por favor...
—¡Por como has protestado, no puede ser! —dijo él.
—Jeremy... es lo que quiero que hagamos... —su tono de voz temblaba—. Si te vas a negar, quiero que sea porque no te apetece... no porque temas por mi. Yo quiero hacerlo. Además... eso demuestra lo bien dotado que estás... —añadió con malicia.
Jeremy agradeció que estuviera casi oscuro. Sintió que se le subían los colores. Volvió a situarse detrás de la chica y la penetró aún más despacio que antes. Esta vez ella aguantó mejor. Le dolía, pero no lo diría. Esperó. Agradeció que Jeremy, mientras, se entretuviera acariciando su espalda y caderas, y dándole besitos por la espalda. Por cosas como esa le quería.
—¿Podrías... empezar? —preguntó Milly.
Jeremy colocó las manos en las caderas de la chica. La acometió una vez, despacio. Ella dejó escapar un gemido. Se acercaba más a un ruido de placer, aunque sospechó que aún le dolía. Volvió a penetrarla. Fue un poco más directo que antes. Ella volvió a gemir. Sí, aquello empezaba a gustarle.
En cuestión de minutos, Jeremy embestía a la chica a la mayor velocidad que podía. Ella estaba excitada, y se masturbaba a la vez que Jeremy la penetraba repetidamente. No lamentaba haber ido aquella noche. Era la mejor que había pasado. Escuchó que Jeremy gruñía, y notó los fluidos del chico llenándola su trasero. Una sensación algo rara la que tuvo.
Jeremy se detuvo y sacó su miembro de ella. Milly se puso bocarriba... y de pronto su sexo fue devorado con avidez por el chico. Tuvo que taparse la boca para evitar chillar de placer. Su orgasmo llegó en pocos minutos. El chico era un crack.
—Espero que te haya gustado esta forma de temrinar... —le dijo.
—Sí... ha estado genial —dijo Milly—. ¿Y qué tal... mi culito?
—Una sensación grandiosa... —reconoció él—. Aunque prefiero poder verte la cara cuando tenemos sexo.
Milly se sonrojó ligeramente y se besaron. Se acurrucaron y no tardaron mucho en dormir. Por la mañana, Milly escuchó la voz de Jeremy. Parecía que estaba hablando por teléfono.
—... sí. Sí, nos vemos luego. Además, tengo que contaros algo. No faltéis, ¿vale?
Creo que esta semana publicaré otro one-shot. Y tengo en mente un cuarto episodio de la mini-serie "Boys", así que si tenéis alguna idea, me la podéis decir ;)
