BoIVs

Emily cruzaba el pasillo de su residencia de estudiantes. Debía consultarle algo a Yumi. Era primera hora de la mañana del domingo, pero debía entregar el trabajo al día siguiente, y como iba un año por delante en su misma carrera, le podría echar una mano.

Llamó a la puerta. No hubo respuesta. Volvió a llamar. Nada. ¿Estaría fuera tan temprano? Imposible, no era madrugadora. Y Sissi, que era con quien dormía, tampoco. Volvió a llamar y escuchó una risita. ¿Seguirían en la cama? Bueno... no iba a pasar nada, en confianza podría entrar aunque siguieran dormidas. De forma que entró.

—¿Yumi? —preguntó en un susurro—. ¿Estás despierta?

Se le ocurrí encender la luz. Y cuatro gritos llenaron la habitación: el suyo... y el de Sissi, Ulrich y Yumi. Estaban los tres, en la misma cama, totalmente desnudos.

—¡Emily! ¡¿Qué haces aquí?! —exclamó Sissi, intentado taparse los pechos.

—¡¿Y vosotros?! —Emily estaba escandalizada.

—¡Es nuestro cuarto! —respondió Yumi.

—¡Sí, pero no el de él!

Ulrich no sabía donde meterse. Por lo menos... bueno, sí, se enteraría la gente del trío de la pasada noche, pero su secreto estaría a salvo. O eso creía.

—¿Es que perdiste una apuesta y tuviste que compartirle...? —preguntó Emily.

—No, es que... bebimos mucho y...

Pero antes de que terminara de excusarse, Emily se agachó. Había algo en el suelo y ella lo recogió. Una máscara veneciana. A los tres que estaban en la cama se les cayó el alma a los pies. Sí, la anterior noche Ulrich les había hecho una sesión de striptease privada antes del sexo.

—Esto es... —miró a Ulrich, y con la cara de miedo que tenía el chico lo comprendió todo—. Tú eres...

Sissi saltó de la cama y se interpuso entre Emily y la puerta, extendiendo los brazos y con la cara de espanto. A Emily le habría asustado de no ser porque, con la chica desnuda, perdía parte de seriedad.

—Emily...

—¡Es el stripper! ¡Todos estos meses...!

—¡Baja la voz! —suplicó él—. ¡Como la gente se entere...!

Emily tuvo que sentarse en la cama. Sissi se relajó un poco y se sentó a su lado. Ulrich pidió a Yumi su calzoncillo, pero esta no sabía dónde había quedado.

—Mira, Emily... me pillé mucho por el stripper, aunque suene a tontería... y cuando fue a por él, me enteré de quien era... Yumi lo sabe porque fue quien me acompañó aquella noche, sólo eso.

—Sissi, que no soy idiota. Anoche los tres fo... fo... ¡hicisteis el amor a tres bandas!

—Eso fue por mi... —dijo Yumi—. Emily... tú, Aelita, Sam... no tenéis problemas a la hora de salir con tíos. Pero yo llevo un tiempo "gafada" en ese aspecto. Hace un tiempo, Sissi... me "regaló" un trío, y desde entonces... bueno, alguna noche aislada, esto se ha repetido. Pero sólo eso.

—Y Ulrich debe estar encantado, claro... —bromeó Emily.

—La verdad es que no me quejo...

—Emily... necesito que me prometas que no vas a contar nada —le dijo Sissi—. ¿Te apetece un cuarteto? ¡Podemos hacerlo!

Yumi y Ulrich la miraron alarmados, pero ella seguía mirando a Emily.

—¡No! ¡No hace falta, por favor! Yo no voy a decir nada... me decepciona un poco la falta de confianza, pero... si Ulrich prefiere no contarlo... es un asunto difícil, y entiendo que...

—No me has respondido. ¿Te apetece un cuarteto? —volvió a preguntar Sissi.

—... He dicho que no lo voy a contar.

—No estoy intentando comprar tu silencio. Es una propuesta indecente, nada más —rió Sissi—. Si a ellos les parece bien, claro... pero cuanta más gente mejor, ¿no?

Emily no se creía lo que oía. Sissi le estaba ofreciendo... ¿en serio? Parecía verdad cuando Sissi le retiró el pelo que le caía sobre los hombros y se los masajeaba.

—Puedes pedirme que pare... o puedes pedir a estos dos que se unan y lo pasemos bien —le susurró al oído—. Tú eliges.

—Quiero... que se unan... —dijo Emily, con la voz tomada.

Fue decirlo y hacerlo. Ulrich se apresuró a colocarse detrás de ella y empezó a acariciar sus pechos por encima de la ropa. Yumi gateó hasta quedar al otro lado de Emily y besuqueó su cuello.

Al momento siguiente, Ulrich le quitó el suéter. Yumi le desabrochó el sostén. Y Sissi le bajó el pantalón y las braguitas. No pudieron evitar comparar el tamaño de sus tetas. En parte por curiosidad, en parte para excitar al chico que las iba a hacer gozar.

Sissi propuso que le excitaran, de forma que empezaron a manosear el miembro del chico. Su erección fue prácticamente instantánea. Yumi sonrió con malicia y fue la primera en empezar a lamer la erección del chico. Emily se sorprendió al contemplar la normalidad con la que lo hacía, y más cuando Sissi "ayudó" a Yumi poniéndole una mano en la cabeza.

"¿Cuánto tiempo llevarán estos tres follando a escondidas?", se preguntó Emily mientras contemplaba a Sissi, devorando a la vez que la japonesa la erección de Ulrich y, de vez en cuándo, besándose alrededor de su miembro.

Cuando ambas se apartaron, como invitándola a ella a hacer lo mismo, se le ocurrió una idea. En lugar de una felación al uso, optó por envolver el pene de Ulrich con sus tetas. Lo masajeó así lentamente, y pasó su lengua por la cabeza de aquel miembro. Le gustó ver la expresión de placer de Ulrich.

Yumi y Ulrich se animaron a ayudarla. Ambas pasaron también su lengua por la punta del pene del chico, coincidiendo a veces con Emily y a veces las tres juntas. Yumi se animó también, por curiosidad, a lamer los pezones de Emily.

Ulrich empezó a retorcerse un poco. Aquello era demasiado para él. Iba a terminar. Las chicas se dieron cuenta, y optaron por darle la "guinda". Le masturbaron mientras juntaban las cabezas, con los ojos cerrados y las bocas abiertas. La escena digna de película porno fue el detonante final, provocando que Ulrich eyaculara sobre las chicas, que cuando Ulrich empezó a reponerse, se limpiaron los rostros las unas a las otras.

Unos minutos después, las chicas gatearon. Emily prefería ser la última, y a Sissi le apetecía llegar al orgasmo, de forma que fue ella la primera. Se sentó sobre Ulrich cuando volvía a tener la erección, y se la introdujo en su sexo. Empezó a cabalgarle a buen ritmo. Se había excitado mucho, y no tardaría en culminar.

Pero Ulrich no quería dejar desatendidas a Yumi y Emily, y se le ocurrió una idea. Alargó las manos e introdujo los dedos en el sexo de Yumi y también de Emily. Les acarició los clítoris, y las chicas no pudieron evitar resistirse y mover las caderas, como si los dedos de Ulrich fueran su erección que las penetraba una y otra vez.

Sissi culminó con un grito ahogado de placer. Se retiró para permitir a Yumi que tomara el relevo, y lo hizo encantada. Volvió a sentir a Ulrich dentro de ella. En secreto deseaba poder acostarse a solas con él algún día, pero no se veía capaz de traicionar así a Sissi, de forma que se limitó a recrearse en su mente.

Emily decidió esperar, pero no pudo. No entendía cómo, pero Sissi se había puesto detrás de ella y la tenía con las piernas separadas, acariciándole un pecho con una mano, y su sexo con la otra.

—¿Te apetece probarlo? —le susurró al oído—. Estás empapada, no puedes negarmelo...

Emily no podía negarlo, ni entender cómo aquello se sentía tan bien, pero sí. Tenía ganas de ser penetrada por aquel chico. Podía ver el placer dibujado en la cara de la japonesa. Yumi culminó apenas unos minutos después.

Llegó su turno. Emily gateó hasta quedar encima de Ulrich. Sissi le ayudó a dirigir la erección de Ulrich, que empezaba a tener ganas de terminar de nuevo. Emily descendió lentamente por el pene de Ulrich, lo sintió dentro de ella. Sí... entendía que Sissi y Yumi quedaran tan satisfechas. Ulrich gruñó. El sexo de Emily... endiabladamente apretado. Y eso le gustaba.

Empezó despacio con ella, sosteniéndole por las caderas. Emily se apoyó con cuidado sobre su pecho, y ayudó con el movimiento. Pero Ulrich estaba cansado de aquella horizontalidad. La sujetó con cuidado, y se echó hacia adelante para quedar encima. Le separó un poco más ñas piernas, y empezó a embestirla a mayor velocidad.

Emily jadeó. Aquello era brutal, grandioso, increíble... Podría acostumbrarse a esa sensación. Ulrich lamió y besó sus pechos con ansia, excitándola, aunque tampoco era muy necesario. Culminaron a la vez, y ella sintió la carga del chico recorriendo su sexo.

Unos minutos después, estaban los tres en la cama. Ulrich sentado con las piernas estiradas, y las tres chicas a su alrededor, apoyando las cabezas en sus piernas.

—Sissi... cada vez me sorprendes más... —le dijo el chico.

—Lo se... pero no se, sexo grupal con más chicas... me despierta curiosidad, está bien —respondió Sissi—. Eso sí... ahora me debes un trío y un cuarteto con algunos compañeros tuyos del "Boys" —rió.

—Y de paso podría presentarme a alguno... —dejó caer Emily.

—Hay que reconocerlo, Sissi es muy afortunada —afirmó Yumi—. Pero también muy generosa.

—Quizá... —dijo Ulrich—, ha llegado el momento de que las demás lo sepan...

—Si lo que quieres es acostarte con todas a la vez, espérate a tu cumpleaños, cariño —le dijo Sissi. Y por el tono de su voz no supo si la chica hablada de broma, o se lo decía de verdad.


Este fic queda pausado hasta nuevo aviso.