¡Hoooola a todos! Al final ha habido capítulo. Aunque ha sido difícil, porque me pedís unas parejas que nunca sé como abordar xD No me inspiran erotismo, y en este he tenido ayuda para decidir la trama. Si no, hasta el domingo no vuelvo a veros xD
Marilyn 38: "La historia de los reyes Aelita y Jeremy" xD No lo se. Se me ocurrió para one-shot, pero las continuaciones... serían difíciles. Aunque me ha encantado probar algo diferente. Y sí, Sam ha guardado los juguetes. Ya aparecerán... de una forma un tanto "especial" ;)
DarkClaw1997: Me alegra que te haya gustado. Un poco de romance entre tanto sexo nunca está mal, ¿no? ;) A ver qué te parecen las actualizaciones.
lalo101097: ¿Corto? Jo, y eso que pensaba en cómo poder estirarlo para qué no se lo montaran Aelita y Jeremy nada más conocerse xD Efectivamente, pensé que el equilibrio óptimo entre ambos sería ese: realeza contra pobreza, en los escalofones máximos. Y eso de "algo más Felikis, es decir, pervertido", me ha encantado xD Me alegra que te haya gustado la trama y espero que esa semana haya ido a mejor. Otro saludo para ti ;)
Usuario865: Era parte de la petición que me hicisteis, y aunque pensé que me costaría al principio, lo escribí muy facil ^^ Me alegra que el cambio temporal haya sido para bien. Saludos!
Moon-9215: Muchas gracias ^^
carlosjim04: Lo de extraño puede ser para bien o para mal xD ¿En cual de los dos el capítulo fue extraño?
Tutora
—¡Herb Pichon! ¡Esto es intolerable!
Herb estaba recibiendo una charla de la señora Hertz. Sus notas habían decaído mucho en las últimas semanas, y debía remontarlas antes de los exámenes trimestrales. Pero por algún extraño motivo, no era capaz de concentrarse como antes. Algo ocupaba su mente y no sabía qué era. Como tampoco había sabido el peso atómico del plutonio en el examen, por ejemplo.
—Lo se, señora Hert. Prometo que para el siguiente examen...
—¡No me valen las promesas! Te di un toque de atención tras el primer suspenso, pero se ha repetido demasiadas veces. ¡Vas a tener un tutor!
—¿Y a quién piensa asignarme? —preguntó él, en un tono que sonaba más a burla de lo que le hubiera gustado.
—A Jeremy Belpois o a Aelita Stones.
—¡Ni hablar! ¡No! ¡Profesora, no puedo ni verme con ellos! ¡Cualquier otro!
—Muy bien. Hoy te asignaré a uno de mis alumnos mayores entonces. Y más te vale espabilar —dijo ella, y le ordenó salir del aula.
Herb se marchó, murmurando algo parecido a hebreo antiguo. Se dirigió a su dormitorio. Lo compartía con Nicholas. Y ahí le tenía... en la cama, escuchando música con los auriculares, leyendo... ¡¿una revista Playboy?! Cerdo. Pero bueno, daba igual. Ya tenía bastante con lo que tenía.
Al cabo de una hora, llamaron a su puerta. Herb siempre había pensado que sería más probable que Stephen Hawking llamara a su dormitorio antes que aquella persona: era Yumi Ishiyama. Iba con una carpeta muy gruesa que desbordaba papeles.
—La habitación de Ulrich no es esta —dijo secamente.
—No es eso, idiota. Me envía la señora Hertz para que te ayude —respondió ella, en el mismo tono.
—¿Tú? Vamos, no me tomes el pelo...
—Te recuerdo que soy amiga de Jeremy, y al contrario que tú, yo sí puedo aceptar su ayuda. Con eso saco las mejores notas de mi curso con la profesora Hertz. ¿Quieres la ayuda, sí o no? Porque te seguro que no le supliqué que me dejara ayudarte.
No muy convencido, la dejó entrar. A continuación, echó a Nicholas del dormitorio, y le hizo jurar que no contaría nada. Se sentaron frente a la mesa que iba de lado a lado del dormitorio. Yumi dejó caer los apuntes sobre la mesa y se sentó, con el chico a su lado.
Empezó a explicarle todo lo relacionado con la tabla periódica. Algo que Herb se había memorizado en su momento, pero que ahora se resistía a emerger de su cerebro. El teléfono de Yumi, el cual estaba sobre la mesa, sonó. Herb alcanzó a ver que el nombre de quien llamaba era Hijoputa antes de que Yumi rechazara la llamada. Esto se repitió otras dos veces. A la cuarta, Yumi descolgó.
—¡Ulrich, estoy ocupada y aunque no lo estuviera no quiero hablar contigo! ¡Déjame en paz, cabrón!
Herb abrió los ojos sorprendido. ¿En serio, Yumi hablándole así a Ulrich?
—¿Se puede saber qué ha pasado? —preguntó él. No era cotilla, pero semejante contestación por teléfono le había dejado con curiosidad.
—Que Ulrich es un gilipollas, un cerdo, y que espero que pille ladillas —respondió ella—. El otro día me había dicho de ir al parque a tomar algo... llegué un poco antes para darle una sorpresa... ¡y se estaba tirando a Sissi!
—¡¿Cómo?!
—Como te lo cuento. Qué asco me dio —dijo Yumi. Se la veía dolida—. Me siento traicionada. Encima me decía que "esto no es lo que parece".
—Será desgraciada... —gruñó Herb—. Así que al final se lo ha tirado.
—¿Dices que es ella la que le entró a él? —preguntó Yumi.
—No tengo ni idea. Se que lo quería intentar —respondió él. Estaba fastidiado por lo que acababa de enterarse.
—Herb... voy a confesarte algo ahora mismo. Necesito vengarme.
—¿Y eso qué tiene que ver conmigo? —preguntó él.
—Que nos acostemos. Aquí y ahora. Por desahogar. Te he notado molesto por lo de Sissi. Y dado que a los dos los que nos interesan nos han dado de lado, ¿por qué no hacerlo?
—... ¿Te estás riendo de mi?
—No. Te lo digo en serio. Aquí y ahora.
Y se quitó la camiseta para demostrarle que iba en serio. Herb se puso colorado al verlo. Joder... qué bien dotada estaba. Y eso que siempre había pensado que las de Sissi eran mayores.
—Debo entender que te gusta lo que ves —dijo Yumi, complacida—. Entonces... ¿aceptas mi oferta?
Herb, que no era precisamente idiota, aceptó en el acto. Se movieron hacia la cama y se despojaron rápidamente de las ropas. Yumi intentó dominar a Herb, pero este se las ingenió para quedar encima de ella. Se miraron con lujuria. ¿Sólo sexo? Pues eso tendrían. El chico atacó con la boca las tetas de Yumi. Eran apetitosas.
La chica gemía. No sabía si él lo hacía por experiencia o por intuición, pero le encantaba el trato que estaba recibiendo su cuerpo. Le gustó aún más cuando Herb exploró con sus manos otras zonas: acarició sus piernas, su cadera, su vientre. Lo hacía con cuidado, pero había deseo en ello.
El chico empezó a bajar por el cuerpo de Yumi. Ella adivinó sus intenciones, pero le hizo detenerse. Había otro juego que le apetecía más que ese. Le tumbó bocarriba en la cama, y gateó sobre él hasta quedar en perfecta posición para hacer un 69. Empezó a estimularle el miembro (por excitación, pues se encontraba ya perfectamente rígido). Lo observó. Estaba muy bien depilado. Perfecto. No lo dudó mucho y se lo llevó a la boca.
Herb, que se encontraba jugando con su dedo con el exterior del sexo de Yumi (que ya se notaba húmedo), gruñó de placer. Qué buena era. Le estaba dando un placer increíble, aumentado por el cabello de la chica, que le rozaba las piernas.
Optó por no ser menos que ella y empezó a practicarle sexo oral también. Su lengua se abrió paso en la intimidad de Yumi. Sintió como el cuerpo de la japonesa se contraía con aquello. La estaba gustando. Genial. Degustó aquella parte de la anatomía de la chica, recreándose en ello. Y pensar que sólo unos momentos antes estaba haciendo algo tan aburrido como estudiar...
Yumi sentía tanto placer que notaba su orgasmo inminente. Y sentía una especie de palpitaciones en el pene de Herb, de forma que a él tampoco le debía quedar mucho para terminar. Sin embargo, no se detuvo hasta el final, cuando notó los fluidos del chico disparando en su boca.
Una vez Herb la hubo compensado con su orgasmo, se movió y se sentó en la cama, apoyándose en la pared, mientras Herb reposaba en la misma posición que estaba. Poco a poco, ella se fijó cómo el miembro del chico volvía a levantarse.
Ese fue el momento para apresurarse en sacar un condón de su pantalón, que reposaba en el suelo, y abrirlo. Miró a Herb de manera insinuante mientras se lo colocaba, con cuidado. No quería hacerle daño, quería disfrutar de lo que iba a pasar. En cuanto lo tuvo preparado, se situó y dirigió el miembro de Herb hacia su sexo.
Dejó escapar un suspiro de placer cuando lo sintió dentro suya. Qué bien se sentía, joder. No tardó en empezar su movimiento hacia arriba y abajo, ayudada por el chico que la sujetaba por la cadera. Su expresión era de estar en el paraíso. Aceleró el ritmo. Estaba perdiendo el control de su propio cuerpo y le daba igual. Había empezado como una venganza... ahora esa placer. En cuestión de minutos ambos llegaron a su clímax.
—Herb... ¿recuerdas lo que te he dicho del sexo por venganza? —le preguntó.
—Sí... claro que me acuerdo —respondió él.
—Pues démonos prisa en estudiar y echamos otro. Esta vez por gusto —añadió, guiñándole un ojo.
Bueno, creo que esto compensa un poco los niveles de lemmon de los anteriores capítulos, ¿no? XD Me he recordado a mi mismo la primera vez que escribí algo diferente a un Ulrich-Yumi. En aquella ocasión también fue un lemmon un poco "directo", era la primera vez que experimentaba otras parejas. Y eso me pasa con Herb, que apenas he escrito nada suyo referido al sexo. Pero bueno, espero que os haya gustado. Os leo el domingo (que, para quien aún no lo haya notado, corregí el error de publicación del capítulo 14). Lemmon rules!
