¡Hola a todos! Al final hoy ha habido capítulo. Algo breve, pero he estado preparando otros textos. Un especial de CL que va a ser bastante largo. Otro que tengo entre manos y no os daré pistas tampoco, salvo que se dividirá en dos partes, y un tercero, he escrito un capítulo de la post-navidad de CLR. LO que me recuerda que aún no he escrito el de navidad, tendré que ponerme en breve con él.
carlosjim04: Me alegra que te gustara ^^ Y CLR tenía que ver porque ese episodio estaría situado por cronología entre los 15 y 16 de ese fic. Un complemento ;) Veremos si continúo la historia de YUmi y Herb ;)
Usuario865: Por eso no podía resistirme a ponerla, aunque fuera en un "episodio aparte" pues no conté con ello en la planificación original, así que me saqué un anexo de la manga :P ¡Otro saludo para ti!
Moon-9215: Pues... ya veremos si ocurre o no :P Lo tengo tooodo pensado ;)
lalo101097: Pues esa era la idea, sacar un episodio 100% sexo como los que hacía antes xD Saludos.
Roma
Año desconocido de la era romana. La Galia estaba invadida y se habían empezado a adquirir las costumbres del todopoderoso invasor. En Lutecia se encontraba una academia de formación: el ejército necesitaba nuevos soldados. Y en uno de los patios se hallaba Jim Calidius, uno de los centuriones, entrenando a Ulrich Scipio, soldado raso, en combate cuerpo a cuerpo. Era una situación de excepción, pues el centurión conocía a la familia de Ulrich y este quería entrar en el ejército.
—¡Levanta, Ulrich!
El chico se levantó. Miraba enfadado a su entrenador. Pero no lo diría. Sabía que no debía demostrar al enemigo que estaba acabado. Además, el ejército no aceptaba pusilánimes. Jim empezaba a hartarse de que al chico le costara aprender tanto.
—Con la armadura y todo que me quita movilidad te derroto.
—¡Entonces quítatela! —dijo Ulrich—. Peleemos entre iguales.
A Jim no le hacía ninguna gracia que alguien sin rango le hablara en ese tono. Pero aceptó. De esa forma podría demostrarle que no era culpa de la armadura, simplemente debía mejorar. De forma que se la quitó. Había una toga colgada cerca, de forma que se la puso.
Se puso en guardia, esperando a que Ulrich fuera a por él. El joven atacó. Jim pudo esquivar todos sus golpes facilmente. Arremetió contra él, y le empujó. Ulrich intentó aguantar, pero Jim tenía ventaja sobre él y cayó al suelo con el centurión encima. Se retorció para escapar, pero terminó bocabajo, con Jim sobre él.
—Tienes que poner más atención, Ulrich… si en el cuerpo a cuerpo no te defiendes bien no durarás ahí fuera. Aprende a manejar tu cuerpo antes de manejar las armas y serás invencible en ambos momentos.
En ese momento se dieron cuenta ambos de que estaban en una posición muy curiosa. Desde donde estaba, Ulrich notaba perfectamente a Jim contra su trasero. Lejos de incomodarle, eso le gustaba cómo se sentía. Jim empezó a moverse lentamente. Podía hacer una locura propia de los griegos. Movió las caderas.
—¡Centurión Jim! —llamó alguien.
Jim se puso en pie en el acto y sin ayudar a Ulrich a levantarse acudió a la llamada. Ulrich se incorporó. ¿Por qué eso se sentía bien? Daba igual… ¡debía centrarse en pelear mejor, no en tonterías así! Se puso en pie y se acercó a Jim, justo cuando este se despedía de su interlocutor.
—Voy a irme por hoy a mi casa —dijo—. ¿Entrenaremos mañana más? —le preguntó.
—Claro, pero ¿qué prisa tienes? —preguntó Jim—. Vamos a las termas, nos sentará bien a ambos —le sugirió.
No sabía si Jim lo decía con intención doble o no. Pero le daba igual. El baño le sentaría bien, sí… y puede que algo más ocurriera, también en su beneficio. De forma que caminaron hacia el lugar. Entraron en las termas. Ulrich nunca había estado en aquellas. Iba siempre con los de su clase, pero a ese lugar iban los hombres del ejército, y gente importante. Se snentaron uno al lado del otro y disfrutaron durante unos minutos del silencio. Luego, aún con algo de gente alrededor suyo, Jim empezó a describir algunas tácticas militares de sus centurias. Poco a poco se fueron quedando solos.
—Jim… sobre lo que pasó antes… —interrumpió el chico la charla de su entrenador finalmente—, espero que esté todo bien entre nosotros.
—Tranquilo —respondió este—. He… me he emocionado un poco en esa situación, soy yo quien debe cargar con la culpa. Supongo que… las historias de Grecia aún están en mi mente.
—¿Historias de Grecia?
—Sí. Allí… era algo bastante diferente. Los griegos no ponen impedimentos como nosotros a las relaciones de personas del mismo sexo. Muchas veces, los alumnos y sus maestros… mantenían este tipo de relaciones sin censura.
—¿Y por qué nuestros emperadores lo han prohibido? —preguntó Ulrich.
—Buena pregunta. No lo se, pero decidieron que es algo censurable.
—… ¿Y pasaría algo si nos saltamos esa prohibición tú y yo?
Un momento después ambos se pusieron de pie y acariciaron sus cuerpos mutuamente. Estaba claro que ambos iban con la intención de realizar un acto reprobable para su alrededor, pero les daba igual. Se despojaron del manto que les cubría entre el abdómen y la rodilla, quedando desnudos.
Jim atrajo a su soldado hacia él, y sus miembros quedaron juntos. Deseaba catar el sabor del cuerpo del joven y empezó a besarle. Ulrich se excitó al verse deseado por aquel hombre. Sí, le gustaba. Jim besó cada parte del cuerpo de Ulrich que tenía a su disposición. Llegó de esta forma hacia la erección del chico. No podía negarselo: deseaba conocer cómo era tener relaciones con otro hombre, de forma que empezó a lamer su miembro.
Ulrich estuvo a punto de caerse. La boca de Jim era muy buena. Intentó contener sus gemidos, pero fue imposible: estos resonaron por las ahumadas paredes. Podrían descubrirles. Y el hecho de que eso estuviera prohibido le provocaba mayor placer. Jim no se detuvo hasta que Ulrich se lo indicó.
El joven se situó frente a la pared, y se apoyó en el húmedo muro de piedra con las manos. Separó sus piernas, y esperó a que Jim actuara. El centurión se situó detrás de él y le separó las nalgas, antes de hundir su pene dentro de su culo. Ahí tuvo que gritar de dolor. Le atraía más la idea cuando había tela entre ambos. Sin embargo Jim se ocupó de él, acaricióle las caderas y besó su cuello con el fin de relajarle.
Tardó unos minutos en estar preparado para la acción, pero finalmente lo logró. Jim procedió con cuidado. La sensación esa fantástica y se creyó afortunado por tener a alguien como Ulrich para practicar sexo. El chico se ofrecía perfectamente.
Se les ocurrió una manera mejor de consumar. Jim se sentó al borde de la piscina termal, y levantó a Ulrich. Este quedó sentado sobre su miembro, que se hundió nuevamente en su trasero. Fantástico. Ulrich empezó a subir y bajar su cuerpo, ayudado por Jim y sus fuertes brazos. No pudo evitarlo, y empezó a masturbarse a la vez que era sometido por su maestro.
Jim sentía una sensación maravillosa que iba en aumento. Sabía que iba a terminar. Empezó a mover sus caderas además de a Ulrich, logrando unas acometidas más raudas y eyaculó finalmente. Ulrich, que también alcanzó el clímax, y sus fluidos se dispararon y cayeron al agua.
—Jim… desearía repetir esto en otras ocasiones —pidió Ulrich, reposando, aún con el miembro de su maestro dentro de él.
—Concedido. Y si logras derrotarme, podrás ser dominante tú también —prometió este.
Muy corto, muy corto, lo sé. Pero no se me ocurría otra forma :( "Pues que Ulrich hubiera dominado a Jim". Lo pensé, pero le quetaba la gracia. Pensé en que Jim fuera dominante en esto, pero que Ulrich no se convirtiera en "víctima", y es lo mejor que se me ocurrió para eso. El domingo, CLR, ya lo sabéis ;) Lemmon rules!
