Bueno, aquí traigo un fic un poco extraño. Os respondo, os dejo con el capítulo, y luego os comento. Os recuerdo que esta primera parte NO TIENE LEMMON. La segunda sí tendrá.

Usuario865: Tras tanto tiempo a mi sigue sin gustarme, pero hay que cubrir todas las peticiones en algún momento xD ¡Saludos!

Moon-9215: Emplear a Jim era algo original, por variar un poco dentro de las peticiones que me hacéis. Y me anoto tu idea ;)

zuole: Me lo anoto para un futuro no se cómo de proximo xD Se nota que lo que más gusta es las orgías. Aunque es agotador escribirlas xD


Truman, parte primera

—Chicos... ¿no tenéis una sensación un poco extraña? —dijo Jeremy.

Todo el grupo de Lyoko estaba en la fábrica en ese momento. De un tiempo a esa parte, todo el grupo empezaba a sentir que algo no encajaba.

—Totalmente... —respondió Yumi—. Es como si hubiéramos cambiado mucho... como si Lyoko hubiera desaparecido de nuestras vidas.

—Y yo además empiezo a saber que hay gente que conoce todo lo que hacemos —respondió Aelita. Estaba asustada.

Era un sentimiento muy curioso. Los que no se sentían observados pensaban que alguien les llenaba el camino de piedras que debían flanquear (y decían piedras por no decir montañas). Otros incluso se topaban con un suceso extraño: de un momento a otro del día aparecían vestidos de diferente forma, pero nadie (salvo quien lo llevaba puesto) era consciente de estos cambios.

—Y luego los pequeños somos nosotros… —comentó Hiroki—. Qué imaginación tenéis.

—A ver, esto es serio… —dijo Alicia—. Si todos estamos teniendo la sensación… ¿se pueden tener paranoias grupales? —preguntó.

—Creo que no… —dijo Laura—. Pero aún así, esto me asusta.

—Yo siento más bien que nos controlan… —comentó Ulrich.

—¡Basta! —protestó Tamiya—. Me estáis preocupando. Y a Milly también…

—¡Es que es una situación para preocuparse! —respondió Dorjan.

—Hay una teoría… de que la raza humana es un experimento de los extraterrestres —les contó Jeremy—. Que nos crearon y nos observan… puede que también incluso nos manipulen. ¿No habéis leído "La cúpula"?

Empezaron un extenso debate sobre las posibilidades. Al final, las teorias de los extraterrestres y los multiversos eran las más respaldadas por el grupo.

—En este caso nos vamos a poner manos a la obra —dijo Aelita—. Si realmente existen esos multiversos, el ordenador cuántico debería ser capaz de localizarlos, ¿no?

—Sí, en teoría… pero si no está demostrado hasta ahora…

—¡Tenemos que intentarlo!

El grupo pasó varios días yendo y viniendo de la fábrica. Jeremy, Aelita y Laura eran los que más tiempo se pasaban, comprobando cálculos y añadiendo y testeando las variables que se les ocurrían. Pero no fue hasta que pasaron dos semanas que Jeremy llamó al grupo a la una de la mañana para que fueran para allá. Parecía entre nervioso y emocionado.

—¡Lo hemos encontrado!

—¿Qué habéis encontrado? —preguntó William.

—¡Un mundo alternativo, como otro planeta Tierra! —dijo Aelita.

—Lo hemos revisado… y parece que hay una especie de ondas que van desde ese mundo al nuestro… —explicó Laura.

El grupo quedó un poco conmocionado. Así que iba a ser verdad la teoría de los extraterrestres… si es que lo eran. Porque oír hablar de otro planeta Tierra… no podía negarse que sus amigos eran inteligentes.

—¿Y podemos hacer algo? —intervino Carlos—. ¿O simplemente lo vamos a tener ahí, enviandonos ondas de esas?

—Sí… ¡vamos a ir para allá!

El aspecto de Jeremy tecleando como un loco les recordó al doctor Frankeinstein en uno de sus experimentos. Aelita y Laura le respaldaban comprobando los datos. Jeremy tuvo una idea brillante. Conocía la forma de llevarles a Lyoko. Sólo debía cambiar los parámetros correspondientes al destino, y confiar en que tuvieran suerte. Cuando creía que lo tenía todo preparado, avisó a los demás:

—Chicos, nos disponemos a ir a ese otro mundo… preparados… ¡virtualización!

Se produjo un fogonazo blanco en la sala, y un momento después, ya no estaban ahí. El ordenador les condujo hacia lo que desconocían. Al segundo siguiente, se "virtualizaron". La primera sensación del grupo fue muy extraña. ¿Dónde estaban? Se notaban diferentes… Se miraron los unos a los otros. Aunque parecían los mismos, también algo les decía que había un cambio en ese mundo. Algo que no tenían en el suyo.

Miraron a su alrededor. Habían aparecido en una especie de restaurante de comida rápida, y era de dia. Muchas mesas y sillas. Parecía que estaba vacío. Sólo había dos personas atendiendo donde servían la comida. Y cuando se fijaron un poco más, vieron a dos personas más. Un chico moreno y una chica pelirroja, sentados en una mesa redonda al fondo, ambos ocupando unas grandes sillas con respaldo.

Se acercaron a ellos. Tenían la mesa llena de patatas, bolígrafos, y papeles. Pero sobre todo de patatas. Parecía que estaban debatiendo acerca de alguna historia.

—Y entonces, abren la puerta, y en el dormitorio se los encuentra —dijo el chico—. ¿Qué te parece, Barby?

—¡Sí, me gusta! Pero podrías añadirle que ellos no tengan ningún remordimiento ante "tal pillada" —rió ella.

—Me gusta, me gusta… —dijo él, anotando en un papel de cualquier manera—. ¿Y algo más que se te ocurra?

—Mmmm, ¡quizás podrían descubrir a Sam y a Ulrich en la bañera, manteniendo sexo sadomasoquista!

—¡Pero bueno! ¿Qué está pasando aquí?

Ninguno de los dos se había dado cuenta de que les observaban. Se quedaron ojipláticos al mirar al grupo. El chico se quedó pálido.

—Barby… ¿estás viendo lo que estoy viendo yo?

—Son…. ¿Son ellos? - inquirió con la boca abierta.

—Creo que sí… y eso me da mucho miedo…

Ulrich dio un paso al frente. Parecía desorientado, pero no tanto como los que ocupaban las sillas. Tenían ventaja sobre eso.

—¿Sois vosotros? Los que nos controláis… ¿sois vosotros?

—¿Controlar?... Es que acaso… ¿Sois reales? —dijo Barby, la chica pelirroja.

—Si estamos aquí es que somos reales… —dijo Jeremy—. La pregunta es… ¿cómo es posible que otras dos personas reales controlen a más gente real? ¿Cómo lo hacéis?

—Porque vosotros pertenecéis a otro mundo —explicó ella—. Vosotros… sois personajes de ficción. Vuestras vidas no son verdad —dijo en voz baja.

—¡Cómo que no son verdad! —protestó Sissi.

—¡Un poco de calma, que aún estoy sufriendo un infarto! —dijo el chico—. ¿Cómo coño habéis aparecido aquí…?

—¡ESA NO ES LA PREGUNTA! —gritó Aelita—. ¿Quiénes sois? ¿Por qué nos hacéis esto? —exigió.

—No grites —advirtió Barby—. Calma, o nos mirará todo el mundo más de lo que nos mira ya —dijo con el ceño fruncido.

—Pero vamos a ver… ¿qué se supone que os vamos a hacer… si no existís? ¡Sois producto de la imaginación! —dijo el chico.

Dos llantos interrumpieron la conversación. Milly y Tamiya estaban nerviosas y habían empezado a llorar. William las rodeó con los brazos. "Qué buen padre sería", pensó Laura, olvidando por un momento la situación en la que se encontraban.

—¡O nos decís ahora mismo quienes sois o saco las esposas! ¡Me da igual que estemos en público! —amenazó Sam.

—¡Eh, eh! —Barby se levantó y se encaró con ella—. Más vale que te relajes, si no quieres que hagamos que te contagies de SIDA —contraatacó.

—¡Vamos a calmarnos todos! —dijo el chico, levantando un poco las manos. No supieron si se rendía o pedía cordura—. Me llamo Félix. Y ella es Barby… Y lo único que hacemos es escribir. Nada más… Escribir… sobre personajes que se supone que no existen… —explicó.

—¿Y a nosotros eso qué nos importa? —preguntó Odd—. Una cosa es lo que escribáis y otra es que manipuléis nuestras vidas.

—No se puede manipular algo que no existe —sentenció Barby.

—¿Es que sois vosotros los culpables? —protestó Javier. Avanzó hacia la mesa y agarró uno de los papeles. Lo leyó por encima—. Esto… ¡esto es lo que hicimos la semana pasada!

—A ver… —Emily intentó dar un poco de cordura a la situación—. Es IMPOSIBLE manipular a la gente a través de los escritos… lo que es más probable… es que nos estén espiando.

—¡Hala, venga! ¿Y qué más? —protestó Félix—. ¡Vosotros no deberíais estar aquí! Esto han tenido que ser las patatas, que me han provocado una indigestión…

Carlos en ese momento avanzó. Miró a Félix frente a frente. Fruncieron el ceño. Se examinaron mutuamente. Incluso el grupo había notado lo que Carlos dijo a continuación:

—¿Por qué nos parecemos tanto tu y yo? Te quitas las gafas y pasaríamos por mellizos por lo menos…

—Porque tú eres él, en la ficción —comentó Barby.

—Aunque al final ha realizado cosas que yo no haría… —comentó Félix.

—Entonces… todo esto del acuerdo, el sexo y demás… ¿sois vosotros los responsables? —preguntó Ulrich.

—Sí —respondió Felix—. Y también algunos de vosotros… fuisteis invención nuestra. Básicamente, todas las personas a partir de Carlos.

—¿Y los demás entonces? —preguntó Yumi.

—Pertenecéis a una serie de televisión. Yo me limité a hacer una versión un poco más… adulta.

—Pues no es que se te vea muy adulto —comentó Hiroki.

—Tu tampoco eres muy apropiado para esta historia —comentó Barby—. ¿Acaso quieres salir de ella?

—¡No, por favor! —suplicó Johnny—. Le necesito…

—Es decir… que mi malsana obsesión por el sexo… mis ataques continuos para echar un polvo… ¿eso fue cosa vuestra o de la serie? —preguntó Sam.

—Más bien es cosa de muchos fans de la serie, que te pintaron así tan… —empezó Felix.

—Tan…. abierta… —rió Barby.

—Exacto. Y me pareció una buena base para un personaje… cada uno sois de una forma, y eso me permitió escribir diferentes situaciones —respondió Félix. Estaba más calmado.

—Bueno… lo del sexo… es comprensible —dijo Jeremy—. Ahora bien… ¿por qué nos puteas tanto? ¿Tu sabes lo que es vivir cuando solucionas un problema y te sale otro?

—Sí… la vida real.

—La cruda realidad —añadió Barby.

—A cualquier cosa le llamáis realidad —Milly había terminado de llorar y ahora se iba a encarar a los escritores—. Nada de esto tiene sentido, lo sabéis y nos estáis mintiendo.

—Niña, agradece que te haya puesto teniendo sexo con Ulrich.

La pequeña se sintió dolida. Era imposible lo que decían. Pero en ese caso… ¿es que ninguno había tenido sexo porque le apetecía? ¿Todos lo habían hecho obligados? Eso le hacía sentirse fatal.

—Pero a ver… ¿qué es lo que queréis a cambio de dejarnos en paz? ¿Sexo? —preguntó Sam.

—¡NO! - gruñó Barby.

—Perdona, ¿me estás despreciando? —le preguntó Sam, claramente molesta.

—Primero de todo, no me gustan las mujeres —aclaró—, y si me gustasen, ¡mucho menos serías tú!

—Eso es porque nunca has estado con una EXPERTA como yo —presumió Sam.

—Ni falta que me hace —rió Barby—. Y tú solo eres "experta" porque Félix y yo lo decidimos...

—No me hagas reir, anda… —dijo Sam—. Falta te haría una noche conmigo.

—Escuchame bien —se acercó encarándose—. JAMAS EN LA VIDA NI EN MIS PROXIMAS REENCARNACIONES ME ACERCARÉ A UN SER COMO TÚ. ¡Golfa!

—¿Perdona? ¿Cómo me has llamado, pelirroja?

—Golfa, lo que eres —sonrió maliciosamente—. También te podemos poner como una monja de clausura, recuérdalo.

—Quizá tu problema es que lo eres tú…

—¡SUJETADLAS! —gritó Félix.

Justo a tiempo, él sujetó a su amiga y Ulrich tuvo que detener a Sam antes de que llegaran a las manos. Ambas forcejeaban por soltarse.

—Barby, Barby, Barby, calmateeeee…

—No, YO A ESA LA MATO —gruñó ella intentando zafarse de él.

—Veeeenga, que no lo ha dicho en seeeeerio…

—¿Que no lo he dicho en serio? ¡Juas! —gritó Sam, que intentaba ir a por ella.

Barby dió un grito de enfado, se zafó de Félix y fue corriendo hacia Sam, a quien placó tirándola al suelo.

—¿Y ahora qué? —rió enganchándola por las muñecas

—Me haces daño… —protestó Sam.

Barby miró mal a Sam y la soltó con desdén, levantándose del suelo.

—Por favor, pedíos perdón —imploró Yumi

Ambas se miraron mal, y gruñeron un corto "perdón". Félix las miró a ambas con gesto preocupado. La situación era irreal… ¿su amiga había estado a punto de pegarse con alguien real que no era real y él había controlado?

—En serio, ¿de qué va todo esto? —preguntó Dorjan.

—A ver… explicándolo muy brevemente… escribo historias eróticas con vosotros. Barby ha ayudado muy activamente en esa tarea. La idea inicial era simplemente unos relatos eróticos, que al final, derivaron en vuestro lío del acuerdo… —explicó Félix.

—¿Y hay más gente que sepa de esto? ¿O es algo que tenéis para vosotros? —preguntó Tamiya.

—Están en Internet… en nuestra Internet por lo menos… la gente lo lee y le gusta…

—Es decir, que les gusta que nos hagas sufrir. Eres cruel —dijo Odd—. Has jugado con nosotros, nos has obligado a hacer cosas que…

—Tampoco te pases —replicó Félix—. Vale que en algunas situaciones he sido un poco travieso, pero al igual que os pongo situaciones comprometidas, también os saco de ellas.

El grupo reflexionó al respecto. Algo de razón tenía, al menos. Los chicos les ofrecieron enseñarles cómo era el mundo en el que vivían, mientras asimilaban todo aquello. Iba a ser una tarea dura.


Pues eso. ¿Qué os parece el planteamiento?

Recientemente me vi la película de "El show de Truman" ("The Truman Show") y como también se hizo un episodio especial en una serie de aquí haciendo honor a esa película, pensé... ¡puedo hacerlo también a mi estilo! Y el resultado es este, permitiendo a los personajes conocer a su "guionista". Obviamente siendo una serie de cartoons o dibujos animados no podía poner lo de los escenarios y demás. Necesitaba ciencia ficción. Y el resultado... sois vosotros los que vais a juzgar xD Y aunque en este no hay lemmon, lo habrá en la segunda parte, y como no me apetece hacer otro fic para sólo dos capítulos, lo dejo en este.

Por cierto, Barby es una persona real, una amiga que tengo, y con la que de vez en cuando hago braingstorming de posibles tramas para CLE y CLR, motivo por el cual merecía aparecer en este capítulo peculiar junto a mi persona xD Y su pelea con Sam, fue improvisación, de hecho, parte de este relato se ha escrito gracias a los documentos colaborativos de Google Docs.

El domingo publicaré la conclusión, pues antes quería ver vuestra reacción a una locura como esta. Nos leemos. Y si aún estáis de celebración, feliz navidad y lemmon rules!