¡Hola a todos! Esta semana sí ha habido one-shot. Algo complicado porque tengo tantas peticiones que nunca se me ocurre con cual ponerme. Pero bueno, hela aquí. Espero que os guste. Creo que no es mi mejor trabajo, pero también me he vuelto más exigente conmigo mismo. Como siempre, os respondo:

Alejito480: Más bien no. Videojuegos + lemmon por separado... mala combinación xD Y el capítulo es raro, porque me pedís cosas raras entre todos xD Y no... la cocinera no, no se me ocurre escribir con ella :P Aunque quizá con Odd... xD

carlosjim04: Me alegro ^^

Moon-9215: Me alegro que te gustara ^^ Fue dificil, pero los incluí B)

betico18: Lo haría, pero bastante tengo con actualizar dos fics como para ocuparme de un tercero. Prefiero hacer como con "Boys", e ir publicando secuelas cuando se me ocurran.

lalo101097: Ya veré si hay secuela del turismo o no ;) Tengo también la de "Plebeyo" pendiente. Y Odd no, siempre le he visto (en páginas de información, etc.) como italiano. Por el apellido "Della Robbia" además... Y Yolanda... tenía buen cuerpo, lástima que no apareciera en la serie de carne y hueso :P ¡Saludos!

zuole: Quizá la tenga en algún momento ;)


Vestuarios

(este one-shot estaría situado en algún punto entre el final de CLE y el comienzo de CLR)

—¡Vamos, que no es para tanto! —vociferó Jim a sus alumnos.

Todo el grupo del acuerdo había sido castigado aquella semana. Incluso Jeremy y Aelita, que se habían distraído durante una clase de la hora de ciencias. Y en vista de aquello, el director acordó con los profesores que esos alumnos tendrían una hora extra de educación física, el viernes a última hora. Jim les había hecho correr y estaban agotados. Los días calurosos empezaban, y estaban sudando.

El sonido del silbato les sonó a coro celestial. Algunos caminaron en dirección a su profesor, por si debían hacer otra cosa. Alguno estuvo a punto de dejarse caer en el suelo.

—¡No os podéis detener ahora! ¡Vamos, de camino a buen paso a los vestuarios! ¡Os dais una ducha y se acabó!

El grupo arrastró los pies hacia los vestuarios. En la puerta, se separaron: Yumi, Aelita, Sissi, Laura, Sam, Alicia, Milly y Tamiya se dirigieron al de chicas, y Ulrich, Jeremy, Javier, William, Odd, Carlos, Hiroki y Johnny al de los chicos, quedando antes en verse cuando terminaran de ducharse.

—Por cierto, chicas… —dijo Jim, asomando la cabeza al vestuario de las féminas.

—¡JIIIIIIM! —gritó Yumi, tapándose los pechos, pues ya había empezado a desnudarse.

—¡Fuera! —chilló Aelita, y sin recordar que era su profesor, lo arrojó una toalla.

—¡Perdón! —dijo él, desde fuera—. Sólo quería deciros que cerréis bien cuando os vayáis, que yo tengo que irme a una reunión de profesores. ¿Alguna se queda con la llave?

La mano de Milly asomó por la puerta. Jim se fue de allí, corriendo, nervioso por lo que había estado a punto de ver. Esperó que no hubiera represalias con ello, realmente no había pretendido ver nada.

—Podría hablar con mi padre por lo que ha pasado… como venganza —dijo Sissi mientras se quitaba la camiseta. Su cuerpo brillaba, debido a los fluorescentes y al sudor.

—No seas mala con el —respondió Laura—. Es el que mejor se porta de todos nuestros profesores.

—A Laura le gusta Jim, a Laura le gusta Jim —bromearon Milly y Tamiya, a coro, logrando que la aludida se pusiera colorada.

Se terminaron de desnudar mientras hablaban. Pero antes de que fueran a las duchas, Sam abrazó a Yumi por la espalda, y puso sus manos sobre sus pechos.

—¡Sam!

—¿Qué pasa? ¿No os habéis dado cuenta? Estamos solas... en los vestuarios... sin nadie que pueda molestarnos, chicas...

Era cierto. No se habían dado cuenta. Pero estaban ahí, las ocho juntas, totalmente desnudas, con las gotitas de sudor recorriendo sus cuerpos... Se miraron, traviesas, e hicieron un pequeño corro. Su plena imagen era demasiado erótica para resistirse. Aunque no sabían cual de ellas daría el primer paso.

—Me encanta que todas hayamos sido traviesas esta semana... —murmuró Tamiya, en tono audible, y se mordió el labio.

—¿Estáis seguras de esto? —preguntó Yumi.

Y antes de que pudiera decir otra palabra, Aelita se adelantó para rodearla con sus brazos y la besó levemente. Alrededor de ellas, Milly se besaba con Sam, Laura con Alicia, y Sissi con Tamiya. Ocho pares de manos empezaron a recorrer los cuerpos de sus amigas. Aelita pegó su pubis con el de Yumi y empezó a frotar sus pechos con los de la japonesa. Sus pezones quedaron erectos. Sam acariciaba las nalgas de Milly, situando su mano cerca de la entrada trasera de la joven, que se excitaba por ello. Laura y Alicia alternaban un beso en los labios con un lametón en un pecho de la otra. Tamiya había pasado una pierna entre las de Sissi, y la empleaba para ir estimulando su sexo.

—Chicas... vamos a las duchas... —urgió Laura—. Ahí estaremos mejor...

—Sí... podemos lavarnos las unas a las otras —propuso Milly.

—Es una genial idea —aseguró Alicia.

Caminaron hacia las duchas. Cuatro de las mismas empezaron a soltar agua caliente, según las chicas lo accionaban. Aelita enjabonó el cuerpo de Yumi, quien se dejaba hacer. Las manos de Aelita masajeaban lentamente sus pechos, y luego se escurrieron entre sus piernas. Yumi gimió sin darse cuenta. Milly besaba los pechos ya limpios de sudor de Sam, mientras le limpiaba la espalda. Alicia se lavaba el pelo y el cuerpo. Laura estaba arrodillaba bajo ella, devorando su sexo, dificultando a la chica que se moviera con naturalidad. Sus piernas le temblaban por el placer. Sissi recorría el cuerpo de Tamiya con la lengua, deseando ese cuerpo.

Yumi suspiraba y gemía. Estaba contra la pared de la ducha, con Aelita apoyada encima de ella y masturbándola rápidamente. Al mismo tiempo, la pelirrosa lamía sus tetas, dedicando la mayor parte de su tiempo a sus pezones. Milly lamía el sexo de Sam, con los ojos cerrados, al tiempo que ella le enjabonaba la cabeza, con cuidado de que no le cayera espuma encima. Alicia se sujetaba al grifo de la ducha mientras Laura la llevaba a un orgasmo delicioso, mientras Sissi empleaba su lengua y sus dedos en la intimidad de Tamiya. Cuatro orgasmos se sucedieron en el vestuario.

Los chicos también tenían una copia de la llave, de su vestuario, para cerrar cuando terminaran de ducharse.

—Podríamos hacernos una copia —bromeó Odd—. Así podríamos tener esta sala para nosotros todos los días.

—Pues venir hasta aquí a ducharnos... es más cómodo en las duchas de la academia —dijo Carlos.

—Por no hablar de que allí podemos ir con la toalla y aquí no —añadió William.

—Eso es porque no tenéis lo que hay que tener para hacerlo —bromeó Odd. William cayó en su broma—. ¡Vamos, demuestra que me equivoco! —dijo, dejando que su pantalón y su calzoncillo cayeran al suelo.

William hizo lo mismo que su compañero. Liberó su miembro de la ropa, y ambos quedaron frente a frente, ante la atónita mirada de sus compañeros. Entonces Odd exclamó "¡Esgrima!" y "atacó" a William, usando su pene como si fuera una espada. El escocés le esquivó e hizo lo propio. Empezaron un pequeño duelo entre sus penes, que empezaban a erguirse. La extraña escena provocó que sus amigos empezaran a excitarse. Sin darse cuenta, Jeremy llevó una mano al miembro de Carlos y empezó a masturbarle. El chico se estremeció antes de "devolverle el favor". Johnny se colocó encima de Ulrich, que estaba sentado mirando el espectáculo, y empezaron a manoseas sus penes mutuamente. Javier se puso detrás de Hiroki y restregó su erección contra el culo del chico mientras estimulaba su miembro.

En cierto punto Odd cerró su mano, atrapando su erección y la de William y realizando una frenética masturbación, que provocó que el escocés jadeara casi en el acto.

—Subamos esto de nivel... bajo las duchas —propuso.

Los ocho se apresuraron en ir hacia las duchas. Permitieron al agua caer sobre sus cuerpos, a poca presión para que no resultada incómodo para el acto sexual. De esa forma, Odd puso apoyarse en la pared para que William pudiera penetrarle sin problemas. Le encantó cuando sintió el pene del chico dentro de él, mientras su mano le masturbaba. Jeremy estaba en el suelo, lamiendo desde ahí la erección de Carlos, que se lavaba el cuerpo sin interrumpir al chico. Ulrich masturbó a Johnny mientras el joven le limpiaba el cuerpo. Hiroki estaba tumbado sobre Javier, practicando un 69 con las lenguas y las manos dedicándose a los tostículos.

Odd pidió a William que no se contuviera, quería que lo hiciera tan rápido como pudiera. Se imaginaba ser penetrado por turnos por todos sus amigos. William pensaba en penetrar a todos sus amigos por turnos. Jeremy había logrado que Carlos culminara, y ahora se enjabonaban el cuerpo mutuamente, con cuidado. Johnny recibía en su boca las acometidas de Ulrich, después de haberle limpiado. Hiroki había logrado que Javier terminara, y ahora estaba sentado, con el chico lamiendo su erección mientras él le limpiaba la espalda. Una ola de orgasmos les sacudió.

—Deberíamos hacer esto con más frecuencia —dijo Sissi.

Todas ellas estaban sentadas en círculo, en el suelo de los vestuarios. Hacía calor gracias a la sesión de agua que habían tenido. Se miraban las unas a las otras, con las piernas separadas, y dándose placer individualmente, disfrutando de la vista de las demás. Algunas, como Sam, también se acariciaban un pecho.

—¿Por qué no podrían enseñarnos a hacer cosas de estas en clase? —preguntó Laura—. Me encantaría una escuela así...

—No estaría mal... —concedió Yumi.

—Pero con los chicos también —dijo Alicia.

—Y sin tener que escondernos —gimió Tamiya, introduciéndose un cuarto dedo en su vagina—. Eso sobre todo.

—Chicas... quiero pediros un favor. Hagamos un círculo... de sexo oral, por favor... —pidió Milly.

Lo pidió con un tono de voz tan dulce que ninguna se podría haber negado aunque quisiera. Y en lugar de hacerlo de costado, se situaron a cuatro patas. Milly reconoció que le apetecía hacérselo a Alicia, de forma que la chica se ofreció para hacerlo. Alicia practicó sexo oral a Yumi, y esta a Tamiya. La joven estaba tan excitada que cuando empezó a lamer el sexo de Laura no pudo contenerse, y deslizó un dedo travieso en el culo de la rubia. Laura se lo hizo a Sissi, quien lamió la intimidad de Sam. Sam lamió con ansia el sexo de Aelita, que cerró el círculo, introduciendo también un dedo en el trasero de Milli mientras lamía su intimidad.

Poco a poco, todas las chicas penetraron a quien daban sexo oral con los dedos. Era una mezcla de molestia y placer, potenciado por el gusto del sexo oral. Poco a poco se sucedieron los orgasmos. Cuando todas hubieron terminado, en lugar de detenerse, se sentaron, en un círculo más pequeño todavía, manoseando los pechos y el sexo de quien tenían delante, acompañado de besos en sus nucas.

—Echo de menos a las chicas —dijo Ulrich cuando le hubo devuelto el favor a Johnny—. Nos lo pasaríamos mejor con ellas.

—Sí... con sus tetas alrededor de nuestros... amiguitos —dijo Jeremy, y se sonrojó por haber hecho él mismo ese comentario.

—En realidad... podemos hacer algo parecido entre nosotros —dijo Hiroki, que había tenía una idea al respecto—. Carlos, ¿te importa ayudarme?

Desconfió un poco al principio cuando el joven le puso apoyado en la pared. Su tensión aumentó cuando le separó las nalgas. Pero antes de que pudiera decir algo, comprobó que se equivocaba. Hiroki se limitó a apoyar su pene, a lo largo de su culo, y lo rodeó con las nalgas del chico. Empezó un movimiento y realmente se parecía a una masturbación con los pechos de sus amigas. Carlos tenía una sensación más agradable que cuando le penetraban.

Animados por la idea de la experimentación, los demás se situaron también en la misma posición que Hiroki y Carlos. Jeremy utilizó el culo de Ulrich, Odd el de Javier y William el de Johnny. Se mantuvieron en esa posición hasta que los cuatro "dominantes" se corrieron, sobre las espaldas de sus amigos. Intercambiaron posiciones, y los que habían ofrecido su cuerpo empezaron a dominar a los otros hasta que también se eyacularon.

—Una idea realmente buena, Hiroki —concedió William.

—Pues a mi se me está ocurriendo una todavía mejor —afirmó Ulrich.

Las chicas estaban en el suelo, practicándose masajes eróticos. Se iban turnando, cambiando cada dos minutos unas con otras, para todas masajear y ser masajeadas, recibiendo placer.

—Mmmm... podría quedarme aquí dormida —suspiró Yumi cuando los dedos de Tamiya se deslizaron en su sexo.

—¿Y nosotros podríamos también?

Las chicas miraron. Todos los chicos habían entrado en su vestuario. Las miraban lascivos, con sus ocho penes en perfecta erección. Ellas sonrieron, traviesas.

—Este es el vestuario para chicas —comentó Aelita, tranquilamente.

—No creo que eso resulta un problema —inquirió Odd.

—Podríamos probar a vestirles como nosotras... —propuso Sam—. Pero otro día. Creo que también han estado jugando, ¿no, chicos malos?

—Y venimos al gran final —aseguró Jeremy.

Las chicas se levantaron lentamente y apoyaron las manos en las caderas, en actitud desafiante hacia los chicos. Ellos hicieron lo mismo, con sus erecciones señalándolas. Dieron todos un paso al frente.


¡Espero que os haya gustado! xD Fue difícil pensar en cómo hacer que todos, estando en diferentes años, coincidieran en el vestuario tras la clase de educación física... y por eso se me ocurrió lo del castigo. Voy a ir preparando el capítulo del domingo. En el que pasarán más cosas, como siempre ;) Lemmon rules!