Lo prometido es deuda y ya estoy por aquí. Vuelven las actualizaciones de Code:Lemon. Sé que lo echáis de menos, que lo necesitáis más que el comer o el aire... Vale, puede que no tanto, pero os gusta :P Y por lo menos tengo intención de ir cerrando las "sagas" que en su momento se quedaron abiertas, motivo por el cual dejo hoy el quinto y último capítulo de los fic de "Boys". Aunque quisiera, no podría estirar más la saga... Es más, creo que nunca debí escribir más de dos XD

Alejito480: Me alegra que te gustara, no me terminó de convencer del todo el resultado ;)

carlosjim04: Me alegra que te gustara ^^

Moon-9215: Tampoco me agrada escribir de Jim xD Pero le doy al público lo que me pide. Como vez no he tenido tiempo de mirar los fics de ese autor, a ver si estos días puedo leer alguno.

Usuario865: Bueno, al menos la cita con CLR no ha fallado, ¿no? ;) ¡Saludos!

lalo101097: Lo vi necesario para suavizar un poco la temática del capítulo xD Jim derrumbado, si en el fondo es un niño con un cuepro muy grande. De momento puede haber una tercera parte que me han pedido, pero tiempo al tiempo. Y lo del aniversario del fic, se me pasó. Intentaré poner el homenaje, pero ya cuando sea el 100º capítulo de CLR, para juntar. Parece mentira llevar tanto tiempo escribiendo esto...


Voys

—Increíble... —dijo Aelita—. Aún no me lo creo...

—¡Que nos lo demuestre! —desafió Sam con una sonrisa pícara.

Durante la noche anterior en que habían salido las cinco amigas a beber unos tragos, Sissi se había pasado un poco y había revelado a las demás el oficio de su novio Ulrich. Yumi y Emily habían intentado detenerla, pero sus esfuerzos habían sido inútiles. Ahora todo el grupo sabía que Ulrich era stripper. Concretamente, el que las había atendido cuando habían decidido ir todas juntas al Boys.

—Y que no nos lo hayáis contado... —dijo Aelita.

—Fui yo quien se lo pidió —intervino Ulrich, que no había dicho nada hasta ese momento—. No quiero que nadie de la universidad se entere. Por eso trabajo con máscara.

—Aún así, a Yumi se lo contó. Y te compartió con ella —comentó Sam.

—¡Aquello fue una excepción! —gruñó Sissi. El tema de conversación empezaba a molestarla—. Vosotras tenéis vuestros ligues, pero Yumi se sentía sola en ese momento.

—¿Y con Emily qué? Bueno, de acuerdo, no pasa nada —dijo Sam—. Pero pensaba que confiabais más en nosotras. No hubiéramos dicho nada.

—Incluso aunque no fuera al principio —añadió la pelirrosa—. Creo que después de tanto tiempo nos conocéis bien, sabéis que somos de confianza. Y en cambio nos hemos tenido que enterar porque ayer a Sissi se le fue la mano con el alcohol.

—Bueno, chicas, ya está bien —dijo Yumi—. Sissi no está obligada a contárselo a más gente.

—¡No, si a mi lo que me molesta es que te lo hayas podido tirar tú y no les demás! —rio Sam. Todas la miraron—. ¿Qué pasa? Si todas estamos de acuerdo en que el chico está muy bien —el aludido se sonrojó—. ¿Y qué tal es en la cama?

—Sigo aquí, os estoy oyendo —recordó Ulrich en voz alta—. Y empiezo a estar incómodo.

—¿En serio te da vergüenza? —se sorprendió Aelita.

—Un poco.

—¡Pues para acostarte con ellas no tuviste tanta vergüenza! —le soltó Sam, provocando que se avergonzara.

Pero antes de que el chico pudiera responder, ella se levantó y se fue, bastante indignada. Aelita, menos decidida pero también dolida por la falta de confianza del chico, siguió los pasos de Sam. Yumi y Emily se quedaron con mal cuerpo, pero no tanto como Sissi y Ulrich, que compartían un sentimiento de culpabilidad.

Decidieron ir a hablar con ellas, y las encontraron en la máquina de café. Ninguna se animaba a hablar, pero intentaron huir al ver que sus amigos se acercaban. Por suerte, Sissi y Ulrich las alcanzaron a tiempo.

—Chicas, por favor… —empezó Ulrich.

—Ni "por favor" ni nada. Nos has hecho daño, Ulrich. Pensábamos que confiabas más en nosotras —dijo Aelita.

—¡Incluso conoces las veces que nos depilamos al mes! —añadió Sam—. Y no eres capaz de contarnos eso. Cuando lo único que no te hemos contado es cómo tenemos los orgasmos, y porque a Sissi le pareció demasiada información.

—Lo mantengo —aseguró Sissi—. Pero de verdad, no era nuestra intención. ¿Creéis que para mi es fácil? ¿Sabéis las veces que he discutido con él por culpa de su trabajo?

—No han sido pocas —dijo él—. Y lo que menos me apetecía era tener que sumar a la lista de cosas alguna escena de celos con vosotras. Sissi no es la primera chica con la que estoy, y mi anterior pareja me puso pegas por culpa de su círculo de amistades… Agradezco que no viva en la ciudad.

Eso pareció aplacar un poco a Sam y Aelita, momento que el chico aprovechó para abrazar a ambas. Sissi se unió al abrazo, y las chicas lo aceptaron. En ese momento, a Sissi se le ocurrió una idea.

Era ya de noche cuando se ejecutó su idea. Con la puerta del dormitorio cerrada, y habiendo juntado su cama con la de Yumi, las cinco amigas se disponían a disfrutar en vivo, como la primera vez que fueron al Boys, con una pequeña diferencia. Con una luz tenue, se prepararon para disfrutar el espectáculo. Con la música a un volumen audible para ellas, pero sin que pudiera oírse al otro lado de la puerta o la pared, Ulrich empezó su baile.

En aquella ocasión, no llevó puesta la máscara veneciana, en señal de confianza con ellas. Se dejó llevar por el ritmo de la música, como solía hacer mientras se quitaba la ropa. Era la única forma en la que lo hacía cómodo. Apenas oyó los gritos de asombro de las chicas.

Llegó el momento en que se arrancó el pantalón y se quedó con el tanga del uniforme, si podía llamarse así. En ese momento, recordó lo que había hablado con Sissi, y empezó a moverse sensualmente de un extremo a otro, permitiendo que las chicas alargasen las manos y le rozasen. El tacto de sus manos le provocó una pequeña erección.

En el momento en que volvió a estar al lado de Sissi, esta tiró de la prenda hacia abajo, liberando su miembro. Ni él ni las demás se lo esperaban. Ulrich se bloqueó cuando en ese momento su novia tiró de él hacia ella y le propinó una lenta felación. Las chicas se quedaron sorprendidas. Realmente parecía una recreación del día en el club…

Pero entonces, Sissi se levantó, se puso tras su novio, y le llevó lentamente enfrente de Yumi. "Adelante", fue lo único que dijo Sissi, mientras empezaba a besar el cuello de su chico. Aún sin creerse lo que estaba ocurriendo, Ulrich contempló cómo la japonesa imitaba a Sissi, llevándose su erección a la boda y lamiendo su miembro. Aquella carita con los ojos cerrados le volvía loco.

La siguiente en probar fue Emily. Ella apenas había compartido cama con el chico una vez, de forma que le dio un poco de corte. Sin embargo, Yumi la animó, como hacía Sissi con el chico, acariciándola. No tenía problema con ello, pues a veces también lo hacía con su amiga. Emily se tomó su tiempo, lo hacía despacio, y Ulrich estaba cada vez más excitado.

Cuando Aelita tuvo frente su rostro el pene erecto de Ulrich, no pudo evitar ponerse colorada. Miró a Sam, como si necesitara su aprobación. "Hazlo", gesticuló ella. El morbo de la situación la excitaba. La pelirrosa inspiró profundamente antes de empezar a lamer la erección del chico. Empezó pasando su lengua desde la base de su miembro hasta la punta, momento en que se lo introdujo en la boca.

Lo hizo con timidez, pero no había dudas de que al chico le gustaba. Detrás de él sintió que Sissi se movía, y lo confirmó cuando ella volvió a pegarse a su espalda: se había estado quitando la ropa, y sentía sus pechos contra él. Ella le acarició las nalgas mientras Aelita le dedicaba unos momentos más a la felación.

Por último le llegó el turno a Sam. Ella miró a Sissi, y tras verificar que tenía permiso, atacó el miembro de Ulrich con fiereza. Éste estuvo a punto de caerse de las olas de placer que recibió en cuestión de segundos. La chica lo hacía bien. Demasiado bien. Contempló las miradas de incredulidad de las demás, y le pareció que Sissi también se hallaba ojiplática. Cuando empezó a jugar también con sus testículos, pensó que iba a culminar en cuestión de momentos.

—Sam… Espera… —pidió él.

—¿Ocurre algo? —dijo ella. Parecía preocupada—. ¿Es que no lo he hecho bien?

—Al revés. Estaba a punto de terminar…

—Deja entonces que…

—Un momento, querida —dijo Sissi, tranquilamente, exhibiendo su cuerpo desnudo—. Esto va así: la que le apetezca llegar al final, que se quede y se desvista; y la que no, ahí está la puerta.

Yumi fue la primera en reaccionar. No iba a negarse la ocasión de pasar un rato con el chico. Ella y Sissi se aproximaron al chico, esperando ver la decisión de las demás. Halagado, Ulrich contempló cómo, poco a poco, Emily, Aelita y Sam se iban desnudando. Le hizo gracia que Emily, que ya había estado en esa situación, parecía más nerviosa que Sam. Aelita, por su parte, parecía dejarse llevar por la situación.

En un momento, se vio tumbado bocarriba en la cama, con las cinco chicas a su alrededor, mirándole con deseo. Sissi no necesitó hablar cuando empezó a practicarle sexo oral. Se fue alternando con las demás, que no tardaron en devolverle al estado de excitación previo. A punto de culminar, avisó, y unos momentos después, las cinco amigas quedaron impregnadas de su semen en los rostros.

Ulrich dejó escapar un largo suspiro cuando terminó. Miró a las chicas. No parecían molestas por lo que acababa de hacer. Sissi, que era quien estaba enfrente a él, se apartó, permitiendo que alguna de las otras comenzase la parte "interesante". Emily fue la primera en animarse a subir sobre el ya erecto pene del chico. Lo dirigió a su sexo y sintió cómo se hundía en su interior. Grandioso.

Empezó a moverse lentamente arriba y abajo, para deleite de las demás chicas, que se excitaban con la situación. Sissi gateó por encima de Aelita y Yumi, que estaban sentadas a la izquierda del chico, y llegó a la altura de su novio, y tras besarle, pasó una pierna por encima de su cabeza. Ulrich sonrió y empezó a devorar su intimidad.

Aquello excitó aún más a las chicas que estaban sólo de espectadoras. Contemplaron cómo Emily se movía sobre el pene de Ulrich y el placer que recibía Sissi recibiendo sexo oral. Los gemidos de ambas chicas eran demasiado eróticos. Las chicas apenas tardaron unos minutos en llegar a su clímax.

Sam fue la siguiente en animarse a recibir en su interior el pene de Ulrich, pero pidió que él la dominara. Concedido su deseo, ella se tumbó en la cama y Ulrich, tras separarle las piernas, empezó a panetrarla lentamente, pero ella no tardó en pedir más. Asimismo, Yumi se situó ante Ulrich, en pie sobre la cama. Entendiendo su idea, como había hecho con Sissi empezó a lamer su sexo, despacio esta vez. Conocía las preferencias de Yumi.

Aelita se puso nerviosa cuando contempló la detonación del orgasmo de Sam y Yumi y llegó su turno. ¿Iba a ser capaz de hacerlo? Ulrich parecía esperar a su orden. Inspiró profundamente, y le pidió que se sentara. Una vez le tuvo como quería, ella se situó encima de él y empezaron a moverse, en casi perfecta sincronía. Sintió la calidad de su miembro dentro de ella, y el contacto de sus cuerpos la excitó más. Ulrich la sostuvo por la cintura mientras la aocmetía, lenta pero firmemente, hasta que ambos lograron culminar.

—Por cierto, cariño —dijo Sissi a Ulrich cuando cayó hacia atrás para descansar—, feliz cumpleaños. Creo que la noche acaba de empezar.

Ulrich miró el reloj y en efecto, acababan de dar las doce. Sonrió, y se dispuso a disfrutar del resto de su regalo.


Y hasta aquí la historia de Ulrich stripper xD Espero que os haya gustado, y nos vemos el domingo en CLR. Llegará un nuevo personaje, y además, no será 100% original, pues saldrá de una serie de anime... Pero no tendrá mucha relación con el original. Sólo su "peculiar" comportamiento... Lemmon rules!