Bueno, ha pasado bastante desde la última vez que publiqué un one-shot. Pero como ya dije, estoy retomando el tema de la escritura, lo cual incluye esporádicamente algún one-shot en Code:Lemon. Este fic es por petición de la usuaria yumivigo.

Y "un poco tarde", pero por no perder las buenas costumbres, respondo a los reviews como es habitual ;)

Alejito480: Las buenas ideas deben ser llevadas a cabo ;)

Moon-9215: Me alegro de que te gustara ^^ Tengo que retomar esa idea de Hiroki pasivo con 5 chicos todavía. Lo escribiré, lo escribiré.

Usuario865: Efectivamente. Haciendo trampas, sin duda, pero lo ha hecho. Que no sólo va a ser poseída la gente por la scyphozoa xD

CarlosJim04: Con las ideas apropiadas hago lemmon tanto del "canon" como de mis universos. Imaginaba que una trama así no convencería a todos, aún así, gracias por leer.

lalo101097: ¿Debo la chica? Ha pasado tiempo, tendrás que refrescarme un poco la memoria ^^! Efectivamente, es un tema muy controvertido, por eso procuré no hacerlo realista en ese sentido, y dejar claro que es puramente ficción no deseada. Y bueno, ya que lo ambientaba en una batalla, había que intentar poner detalles que recordaran a la serie. ¡Saludos!

Usuario793: Me anoto la idea para posible secuela ;)


Concierto

La música de la fiesta llenaba las calles de la ciudad. Y los estudiantes de Kadic habían pasado por allí, entre el mogollón de la gente. Aunque muchos habían acudido en grupos, raro era quien tenía localizado dónde estaban sus amigos. Como el caso de Jeremy y Aelita, que no sabían dónde estaban Ulrich, Odd, y…

—¡YUMI! —gritó Aelita al ver a su amiga, intentando hacerse oír por encima del gentío.

La japonesa creyó oír su nombre, y después de otear, vio una cabeza de color rosa llamando su atención al lado de una cabellera rubia. Atravesó como pudo el mar de personas, ligeramente incómoda, y llegó hasta ellos. Apenas había variado su estilo aquella noche, pues vestía de negro. La única diferencia estaba en su camiseta, que había un dibujo de un cráneo de color blanco.

—¡Hola! ¡Qué exceso de gente! —saludó la chica.

—Han venido los Subsonics, ¿qué esperabas? —comentó Jeremy, claramente fuera de lugar en un ambiente tan lleno y con música alta. Yumi se sorprendió de que Aelita le hubiera logrado convencer de que se pusiera una camiseta del grupo para la ocasión, igual que ella, de forma que la parejita iba a juego.

—No pasa nada por despegarte un día de los libros. Además, ya queda poco para las vacaciones —le recordó Yumi—. ¿Dónde están Ulrich y Odd?

—Les hemos perdido… —respondió Aelita—. Pero creo que es Odd quien viene por ahí —añadió, señalando unos pelos de punta rubios que intentaban abrirse paso para llegar a ellos.

—¡Hey, Yumi! —saludó el chico—. ¡Esto es la leche! ¡La bomba! ¡Cuantas tías!

—Tú en la gloria, ¿no? —bromeó Yumi—. ¿Ulrich está por ahí?

Odd se dio cuenta de que no había pensado nada. Sí, Ulrich estaba por ahí… con su lengua enfrentándose a la de Sissi en un largo beso. Pero no le apetecía contárselo. De forma que decidió hacerse el ignorante y decir que le había perdido entre la gente.

—Bueno, ya aparecerá. ¿Bailas? —le preguntó la chica. Y sin darle tiempo a responder, le agarró por la muñeca y le acercó más adelante, llevándose por delante a unas cuantas personas.

Odd se lo pasó bastante bien bailando con la chica (si a sus movimientos se le podían llamar bailar). Y cuando volvieron donde se supone que estaban Jeremy y Aelita… No les encontraron. O bien se habían equivocado o se habían hartado de estar esperando.

—¡Pues vaya! —protestó Yumi—. Ulrich desaparecido, Aelita y Jeremy también… ¿Y qué haces con esas cervezas?

—¿Eh? —preguntó Odd. Se miró las manos, y en efecto, sin saber cómo, tenía sendas latas de cerveza en ellas—. No lo se… Hemos atravesado el mar de gente… y en algún momento me las han puesto en las manos —comentó con sorpresa—. ¿Te apetece probar? —añadió, unos segundos después.

Yumi dudó un momento. No estaba bien. Por otro lado, le tenía curiosidad. Y tampoco quedaba mucho para que cumpliera la mayoría de edad. Se preguntó si pasaría algo si alguien la veía, pero la gente estaba concentrada en la música… y en beber también. Así que aceptó la invitación del rubio y tomó una de las latas. La abrió, y con cierto miedo, le dio un pequeño sorbo.

—Un poco amarga —comentó, con cierto desagrado.

—A ver… —dijo Odd, y probó también—. No se, a mi no me parece que esté tan mala… —y volvió a probar.

No muy convencida, Yumi volvió a probar. No le terminaba de convencer, pero por lo menos estabas fresca, y se notaba el calor por el gentío que había a su alrededor. La apuró un poco más de lo que le hubiera gustado, pero agradeció que no se le subiera a la cabeza. Odd también se había acabado su lata. Parecía en perfecto estado. ¿Será que ya había bebido previamente?

—¿Bien?

—Bien, sí —respondió él. No arrastraba las eses.

—Pues vamos a bailar otra vez.

Odd aceptó, pero con la condición de no acercarse más donde el escenario. Yumi aceptó, de forma que se quedaron donde estaban, ella bailando, y él, tratando de imitarla. Consideró que no se le daba del todo mal.

En cierto momento, le sorprendió toparse de pronto con lo cerca que estaba su amiga japonesa. Sin embargo, ella no parecía darse cuenta, pues no se apartaba y seguía bailando, con unos sensuales movimientos que le hicieron pensar cosas poco apropiadas sobre la no-novia de Ulrich. "Pero seguro que Ulrich se está tirando a Sissi en este momento", se dijo para aliviar su mala conciencia.

Se limitó a seguir bailando, como si tampoco se diera cuenta, y terminó pasando una tarde-noche bastante entretenida. Ya cuando acabó el concierto, se ofreció a acompañar a Yumi a su casa.

—Sí, gracias —dijo ella. Pasó un brazo por encima de los hombros del rubio, y se encaminaron para el barrio de Yumi. Para sorpresa de Odd, ella iba haciendo el bobo, fingiendo que se iba para los lados, como si estuviera borracha. Aunque le chocó al principio, terminó riéndose con la tontería.

—No voy a dejarte beber cerveza nunca más —bromeó el chico, tras un bandazo especialmente peligroso que había hecho que terminaran en la calzada (afortunadamente, no había coches en movimiento).

—Vale, papá —rió ella. Y así llegaron a la verja de su casa—. ¿Me das un besito de buenas noches? —bromeó.

No sabía si Yumi bromeaba o no, pero no había nada de malo en seguir el juego, de forma que aceptó a darle un beso en la mejilla. Pero llegó su sorpresa cuando ella giró el rostro, y sus labios se encontraron con los de ella. Se detuvo un momento y cuando fue consciente, se apartó un poco.

Sin embargo, Yumi no parecía dispuesta a dejarle ir, y avanzó un poco para volver a besarle. Él no era tan tonto como para dejar pasar la oportunidad. Disfrutó el beso con aquella joven que siempre había considerado atractiva, pero nunca había atacado por respeto a Ulrich. Pero en ese momento, su compañero de cuarto no importaba.

—Yumi, se hace tarde, y… —empezó Odd cuando se separaron. Estaba nervioso.

—Y mis padres y mi hermano no están en casa —interrumpió ella—. Puedes entrar, si quieres.

Unos minutos después, Odd estaba tumbado sobre el futón de Yumi, con la chica sobre él, comiéndole los labios. Él se había animado a explorar por encima de la ropa el cuerpo de Yumi. Cuando llegó a las nalgas de la chica ella se detuvo y se incorporó. Por un momento el pensó que la había ofendido, pero la mirada traviesa de Yumi le indicó que se equivocaba. Se quitó la camiseta negra, y a continuación liberó sus pechos del sujetador.

—Quítate la camiseta —dijo, juguetona—. Quiero verte también.

Odd, con cierto reparo (había bloqueado durante mucho tiempo en su mente cualquier situación similar con Yumi) se quitó la camiseta. Ella se volvió a echar hacia adelante para continuar besándose, sintiendo ahora el tacto de las manos del chico contra su propio cuerpo, una sensación que le encantó. Le sujetó las muñecas y guió sus manos hacia sus pechos, para permitirle manosearlos mientras proseguía su lucha de lenguas.

Decidida a continuar hasta el final, Yumi se dejó caer en el futón para poder quitarse tranquilamente el pantalón que llevaba. Odd admiró la tela del tanga que cubría el sexo de la chica, y que unos segundos después cruzaba el dormitorio por el aire.

—Y ahora ¡AH! —gimió Yumi. Odd la había pillado por sorpresa, y acariciaba su intimidad, provocando placer cuando sus dedos se encontraban en su clítoris—. No pares… —suplicó, pues aquello se sentía muy bien.

Lejos de parar, Odd se animó a introducir sus dedos en la vagina de Yumi, quien gimió más alto. A su merced la tenía, y con cuidado de no dejar de darle placer, se situó en medio de sus piernas para tener más libertad de movimiento. Admiró lo sensual que resultaba la chica totalmente sometida a sus caprichos.

Se fijó en el sexo de la chica. Totalmente depilado. Se le antojaba irresistible. Se dejó caer y lamió la intimidad de Yumi, provocando que su gemido se agudizara. Sonrió complacido y empezó a darle placer, usando al mismo tiempo su lengua y sus dedos. Sintió que el cuerpo de la chica se tensaba y volvió a gemir, unos segundos antes de relajarse y jadear. Había llegado al orgasmo.

—Quítate el pantalón, Odd… —dijo ella, cuando se hubo recuperado un poco.

No tuvo que repetirlo dos veces. Odd obedeció en seguida. Se desabrochó la prenda y se la quitó. A continuación hizo lo propio con el bóxer, revelando que tenía una erección. Yumi se incorporó y atrapó el pene de Odd con la mano. Empezó a masturbarle lentamente. Odd suspiró. Era buena.

Yumi sonrió. No es que hubiera practicado aquello especialmente, pero parecía acertar con lo que le gustaba a Odd. Y se imaginó algo más que le podía gustar. Así que, como había hecho él, bajó un poco y se llevó su miembro a los labios. Lamió la punta, como si de un helado se tratara, antes de introducirse lentamente su virilidad en la boca.

Odd se excitó mucho con aquella imagen, tanto que no fue capaz de controlarse. Apenas aguantó dos minutos antes de eyacular. Y aunque Yumi se apartó para permitir que descargara, era evidente que el primer disparo había sido en su boca.

Al chico le preocupó que la actitud de Yumi cambiara por aquello. Eso le pareció cuando ella se puso en pie y se alejó. Se maldijo por no haber podido avisar de que iba a culminar. Pero lejos de enfadada, Yumi parecía querer continuar, pues sacó de sus cajones una caja de preservativos, de los cuales separó uno de la ristra.

—Vamos a tener que usar esto para seguir… —comentó como si no hubiera pasado nada.

Odd asintió varias veces muy rápidamente. Yumi volvió hasta él. Se manosearon mutuamente hasta que ella estuvo mojada y él hubo recuperado la erección. En ese momento, ella abrió el condón, y se lo puso a Odd con mucho cuidado. Luego le indicó que se tumbara. Así pudo subir a horcajadas sobre él y situarse sobre su pene. Lo sujetó con cuidado, dirigiéndolo a su sexo, y muy despacio, se sentó, introduciéndose la erección del chico.

Suspiró y gimió mientras sentía como era penetrada hasta que llegó a estar por completo dentro de ella. Maravilloso. Sonrió. Empezó a moverse arriba y abajo. La sensación era maravillosa. Odd empezó a mover también las caderas, ayudando en la penetración, y provocando que la chica gimiera. Probó a tocarle los pechos nuevamente, y jugó con sus pezones. Los gemidos de la chica le indicaron que aquello ayudaba a excitarla.

Probó a incorporarse un poco, de forma que pudo alcanzar sus pechos también con la lengua. Aquello estaba muy bien. Demasiado bien. Y ambos lo disfrutaban mucho. No pudo evitar culminar nuevamente, liberando su semilla dentro del preservativo, y unos momentos después, ella también llegó al final.

Jadearon, pero no estaban dispuestos a no hacerlo de nuevo. Sabiendo dónde guardaba la chica la protección, corrió al cajón. Volvió junto a ella, quien le esperaba tumbada bocabajo. Ella levantó la cadera, permitiendo ver un primer plano de su culo y su sexo. Intentó acariciarle el ano, pero ella se lo impidió.

—¡No! —dijo rápidamente—. Por ahí no… no…

No se lo tuvo que decir más veces, pues Odd decidió volver a lamer su vagina mientras él mismo se masturbaba para recuperar la erección. Una vez estuvo a punto, cubrió su pene con el condón y volvió a penetrar a Yumi, esta vez más dominante y rápido que la vez anterior, para disfrute de ambos.

El chico sujetó a Yumi firmemente por las caderas y apresuró las acometidas. El morbo de la posición y lo excitada que estaba por aquella noche de locura provocó en Yumi su tercer orgasmo, unos segundos antes de que Odd se corriera también.

Dejaron a un lado los condones, atados para impedir la fuga de semen por el suelo, y se acurrucaron para dormir. Jadeaban aún un poco por la noche que habían tenido. Pero el agotamiento pronto se apoderó de ellos y no tardaron en quedarse dormidos.

Por la mañana, Yumi fue la primera en despertarse. Miró a Odd, y le hizo gracia comprobar que el chico amanecía en erección. Le llamó para despertarlo. Como no hizo caso, probó a tocarle en el hombro y moverlo ligeramente. Finalmente, el chico abrió los ojos. Confuso, distinguió a Yumi. Lentamente, mientras se incorporaba, fue reconstruyendo en su mente la noche anterior con una mezcla de placer y vergüenza.

—Buenos días —saludó ella.

—Hola… Yumi… —dijo, intentando encontrar las palabras—. Oye, sobre lo que pasó anoche…

—Lo de anoche me apeteció —dijo Yumi, con calma—. Sin más. No creas que estaba afectada por la cerveza ni nada de eso… Lo improvisé. ¿Te parece mal?

—No, qué va...Estuvo genial, pero… ¿cómo nos deja eso? ¿Amigos…? ¿Pareja…?

—No creo que podamos ser pareja. Está Ulrich, que no sé qué quiere… Y está Sam, que no sabes qué quiere —le recordó. Odd asintió, tenía razón—. Pero mientras… podemos divertirnos cuando nos apetezca. Si quieres.

Por supuesto que quería. No iba a negarse a una oportunidad como esa. Yumi le informó de que se iba a la ducha antes de desayunar, y le invitó a ir con ella. A Odd le faltó tiempo para ir tras ella, dispuesto a tener un amanecer muy satisfactorio.


Espero que os haya gustado. Siempre me cuesta un poco imaginar posibles situaciones que llevaran a Yumi y Odd a tener relaciones, pero creo que aquí ha quedado bien. Volveré pronto con el quinto capítulo de Code: Not more lemmon?! en el cual se irán encontrando y cruzando más personajes. ¿Qué es lo que tengo en mente? Pronto lo sabréis. Hasta la próxima, lemmon rules!