aikoleru2: Me alegro que te hayan gustado ^^ Normal que se vuelva turbio... eran 59 capítulos, había que innovar de una forma u otra xD Gracias por la puntuación ;)
DaimaraStern: Celebro que te gustaran ^^ La saga Boys estuvo curiosa de hacer. Y sí, tengo que pensar un cierre del Jerlita medieval. Y no te preocupes, que me anoto en sugerencias ese Willrich azucarado ;)
¡Volvemos con los one-shots! Y el de hoy es uno muy especial. Si desconocéis la "Regla 63" de Internet, esta dicta que "de todo personaje, existe una versión del género opuesto". Pues este one-shot es un "what if" con esa regla. Concretamente... ¿y si Ulrich fuera chica y Yumi chico?
Combate
—Bueno, suficiente por hoy, clase —dijo la Hertz—. Recordad que el lunes tenéis examen.
Ulrika cerró los libros. No le apetecía nada ese examen. Sólo le apetecía que llegara la tarde, pues empezarían por fin sus clases extraescolares de artes marciales. Le encantaban, y saber que el profesor de gimnasia iba a dedicar dos horas semanales a esos entrenamientos le habían alegrado la mañana.
—Stern, deberías aprender a vestir mejor… ¿qué tal poniéndote algo que te quedara bien?
La burlona voz de Sissi Delmas era irritante. Ser la hija del director la convertía en intocable, y ella solía aprovecharse de ese privilegio para ensañarse con las demás por su forma de vestir, pues siempre iba "bonita y perfectamente arreglada". Y sin embargo, debía irritarle que ella, que se ponía camisetas con vaqueros y una chaqueta, llamara más la atención entre los chicos. De forma que no entró en su juego y salió del aula, apretando el puño en un bolsillo de la chaqueta marrón que llevaba ese día.
—Sissi es cada día más idiota, no te quemes la cabeza por ella —le dijo Odd Della Robbia, una vez la hubo alcanzado—. Te tiene envidia.
—Si tú lo dices… —respondió ella, despreocupada, mientras miraba a su alrededor.
—¿Vienes a comer? Jeremy iba a buscar mesa.
Ulrika asintió, y siguió a su compañero al comedor. Esperó que su amigo no le propusiera algún plan ese fin de semana. Sabía que el chico estaba "colado por ella", como se afirmaba en los corrillos, pero ella no le correspondía.
—Esta tarde empiezan las lecciones de artes marciales. ¿Os apuntáis? —propuso la chica, una vez sentados los tres a comer.
—No, gracias. Sabes que el ejercicio no es lo mío —dijo Jeremy—. Además, estoy un poco cansado.
—No me extraña. ¿A dónde fuiste ayer por la noche? —preguntó Odd, que había notado la ausencia de su compañero de cuarto.
—A preparar el experimento de Ciencias —respondió el otro, sin ganas de contarle que había encontrado una fábrica en la que podía hallar muchos componentes para ese trabajo.
Ulrika terminó de comer y volvió a su solitario dormitorio a terminar los deberes antes de que empezase la clase que estaba esperando.
Sin embargo, estando allí cinco minutos antes del comienzo, con ropa deportiva, se decepcionó al comprobar que estaba sóla. A nadie más le apetecía la clase. O eso, o todos iban a llegar en el último momento, aunque parecía improbable. Máxime cuando apareció Jim, el profesor de gimnasia, y a hablar:
—¿Cómo estáis? Me alegra ver que habéis venido muchos. Jutsu no es el nombre de un plato del restaurante chino, sino… Oh, Ishiyama, espero no haberte ofendido.
Ulrika se giró. Un estudiante asiático, calculó que un año mayor que ella, también se había acercado a la clase.
—No es ninguna ofensa. Y soy japonés —añadió.
Jim continuó una perorata de unos minutos contando cómo le habían servido las artes marciales para salvar su vida, la del presidente de Francia, y logrado la paz mundial por unos momentos. Luego les dijo que se pusieran por parejas y le mostrasen lo que sabían.
Ulrika e Ishiyama se pusieron en pie. Se saludaron y empezaron a luchar.
Ishiyama empezó con un yoko geri, seguido de un mawashi geri. Ulrika intentó hacerle un barrido, pero él lo esquivó de un salto. Ulrika intentó contraatacar con un oi tsuki seguido de un gyaku tsuki, pero fue derribado por el mikazuki geri. En el suelo, Ulrika tuvo que bloquear a Ishiyama, y se quedaron mirando.
Y lo vio. Un chico que le pareció precioso. Su pelo a media melena de color negro, su piel blanquecina… notó que se ponía colorada. Y hubiera jurado que él también, salvo porque en ese momento, Jim les hizo parar.
—No está mal, pero tenéis mucho que mejorar. Se acabó por hoy —sentenció.
Se levantaron. Ishiyama se inclinó para saludar, pero ella tenía su orgullo herido y se fue.
Subió las escaleras, pero no se esperaba que el chico la siguiese hasta la misma puerta de su dormitorio.
—Hay que saber perder —le recriminó.
—No he perdido, han interrumpido el combate —respondió ella—. Podría ganarte si quisiera.
—¿Ahora mismo?
—Ahora mismo.
De forma que entraron en el dormitorio de ella. Con la cama en una pared, y la mesa y la estantería en la otra, tenían espacio para volver a pelear, así que se descalzaron, y se pusieron en guardia.
Ishiyama atacó la pierna en un mae geri, bloqueado por un gedan barai muy largo de Ulrika. Ella lanzó un ura tsuki, e Ishiyama retrocedió, antes de cargar con un gyaku tsuki. Ella lo bloqueó con un uchi uke, le agarró, y lo atrajo hacia ella.
Y nuevamente se perdieron mirándose. Ulrika se puso nerviosa y le soltó, pero Ishiyama tardó un poco en retirarse.
—¿Lo dejamos en tablas? —propuso él.
—Te ganaré. Al final te ganaré —aseguró ella.
—Mañana es sábado. Podría venir y terminamos el combate fuera, con más calma.
—Me parece bien, Ishiyama.
—Yumi. Me llamo Yumi —dijo él, mientras se calzaba.
—Ulrika —respondió ella, al darse cuenta de que no se había presentado hasta ese momento.
—Quedamos mañana pues. Mejor me voy antes de que Jim me asesine, sé que es muy estricto con el tema del horario.
—¿No eres interno? —preguntó, aunque no recordaba haberle visto por allí.
—No, estudio aquí, pero vivo a dos calles de distancia —respondió él—. Hasta mañana.
Y se fue. Ulrika decidió calzarse también y bajar a cenar. Aquel extraño entrenamiento le había abierto el apetito.
Esa noche, cuando se metió en la cama para dormir, se sintió extraña. Por alguna razón, Yumi no dejaba de aparecer en su mente. "Tengo que derrotarle mañana", pensó. Pero en lugar de una imagen de victoria, la chica veía una imagen del chico sonriéndole, y poco a poco, pasó a otra imagen de ambos abrazados.
Al día siguiente, desayunó con ganas. Debía tener fuerzas para poder enfrentarse a Yumi, y vencerle. Se había enfundado de nuevo en un pantalón de chándal y una camiseta. Cuando terminó, salió a la calle, y se alegró al ver que su rival aparecía por la verja del Kadic. "Ya está aquí", pensó. "Y te está sonriendo". "No, se está riendo de ti, tienes que vencerle". Aprovechando que el gimnasio estaría vacío, se encaminaron hacia allá.
Más sueltos que el día anterior, dieron rienda suelta a todo lo que sabían hacer. Los puños y las piernas se movían por inercia. Sin embargo, cada vez que quedaban frente a frente, uno de los dos se daba prisa por moverse, e intentar atacar aprovechando ese momento de pausa.
Jadeaban, pues estaban muy cansados. Sin embargo, no llegaban a tener una victoria clara. Siempre se reponían a tiempo. Ulrich intentó volver a derribar a Ulrika con el mikazuki geri como el día anterior, pero ella lo esquivó a tiempo y logró derribarle esta vez, quedando encima.
—Te gané —jadeó. Sus respiraciones estaban agitadas. Estaban muy cerca el uno del otro. Y sus labios se encontraron por un momento.
Ella se apartó. ¿Qué estaba haciendo? Se fijó en él, quien estaba rojo por la vergüenza. Incluso ella se notaba el calor en las mejillas. Maldijo en su mente. El chico le parecía guapísimo. Pero eso no era razón para que se besaran. Miró a Yumi. Se había levantado, y puesto en guardia de nuevo. Genial. Ignorarían lo que había pasado.
Pero eso le molestaba más, y con ese pensamiento estuvo a punto de perder en dos ocasiones. Se movían por el gimnasio, pero no se dio cuenta de que había terminado en la pared. Yumi se acercó a ella… y nuevamente se estaban besando. Fue un beso ligero, y el chico se apartó un poco, aunque se quedó mirándola.
—¿Debería parar? —preguntó.
—… No.
Y se besaron. Esta vez sin detenerse, pero con cierta timidez al principio. Sin embargo, estaban cómodos en la soledad del gimnasio. Del contacto de labios pasaron al corporal. Él se animó a abrazarla. Ulrika se dejó. Era maravilloso. Y sus labios, cálidos. Poco a poco, el beso se tornó más pasional.
—Esto no está bien… —murmuró ella.
Yumi se detuvo. Era cierto, no estaba bien hacer aquello en el gimnasio.
—Mejor así —concluyó Ulrika, una vez ambos estaban en el dormitorio de ella, con la puerta cerrada con pestillo.
Se tumbó sobre él y pasaron un largo rato besándose. Empezaron a tener calor, pero ninguno parecía atreverse a quitarse la ropa. Ulrika probó a besar por el cuello a Yumi, y él la acarició por la espalda. La chica le miró con ojos brillantes. Yumi giró sobre ella, quedando encima, y le levantó un poco la camiseta. Ulrika se tensó.
—Yumi…
—¿Demasiado?
—Demasiado poco… sigue…
Yumi sonrió, y empezó a besar el vientre de la chica, quien disfrutó de los cuidados del chico. Se dejó levantar la prenda, y terminó sin ella. Se incorporó un poco y se desató el sujetador. Él le pidió permiso para retirárselo, y se maravilló con lo que vio. Era perfecta. Ulrika tiró de la negra sudadera de él. Quería que también se la quitase. El chico obedeció, mostrando su torso desnudo.
Ella se subió encima de él, y empezó a besuquear su hombro. No sabía que hacer. Era la primera vez que tenía un flechazo así. Y si el chico la correspondía…
Pero quería más. Probó a desabrocharle el pantalón a Yumi, y este se dejó. Se sorprendió al ver que algo abultaba bajo la tela del bóxer (oscuro, por supuesto) del chico. Se echó un poco hacia atrás, y tiró suavemente de la tela, liberando el pene del chico. "Qué bonito", pensó. Era la primera vez que veía uno.
Se dio cuenta de que temblaba, y es que Yumi se había puesto rojo. Pero cuando se miraron, sonrió. La chica pensó que debía corresponder. Inspiró, y se quitó el resto de la ropa. Estaba nerviosa. Era la primera vez que se desnudaba delante de un chico. Y aún así, se sentía cómoda con él.
—¿Qué deberíamos hacer? —preguntó Yumi. Estaba claro que no la quería incomodar.
—Pues… me gustaría… hacerlo —confesó Ulrika, muerta de la vergüenza—. Pero necesitaríamos protección.
Yumi alargó la mano a su pantalón. Sacó la cartera. Y ahí lo tenía, en un envoltorio brillante. Un preservativo. Ella se decepcionó ligeramente.
—Yumi… esta sería mi primera vez.
—Y la mía también —confesó él—. Lo tenía sólo por si acaso, pero no lo he hecho con nadie.
Aquella frase devolvió el ánimo a Ulrika, quien se tumbó en la cama para contemplar bien de cerca cómo el chico se ponía la gomita. Le costó un poco, pero finalmente, lo tuvo perfectamente cubierto. Ella se tumbó, con intencion de dejarse hacer. Yumi tanteó un poco con su dedo, para localizar la entrada a su húmeda cavidad. Ulrika gimió cuando la encontró.
—¿Estás lista?
—Sí…
Y Yumi introdujo su miembro en el sexo de Ulrika. Ella suspiró largamente. Aquello se sentía increíble. El chico se echó sobre ella y se besaron, mientras seguían perfectamente unidos. La sensación era increíble para ambos.
El chico se empezó a mover, muy despacio. Cada acometida era un gemido de placer de ambos. Sentían que aquello era maravilloso. Y según continuaban, el ritmo de Yumi se acrecentaba. La chica era genial, y sus grititos de placer le sonaban muy eroticos. Se miraron a los ojos, y se besaron nuevamente, al tiempo que ambos llegaban al momento de su clímax.
Quedaron un rato largo tumbados en la cama, abrazados, sin decir nada. Aquello implicaba el inicio de una relación entre ambos. Y pensaron que sería un desperdicio pasar todo el día ahí… tendrían más ocasiones. Así que se vistieron para aprovechar el día.
Pero justo cuando llegaron a la calle, Odd les asaltó.
—¡Ulrika! ¡No llevas el móvil encima!
—Ups… —dijo ella. Se lo había dejado en el dormitorio.
—¿Este quien…? Da igual —continuó Odd—. Me ha llamado Jeremy, tiene un problema.
—¿Qué problema? —preguntó la chica.
—Tiene que ver con eso… —dijo el rubio, y señaló una nube de fea tormenta que se aproximaba.
—¿Cómo va a tener que ver con una tormenta su problema? —preguntó Yumi, con escepticismo.
—¡No lo sé, pero me ha pedido que te buscara! ¡Ven!
—¿A dónde?
—¡A una fábrica! ¡Vamos!
Y es que creo que en cualquier situación y contexto, Yumi y Ulrich (o en este caso, Ulrika) se habrían enamorado igualmente... La única diferencia es que esto era un capítulo único así que debían ser algo más lanzados que los personajes de MoonScoop xD Tengo algún one-shot más en mente (y el que me pidieron recientemente en los reviews) así que iré actualizando. Y de paso, estoy trabajando en el siguiente capítulo de Code:Not more lemon. Así que saludos, y lemmon rules!
