¡Hola, personas! No sabía si iba a actualizar esta semana, pero al final me he inspirado... en estas últimas dos horas y ha salido esto xD Espero que os guste.
yumivigo: Sabía que te molaría xD La verdad, tengo que dedicar más fics a esa clase de juguetes. ¿Habrá consoladores luminosos? :P
Alejito480: Creo que la broma del sable láser era obligatoria xD Me alegro que te gustara ^^
Moon-9215: ¡Tú pide! Tengo cosas pendientes, pero necesito inspirarme para escribirlas, así que siempre atiendo las peticiones que me dan ideas para desarrollarlas.
Cosplayers
Era octubre. Época de la París Comic Con. Miles de personas se habían desplazado a aquel evento. Y Yumi Ishiyama estaba entre ellos, acompañada de Ulrich Stern. Había logrado convencerle de ir, y especialmente, de ir de cosplay,
Y habían optado por una de las parejas más clásicas del mundo de los videojuegos: Link y Zelda. Eligieron los diseños más cómodos para vestir, que eran los de Wind Waker. Ulrich se notaba un poco fuera de sitio con el suéter amarillo cubierto por el peto verde, las mallas blancas con las botas marrones, y especialmente con el sombrero puntiagudo verde. Por su parte, Yumi parecía comodísima en su vestido rosa en dos tonos (con la falda ligeramente más corta para que fuera más cómoda en aquella aglomeración de gente), el curioso cinturón y el cierre de la capa rosa en colores dorados, y la tiara en la cabeza. Ambos se habían agenciado sendas pelucas para rematar los conjuntos.
—Cuánta gente hay aquí —comentó Ulrich—. Es una locura.
—¿Qué dices? —preguntó Yumi, intentando hacerse oír por encima del gentío.
—¡Que hay demasiada gente por aquí! —gritó Ulrich.
Se hizo oír, tanto que algunas personas se giraron para mirarle, ofendidas. Alguien se atrevió a responderle "¡tú eres el que sobra!", pero en la marea de gente era imposible distinguir quién era.
—Anda, no seas quejica, vamos a dar una vuelta por ahí —propuso Yumi. Le tomó de la mano, y atravesaron juntos la marea de gente.
Lograron pasar por una zona con menos afluencia de gente y pudieron pararse un poco a ver aquello. El pabellón estaba lleno de stands de editoriales, distribuidoras de animación, e incluso en algunos sitios habían sillas preparadas para alguna posible charla. Caminaron cerca de uno de los puestos en los que destacaba un anime bastante gore con buena pinta. En ese momento, a su lado, pasó un grupo de cinco chicas con traje de gothic lolita. Ulrich no pudo evitar mirar, a lo que Yumi sonrió.
—Te las puedo presentar si quieres —bromeó.
—¡Perdón! —dijo el chico, poniéndose colorado. Pero Yumi no parecía molesta.
—Tranquilo, no me voy a ofender… mientras no te vea perseguirlas —rió.
Yumi adquirió el anime gore, y continuaron caminando, hasta que llegaron a la parte en la que había videojuegos. Muchas distribuidoras habían llevado demos de juegos que iban a salir pronto al mercado, e incluso, en algún caso, una venta anticipada de juegos antes del lanzamiento oficial en las tiendas.
Ulrich estaba interesado en ver la información sobre un remake que iba a realizarse de Double Dragon, un videojuego de lucha al que le tenía un poco más de apego que a la saga de Street Fighter, pero cuando se acercaron al stand, fueron asaltados por alguien.
—Perdonad, ¿sois parte de la compañía?
Miraron. Se trataba de un chico que debía tener la edad de ellos. Tardaron un poco en darse cuenta de que, casualmente, estaban pasando al lado del stand de Nintendo.
—Oh, no, sómos visitantes también —dijo Ulrich.
—Oh, vaya… ¿os puedo pedir que nos hagamos una foto igualmente? —preguntó el chico, algo más cortado.
—¡Por supuesto! —respondió Yumi.
A Ulrich no le hacía especial gracia. Incluso con su nulo interés por el género masculino, debía admitir que el chico era guapo, pero recordando a las chicas gothic lolita se mordió la lengua y posó para la foto.
—¡Gracias!
—¿Ves, Ulrich? Estamos triunfando —dijo Yumi, con cierto orgullo.
—¡Mira esos! —gritó una voz de niña repelente, que por un momento les recordó a Sissi—. ¡El pelo de Zelda es más rubio, ese tono es demasiado blanco! ¡Y Link tiene las orejas más puntiagudas!
A Ulrich le hubiera gustado responderle con alguna referencia a su madre, pero se contuvo, y al igual que hizo Yumi, se alejaron de allí elegantemente.
—Supongo que hay imbéciles en todas partes —comentó el alemán, ya cuando se hubieron alejado.
—Exacto. Es raro hacer un cosplay y que algún cretino no venga a sacarte el defecto más ínfimo…
—¡Eh, pareja, daos un besito! —gritó alguien.
Ambos se ofendieron, pero en su rumbo por los stands, habían terminado al lado de uno dedicado a los cosplayers que iban empajerados. A él le daba un poco de corte, pero pero ella le posó las manos en las mejillas y le atrajo hacia él, para darle un ligero beso. Escucharon silbidos, y él sintió que se le subía la sangre a la cabeza.
Luego pasaron por una zona algo menos llena. Unas máquinas de refrescos y un pasillo que llevaba a los aseos. En ese momento, a Yumi se le ocurrió una idea. Tiró de Ulrich con disimulo, hasta que llegó a la puerta de los baños. Asomó la cabeza, y al ver que estaban vacíos, entró con él. Corrió dentro de uno de los servicios y se encerraron dentro.
—Yumi, pero ¿qué haces? —preguntó Ulrich, que se había dejado llevar.
—Que me apetecía seguir dándome el lote contigo sin que nos interrumpiesen —respondió ella. Aprovechó que él estaba apoyado en la pared para pegarse a él y volvió a juntar sus labios en un lento beso.
Él correspondió el beso de Yumi. Normalmente no tenían esa libertad. Cierto era que con sus amigos ya emparejados, lo de besarse en público no les suponía tanto problema, pero en el recinto del Kadic había que tener cierto cuidado con eso. Su sorpresa lleǵo cuando Yumi se apegó un poco más a él, y buscó con las manos por debajo de la ropa de Ulrich hasta llegar a sus caderas.
—¡Yumi!
—¿Qué pasa? —preguntó ella, con inocencia.
—¿Te… quieres hacerlo aquí?
—Pues… sí, la verdad. Me da un poco de morbo.
Ulrich no se lo hubiera esperado de ella en aquella situación. Pero supo que lo decía en serio cuando las manos de la chica tiraron muy ligeramente de su pantalón para abajo.
—Nos pueden pillar…
—Y nos pueden no pillar. ¿Quieres que no lo hagamos?
Ulrich aún podía pensar con claridad. Pero por alguna razón, pensándolo con claridad, la respuesta era que quería hacerlo. Se lo demostró a Yumi del mismo modo, sujetando las caderas de la chica, y por un momento, Yumi vio reflejado en el rostro de Ulrich la mirada de convicción de Link, y eso la excitó aún más.
Se perdieron en otro beso, más lujurioso que el anterior. Yumi fue hábil para quitarle los pantalones blancos a Ulrich, que no podía decir lo mismo de la falda de ella. Sabía que tenía truco, pero deshacerse de aquello sería una faena.
—Bueno, ahora mismo los pantalones no me los voy a manchar, así que…
De pronto se puso de rodillas y se metió bajo la falda de Yumi. Sonrió al encontrar las braguitas tanteando con las manos, se las bajó, y empezó a lamer su sexo. Yumi no se esperaba algo tan repentino, y se dejó hacer mientras se apoyaba en la pared. Gimió un poco, pero tuvo que contenerse al escuchar la puerta abrirse. Aguantó sin hacer ruido, y procuró fijarse en las sombras del suelo para verificar que, quien hubiera entrado, salía.
Así fue, y en ese momento no podía aguantar más. Un largo gemido le indicó a Ulrich que acababa de terminar.
El alemán jugó un poco más con su lengua, y luego salió de su "escondite".
—¿Te ha gustado… princesa? —bromeó.
—Claro que me ha gustado —respondió ella.
Ulrich pensó cómo podían acomodarse para continuar. Y lo vio claro. El baño estaba limpio, de forma que podía sentarse allí. Yumi, por sorpresa, se sacó un preservativo del sostén del traje. Sonrió con malicia mientras lo abría, y con mucha habilidad, cubrió el pene de su novio con la goma. Luego subió su falda con cierto trabajo, y avanzó hasta quedar sobre Ulrich.
Se sentó a horcajadas sobre él y sintió el miembro del chico entrando dentro de ella.
Sonrió, y dejó que el resto de la ropa cayera. Ambos ya podían adaptarse a un buen ritmo. Ella saltaba sobre él, quien la sostenía por las caderas mientras la penetraba. Sus labios se encontraron de nuevo, juguetones, enfrentándose lengua a lengua en aquel juego de placer.
Como Yumi había terminado hacía poco, Ulrich sabía que no iba a aguantar lo suficiente para darle un segundo orgasmo. Pero ella le indicó que no se contuviera, y que se corriera cuando lo necesitara. Este asintió, y unos momentos después, liberó su carga en el condón.
Lejos de separarse, Yumi insistió en que se quedaran unos momentos así, unidos, disfrutando el momento.
—Cuando terminemos aquí hoy y volvamos… te puedes venir a mi casa —propuso la chica—. No te lo había dicho, pero mis padres se han ido fuera.
Ulrich sonrió. Se besaron nuevamente, y luego se volvieron a poner la poca ropa que se habían quitado (ella simplemente las braguitas, y él su pantalón). Volvió a vigilar que nadie estaba cerca, y salieron de allí como si nada hubiera pasado, dispuestos a disfrutar del resto del día.
Esto ha sido todo. Y por cierto, estoy un poco tontorrón porque acabo de fijarme en que este es el número 65, y aún me leéis xD Así que gracias, nos leemos en el siguiente one-shot, habrá también CNML, y lemmon rules!
