Hola, gente. Prometí que el final de la trilogía del acuerdo no sería el final de Code:Lemon. Aún hay muchas situaciones que contar ;)
Moon-9215: Me alegra que te gustara ^^ Intento buscar nuevos escenarios.
Probador
Aelita estaba deshaciendo su equipaje. Por fin, tras tantos esfuerzos y un primer intento fallido, allí estaba. Materializada en la Tierra. Gracias a sus amigos. Aunque la lucha contra Xana no había acabado, por lo menos estaría con ellos.
Guardó lo poco que tenía en el armario, cortesía de Yumi. Unas prendas, y eso que se llamaba "ropa interior", la cual no entendía por qué debía estar a estrenar.
Salió del cuarto, y en el pasillo se encontró a sus amigos, esperándola. Jeremy, Ulrich y Odd.
—¿Ya estás instalada, princesa? —preguntó Odd. Jeremy frunció el ceño cuando le escuchó llamarla "princesa", pero nadie se dio cuenta.
—Sí. Esto es genial, chicos, me encan…
La chica no llegó a terminar la palabra, pues se había abierto la puerta del dormitorio de enfrente y se había llevado una sorpresa. Una chica idéntica a ella, sólo que con el pelo más rojizo y oscuro estaba ahí, mirándola con la misma sorpresa que ella. Los tres amigos se giraron, y entendieron. Cierto, no le habían contado aquel detalle a Aelita.
—¿Tú quién eres? —preguntó Aelita.
—… Me llamo Taelia. ¿Y quién eres tú?
—Aelita.
—Iba a presentaros, pero veo que ya es tontería… —dijo Jeremy.
—Hace un tiempo pensamos que ella eras tú —confesó Ulrich al oído de la pelirrosa, pero dudó si esta le había escuchado.
—Encantada —dijo Aelita, y fue a saludar a Taelia. Hubo un momento incómodo, en el que Aelita le tendió la mano y la otra se había adelantado para darle un par de besos. La pelirrosa rectificó y se dieron un par de besos en la mejilla.
—Igualmente —respondió la otra, sorprendida.
—Deberíamos bajar a comer —dijo Jeremy, mirando el reloj.
—¡Ven con nosotros! —propuso Aelita a la pelirroja.
La chica se sorprendió ante la espontánea invitación, pero la aceptó. Le había resultado muy curioso el encuentro con una persona que era idéntica a ella misma.
Se lo pasaron bien durante la hora de la comida. Taelia y Aelita se pasaron hablando un buen rato, mientras Jeremy se mordía la lengua, ya que tenía planes con respecto a Lyoko y no podía expresarlos en alto hasta que estuvieran solos. Y le quemaba bastante, pues se había pasado varios días diseñando vehículos para sus amigos en el mundo digital.
Pero Aelita no estaba dispuesta a renunciar a su nueva amiga. A alguien que realmente fuera ajena a Lyoko. A alguien que le permitiera conocer más del mundo humanos por unos ojos diferentes a los de sus amigos. Así que por durante las noches siguientes, aprovechaba para quedarse con ella un rato, hablando, e intentando disimular su propio desconocimiento sobre el mundo (por la parte "humana" del mismo, ya que había estudiado mucho sobre el planeta gracias a Internet).
Una de las noches, Taelia estaba metida de lleno en su portátil. Tenía los auriculares puestos, y ya no esperaba la visita de Aelita, que le había dicho que estaría ocupada. Por eso se dio un susto cuando, de pronto, su amiga apareció de la oscuridad, iluminada por la pantalla del ordenador.
—¡Hola! —saludó la pelirrosa.
—¡A-Aelita! —dijo la otra, sorprendida, y muerta de la vergüenza.
—¿Qué ves?
—Oh, pues… una película —respondió la otra, aún colorada. Y es que en la pantalla de su portátil se podían ver a dos jovencitas teniendo relaciones sexuales. Aelita curioseó, pero Taelia se apresuró en cerrar la tapa.
—¿Querías algo?
—¡Sí! He pensado que siendo mañana viernes, podríamos ir después de clase a mirar ropa —propuso Aelita.
—Me parece bien. Hace mucho que no me compro nada… —asintió Taelia—. Yo acepto. Conozco un buen centro comercial.
Aelita sonrió, y salió de allí. Sabía que debía dormir, pero su curiosidad se lo impidió. Tenía que entrar en internet e indagar sobre lo que había visto en el portátil de su amiga. Así que escribió lo que había visto en el buscador, y empezó a navegar. Por alguna razón, muchos resultados estaban bloqueados.
Al día siguiente estaban en el centro comercial. Habían elegido unas cuantas prendas, y habían ido a los probadores. Taelia se despojó de su camiseta, y su pantalón, y en ese momento, se abrió la cortina. Estuvo a punto de gritar, pero se calmó cuando vio a Aelita.
—¿Qué haces? Eso es peligrosísimo…
—¿Entrar cuando no hay nadie en la tienda? —preguntó Aelita—. Entiendo lo de la intimidad, pero en realidad, estamos solas…
Y era cierto. Apenas estaba la dependienta en la tienda en ese momento. Habían ido a una hora tranquila. Pero aún así Taelia estaba nerviosa. La verdad, había empezado a ver a su amiga con otros ojos. En ese momento deseó que la chica no hubiera prestado atención a su ordenador la otra noche.
—Bueno, te queda muy bien. Si no te importa, me voy a probar algo.
—Vale. Ahora te veo —dijo Aelita, con una sonrisa.
Taelia se cambió, y en ese momento volvió a entrar Aelita, con la ropa que había elegido. ¿Por qué tenía que ser así? La pelirrosa le dio el visto bueno con la ropa que se había puesto, y empezó a desvestirse allí, delante de ella. Taelia se giró, pero de nada le servía: había un espejo que le permitía ver a Aelita. Pero no tenía por qué pasar nada raro…
—Por cierto, estuve ayer buscando lo que estabas viendo… ¿"pornografía" se llama?
Taelia, que estaba agachada poniéndose el pantalón, estuvo a punto de caerse. Se apoyó en la pared, muerta de la vergüenza.
—S-si… Oye, Aelita, si no te importa… no comentes eso fuera de aquí, ¿vale? —pidió.
—Claro, sin problema. Pero… ¿por qué? Es decir… ¿por qué estabas viendo pornografía?
—Porque, bueno…
Empezó una breve charla explicando por qué se solía ver pornografía. La pelirrosa atendió a su explicación.
—Así que ayer… cuando veías a esas chicas teniendo… relaciones… tú te estabas excitando.
—Exacto —dijo Taelia, sorprendida por tener que dar esa explicación. Pero en realidad, Aelita siempre le había parecido bastante inocente. No le pillaba del todo por sorpresa su ignorancia con respecto al sexo.
—¿Y entonces… te gustan las chicas? —preguntó Aelita, con curiosidad sana.
—Sí… nadie lo sabe, o al menos, hasta hoy nadie lo sabía. Pero guárdame el secreto, por favor.
—¿Y alguna vez has tenido relaciones? —la pelirrosa no dejaba de preguntar, logrando que su amiga se pusiera cada vez más colorada.
—Nunca.
—¿Por qué? En el video parecía que les gustaba mucho… y por lo que vi por la red se siente bien…
—Porque… para eso necesitas encontrar a alguien de confianza, con quien te apetezca hacerlo, y a la otra persona también le apetezca…
Y en ese momento, Aelita la besó. Tenía mucha curiosidad por lo que había encontrado en Internet. Así que a ella le apetecía hacerlo. Dejó a Taelia respirar. Y en ese momento, esta se abalanzó a por ella. Así que Taelia también quería hacerlo. Aelita nunca había tenido un contacto físico tan íntimo, pero le encantó el tacto del cuerpo de su amiga contra el suyo. Sus labios tenían un dulce sabor. Entendía por qué en internet lo ponían tan bonito.
Taelia se dejó llevar por lo que había visto por la red. Y tener a Aelita en ropa interior ayudaba mucho. La desnudó con delicadeza, y pensó que se estaba enamorando. El cuerpo de Aelita era precioso. Supuso que el suyo se debía ver más o menos parecido, pero no podía asegurarlo. Se preguntó si debía probar los pechos de la pelirrosa.
Y se animó a hacerlo. Pero en cuando Aelita gimió, tuvo que taparle la boca con la mano y hacer un gesto de silencio.
—No pueden pillarnos… aunque te guste… tienes que evitar gritar.
Aelita asintió y se contuvo cuando sintió las manos y los labios de Taelia tocando sus puntos sensibles. Era innegable que eso estaba muy bien. Pero no estaba allí para quedarse quieta. Había visto que debían moverse las dos, así que regaló a su amiga el mismo trato exquisito que había recibido, y descubrió que también le gustaba hacerlo. Qué genial era aquello.
Pero cuando más le costó controlarse fue cuando su vagina entró en contacto con la vagina de la pelirroja. Empezaron a mover sus caderas, y eso provocó que el placer recorriera todo su cuerpo. Joder, eso era una maravilla. Aguantó para no chillar por el placer, al igual que estaba haciendo Taelia. Miraron el espejo, y su propia imagen las volvió locas. Apenas tardaron un poco más en llegar a lo que se llamaba orgasmo.
Se fueron de la tienda sin comprar nada. Taelia se atrevió a dar de la mano a Aelita y ella la aceptó. La chica de pelo oscuro consideraba que aquello podía ser el comienzo de algo bonito. Pero la mente curiosa de Aelita indicaba a esta que debía compartir ese tipo de experiencia con su otra amiga.
Corto pero intenso. Espero que os haya gustado. Recordad que sigo publicando, y he decidido volver a admitir peticiones ;) Lemmon rules!
