Amigas
Tamiya estaba echada en su cuarto, escuchando música. Le habían anunciado que pronto tendría una compañera de dormitorio, pero no sabía cuando llegaría. Se preguntaba si sería amable, simpática, o introvertida, o...
—¡Ostias! Perdón —dijo, tapándose la boca con la mano por la palabrota. Habían abierto la puerta y no se había dado cuenta por los auriculares.
—Diop, no seas grosera —gruñó Jim, el corpulento profesor de gimnasia. Iba acompañado de una joven de piel blanquecina y cabellos pelirrojos con una muleta que abultaba más que ella—. Te presento a Milly Solovieff, tu nueva compañera. Además, iréis a la misma clase.
—¡Hola! ¡Encantada! ¡Me llamo Tamiya! —dijo la joven.
—Ho-Hola. Igualmente —respondió la otra.
La timidez de la pelirroja había caído en simpatía para Tamiya, quien sonrió y se ofreció en ayudarla a deshacer el equipaje. Jim, sintiéndose de más, las dejó a su aire.
Los primeros días no intimaron mucho. Sin embargo, Milly tenía las típicas dudas que uno tiene al llegar a un sitio nuevo, y su compañera de piso estaba encantada de ayudarle en todo, desde qué profesores eran los más simpáticos, hasta aconsejarle que se alejara todo lo posible de gente como Sissi Delmas, la hija del director. De esta forma, poco a poco empezaron una bonita amistad. Tamiya, que era extrovertida por naturaleza, le gustaba hacer preguntas a su compañera de cuarto y saber más de ella, y siempre le proporcionaba además la misma información de vuelta, para demostrarle que podía confiar en ella. Milly agradecía haber encontrado a alguien así, pero aún no podía abrirse del todo a ella. Tenía un secreto todavía que no podía salir a la luz.
A Tamiya no se le pasó el hecho de que su compañera de cuarto era bastante reservada. Por las mañanas, todas las chicas solían acudir a las duchas para adecentarse, pero la pelirroja tenía otros hábitos. Era de ducharse a última hora de la tarde, antes del toque de queda. Le era difícil aguantarse las ganas de preguntarle, pero debía respetar su decisión.
Y sin embargo, la casualidad quiso que una de esas noches en las que Milly iba a ducharse, Tamiya entró al baño por una urgencia. Cuando terminó, salió, y vio a su amiga pelirroja tapándose corriendo con la toalla.
—¡Tamiya! ¿Qué haces aquí? —dijo, muerta de la vergüenza.
—Pues… lo que se suele hacer en el baño. No me acordaba que a estas horas te sueles duchar tú.
—Ah, vale… ¿No me has visto nada?
—No. Pero, ¿por qué tan pudorosa? Es decir, si no te apetece que las demás lo entiendo, pero yo… bueno, pensaba que teníamos más confianza.
—La tenemos, pero es que es algo complicado —dijo Milly, y desvío la mirada—. Es un secreto.
—Quiero saberlo. Por favor —pidió Tamiya.
—Huirás de mí.
—Jamás. Por favor, Milly.
Milly fue hacia la puerta. El hecho de que llevara la toalla indicó a Tamiya que no tenía intención de huir saliendo así. Efectivamente, la chica sólo quería cerrar la puerta con pestillo. Inspiró. Estaba nerviosa, pues sabía que al confesarse, iba a perder a su amiga.
Sabiéndose sin escapatoria, dejó que su toalla resbalase por su cuerpo, exponiéndose. Maldijo para sus adentros, se sentía con ganas de llorar. Tamiya recorrió su cuerpecito con los ojos, y se sorprendió.
—Pero… pero… pero tú…
Tenía pene. Milly se tapó la cara con las manos. Sollozó. Le daba miedo lo que pudiera ocurrir a continuación.
—Entonces eres…
—Una chica —se apresuró en decir Milly—. Es decir, nunca me he sentido identificada como un chico. A mis padres les costó entenderme, pero lo han asimilado. Y el señor Delmas fue muy comprensivo al aceptar inscribirme como chica… es lo que soy y lo que siento, a pesar de… esto.
Tamiya había escuchado todo aquello, sin perder de vista a su amiga. Había leído acerca de aquello. Gente transexual, gente que no se identificaban con su biología. Se levantó y abrazó a la chica.
—Tu secreto está a salvo conmigo —le prometió—. Y vamos a seguir siendo amigas.
Le limpió las lágrimas de los ojos, pero Milly no se separó de ella. Haberse liberado y que no la juzgasen… que no la tomara con ella, que no hubiera humillaciones…
—Me sorprende que te lo hayas tomado así… tengo miedo de que alguien lo descubra y… —comentó la chiquilla mientras volvían al dormitorio.
—Bueno, es que no me es raro. Quiero decir, que ya conocía… —esperó a estar en la habitación con la puerta cerrada— la transexualidad. Estuve investigando hace un tiempo.
—¿Y por qué?
—Bueno, para entenderme a mi misma… ¿Sabes que te suelo preguntar por qué chicos me parecen guapos? En realidad a mi… me gustan las chicas.
Milly se sorprendió ante esa revelación. Así que Tamiya era lesbiana. Sonrió, sabiendo que ahora estarían aún más unidas por haberse revelado aquello.
Pasaron unos días más, y Milly se sintió satisfecha al comprobar que nada había cambiado entre ellas. Seguían siendo amigas y no habían cambiado su actitud. Estaba feliz.
Así que ver un día a Tamiya ausente y distante con ella le alarmó. ¿Estaría cansada de ella? ¿Habría empezado a pensar como los demás? ¿Que su situación era rara? Aguantó el resto del día sin decirle nada hasta que llegaron al dormitorio después de clases.
—¿Qué te pasa hoy? Llevas todo el día casi sin hablarme. Pensaba que éramos amigas…
—… y lo somos, y lo somos.
—¿Entonces?
—Estoy enamorada, Milly…
—Pero… ¡Eso es estupendo! ¿Quién es la afortunada? ¿Has hablado con ella?
—No me has entendido. Estoy enamorada.. de ti.
—¿Que tú qué?
Tamiya se acercó poco a poco a Milly.
—Que me he enamorado de ti. Me encantas. Toda tú. Y me da miedo que esto pueda romper nuestra amistad —se acercó más todavía a ella—. Prométeme que no vas a dejar de hablarme…
—Nunca lo haría. ¿Cómo podría hacerte algo así? Pero me sorprende que tú…
Y no pudo decir nada más, porque se topó con los labios de Tamiya contra los suyos. Al principio inmóviles, empezaron a moverse en un beso. Los labios de Milly correspondieron por unos momentos y luego se detuvo.
—Pero Tamiya… ¿por qué? —susurró MIlly, sin atreverse a separarse de su amiga. Por alguna razón, le había gustado mucho.
—Porque como te dije me encantan las chicas… y tu eres la más perfecta que conozco.
Aquellas palabras le llegaron al corazón. La pelirroja tenía ganas de dejarse querer por Tamiya. Volvió a corresponder a los labios de su amiga, y poco a poco se movieron a una de las camas. Se dejaron caer, quedando Milly debajo de su amiga.
Tamiya se detuvo un momento al notar un curioso sabor salado. Eran las lágrimas de la otra. Se las secó con las manos, y sonrió.
—¿Estás llorando, tontita?
—Sí… no te rías… me has hecho muy feliz, nunca pensé que gustaría a nadie…
—¿Cómo no vas a gustar a nadie? —preguntó Tamiya y empezó a darle besitos por toda la cara. Y entonces se le ocurrió algo—. ¿Sabes? Encontré bastante más información cuando buscaba —le susurró al oído.
Milly quería saber qué había encontrado. Y si eran los besitos por el cuello, tenía que admitir que eran muy agradables. Pero la lectura de Tamiya había ido mucho más allá. Había investigado al respecto del sexo. Y quería practicarlo, siempre que a Milly le pareciese bien.
—¿Puedo levantarte la camiseta? —preguntó.
La chica asintió. Se dejó desnudar, y tuvo una bonita sensación de liberación. No tenía miedo ahí a la exposición. Se sentía a salvo. Y se sentía muy bien lo que le hacía Tamiya, recorriendo su torso con las manos, y posteriormente con sus labios.
—¿M-Me dejas a mí también? —pidió Milly.
La otra asintió, complacida porque se animara. Le gustó sentir las manos cálidas de la chica retirándole su suéter, y acariciando su cuerpo. Qué bien se sentía en sus pechos. Y tuvo que contenerse cuando sintió los labios de Milly en sus pechos, aunque no logró evitar gemir cuando sintió sus labios apretando con suavidad uno de sus pezones.
—Chica mala…
—Me dejé llevar… ¿Te ha dolido?
—Claro que no. Me ha gustado mucho. Y ahora… ¿Vas a querer continuar?
Milly no se lo había planteado hasta ese momento. ¿Qué estaban a punto de hacer? ¿Quería hacerlo acaso? Dudó un poco, pero la imagen de Tamiya subida a horcajadas sobre ella era demasiado erótica. Le gustaba mucho.
—Por supuesto que quiero…
Y en ese momento volvió a ponerse nerviosa. Ahora era plenamente consciente de que estaba excitada. Su pene se había endurecido. ¿Podría Tamiya lidiar con eso?
Pero en ese momento Tamiya estaba más bien ocupada en darle un pequeño espectáculo, quitándose los pantalones y las braguitas con un sensual movimiento de sus caderas. Qué chica más preciosa, pensaba para sus adentros. Verla totalmente desnuda para ella le encantaba.
Y llegó el momento en que ella misma debía quitarse el resto de su ropa. Tamiya se bajó de para permitirle moverse con libertad. Lentamente, Milly volvió a quedarse desnuda delante de Tamiya. Con una "pequeña" diferencia, y es que aquella vez, tenía una erección. Pero aquello no asustaba a Tamiya.
Se quedaron una enfrente a otra. Tenían que probar qué tal eran sus cuerpos antes de seguir. Así, Tamiya sujetó por primera vez aquel pene y empezó a palparlo y masajearlo con las manos, sonriendo. Era bonito. Como toda Milly. Ella, a su vez, había probado a introducir un dedo en el sexo de Tamiya. Se sorprendió al encontrarlo húmedo. Pero era muy erótico.
Tamiya volvió a subirse sobre Milly, dispuesta a consumar. Se miraron cómplices, y dejó caer su cuerpo suavemente. Se detuvo al sentir aquel pene contra su intimidad. Se dejó caer un poco más. Notó que estaba entrando. Un poco más. Cerró los ojos. La sensación era nueva y maravillosa. Un pelín más. Suspiró y abrió los ojos. Estaban completamente unidas. Sonrió a su amiga.
Empezaron a moverse, torpemente, pero se sentía bien. Estaban aprendiendo juntas y eso les gustaba. Volvieron a besarse mientras sus cuerpos se iban sincronizando. Una extraña sensación empezó a despertar en ellas. Se iba intensificando cada vez más. Y se sentía mejor cuanto más continuaban. No se detuvieron, hasta el momento en que ambas gimieron.
La pelirroja sintió que algo salía de su pene, y la otra notó que algo se derramaba en su interior. Cayó sobre Milly, agotada.
—Te quiero…
—Y yo a ti…
—Milly, ¿quieres ser mi novia?
Por toda respuesta, la pelirroja le dio un beso en los labios.
¡Hola personas! Nuevo one-shot. Ya sé que publico cada demasiado tiempo, pero cuchara. Sabéis que tengo horarios irregulares y blablabla que tampoco os importa mucho xD Sólo me queréis por mis lemmon. Me partís el corazón :( Es broma. No tengo de eso (?)
Espero que os haya gustado esta historia algo diferente a lo que suelo escribir. También espero no haber ofendido a nadie por la temática (el haber suavizado tanto la reacción de Tamiya cuando por lo general, la gente suele ser más intolerante con esas cosas... pero este fic no va de problemas sociales, y me gustaría pensar que en un futuro no muy lejano, tomárselo con tanta calma sea lo habitual).
Alejito480: Corto sí, pero... ¿zukistrukis? ¿Qué significa eso? ¡Llamad a la RAE! xD
Moon-9215: Por eso, pensé que ya iba siendo hora de utilizar a algún personaje menos conocido. Y Taelia con Aelita daba juego ;)
En fin. Tengo pendiende actualizar "Code:Z", y aprovecho para recomendar su lectura si no lo habéis hecho aún (¡Felikis, spammer!). Igualmente, voy a empezar una segunda saga de one-shots eróticos, esta vez de Harry Potter. Os invito también a suscribiros y dar like... oh, que esto no es YouTube. Pues os invito a dar follow a mi perfil para que podáis ver cuándo publico cosas nuevas. ¡Lemmon rules!
