¡Hola! ¡Nuevo one-shot! Cortito, pero después del de la semana anterior, me aprecía probar este.
Moon-9215: Pues sí, hubiera quedado increíble, pero estoy seguro de que no podría haber llevado su personaje con naturalidad... habría sido un reto, pero la facilidad de equivocarme sería muy elevada.
Amigos
—¡Odd, ya es de día!
Ulrich solía levantar a su compañero de cuarto. Este se solía quedar hasta tarde escuchando música, por lo que por las mañanas costaba que se pusiera en pie.
Como de costumbre, Odd reaccionó igual al llamado de su compañero: tapándose con la sábana, como si le diera miedo que su compañero le pudiera ver su cuerpo.
Y en realidad, así era. Odd tenía un secreto que apenas conocían un puñado de personas, y todos eran de su familia. Era transexual. Nacido bajo biología de mujer, nunca se había sentido identificado como tal. E ingresar a Kadic como alumno residente había supuesto bastante papeleo, ya que había una norma muy estricta sobre la separación de chicos y chicas en habitaciones. Pero el señor Delmas se había mostrado comprensivo finalmente, y había accedido a dejarle residir como un chico.
Y ahora le daba miedo que su compañero de cuarto lo descubriera. Y no sólo el. Cualquier persona en realidad. Bastaba con toparse con un único intolerante (y por estadística no sería difícil) para que su secreto se extendiera como la pólvora.
—¿Por qué tenemos que ir a clase? —rezongó el rubio, cuando estuvo seguro de que no había peligro.
—Porque estamos en un colegio, y no en un resort de vacaciones —respondió el alemán—. Me voy a la ducha.
Cuando salió por la puerta, Odd pudo salir de la cama a cambiarse. Aún así, se dio prisa, pues podría volver en cualquier momento. Agradeció la toma de hormonas que hacía, de forma que había controlado el crecimiento de sus pechos. Sin embargo, suspiraba por poder sentirse cómodo consigo mismo.
Terminó de adecentarse, y salió para ir a desayunar antes de clases. Se reunió con su compañero de cuarto, con Jeremy y con Aelita.
—¿Creéis que va a ser muy pesada la clase de Ciencias? —preguntó Ulrich—. Tengo la impresión de no haber descansado nada.
—¿Pero qué dices? ¿Cómo van a ser pesadas las clases de Ciencias? —dijo Jeremy, como si no le entendiera. Claro, que con su gran inteligencia, así era la cosa. Él no solía tener problemas para entender las clases.
—Hola, Odd…
Una chica rubia se había acercado a la mesa. Era Anaïs Fiquet, la chica más guapa de toda la academia Kadic (con el permiso de los que consideraban que ese título pertenecía a Sissi Delmas, la hija del director).
—Hola, Anaïs —respondió este.
—¿Te apetecería ir al cine hoy? —ofreció la chica.
—Oh, eh… gracias, pero estoy ocupado esta tarde —respondió él, con cierta vergüenza.
En realidad mentía, pero era su segundo secreto: le gustaban los hombres. Decirlo en voz alta sería su tumba social, de forma que iba rechazando algunas invitaciones, mientras que en otras ocasiones se obligaba a aceptar. Y aquello le amargaba por dentro, el no poder ser fiel a si mismo.
—¿Te das cuenta de que has rechazado a la tía más buena de todo el Kadic? —preguntó Ulrich cuando la chica se fue, claramente indignada.
—Sí.
—¿Y de que no tienes nada que hacer por la tarde?
—También lo sé. Simplemente no me apetecía. Ya sabes, querría ver alguna de esas pasteladas románticas…
—¿Y si te digo yo de ir a ver una de zombies que estrenaron ayer? —propuso Ulrich.
Aquello sí que le apetecía a Odd. En parte porque le gustaban esas películas… en parte porque le gustaba Ulrich. Pero era un sueño imposible. Aún así, pasar un tiempo a solas con él era un regalo que no iba a rechazar. De forma que esa tarde caminaron hasta el cine del barrio, pidieron dos entradas, y se escabullero al fondo de la sala.
—Qué poca gente. Por esto me gusta venir entre diario —comentó Odd, cuando se estaban apagando las luces.
—A mi también. ¿Sabes por qué más? —preguntó Ulrich.
—¿Por qué?
—Por el momento de meterse mano.
Odd no entendió el comentario en ese momento. Tardó un momento en darse cuenta de que tenía los labios de Ulrich contra los suyos. No se lo creía. ¡Le estaba besando! Intentó que no se notara que le gustaba, pero no pudo evitar corresponder a su espontáneo beso.
—Lo sabía… te gustan los chicos —dijo Ulrich—. No soy idiota, ¿sabes?
—Espera… ¿lo has hecho sólo para confirmar tu teoría? —preguntó Odd, horrorizado.
—Porque quería pedirte salir… no podía hacerlo sin confirmar que te gustan los hombres.
Odd no pudo evitarlo. Se levantó de su silla y subió a la butaca de Ulrich, a horcajadas. Empezaron a besarse durante un largo rato. Odd estaba encantado. Y aunque su secreto aún le daba miedo, pensaba que tenía al menos parte del camino hecho. Quizá a Ulrich no le importara su condición. O sí, pero… no fue capaz de pensar más cuando sintió la lengua del chico dentro de su boca, dominándole. Sintió que iba a derretirse por el placer.
Cuando les llamaron la atención (los ruidos de sus besos empezaban a ser demasiado audibles) se centraron en la película. O lo intentaron, pues Ulrich no había más que tocar con cuidado el cuerpo de Odd.
—¿Te molesto? —preguntó.
—Para nada… se siente bien… —respondió el rubio.
Y su miedo crecía. Pero no pudo negarse cuando el alemán le propuso ir rápidamente al Kadic para seguir dándose el lote, pasando en moto de la hora de la cena. Fueron a toda prisa, esquivaron a varios grupos de alumnos y llegaron a su cuarto. Cerraron la puerta, perdidos por la lujuria.
Ulrich tiró de su cama, y la juntó con la de Odd. Así disponían de más espacio.
El rubio se sintió en la gloria cuando se vio en la cama, con el cuerpo de Ulrich empujando contra el suyo. Parecía todo tan bonito, que le molestó mucho tener que detenerle cuando sintió sus manos en las caderas.
—Ulrich, espera… espera… hay algo que no te he contado…
—¿Ah, sí? —preguntó este, mientras se entretenía besuqueándole el cuello.
—Por favor, para… no te lo quiero ocultar…
Ulrich se detuvo, miró a Odd a los ojos, y le sonrió.
—Sé lo que me tienes que decir.
—No, no lo sabes…
—Sí que lo sé —insistió Ulrich con tranquilidad—. Te he visto desnudo… y me imagino que eso es lo que me quieres contar.
—Tú… ¿qué?
—Una noche me medio desperecé… y te vi destapado… bueno, te estabas dando placer… me hice el dormido por no molestarte…
—¿Hace cuanto fue eso?
—Un par de meses…
—Llevas un par de meses sabiéndolo… y no has dicho nada. No me has molestado, ni acosado, ni…
—Claro que no. Me gustas mucho, Odd.
—Pero… ¿te gusto porque me consideras una chica o…?
—Ni de coña. Siempre te he considerado un chico. Es más… le podrías preguntar a Jeremy. Lo intenté con él, hace mucho, pero no cuajó la cosa…
Aquella revelación era todo lo que necesitaba Odd para poder entregarse. Ulrich ya había estado con hombres, y le consideraba así. Se dejó quitar la camiseta por el chico, que empezó a devorar su cuerpo, excitándole. Los labios de Ulrich se sentían muy bien.
Luego fue él quien le pidió poder desnudarle. Ulrich se dejó, y le gustó ver a Odd degustando su torso. En realidad todo él le gustaba mucho. Y no consideraba un impedimento su secreto. Estaban genial, muy cómodos en la compañía del otro, y Ulrich tuvo curiosidad por saber hasta dónde querría llegar su amigo. Por su parte, esperaba poder ir hasta el final.
Y Odd parecía que también, puesto que le estaba tirando de los pantalones con ojos suplicantes. Ulrich asintió, y se los desabrochó. Odd sonrió al ver el bulto que se había formado bajo la tela de su boxer. Le parecía realmente apetecible, demasiado como para no tirar de la prenda y liberar su erección.
—Wow… —fue lo único que atinó a decir.
Ulrich sonrió y procedió a desnudarle a él al final. Odd se dejó hacer, y se vio por fin, después de mucho tiempo, desnudo ante otra persona. Los ojos de Ulrich le inspiraban confianza, miraba su cuerpo considerándolo bello, anhelando tenerlo. Le hacía sentir bien. Así le gustaría sentirse siempre, cómodo. Y el alemán lo estaba consiguiendo.
—¿Eres consciente de lo que va a ocurrir? —preguntó Ulrich. Odd asintió—. ¿Y estás seguro de que quieres?
—Por supuesto… hasta el final.
Ulrich sonrió, y olvidando ambos las precauciones, se situó entre sus piernas, y se las separó. Atinó a vislumbrar su sexo, pero no le quiso prestar más atención de la necesaria, antes de deslizar su erección dentro de él. Odd gimió. Había sido un poco brusco, pero los labios de Ulrich contra los suyos atinaron a calmarle. Sí, era capaz de sentir toda la virilidad de Ulrich dentro de él, y le instó a que continuase.
El alemán empezó a embestirle. Lo hacía sin contenerse, pero al rubio no le dolía. Odd estaba en una nube de placer. Parecía que el chico era un experto, y lejos de molestarle, le encantaba, pues significaba que podría aprender mucho de él. Gimió cuando las acometidas de Ulrich fueron un poco más lentas, cuando quería asegurarse de introducirle todo su pene.
—Odd… voy a acabar…
—Yo también… por favor, no te contengas…
Unos momentos después, Odd pudo sentir cómo Ulrich terminaba dentro de él. Fue tal la sensación de calidez que notó que él mismo llegó a su orgasmo.
Descansaron, y para sorpresa de Odd, fue Ulrich quien se acurrucó contra sus brazos, y siguió besuqueando su torso.
—Ha estado genial…
—Yo también creo lo mismo, cariño…
—¿Cariño?
—Oh, bueno… —dijo Ulrich, un poco cortado—. Pensé que con lo que hemos hecho, bueno, podíamos salir…
—Me encantaría. Más que nada en el mundo —dijo Odd, con una sonrisa—. ¿En serio que no te importa que yo no tenga… bueno, o que tenga…?
—Para nada. No te preocupes. Estoy seguro de que podemos encontrar más de una forma de pasarlo así de bien los dos —y le guiñó un ojo.
Corto, pero intenso, espero. Pronto más lemmon (y no sólo en este fandom) y más zombies en 'Code:Z'. Lemmon rules!
