¡Domingo de actualización! ¡Y antes de la hora habitual! ¡La locura! Pero bueno, quería dejarlo ya publicado (para una vez que no termino de escribir con la hora apurada...). Dedicado a Isa y Yumivigo, promotoras de la idea de esta historia.
CarlosJim04: Sería una pena que alguna sí saliera xD ¡Es muy cruel eso!
Moon-9215: Me alegra que te gustara ^^ ¿Y dices Anthea? Entiendo que lo quieres con Aelita, claro...
Gimnasio
—Ulrich… me duele…
—Venga, Jeremy, aguanta…
—No puedo más… para…
—Venga, que ya lo consigues…
—¡Aaaaaaaah!
Jeremy jadeó. Estaba agotado. En un intento de mejorar su forma física, le había pedido a Ulrich que le echase una mano para entrenar. Habían empezado por el juego de pillar, y para que Jeremy tuviese alguna motivación para correr, Ulrich le había quitado el portátil, bajo la promesa de no devolvérselo hasta que le atrapara.
Pero el rubio estaba bajo el límite, y le dolían las piernas de perseguirle por todo el gimnasio. Además, como estaban sólos, el alemán había puesto diferentes obstáculos por la pista, como bancos y pesas que su amigo debería esquivar o saltar.
Agotado, Jeremy cayó de rodillas, empapado en sudor. Ulrich decidió apiadarse de él. Sacó una toalla de la bolsa de deporte y se la tendió para que se limpiase, se sentó a su lado y le tendió el portátil de vuelta.
—Venga, lo has hecho bien.
—Capullo… tú estás fresco como una rosa —protestó Jeremy.
—Y pronto tú también lo estarás después de correr esto —garantizó Ulrich—. ¿Mejor ahora?
—Un poco…
Su respiración se fue normalizando. Ulrich le dió una palmadita en el hombro. No movió la mano de su sitio. El chico se sintió reconfortado.
—¿Qué es lo siguiente? —preguntó el rubio.
Ulrich sonrió mostrando los dientes.
—Flexiones.
Jeremy tragó saliva. Odiaba hacer flexiones. Ulrich lo sabía. Pero también sabía que Jeremy tenía que superarse a sí mismo. De modo que se extendió en el suelo, apoyó la punta de los pies en el suelo, plantó las manos sobre el piso, e intentó subir.
—Aaaay… —protestó.
—Tranquilo.
Hábilmente, Ulrich deslizó una mano bajo el torso de Jeremy, sirviéndole de apoyo.
—Venga, te ayudo.
Jeremy se puso algo nervioso con el alemán tocándole. Pero intentó concentrarse de nuevo en su tarea, y continuó con las flexiones, con cierta facilidad gracias a la mano de su amigo, quien le ayudaba a subir y a no precipitarse contra el suelo cuando tocaba bajar.
—Venga, descansa —dijo Ulrich cuando el rubio había hecho veinte—. Y ahora seguimos.
El chico se repuso y volvió a sus flexiones. Estaba cansado. Prro debía intentarlo. Y entonces, para su sorpresa, la mano que Ulrich tenía libre se posó encima de su culo.
—¿Qué haces…?
—¿Te molesta?
—No, pero…
No fue capaz de terminar la frase y siguió realizando las flexiones como pudo, algo cada vez más complicado, ya que Ulrich ya no se limitaba a tocarle el culo, sino a acariciarselo.
—¿Puedo parar? —pidió cuando llevaba quince.
—Diez más. Y te doy un beso.
Jeremy agachó la mirada. Miró al suelo, colorado, mientras intentaba hacer otras diez flexiones. No sin esfuerzo lo consiguió, y cayó derrotado al suelo. Sintió entonces que Ulrich le hacía girar para estar bocarriba y recibió un beso en los labios de parte de su amigo.
—Estás loco… —susurró Jeremy cuando los labios de Ulrich le dejaron respirar un momento.
Pero a Ulrich le daba igual estar loco. Lentamente se subió a horcajadas sobre el rubio sin separar sus labios de los de el. Revolvió sus cabellos con la mano. Jeremy se dejó llevar. Era la primera vez que se daban un beso fuera de la seguridad que les otorgaban las cuatro paredes de su habitación. Y se sentía bien.
Pero su nerviosismo creció cuando se vio despojado de su camiseta. Sintió la calidez de los labios de Ulrich recorriendo su cuerpo. Le gustaba mucho. Le gustaba desde la primera vez que lo habían hecho. Pero aún así, estaban en un sitio público. Algo que perdió importancia cuando el alemán también se quitó la suya, y notó el contacto de sus cuerpos juntos.
—Te quiero —le oyó susurrar, y sintió que se le erizaba la piel con esas palabras.
—Vas a hacer que llore… yo también te quiero…
—Sabes que no tengo prisa por salir del armario… voy a hacerlo al mismo tiempo que tú.
Ulrich no tenía ningún problema con eso, pero a Jeremy aún le preocupaba lo que pudiera ocurrir. Represalias, acoso… no se veía preparado. Incluso si tenía a Ulrich a su lado. Pero el alemán no le presionaba.
—Ulrich… ¿Por qué me estás bajando el pantalón?
—¿Tú que crees? Mi chico está alicaído y quiero que se anime…
No se lo podía creer. Jeremy tenía que detenerlo a toda prisa.
—¿Te recuerdo que una vez nos pilló Yumi?
—Bueno, fue la mejor forma de que se enterase —respondió Ulrich con tranquilidad—. Bueno… ¿Quieres que te ayude a relajarte? —preguntó mientras acariciaba el pene del rubio por encima del calzoncillo.
—Te-técnicamente esto más que relajarme…
Las palabras "me va a excitar" se perdieron en el aire cuando el alemán le bajó la prenda y empezó a devorar su miembro como si del caramelo más delicioso se tratase. Siempre que lo habían hecho Ulrich se movía igual para él. Lento, despacio, seguro. A Jeremy le gustaba eso.
No se dio cuenta de que ponía una mano sobre la cabeza de su novio, pero a Ulrich poco le importaba. Eso significaba que le estaba gustando. Y a él le gustaba eso. Jeremy le importaba mucho y quería que lo pasara bien. Que disfrutara cuando hacían el amor. Que supiera que le quería con cada acto.
El cuerpo de Jeremy empezó a temblar. Ulrich sabía lo que significaba esa señal. Iba a culminar. En unos momentos Jeremy le apartaría para evitar mancillarle… de forma que el alemán se agarró con fuerza a los glúteos de su novio, impidiendo así que Jeremy le pudiera quitar. Para horror del rubio, eyaculó en la boca del chico.
—I-idiota… ¿Por qué no te has apartado? —consideraba aquel acto como obsceno, innecesariamente sucio.
—Porque no podemos manchar el gimnasio —respondió Ulrich. Además, tenía curiosidad por conocer el sabor de los fluidos de su novio, y le sorprendió que no era desagradable… si bien prefería que acabase fuera.
—¿Quieres que sigamos?
Jeremy por supuesto que quería. Por lo general se ofrecía a su chico, pero el morbo de lo prohibido le había animado a probar algo. Bajó con mimo el pantalón de Ulrich. Sabía lo que se ocultaba detrás de la prenda. Y sonrió al ver su erección. Era la primera vez que lo veía tsn de cerca. Ulrich solía jugar como activo, ya que Jeremy se sentía más cómodo dejándose hacer.
—Sabes que no tienes que hacerlo si no quieres… —le advirtió Ulrich, temiendo por él.
—Bueno, pararé si…
No acabó la frase. Cerró los ojos y engulló su erección. Lo hizo de una vez, no quería estirarlo más de lo necesario. Y le sorprendió cómo se sentía hacerlo. Era raro. Sentía el pene de Ulrich en su boca. Jugó utilizando la lengua. Recibió una reacción positiva de Ulrich. Un escalofrío. Le gustaba. Sonrió.
Tuvo mucho cuidado con sus dientes, pero al cabo de un rato se dio cuenta de que aquel juego era solo para un rato. Había otra cosa que le apetecía más. Quería dejar al alemán que hiciera lo que mejor sabía.
—Me encanta lo bien que me cuidas —susurró Jeremy mientras sentía los dedos de Ulrich dilatando su ano con suma delicadeza.
—No quiero que mi chico sienta dolor —respondió Ulrich—. ¿Así que se siente bien?
Jeremy asintió varias veces, despacio.
—Espero que algún día me hagas sentir así.
Al rubio se le subieron los colores al oírlo ¿De verdad Ulrich quería verse así a su merced? Bueno, la verdad era una sensación tan buena que… debía plantearse cuándo lo haría.
—Ulrich, no te hagas de rogar más…
Jeremy quería sentirle dentro, y no tardó en ver cumplido su deseo. Era genial la forma en que Ulrich le peneraba. No era duro, sino lento, tierno, suave. Algo que a Jeremy le hacía enloquecer.
Estuvieron así varios minutos hasta que Ulrich culminó. Se detuvieron unos momentos para descansar y luego decidieron que lo mejor era irse. Habían tentado mucho a la suerte haciéndolo ahí. Pero antes de poder andar, Jeremy fue detenido por los labios de Ulrich.
—Te quiero.
—Yo a ti también… y quiero que empecemos a salir del armario —dijo Jeremy—. ¿Crees que podríamos hablar con nuestros amigos?
—Serían las mejores personas para empezar —respondió el alemán con una sonrisa.
¡Espero que os haya gustado! ¡Pronto más y también 'Code: Z'! ¡Suscríbanse y denle laik para más retos... digoooo, seguidme para que el correo os alerte de mis próximas updates! ¡Lemmon rules!
