¡Buenas a todos! ¡Pensaríais que me había olvidado de este fic... pero no! Aquí vuelvo, fuera de fechas habituales de publicación con un fic ligeramente diferente de la tónica de los habituales... pero con su ración de lemmon correspondiente. Y espero poder retomar 'Code:Z' muy pronto.

Hace una barbaridad de mi última publicación, pero sigo respondiendo vuestras reviews:

Moon-9215: Gracias, aunque lamento que la actualización no haya sido pronto :(

Alejito480: Las buenas ideas están para algo ;) Y sí, Odd es MUY tonto, no puedo imaginarme otro comportamiento de él hasta que madure. Y que no hubieras leído hasta hace poco los one-shots 56 y 29 me demuestra el poco caso que me haces :(

His: Me lo anoto para el próximo ;)


Smartphone

Yumi estaba de visita en el dormitorio de Jeremy, tumbada en la cama del chico. Estaba de muy mal humor. Ulrich y Sissi habían empezado a salir, y se dedicaban a publicar fotos de sus citas por Instagram. Y encima ella caía y se dedicaba a mirar lo que hacían, muriendo de rabia. Jeremy habitualmente estaba absorbido por sus estudios, pero estando ahí Yumi gruñendo de vez en cuando le impedía concentrarse. Necesitaba o que hablasen de algo o que se fuera, pero era demasiado educado para echarla.

—Se ha quedado buena tarde —comentó intentando llamar la atención de la chica. Esta ignoró el comentario, mientras seguía haciendo scroll en la pantalla de su móvil—. Han estrenado una nueva comedia en el cine —más silencio—. En lugar de calzoncillos me he puesto un poco de ensalada.

—Perfecto, perfecto… —dijo ella.

—¡Yumi!

—¿Qué?

—¿Me estás haciendo caso?

—Ay, perdón… es que… ¡mira qué cabrón!

Le mostró las imágenes que Sissi se había dedicado a subir. Habían empezado la tarde tomando un helado, habían dado una vuelta por el parque, y se iban ahora al cine al estreno de una película que Yumi ansiaba ver desde que la anunciaron.

—Sabes que mirando Instagram no vas a sentirte mejor, ¿no?

—Ya, pero es que no están tuiteando nada…

—¡No digo eso! ¡No puedes estar tan pendiente de si van a un sitio o a otro!

—Tienes razón…

Y de pronto apoyó su cabeza en la tripa de Jeremy. Antes de que este pudiera reaccionar se sacó un selfie sonriendo.

—"Aquí… con un… amigo… pasando la… tarde" —escribió—. "Enviar".

—¿Eso es tu conversación por WhatsApp con Ulrich? —preguntó Jeremy, escamado.

—Exacto. "Perdón… no era… para ti". "Enviar".

—Estás loca… —dijo Jeremy.

No volvieron a hablar durante el siguiente par de minutos. Jeremy se había levantado para pillar una revista de su estantería, pero sentarse en la cama (considerando que el colchón era bastante más cómodo que su silla de ordenador) Yumi volvió a protestar.

—¡Será cabrón!

—¿Qué pasa? —preguntó Jeremy en tono cansino, preguntándose por qué no había simulado que no estaba. O por qué no había ido a la biblioteca. Con lo grande que era el campus.

—"Que lo pases bien echando la siesta en esa almohada".

—¿Almohada?

—Claro, vas sólo de azul y no se notaba que eras tú. Te ha confundido con un cojín. Espera.

Levantó el suéter del chico, apoyó la cabeza, y se hizo otro selfie. No se apartó mientras escribía el mensaje, poniendo un poco nervioso al rubio. Como se descuidase terminaría apoyándose en su entrepierna. Pero se incorporó y continuó torturando su mente mientras miraba las redes sociales.

Él intentó enfrascarse en su lectura, pero apenas iba por la mitad de un artículo sobre la materia oscura, el colchón se agitó. Yumi se había puesto de rodillas en la cama.

—Necesito que colabores.

—¿Qué haces? —preguntó el chico—. ¡Yumi! ¡Quieta!

Y es que la chica le estaba desabrochando la bragueta con la mayor naturalidad del mundo. Le bajó el pantalón y apoyó la cabeza contra su boxer. Jeremy no pudo evitar tener una erección espontánea, pero Yumi estaba más centrada en hacerse la foto de rigor. Cuando la envió, Jeremy intentó detener aquella locura.

—Yumi… no puedes hacer esto. Intentar darle celos así a Ulrich… no es digno.

—Lo sé. Pero me ha molestado que me haya llamado "cobarde". Que "como si fuera a hacer algo", me dice, el gilipollas.

—¿Me dejas el móvil? Te lo guardo y vamos a que nos dé el aire, ¿vale?

Yumi pareció dudar. Quizá el chico tenía razón. Se estaba comportando de una manera totalmente impropia de ella. Sí. Le tendió el teléfono, pero lo recuperó en cuando lo notó vibrar. Ulrich había vuelto a responder. Cinco caritas riéndose con lágrimas en los ojos eran la respuesta del alemán. Se lo enseñó a Jeremy.

—Joder… esto es terrible. Dame el móvil, ya te has hecho bastante daño.

Pero Yumi no estaba dispuesta a perder. Ulrich no iba a joderla. Bastante le dolía el hecho de que se hubiera ido con Sissi poco tiempo después de entregarle su primera vez y que se prometieran lo que eran una sarta de mentiras.

—Y una mierda —dijo la chica.

Bajó el bóxer de Jeremy. Ahí estaba su erección. Pero no iba a hacerse la foto sin más. Se la llevó a la boca. Jeremy se tensó. ¿¡Qué estaba haciendo!? Sintió los labios de Yumi cerrándose alrededor de su glande. Maldición… no… no podía hacer eso. Pero Yumi aguantó el tipo haciéndose la foto y le dio a enviar.

Y no dio tiempo a recibir una respuesta. Pulsó el botón de "Grabar" de la cámara y empezó a chupar con cuidado el pene de Jeremy. Pero era incómodo mantener el móvil grabando en la mano mientras lo hacía, de forma que se lo tendió a su amigo.

Por favor… graba… —le pidió en un par de susurros.

Jeremy no daba crédito a lo que le pedía la chica. Pero no fue consciente de que estaba obedeciendo hasta que se dio cuenta de que podía mirar a Yumi por la pantalla del móvil. Tenía que detenerla, era su amiga y eso no estaba bien.

—Se-se te acaba la batería… dejémoslo…

Yumi se detuvo. Le cogió el móvil, para su alivio. Apagó la pantalla… y continuó con la felación que le estaba practicando.

—Para…

—¿Es que no te gusto? ¿No lo hago bien?

—No, es que…

—Necesito esto. Esta vez.

Jeremy no iba a ser tan tonto como para rechazarla en esa situación. Menos aún cuando la japonesa se quitó la camiseta. Un pensamiento fugaz pasó por su cabeza. ¿Ulrich ha rechazado a una chica como ella? Hay que ser tonto. Yumi era realmente buena. Le estaba dando mucho placer. No se atrevía a decir nada, ni a moverse. Podría ser irrespetuoso.

Fue ella quien le empujó a ir tumbándose sobre el colchón. Jeremy estaba en una nube. No le gustaba pensar en Yumi a nivel físico, pero tenía que admitir que le estaba haciendo maravillas. Demasiadas maravillas… maldición.

—Yumi, me… voy a acabar…

La japonesa liberó de su boca el miembro del rubio y empezó a masturbarlo a buen ritmo. Este sonrió. Por lo menos no iba a cometer la locura máxima. Su orgasmo se dinamitó, eyaculando en generosa cantidad. Cayó sobre las manos de Yumi y sobre su propio pubis mientras la chica continuaba estirando aquel momento de infinito placer.

—Ha estado muy bien.

—Y eso que no te apetecía —le recordó ella.

—Es que de esta forma… estabas vulnerable y no era correcto.

—Te aseguro que soy consciente de lo que ha pasado —afirmó Yumi, y empezó a trepar encima de él. Llevó sus manos a su pantalón y lo fue deslizando hacia abajo, tirando al mismo tiempo de su ropa interior—. Y quiero algo más de ti.

Le quitó el suéter y antes de recibir respuesta besó al chico de tal forma que le quitó la respiración. Sintió que Jeremy le quitaba el sujetador. Sonrió, eso significaba que no iba a negarse. Estaba apoyada sobre su torso, y sentía perfectamente su erección apretando contra ella.

—Vamos a hacerlo, ¿vale? —dijo. Él asintió despacio.

Yumi levantó sus caderas y dirigió el pene del chico hacia su interior. Suspiró al sentirlo introduciéndose. Qué poderío. Ya sabía yo que Jeremy ocultaba algo poderoso, pensó para sus adentros. Apoyada en sus rodillas empezó a cabalgar sobre él. Muy lentamente al principio. Qué sensación. Miró al chico, estaba completamente colorado. Sonrió. Le tomó las manos y las llevó a su cuerpo. Quería que la tocase, quería sentirse deseada, quería que el rubio le hiciese olvidar a… ya ni se acordaba de él.

Pero Jeremy empezó a tomar confianza. De pronto la chica se dio cuenta de que giraban. El rubio estaba ahora encima. Sin embargo ella seguía moviendo sus caderas al ritmo que el rubio la embestía. Así le gustaba más, le gustaba que fuera participativo. De pronto se detuvo. ¿Pero qué hacía?

—¡Ay!

Él la hizo girar, quedando bocabajo. Le levantó las nalgas. Yumi se asustó. No quería hacerlo por detrás. Pero Jeremy no era así. Continuó penetrando su sexo, pero esta vez llegaba más profundo. Jadeó. Lo que se había estado perdiendo todo ese tiempo. Su cuerpo se mecía con las embestidas de su amigo. Se dejó hacer. Lo estaba disfrutando. Y joder, se acercaba a su clímax.

Sin decir nada ambos continuaron hasta el final. Ella sintió cómo Jeremy derramaba su semilla dentro de ella al tiempo que su propio orgasmo de disparaba. Suspiró. Sintió cómo él se retiraba y caía en el colchón a su lado. Ella se tumbó también. Estaba realmente agotada.

—Lo has hecho genial.

—Gracias —jadeó él.

—No me las des. Me lo he pasado genial contigo.

—¿De verdad?

—Sí. Está bien poder acabar, para variar —soltó. Jeremy se quedó impresionado ante semejante revelación, pero dudó de si lo decía en serio o era por cumplir.

—Bueno, y esto… ¿nos convierte en novios… o seguimos siendo amigos…? —preguntó con cierta incomodidad.

—¿Te corre prisa saberlo?

—No, la verdad…

—Mejor. Así lo podemos ir descubriendo —respondió ella, y le guiñó el ojo.


Espero que os haya gustado. Like para más fics sobre tecnología (?) Es coña, pero podéis seguir pidiendo argumentos para futuros fics. Lemmon rules!